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jueves, 31 de octubre de 2024

Abracen al bufón


 

Es muy obvio comentar algo como DEADPOOL & WOLVERINE, además de necesario para no perder la perspectiva de un producto tan teledirigido, y así disfrutarlo tal y como lo que es. El personaje interpretado por Ryan Reynolds es un petardo de mecha corta, un cuñado borracho en tu boda, una citación para el juzgado que has olvidado en un cajón. El ejercicio de metanarrativa aquí es tal, que uno puede perder la noción de lo que está viendo, y puedes pensar que su primera media hora no es más que el trailer de otra cosa, y que no te han avisado en taquilla. En realidad esto ocurre durante todo el film, donde Deadpool alterna las coreografías de lucha con alusiones verbales a personajes y también personas reales, rompiendo la cuarta pared sin un solo escrúpulo, y construir un relato que ni siquiera sabemos si existe. La inclusión de Wolverine está bien llevada, haciendo una similitud muy divertida entre el personaje naturalmente cascarrabias, y las habituales luchas de ego en películas de corte comercial. La cascada verbal puede ser agotadora si se llega virgen, pero muy disfrutable si se traen los deberes aprendidos. Porque esto, por si no lo habían notado, es Marvel, esa factoría fundamentada en gente dándose hostias en mallas, y tomarse demasiado en serio algo así puede pasar de lo solemne a lo ridículo. Personalmente, sin aspavientos, me lo he pasado moderadamente bien y luego a otra cosa.

Dos gags mágicos: un Honda y las dos apariciones de Chris Evans... Ahí lo dejo.
Saludos.

lunes, 16 de mayo de 2022

Marcianitos


 

Un caso similar al de ayer (aunque menos desastroso), es el que sufre el cine de Shawn Levy, incansable opositor a nuevo grande del cine de ciencia ficción hibridada con lo que sea. THE ADAM PROJECT viene a complementar lo ya visto en FREE GUY, solo que ensaya a duras penas un cierto cauce de coherencia, rápidamente emborronado por un tiovivo de explosiones, naves y demás artefactos, que aquí caben como un aparador en un guion de Azcona. Por momentos relato de viajes en el tiempo, seguidamente es una comedia física, se regodea en un sentimentalismo de guardería subvencionada, y finalmente es lo que es: una peli de marcianitos, donde hay mucho rayo laser y poca chicha en unos diálogos de algoritmo. No sé con qué quedarme, si con los chascarrillos de Ryan Reynolds, la paradoja de encontrarte contigo mismo 30 años más joven, o con la luminotecnia de puticlub de carretera. No es un desastre total porque tiene algunos chistes ingeniosos, casi siempre provenientes de la inindexable paradoja espacio-temporal, que desde el minuto 1 ya nos están recalcando machaconamente. Eso sí, ya le debemos a los Guardianes de la Galaxia el inefable surtidito de canciones vintage, cada vez que empieza la hora de las tortas.
Resumiendo, que es de Netflix, que todo está inventado, y que en la de Apatow al menos salía un tipo vestido del Betis... Lo juro.
Véanla... o no. Yo qué sé...
Saludos.

sábado, 22 de enero de 2022

Cine para gamers


 

No soy un gamer. Estoy lejos de serlo, y ello me lleva a analizar de forma muy distinta una película como FREE GUY a como lo haría un experto en videojuegos. Entiéndanme, no quiero dedecir que esta película no tenga ninguna valía, porque tiene algunas, y de hecho me parece que juega adecuadamente sus cartas, referidas éstas a una amalgama de géneros de la que Shawn Levy sale airoso las más de las veces. Estaríamos ante un "show de Truman" menos filosófico, y más pendiente de aprovechar las infinitas posibilidades técnicas, que son parte indivisible de su armazón. Guy es un tipo simple, muy simple, demasiado simple, que vive en Free City, una ciudad cuyo día a día es el de cualquier videojuego. Esto es: los malos y los buenos son tipos de acción armados hasta los dientes, mientras las personas normales son meros figurantes, que asisten impertérritos a cada cosa que les ocurre a diario. Sin embargo, un suceso absurdo y aleatorio hará que Guy comience a tomar a tomar conciencia de quién es y qué es el lugar donde vive, y no será una revelación sencilla de digerir. Y es una lástima, porque estoy seguro de que esta premisa argumental daba para algo un poco más profundo. En lugar de ello, FREE GUY opta por explotar la vertiente autoparódica de un Ryan Reynolds como pez en el agua, y suavizar las reflexiones filosóficas para otros más preparados y con menos miedo a innovar de verdad.
El resultado, un buen film, entretenido, buenrrollista y, cómo no, altamente indicado para esos señores llamados gamers...
Saludos.

lunes, 10 de julio de 2017

Será como aquella canción de los años 80...



Están, ya digo, los que copian a Spielberg, los que hacen lo propio con Lucas, con Carpenter, Ridley Scott, John Hughes, Landis, Donner, etc... Parece un hit parade de VH1, pero es la triste realidad, gente que quiere dirigir, que quiere parecerse a sus ídolos de juventud por una sola razón: no han tenido una idea original en toda su vida. Y ahora, de la mano de este azote de la originalidad que es Netflix, nos ha llegado STRANGER THINGS, que es ya el no va más del copieteo ochentero. Y, comenzando por cómo la idolatría a la literatura de Stephen King alcanza su cota más alta, aquí están insertos sin ningún tipo de rubor ALIEN, E.T., LOS GOONIES, EL CLUB DE LOS CINCO, ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE, STAR WARS, LA COSA... y por extensión cualquier otra cosa que recuerden de aquellos "maravillosos" años. La serie, de ocho capítulos que se eternizan incomprensiblemente en repeticiones sistemáticas, contiene un reparto inverosímil, una trama inverosímil y un desarrollo inaguantable, y que sólo coge carrerilla en el último episodio, el único co algo de sentido. Mientras tanto, veremos a Winona Ryder haciendo de madre histérica, a Matthew Modine de malo con pelazo y por supuesto al grupo de chavales de turno, que van en bicicleta y juegan juegos de rol. El gordito, el negro y el... ¿normal?, que juntos van a intentar descubrir qué diablos le ha pasado al cuarto miembro de la banda, desaparecido en extrañas circunstancias. Por el camino se encontrarán a una niña con el pelo corto que no dice ni mú, aunque el mayor de sus temores se encuentra al otro lado de las paredes, en una dimensión desconocida y chunga, donde habitan seres con los que no querrán toparse. Todo eso cabe en esta serie, imposible de entender (y de aguantar) si no se ha sido niño en aquella época en exceso mitificada, y que está dando ya una camada difícil de asimilar. Todo, absolutamente todo, en STRANGER THINGS parece extraído directamente desde un portal interdimensional de esos, incluso la música de Dixon y Stein, cuyas neuronas parecen haberse quedado ancladas en el "Exit", de Tangerine Dream.
No lo sé, sinceramente, a mí no me ha enganchado tanto como pensaba que haría, y los elogios me parecen excesivos para un producto que apenas aprueba con lo justo, pero pueden aprovechar las tardes de asueto vacacional para echarle un vistazo, a lo mejor le encuentran algo que se me haya escapado...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!