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domingo, 16 de octubre de 2022

Rincón del freak #524: ¡Qué bello es ser heterodoxo!


 

Hoy tenemos una rareza, pero muy rara, del gran Jan Svankmajer. En 1977, el maestro de la animación checa recibió el encargo de adaptar la que es considerada la primera novela gótica, iniciando así todo un género que llega hasta nuestros días. En lugar de ello, lo que Svankmajer hizo fue una especie de docuficción, en la que fantaseaba con la posibilidad de que dicha novela no transcurriese en su localización aceptada, un castillo en Italia, sino en otro castillo situado en Bohemia. Eso es OTRANTSKÝ ZÁMEK (EL CASTILLO DE OTRANTO), una ida de olla maravillosa de apenas 20 minutos, en la que un supuesto historiador intenta convencer a su entrevistador de dicha teoría, mientras vemos diversos pasajes del libro animados, como si cobraran vida las páginas mismas. El historiador insiste en que el castillo en el que se encuentran es el "verdadero" castillo de Otranto, y elucubra varias hipótesis, a cual más disparatada. Justo hasta que (sería necesario que conocieran la novela) algunas piedras caen sobre ellos, como si alguien en lo alto no estuviese totalmente de acuerdo...
Es una bizarrada, casi un chiste privado, pero cuando un genio hace estas cosas son simplemente espléndidas...
Saludos.

miércoles, 9 de enero de 2013

El mito de Fausto 8



En 1994, el genial Jan Svankmajer se sacó de la manga una de las versiones más personales, extravagantes y sugerentes que del mito de Fausto se han hecho jamás. Mezcla de imagen real, animación stop motion y unas maravillosas marionetas, LEKCE FAUST empieza un poco aturullada, casi ininteligible, para, una vez hemos entendido el complejo juego propuesto por el maestro checo, terminar siendo toda una delicia y deleite para los sentidos. Casi sin palabras (la mayoría del diálogo se encuentra representado en el teatro de marionetas), Svankmajer nos propone un Fausto irresistiblemente jocoso y de aire (como no podía ser de otra manera) casi kafkiano; una especie de sacrilegio, no ya formal, sino directamente argumental, y en el que el pobre hombre interpretado por Petr Cepek dista una enormidad del Fausto apesadumbrado por el mal del mundo; digamos sólo a modo de ejemplo que sus ambiciones son más terrenales y que sus invocaciones demoníacas terminarán como el rosario de la aurora. Mención aparte tendrán las impresionantes transfiguraciones del personaje mefistofélico; ora muñequito metamórfico y arcilloso (desde calaveras de honda mirada a bebés monstruosos), ora marioneta cabezona y de madera, que a las caprichosas órdenes del bufón invocador acabará más hastiado que aterrador. En un momento dado, incluso las marionetas se confundirán con la gente real y darán un paseo en gabardina, mientras de una mesa manará vino sin explicación aparente o los coches cobrarán vida propia. Y si me permiten, se la recomiendo encarecidamente a todo el mundo que le guste disfrutar del cine como experiencia sensorial.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!