Mostrando entradas con la etiqueta Matthew Vaughn. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matthew Vaughn. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de mayo de 2024

El Maserati en doble fila

 


Tuve la sensación, no hace tanto tiempo, de quedarme solo al señalar la hilera de trampas sobre las que se sustenta el cine de Matthew Vaughn, tan parecido a uno de esos platos con recubrimiento dorado y marcial presentación, que en realidad oculta un mediocre resultado en boca. Afortunadamente, él solito se ha encargado de desmantelar el chiringuito con ARGYLLE, una tontería que no sólo es tonta, sino que va de lista, dura casi dos horas y media de antinarración en bucle y además se dedica a robar todas y cada una de las escenas de tantas otras películas preexistentes, escudándose en una retahíla estomagante de giros argumentales supuestamente ingeniosos, pero que entroncan casi con un cartoon involuntario. Peor aún: defenestrar un lujoso reparto en interpretaciones desganadas, o cargarse las escenas de acción en ballets ridículos con rimbombantes colorines. Como Bombay, pero sin nada de Bombay. Yo lo avisé, y las otras aún podían verse rebajando mucho el nivel de exigencia, pero esta patochada ya me parece una estafa en taquilla. 
Tiene uno de los peores guiones que he visto nunca, e incluyo a Mariano Ozores.
Saludos.

martes, 4 de octubre de 2022

Fuegos fatuos


 

¿Puede una película estar muy bien hecha y no ser buena? Algo así ocurre con STARDUST, ambiciosa adaptación de la novela de Neil Gaiman, tan de actualidad ahora mismo, y que supuso el debut en el largo de Matthew Vaughn. Varias curiosidades. Me llama la atención el lujoso reparto, que aquí juega en contra del ritmo, ya que parece que Vaughn esté en la obligación de "repartir minutos", como un mal entrenador. Difícil tesitura, en todo caso, si tienes a Michelle Pfeiffer, Robert DeNiro, Sienna Miller, Mark Strong, Claire Danes, o hasta el mismísimo Peter O'Toole... que incluso Ricky Gervais andaba por allí. Luego está la trama, frenética, pero inexplicablemente alargada hasta que da la sensación de tener varios desenlaces. Es Gaiman en estado puro, con sus mitologías, su socarronería y dominio del "espacio virgen", el destinado a los autores genuinos, siempre pugnando por eludir el lugar común. A Vaughn, en cambio, le sale meloso el trasfondo romántico, desvaídas las escenas de acción, pero por el contrario le da un toque muy personal (todo su cine, como hemos ido descubriendo) a los chispazos cómicos, que surgen con personal naturalidad. E insisto, es una historia mil veces contada, con malos y buenos, brujas y espadachines, pero que al menos intenta humanizar a sus personajes. Algunos salen mejor parados que otros, pero esa es una historia que el director británico nos ha contado unas cuantas veces.
Lo mejor, la Pfeiffer. Matizadísima malvada la suya.
Lo peor, algunas caracterizaciones, como la de Robert DeNiro o Henry Cavill... Si, sí. Yo tampoco me di cuenta de que estaba hasta los créditos...
Saludos.

sábado, 5 de marzo de 2022

Y los rusos son los malos


 

Resulta que a todos los que ahora veo concernidos por la tragedia del pueblo ucraniano, no hace mucho, apenas a un tiro de pandemia, su voluble y frágil discernimiento de la realidad les hacía aplaudir con las orejas a un señor a caballo, pecholobo y fusil en mano, que se hacía llamar a sí mismo "presidente" y que incluso se sacó de la funda de los cojones una vacunita express para vendernos como agua del Carmen. La falta de perspectiva de este tiempo nos hace despreciar los libros de historia, remendar nuestras neuronas en Facebook y escupir sandeces en Twitter. Hoy, todo "el mundo" tiene la razón, menos los que están equivocados, que siempre son los que menos alzan la voz; el problema es que entonces, en otro contexto, también llevaban la razón, aunque por motivos contrapuestos. En THE KING'S MAN, hay una conspiración de chichinabo, unos malos de opereta, unos buenos de manual y un montón de problemas complejos solucionados a garrotazo limpio. Podría servir como banda sonora ideal para este "nuevo tiempo", lo representa a la perfección. Y mientras tanto, en sus pulcros sillones de gamer, una legión de indocumentados que no pagan impuestos dan lecciones de patriotismo y humanidad, con la nueva coletilla estándar: "Sí, amigos. Ahora toca que los malos sean los rusos". 
¿Y qué?...
Saludos.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Bisutería fina



