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viernes, 23 de junio de 2023

Películas para desengancharse #108


 

Sí, sí. GHOSTS OF MARS o "la película que alguien le hizo a John Carpenter". No la veía desde entonces, en 2001, alquilada seguramente en algún videoclub de los de cajero, para mayor impersonalidad ¿La impresión? La impresión es la misma que entonces: más que mala, es incomprensible, indefendible por parecer más la caricatura del cine (éste sí de verdad) que había hecho Carpenter hasta entonces. Fundamentalmente, es un refrito del ASALTO, LA COSA y RESCATE EN NY... Y más cosas, supongo, pero lamentablemente cosidas con tanza de la gorda. Lo cierto es que este fiasco prácticamente finiquitó la carrera de su autor, al menos en el largo (lo de Amber Heard casi ni la cuento), y dejó claro que en los albores del digital eran malos tiempos para la lírica. Y podríamos obviar la producción maquetera, las interpretaciones a desgana o el montaje a contrapelo, sólo si el guion se lo hubiese tomado con la misma sorna. Pero como no es así, el resultado es "esa película de acción que no deber hacer con más de 50 años".
He visto cosas más dignas de Chuck Norris, así que definitivamente desenganchado...
Saludos.

sábado, 24 de agosto de 2019

La prisión exterior



Quince años después, Carpenter se volvió a encontrar con su viejo amigo Russell, y ambos firmaron el guion de ESCAPE FROM L.A., que más que una secuela parece el homenaje a un personaje y una forma de hacer cine por parte de su creador; un poco a lo Sam Raimi con Ash, pero también hay que reconocer que con menos sorna metamórfica. La película es prácicamente un calco de la original, cambiando la costa Este por la Oeste, pero cuya falta de inventiva salta a la vista si se ven ambas seguidas, que es lo que he hecho yo, claro. En esta ocasión, la excusa es un gigantesco terremoto que ha semisumergido en el océano Los Angeles, que ha sido declarada como una prisión para "conductas inmorales", mientras el presidente vitalicio es un talibán de la "moral tradicional americana". El film funciona mientras nos hace gracia volver a ver a "Snake" Plissken mientras susurra tras el parche y se caga en los muertos de todo el mundo, pero luego ya le vamos cogiendo el truco al tío John y lo que se intuye es que no hay guion, y sí una concatenación de escenas que pugnan por ser lo más estrambóticas posibles. Tenemos desde un malo ridículo, émulo del "Ché" Guevara (???), hasta al pobre Kurt Russell jugándose la vida... ¡en una cancha de baloncesto! También sale Peter Fonda, que invita a nuestro héroe a surfear un tsunami... Y para rematar, podmos poner a Pam Grier interpretando a un travesti que se tira en ala delta... Francamente, una cosa es hacer lo que te salga de los huevos y otra cosa es esto. Y aun así, tiene su gracia, qué quieren que les diga...
Saludos.

viernes, 23 de agosto de 2019

La prisión interior



Y, qué diablos, vamos con John Carpenter y su mítica ESCAPE FROM NEW YORK, aquella famosísima cinta que era la gran estrella de los videoclubs (estaba siempre alquilada) y confirmó, a principios de los ochenta, que en cuestión de optimización de recursos al tío John no le tosía nadie. La película, vista hoy (señores, 38 años la contemplan), puede resultar algo desganada y difusa, pero sólo por la pirotecnia que se usaría hoy día. En lugar de ello, Carpenter filma esta distopía futurista (bueno, es 1997... ¿y qué?) con una especie de fría distancia, poniendo sobre los hombros de un icónico Kurt Russell y su "Snake" Plissken todo el peso de lo que no es más que un típico relato de aventuras, con mucho de western, pero que explota hasta la saciedad la ambientación de un Manhattan convertido en una gigantesca prisión, adonde van los criminales para toda su vida, ante la impotencia política de unos Estados Unidos destrozados y pendientes de una posible amenaza nuclear rusa. Un argumento así sería complicado de encontrar ahora mismo en el cine comercial estadounidense, que ya se ha acostumbrado a la autoindulgencia patriotera y la falta de autocrítica. "Snake" es un antihéroe total, usado por el gobierno para rescatar a un presidente que no le representa y obligado a matar a los que seguramente están más cerca de él. Un clásico por muchos motivos, sobre todo porque la han imitado de todas las formas imaginables, aunque nadie ha logrado tanto con tan pocos medios.
Saludos.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Cómo presentar y definir un subgénero



