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sábado, 15 de febrero de 2025

El robot por los suelos


 

El otro día me llegaba un supuesto video muy cómico, en el que una reportera, con la mejor de las intenciones, palmeaba a un robot de ultimísima generación, que supongo debe costar billones, y que era presentado como el futuro en cuestiones laborales, al soportar una carga de trabajo impensable para un humano, con el resultado de tan excelso prodigio mecánico dando un caretazo que ni Pepe Viyuela y su escalera. Sin reírme lo más mínimo, pensé en el emperre de mecanizarlo todo con la falacia de hacernos la vida "más confortable", cuando lo más probable es que las máquinas, de tener conciencia, nos mandarían a freír espárragos a la menor ocasión, antes de dejarse humillar en cualquier festival hi-tech. Como antídoto infalible, propongo el visionado de LA CHIMERA, la preciosa y doliente fábula de Alice Rohrwacher, que demuestra que probablemente sea la cineasta con más corazón (y es una cualidad inestimable) de una actualidad cinematográfica, a menudo imbuida en sus mierdas intelectualoides. LA CHIMERA es una (otra) maravilla de narrativa naturalizada, a la que cuesta cogerle el pulso al principio, pero que (en genial analogía) guarda valiosísimos tesoros en su emocionante trama. Tenemos al protagonista, Arthur, una especie de zahorí de reliquias, que se establece en una zona supuestamente infestada de tesoros etruscos, aunque su obsesión sería encontrar a su amada, cuyo recuerdo es opacado por la codicia de ladrones y marchantes. Rohrwacher narra sin que sobre una coma, con pulcritud pero sin temer mancharse de barro, de amores y amoríos, de amistades e intereses, y de soledades y camaraderías; y su cine pertenece (lo dije respecto a LAZZARO FELICE, su gran obra maestra) a una época que, aun sintonizada con la actual, nos lleva de cabeza al tiempo de los abrazos, en los que la maldad podía ubicarse con facilidad, sin posverdades, y neutralizar sus plagas y enfermedades, invisibles pero letales. Ver al robot caerse de bruces parece divertido, pero preguntémonos por los agraviados a los que nadie cita.
Una fiesta para cualquier cinéfilo. Imprescindible y hermosísima.
Saludos.

lunes, 25 de febrero de 2019

La bendita ignorancia



LAZZARO FELICE es uno de los contados prodigios cinematográficos que nos dejó el año pasado. Transitando con unánime éxito por Cannes (mejor guion) y Sitges (Premio especial del jurado), esta fábula evocadora y atemporal habla apenas de un par de cosas, pero lo hace tan bien que eso nos basta para trazar una crónica certera y luminosa de la condición humana, sus trampas y miserias, pero también sus bondades, encarnadas en la permanentemente asombrada mirada de Lazzaro, paradigma de la humildad y el esfuerzo desinteresado. Lazzaro vive en una comunidad explotada miserablemente por una marquesa, que les mantiene aislados del resto del mundo desde que unas inundaciones afectaron su plantación de tabaco. Sometidos a una semiesclavitud, y convencidos de que se ahogarán si intentan cruzar el río, que en realidad no tiene más de dos palmos de agua, son encontrados casualmente por las autoridades, que los liberan y encarcelan a su opresora. Lo que sigue es difícil de atribuir a un solo género, pues Rohrwacher literalmente resucita a Lazzaro varias décadas después, tras ser dado por muerto. Perfectamente joven, se presenta en la ciudad, donde malviven sus antiguos vecinos de la "Inviolata" (elocuente nombre), y su sola presencia les hace albergar la esperanza de conquistar una libertad que nunca han poseído realmente. Película de extraña y profunda poesía, me reconcilia con el cine de una directora cuyos trabajos anteriores me han parecido vacuos y llenos de cursilería, pero que aquí, casi milagrosamente, bordea la maestría compositiva, y agita nuestras adormiladas conciencias con este héroe/santo involuntario, y que quedará en nuestras retinas durante mucho tiempo.
Saludos.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Apicultura



Octava referencia del SEFF'14. LE MERAVIGLIE es una película en la que a una niña le salen abejas de la boca. También sale Monica Bellucci vestida de Boadicea, y aun así, extrañamente antierótica. También pasan cosas al estilo "niños nadando", que ahora se lleva mucho, o "gente chillando en la lejanía", que no se entiende nada pero mola para ensayar un cierto aroma a realidad. La verdad es que no sé qué diantres quiere contar la directora, a no ser que todo sea mucho más sencillo, porque su padre era apicultor y supongo que hippy... Aun así, si la ven se quedarán muy encantados de saber que ningún personaje de la peli va a salvar el mundo, y ni siquiera a destruirlo; primero porque son unos hippys raros, pero no les va el genocidio como alternativa para el fin de semana, y luego porque su extrañeza les llega desde un programa de televisión al estilo "Un país para comérselo", pero más bizarro todavía. Y eso es todo... Y que dejen de hablar de Alice Rohrwacher como si lo tuviese todo ya hecho y ganado, por favor... Que son sólo dos películas lo que ha hecho la muchacha, hombre...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!