Mostrando entradas con la etiqueta Kim Jee-woon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kim Jee-woon. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de agosto de 2018

Historia en acción



MIL-JEONG (aquí traducida como EL IMPERIO DE LAS SOMBRAS) es un mastodóntico film que retrata la ocupación de Corea por parte de los japoneses en los años 20. Un momento histórico recurrente en diferentes películas, que han arrojado luz sobre un contexto más que controvertido, ya que el complejo de inferioridad coreano quizá provenga del brutal sometimiento japonés, por mucho que le sirviera para construir una férrea identidad nacional. El director Kim Jee-won (autor de la brutal I SAW THE DEVIL) se esfuerza en aglutinar coherentemente dos horas y media de rigor histórico, junto a una intrahistoria que enfrenta a un curioso oficial de policía japonés de origen coreano, que trata de dar caza a un grupo de insurgentes, tras la noticia de que planean un gran atentado a la base principal japonesa en Seúl. Todo está bastante bien contado, los actores son más que solventes, destacando al estupendo Song Kang-ho, y las escenas de acción contienen una coreografía muy atractiva... Entonces me pregunto qué falla para estar bostezando a la media hora. Probablemente lo que todos ustedes están pensando: efectivamente, es muy aburrida...
Saludos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Una entretenida espiral de sinsentido



De vez en cuando, me paso por los derroteros (magnífica palabra) de FilmAffinity, sobre todo cuando no me acuerdo de tal o cual nombre; de vez en cuando también leo algunas de las opiniones vertidas en dicha página, supongo que una de las más leídas y/o visitadas (que no es lo mismo) por todo cinéfilo que se precie y desee rescatar información de casi cualquier película. Como no domino bien el coreano, me he ido a dicha página para transcribir algunos nombres asociados al film AKMAREUL BOATTDA, o mejor, I SAW THE DEVIL, que pudo verse, como todos recordarán, en el Festival de San Sebastián del año pasado. Bien, Luis Martínez la califica de "magistral"; Carlos Boyero de "engendro". ¿Alguno de estos señores que se ganan el pan hablando del trabajo de otros ha contemplado la posibilidad de que I SAW THE DEVIL no sea más que un entretenimiento de corte explícito? Es decir, que a estas alturas no debería extrañarnos que una película de género (sí, lo es: del género Psychokillers) se regodee en sus propias técnicas visuales para explicitar lo que en otras épocas era tratado con el mucho más inteligente empleo del fuera de campo. Tampoco que lo haga a lo largo de dos horas y media que alaaaaargan hasta lo insoportable. Aunque se soporta. Se soporta porque queremos saber más, queremos saber qué límite tendrá la tortura a la que el policía someterá, en dosis, al asesino; pero también queremos saber si dicho policía se dará cuenta de que lo único que ha hecho es desencadenar a un monstruo que redoblará sus crímenes cada vez que escapa de su perseguidor. En este sentido, lo que Kim Ji-woon parece querer decirnos es: "Ya sé que todos vosotros sabéis, no sois tontos; pero el colmo consiste en convenceros de lo contrario precisamente con una sobredosis intensificada de lo que normalmente abomináis". Lo que ofrece I SAW THE DEVIL sería algo así como el cutoff censurado de SEVEN o cualquier otra cinta que recuerden con psicópata asesino de por medio; funciona porque, ya que es lo que es, al menos no se toma la molestia de editarlo por los dichosos remilgos. Pero claro, de ahí a tildar este pasote de sadismo (con su punto de masoquismo también) de magistral... pues tampoco es eso; magistral era M, donde no había una gota de sangre pero podíamos ver claramente al diablo en los ojos de Peter Lorre. Los de Choi Min-sik, en cambio, parecen haberlo visto ya todo, así que transmiten poquita cosa. Por destacar algo, destacaría la escena del primer asesinato, excelentemente rodada y con un gran dominio del tiempo; luego todo se atropella mucho más...
Saludos ya vistos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!