Y bien, aquí estamos en la noche de Halloween para hablar, cómo no, sobre HALLOWEEN, que efectivamente aún no había aparecido por aquí, y no creo que haya un momento mejor que hoy y ahora, que se celebran cuarenta años de su estreno con una nueva (y dicen que definitiva) versión. Existe una legión de secuelas, a rebufo del gran éxito cosechado por lo que es una serie B pura y dura, que costó una cantidad ridícula y se rodó en menos de un mes; sin embargo, ninguna ha logrado captar lo más importante, y lo único capaz de que nos tomemos un slasher en serio: la atmósfera. Lo que Carpenter ensaya aquí es un ejercicio de dominio del tiempo narrativo rodado casi en un plano secuencia subjetivo que haría babear a Sokurov, poniéndonos en situación desde las primeras imágenes, en las que se forja la perturbada mente de Michael Myers, posiblemente el asesino más hermético e indescifrable que yo haya visto jamás. Lo que sigue a este escalofriante preámbulo es un largo transitar de personajes, que nos va metiendo en situación sobre lo que sucederá al final sin que nos demos cuenta. Sabemos que Myers está ahí, lo hemos visto, y el personaje central (una estupenda y primeriza Jamie Lee Curtis) intuye que alguien la acecha, pero se trata de un día especial, el día en que la gente se disfraza y te asusta, así que incluso un extraño con un mono de trabajo y una máscara (por ahí dicen que con la cara de William Shatner) puede pasar desapercibido. Es ese anticlimático intervalo el que más me interesa, incluso más que el mítico y despiadado desenlace, ya que Carpenter sobreescribe el cine de terror clásico y lo convierte en otra cosa que luego muchos "modernos" no han dudado en imitar, con relativos resultados. El monstruo acecha, aparece a plena luz del día, desaparece, pero sus acciones no pasan de lo que simplemente es su carta de presentación, así que, llegado el desparrame final, ya nos es familiar aunque también desconocido e insondable. Se nota la economía de medios, e incluso se agradece por momentos, porque HALLOWEEN es de esas películas que primero se convencen de que no habrá un paso en falso, para seguidamente revocar la falsedad del susto gratuito y reconvertirlo en otra cosa muy difícil de explicar, pero que hace latir sus imágenes como sólo los clásicos pueden hacer. Y éste es un clásico, a la forma de John Carpenter, pero clásico al fin y al cabo.
Saludos.

lunes, 9 de julio de 2018

El todoterreno



A ver. En 1986, John Carpenter venía de filmar un western de asedio en su propia época, establecer los parámetros del asesino en serie psicópata tal y como lo conocemos hoy, realizar un par de las mejores adaptaciones de Stephen King, dar una vuelta de tuerca al antihéroe post-apocalíptico o regalarnos una de las cumbres del terror de todos los tiempos (sí, es LA COSA)... ¿Qué le quedaba por hacer al tío Johnny? Hombre, podía haber hecho muchas cosas, lo que le hubiese dado la gana, pero por aquel entonces se llevaban las aventuras exóticas, con héroe medianamente desastrado y chica "sí pero no". Lo inició elegantemente Spielberg, lo copió sañudamente Zemeckis y Carpenter, no podía ser otro, se lo pasó todo por el forro y nos introdujo en un atávico Chinatown, con magos de 2000 años, luchadores voladores y un sentido del humor macarra, sustentado en el siempre glorioso Kurt Russell, uno de los pocos actores capaces de aunar todos los registros en uno. BIG TROUBLE IN LITTLE CHINA fue un divertimento, no cabe duda a día de hoy; lo fue tanto que su paso por taquilla, cuando la gente iba de verdad al cine, fue anecdótico, pero los pocos que entonces flipamos con esta joya teníamos razón, el tiempo la pondría en su sitio como un genuino título de culto. Quizá no me crean, quizá la recuerden flojita, quizá deberían haber contado más con esa magnífica actriz llamada Kim Cattrall, por no hablar del genial James Hong, y quizá los guionistas deberían tener un poco de sentido del humor y menos solemnidad, y a lo mejor les salía una cinta tan sumamente entretenida y desprejuiciada como ésta. Yo la volví a ver el otro día y otra vez volví a flipar, como hace 32 años en el Lux, y para mí eso sí que no tiene precio...
Saludos.

