Mostrando entradas con la etiqueta Armando Iannucci. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Armando Iannucci. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de septiembre de 2020

Mientras nos escribimos a nosotros mismos


 

Nunca he conectado adecuadamente con el cine de Armando Iannucci, y sé que es un serio problema de incompatibilidades, de cortocircuitos perceptivos, probablemente por mi parte. La cosa es otra. La cosa es que la escritura, el genio de Charles Dickens es tan grande, tan universal, que resulta insoslayable, incluso para un director tan escurridizo como el escocés. THE PERSONAL HISTORY OF DAVID COPPERFIELD pasa por no ser una adaptación más, sino una nueva relectura de los temas capitales del escritor británico. Y siempre pasa lo mismo. Pasa que Dickens y su circunstancia se conectan de inmediato con la contemporaneidad que los acoge en cada momento determinado. Igual da que se le haga ver informal, severo, denso o ligero, porque Dickens sabía, siempre supo, prque sólo escribió sobre lo que le tocó vivir, y su genio lo lanzaba hacia cualquier época, futura o pretérita. Así, debo decir que me ha gustado esta película, en principio un difícil reto, pues "David Copperfield" es el continente perfecto de las obsesiones, denuncias y remedios dickensianos; una "historia sin historia", si se quiere, siendo su tema central la verdadera medida del ser humano. En su gloriosa prosa, los hombres somos tanto alimañas sin escrúpulos, como al párrafo siguiente integrantes de una hermandad piadosa que hará prevalecer la justicia ante la avaricia sin mesura. Copperfield (maravilloso, Dev Patel), más que un protagonista, es ese metanarrador imposible, dentro y fuera de la propia historia contada, que no es otra que su propia vida. Que lo sepa o no está en manos del extenso desfile de secundarios, para él tan protagonistas, cómo no. En definitiva, una grata sorpresa, tan recomendable para expertos como para profanos, y que da una nueva vuelta de tuerca a esta obra inmortal. Además, dos apuntes, la exquisita fotografía de Zac Nicholson y la extraordinaria banda sonora de Christopher Willis... ¿Se nota que me ha gustado?...

Saludos.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La vida es una tómbola



IN THE LOOP es una de esas películas que, pese a contar con un equipaje más que sobrado para convertirse en la conmoción del año, increíblemente se queda a mitad de camino de casi todo lo que propone, para quedarse en poco más que un telefilm (episodio piloto, más bien) de lujo. Me refiero a esas cuidadas y muy reivindicables producciones que la BBC lleva explotando desde hace cuarenta o cincuenta años y que debería servir de espejo (hubo un tiempo en que así fue) a nuestra aborrecible e insalvable televisión. Sin embargo, Armando Iannucci, joven e inexperto realizador proveniente de la televisión británica, comete "el gran error": cine no es TV; jamás, no tiene nada que ver. Pueden complementarse ambos medios, pero lo que funciona en la pequeña pantalla necesita algún ingrediente más en la grande. IN THE LOOP es como "El ala Oeste de la Casa Blanca" mixturizado con la mala baba de Monty Python y cohesionado con un montaje enérgico que trata de enfatizar una cascada de diálogos a cual más ácido, que al final es lo poco salvable (por separado, eso sí) de un discurso que se quiere hacer importante desde la parodia pero nunca termina de despojarse de su aura de broma privada. Hay un malentendido a nivel internacional que es aprovechado por mentes perversas para accionar el dispositivo "War", así que un grupo de políticos británicos han de viajar a la Casa Blanca para iniciar un proceso diplomático; todo se volverá del revés, mientras cada cual se encarga de poner de manifiesto su incompetencia total. E insisto: si hubiese sido un pequeño episodio televisivo, IN THE LOOP habría ganado, pero al querer redondearse a sí misma naufraga en un mar de sketches y retruécanos verbales, que la van desinflando hasta un final en el que, francamente, nos importa un pepino si tiran la bomba atómica, si el ministro de Exteriores se tira a la de Interior o si por allí pasaba James Gandolfini vestido de militar. Una lástima, porque su desconcertante inicio nos remite directamente a aquella obra maestra que es DR. STRANGELOVE, OR HOW I LEARNED TO STOP WORRYING AND LOVE THE BOMB; pero eso eran palabras mayores y esto una travesura para pasar una tarde.
Saludos globales.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!