KINGSMAN: THE GOLDEN CIRCLE pretendía ingresar en el dudoso Olimpo de las secuelas ilustres, vueltas de tuerca o qué sé yo que se le pasa hoy día por la imaginación a un guionista asalariado, que es en lo que se está convirtiendo poco a poco Matthew Vaughn una vez constatada su notoria falta de personalidad. El film no cuenta absolutamente nada que no hiciera su predecesora, y tanto sus juegos malabares en lo visual como su supuesta socarronería en lo verbal provienen en su totalidad de lo impuesto en el original, que no necesitaba este empacho de ardides camp, gamberrismo controlado y frituras más recocidas que un filete ruso. La jugada queda clara desde el principio, y Vaughn no oculta el subsecuente desfile de celebridades, que es otro invento posmoderno para tapar goteras. Por aquí pasan Julianne Moore (insoportable), Jeff Bridges (anecdótico), Channing Tatum (???????), Halle Berry (lo juro, sale fea) y finalmente Elton John haciendo acrobacias en el aire, que más que un homenaje ni siquiera llega a parodia, y me parece más un chiste malo explicado en el silencio de la multitud. Y, ojo, no me parece una película terrible ni insalvable, porque reconozco su audiencia, para la que precisamente está diseñada, pero hay algo que no me permite excluirl de la mediocridad más rampante, algo a lo que desgraciadamente nos ha acostumbrado el stablishment.
Se ve, se olvida y a otra cosa, poco más.
Saludos.

jueves, 14 de abril de 2016

Cárceles de papel



No sé si la gente lee muchos comics hoy en día. Desconozco si lee más que cuando yo los leía o no. Yo leía una barbaridad de comics, pero no era una pasión que pudiese acompañarme toda la vida, su caducidad quedaría condicionada por "los temas", o si aún mi capacidad de frivolización no empañaba el disfrute de unas viñetas que cada vez veía más reductoras, aprisionantes. El cómic, aparentemente, vive una época dorada como generador de historias para la gran pantalla, sin embargo cabría preguntarse cuál es el aporte extra en el paso de un medio a otro. Es curioso, porque en el caso de los comics de superhéroes no quiero que me cambien muchas comas, y agradezco cuando veo fidelidad reverenciada en una adaptación. No es el caso de KINGSMAN. THE SECRET SERVICE, a la que le habría venido de lujo una mano menos infantilizada que la de Matthew Vaughn, además de algún tipo de arrojo suicida y trápala, que la hubiese instalado en un ámbito mucho más inclasificable y nos hubiese ahorrado la pamema de decir que es poco más que una copia gamberra de 007, porque no lo es. KINGSMAN es una suerte de KICKASS corregido y aumentado, pero con graves problemas de guion, o al menos de ensamblaje de guion. El arranque, pese a los excesos digitales (y hay muchos en el film) es genial, pero desaprovechado... Nunca me hubiese imaginado un asalto militar con Dire Straits de fondo. El personaje de Samuel L. Jackson es ese megavillano con el que todos hemos soñado alguna vez, fuera de clichés, práctico, juguetón y mortífero a secas. Colin Firth está desaprovechadísimo, y podría haber construido un superespía de los que hacen época, pero las productoras mandan y en su lugar nos colocan a un Taron Egerton que parece estar a punto de mearse encima de la risa... No sé, es una película extraña, capaz de pasar del sopor al entusiasmo arrebatado; y a lo mejor es que Vaughn pensaba algo parecido a todos esos aficionados que orgasman cuando se enteran de que su cómic favorito va a tener adaptación, pero luego se acoquinan ante la perspectiva de que "la Industria" imponga más recortes que Montoro, y terminan sin saber muy bien cómo ubicar ese artefacto que dice haber salido de una cárcel de papel...
Saludos.