jueves, 31 de mayo de 2018

La fuerza del absurdo



El terror en pantalla, cuando funciona de verdad es cuando prescinde del siempre farragoso lastre de la verosimilitud. En otras palabras, si el objetivo de un film de intriga/suspense/terror es mantenernos en la incertidumbre hasta el shock final, lo más lógico (valga la paradoja) es desviarnos de la aburrida hoja de ruta de nuestras insulsas vidas y llevarnos a un territorio que entendamos como peligroso. Uno de los directores que mejor ha entendido esta premisa es John Carpenter, y una de sus cumbres cinematográficas es, sin duda, ASSAULT ON PRECINCT 13, que, más de cuarenta años después, es considerado casi como un tratado de intenciones éticas y estéticas, el "manual del buen director de serie B". La serie B, que vivió uno de sus mejores momentos en los años setenta, contribuyó decisivamente a que el trabajo de los directores fuera aún más palpable, relegando a las productoras a un papel más administrativo. El desarrollo de este film no puede ser más errático, inverosímil, gratuito y desmañado; un crescendo de tensión que va funcionando por acumulación, como un grito ahogado, imperceptible al principio pero que se llena de sentido a medida que Carpenter acorrala a sus personajes y no les deja más salida que resistir a toda costa ante el silencioso ataque de una misteriosa banda, con un propósito igualmente ínfimo y absurdo. Es una película repleta de violencia, la mayoría gratuita, y en la que la profundidad psicológica cede en favor de unos arquetipos tan subrayados que sólo lo pueden ser intencionadamente. Está el policía íntegro, el antihéroe, la chica atraída por el "lado oscuro" o el mártir involuntario; es puro western, puro cine negro del más basto y sudoroso, y fue el film que atrajo definitivamente a su autor (autor total, por otra parte) al respeto de crítica y público, gracias sobre todo a la asunción de sus limitaciones, convertidas en virtudes. Un crisol de hallazgos tan entrañable como emocionante, cine fresco y vivo, y que se extiende hasta nuestros días hasta nombres tan reivindicativos como el de S. Craig Zahler.
Una pequeña e inolvidable obra maestra.
Saludos.

martes, 7 de septiembre de 2010

El terror tiene malas formas



Espero que me acepten el chiste, aunque sea malo, pero es que me da la sensación de que John Carpenter es uno de esos directores con una sospechosa tendencia a "irse de rositas", sea cual sea la calidad de sus trabajos. Y esto me atrevo a afirmarlo con un film que es de los menos conocidos suyos y que, supongo que oliéndose el percal, el muy tuno optó por un seudónimo tampoco muy afortunado, nada menos que Allan Quatermass. Y es que PRINCE OF DARKNESS es una ida de olla tan deshilachada, tan cutrecilla, sin nada del encanto de serie B al que Carpenter acostumbra a sus calladas legiones de seguidores, que todo desemboca en un desastre sin pies ni cabeza y abusando, como única coartada de existencia, de los tópicos más burdos del peor cine de terror, el mismo al que Carpenter ha contribuido sensiblemente a dignificar a lo largo de más de cuarenta años de carrera. Y se lo resumo para no prolongar la agonía más de lo debido: Un cura dice que Satán está está en una especie de cilindro verde que da vueltas. Llegan científicos para hacerle pruebas al cilindro. Carpenter se saca de su ancha manga la teoría de que el Diablo no es más que un "ser" proveniente de allende las estrellas. Hasta aquí lo bueno. Lo malo empieza cuando la cosa esta no sabe para dónde tirar y Carpenter (que en remiendos es un experto) mezcla zombis con exorcistas y científicas buenorras y descamisadas. Y si les digo que sale hasta el ínclito Alice Cooper haciendo de homeless asesino, pues ya está el cotarro de insensateces hasta la bandera.
Nada, un título menor que jamás ha pasado a la historia por nada (y tiene ya 23 añacos) y que supuso un paso atrás en la desbordante filmografía de su realizador, que afortunadamente logró reponerse a tiempo y seguir con su particular filosofía fílmica.
Saludos tenebrosos.

