Mostrando entradas con la etiqueta Gerard Damiano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gerard Damiano. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de octubre de 2008

¿Cine?

Me va a costar, sé que me va a costar, pero hay que tirarse a la piscina (a la piscina, repito) de vez en cuando.
El problema con la pornografía es, como con casi todo, un mero problema de correspondencias; a la gente le gusta la pornografía, le resulta curiosa y atractiva, pero no una saturación que rayaría lo enfermizo. Ahora bien, ¿qué relación podemos establecer realmente entre cine porno y cine convencional? ¿No se está echando mano cada vez más de escenas de sexo explícito en films "convencionales"? ¿No se ha estafado incontables veces al espectador prometiéndole un espectáculo sexual que luego ha quedado sólo en el denominado "blandiporno"? ¿No es prácticamente imposible encontrar una cinta porno que pase un mínimo de calidad exigible sin hacernos enrojecer? Y lo más importante: ¿quién leches se ha tragado hora y media de porno de cabo a rabo (perdón por la expresión)?
Por eso y muchas otras cosas he creído necesario comentar un poco la gigantesca repercusión, sin equivalente en nuestros días, que DEEP THROAT tuvo hace treinta y seis añazos. Su rentabilidad astronómica; el zarpazo que supuso a la falsa moral conservadora yanqui; el alegrón que le dio a los incautos que esperaban un nuevo Doris Day´s romance, etc... Pero ¿se debería llamar incluso a DEEP THROAT cine? Independientemente de su valor cinematográfico, que es pésimo tirando a estercolero, yo sigo interponiendo esa barrera de valores (nada morales) hasta que no se me convenza de que el ¿director? tiene algo que contar sin tener que usarlo como insólita excusa para que la felatriz de turno se quede en bolas y se abra de piernas ¿Y por qué?, dirán los más aperturistas. Pues porque nada en la vida ocurre así; todo ocurre por algún motivo y no por capricho. Y, pese a lo desenfadado de la cinta de Damiano (lo de los fuegos artificiales al final es acojonante), es evidente que (tampoco en ésta) no había afán alguno de romperse el coco más allá de lo meramente explícito. Ése es el principal problema, aunque mucho me temo que a esa "otra industria del cine", casi en los límites de lo subterráneo, poco le importa todo esto mientras el porno siga dando tan suculentos beneficios ¿Habrá afectado la crisis al sector?
Saludos muy muy profundos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!