lunes, 15 de octubre de 2012

Por amor al arte



Si he de ser sincero, debo decir que no saqué muchas conclusiones de aquello que se llamó KICK ASS, excepto que a su director, Matthew Vaughn, se le notaba la pasión comiquera en cada fotograma, lo que llevaba en más de una ocasión a sacrificar coherencia narrativa por una rápida sucesión de viñetas. Siendo uno de los dilemas más apreciables en la fiebre de adaptaciones de comics de superhéroes, no es de extrañar que se busquen nuevos reformulamientos para lograr una cierta simbiosis; lo que extraña es que esto queda comprobado cuando se bucea en los mismos orígenes de los comics books, mucho más que en la vuelta de tuerca postmoderna. Puede que sea por la sencillez de planteamientos, formas y motivos; por la candidez presencial o, simplemente, la impagable oportunidad de conciliar la fantasía con algunos hechos históricos de relevancia. Ya THE AVENGERS era arropada por los orígenes de sus distintos integrantes (sobresaliendo el Capitán América de la WWII), por lo que no podían ser menos los mutantes de X-MEN: FIRST CLASS, sonada precuela preñada de orígenes y ensaladas genéticas varias. La película está bien, mejor que sus predecesoras, pero no lancemos las campanas al vuelo, porque el que se tiró sin paracaídas fue Bryan Singer a principios de siglo, y hay que ser muy inepto para empañar una franquicia con el éxito asegurado. Como decía, su gran baza es la cuidada ambientación y respeto por los personajes originales... ¿originales? No, ésta no es la Patrulla X original, excepto Beast cuando ni siquiera era azul, sino una excusa para contar el origen de Magneto con algo más de vidilla; desde luego espero que sea eso y no burlarse de la gente por su supuesto desconocimiento. Y poco más... Buenos efectos, y unos actores magníficos, aunque el guion me flojea un poco cuando colocamos a dos actores de talante tan diferente como James McAvoy y Michael Fassbender, sin duda el gran acierto de casting. Kevin Bacon está solvente dando vida al ambiguo Sebastian Shaw, pero ya digo, olvídense de la cronología original, porque esta adaptación va a su propia bola. Otro entretenimiento de lujo para días vacíos...
Saludos mutados.

miércoles, 2 de junio de 2010

Culos cansados

A ver. Primero debo decir que no conocía el cómic de Mark Millar, lo que a priori debería ir en mi beneficio, siempre y cuando la película cumpliese las expectativas, que por lo leído en diversos blogs no eran precisamente bajas. Lástima, porque KICK ASS es incapaz de salir de su propia absurdidez formal; se toma tan poco en serio a sí misma que le falta ese nexo tan necesario que la debe unir inexorablemente a cada espectador, y especialmente al que se enfrentaba a esta cinta sin andamiajes ni premisas. KICK ASS es (y me voy a olvidar de la curiosa coincidencia fonética) KILL BILL para la chavalería; un producto pensado y ejecutado para que un montón de gente vaya a los multicines y pueda decir sin sonrojo alguno que también ve cine de calidad, así que no sólo se engaña a sí misma sino que dejará un orgulloso reguero de pseudocinéfilos acogotados por la enésima historia convencional vestida de incorrección política de instituto. Ahora lo bueno. Y lo bueno es que KICK ASS, a fuerza de reírse de todo el mundo, introduce casi sin querer algunos elementos que elevan su nivel total por encima de productos similares. Por ejemplo el personaje de la niña, que es capaz de desestabilizar cada plano por la extrañeza que produce, mientras que Nicolas Cage realiza su penúltima autoparodia. Lo cierto es que podríamos hablar de un nuevo caso de esquizofrenia creativa, pues toda la parte del tipo que le da nombre al film poco o nada tiene que ver con los desastres naturales creados por Hit Girl y su dulce arsenal. No voy a caer en el tópico del entretenimiento, porque claro que es entretenida, y ese es su (escaso) bagaje para no destrozarla y dejarla justo donde se merece: en los multicines. Otra cosa ya es desbarrar y ponernos a hablar de posmodernidad y esas cositas... y me niego, la verdad; que ya tengo bastante con la que están dando por ahí con el final de "Perdidos"...
Saludos pateados.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!