viernes, 9 de abril de 2010

Páginas blasfemas



A lo largo de lo que conocemos como literatura de terror moderna (entiéndanse los casos de Stephen king, Clive Barker o Neil Gaiman), no han sido pocas las ocasiones en las que el autor, intentando el "giro definitivo", ha ejercido de maestro hechicero y, mezclando realidad y ficción, atmósfera y percepción, ha querido acercar hasta nuestros días la opaca filosofía que impulsó la obra de los grandes maestros (Lovecraft, Poe, Shelley).
A mediados de los noventa, el inefable John Carpenter filmó una extraña e irregular película que se mantiene hasta hoy como uno de sus títulos más apreciados y singulares. IN THE MOUTH OF MADNESS tiene tantos aciertos como errores, tantos magníficos planteamientos como paupérrimas resoluciones. La delirante y retorcida historia de un escritor de éxito, Sutter Cane, claramente a la manera de los anteriormente mencionados, que desaparece sin dejar rastro y con la última novela de su multiexitosa serie, que da título al film, pendiente de publicarse. El editor contrata a un detective (Sam Neill en uno de sus mejores papeles) para buscar a Cane y traerlo de vuelta ante la desbandada que se ha formado por dicho suceso, con miles de fans desbocados por todas partes. Eran otros tiempos y aún se leía; ahora, en plena generación YouTube, es impensable pensar que haya gente que se vuelva majara por culpa de un libro... en fin. El asunto es que Neill inicia un desquiciante viaje en busca del dichoso escritor y es entonces cuando Carpenter tira de recursos visuales y ofrece un ejercicio puro de terror visceral y sin muchos remilgos. IN THE MOUTH OF MADNESS tiene como principal problema el no encontrar un tono general (la primera y la segunda parte parecen dos films distintos), lo que desorienta en algunos tramos y desvía la atención. Lo bueno es el oficio de su director, capaz de remontar lo que parece un desaguisado sin salida aparente, y que lo remata en un final acojonante y muy original, puede que lo mejor de esta historia que fluctúa entre imaginación y realidad sin decidirse nunca por un solo lugar. Es menos engreída y mucho más entretenida que la mayoría de subproductos similares de hoy en día, además de aterrorizar casi sin sustos, más por extrañeza que por acumulación.
Saludos embocados.

martes, 7 de abril de 2009

El terror sí tiene forma

Cada vez tengo más claro que voy a tener que echar el resto con John Carpenter, un director con el que choco frontalmente y al que no logro aprehender en su esencia. A veces me fascina y otras me irrita; y no sé si lo suyo es categoría o chabacanería... francamente que no lo sé.
Pero hay algunos films de Carpenter que simplemente me fascinan. Y me fascinan por lo fácil que hace el tío lo que a otros les cuesta una enormidad que nos creamos. Puede ser porque, pese a no haber filmado nunca un western explícito, podríamos afirmar que precisamente no ha parado de enmascarar este género con otros géneros (terror, fantástico, aventuras...), lo que le ha servido para dotar de enjundia a productos que, como digo, en otras manos no hubiesen pasado de meros serie B olvidables.
Y uno de esos títulos que no me canso de ver es THE THING o la cinta de terror perfecta ¿Por qué? Pues porque no abusa de los tópicos, hace suyos todos y cada uno de los tópicos del género, les da la vuelta y los vuelve contra el espectador, lo descoloca. THE THING es el remake de THE THING FROM ANOTHER WORLD, otro clasicazo de los cincuenta, sólo que Carpenter espectaculariza el resultado con unos efectos especiales (cómo me gustaban esas dos palabras) simplemente apabullantes ¿por qué? Pues porque no habíamos visto nada igual antes, cosa que no ocurre con los soporíferos efectos digitales, que acaban por convertir el cine en un videojuego. En THE THING no sólo el terror explícito está garantizado sino que, encima, Carpenter lo borda con un ejercicio de estilo que remite a obras maestras como JOHNNY GUITAR o THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE, donde nada es lo que parece y los personajes son constantemente sometidos a una asfixiante presión psicológica de recelo y desconfianza. Nadie sabe quién está infectado por esa cosa sin forma definida, por lo que el espectador nunca sabe quién es realmente el malo aunque lo tenga siempre delante (antológica es la escena del análisis de sangre); he ahí otro golpe maestro que noquea a lo largo de un metraje que nunca resulta pesado, al contrario, sus dos horas pasan volando, incluso nos quedamos con ganas de más.
Me temo lo peor respecto de la precuela que se está gestando desde hace tiempo. No sé, esperemos, pero creo que va a ser casi imposible superar esta película que no ha hecho más que ganar con el tiempo. Posiblemente una de mis cinco favoritas en el género de terror.
Saludos amorfos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!