Mostrando entradas con la etiqueta Capote. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Capote. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Similitud, veracidad y mímesis #3

La mejor película sobre el genio de Truman Capote, evidentemente, no debía girar sobre su gigantesca figura; IN COLD BLOOD recoge lo mejor de la obra del escritor y le pone imágenes. "Adapta", en el mejor sentido de la palabra; algo que se va echando de menos cada vez con más frecuencia.
Capote intentó (y no lo consiguió, según sus propias palabras) dar algún sentido a una situación tan fantasmagórica como absurda: el asesinato al completo de una pacífica familia de granjeros, los Clutter; para ello, nada menos que se entrevistó varias veces con los condenados, que lo eran de muerte. El film es el angustioso reflejo de lo que Capote tradujo en su excepcional libro y tiene dos partes bien diferenciadas, la gestación y posterior ejecución de lo que en un principio iba a ser un asalto y acabó como una terrorífica masacre y todo el periplo de los reos, desde su detención hasta su ejecución; quizá la ejecución más angustiosa y veraz de la historia del cine. Richard Brooks, en mi opinión un talento infravalorado, consigue la distancia adecuada y deja hablar a sus personajes, les da vida y, de alguna manera, el espectador respira al pulso de una brillante narración en la que nada sucede por azar. Ésta es una historia sobre la fatalidad y el destino, sobre unos personajes que pasaron a la posteridad de la forma más cruel; una historia sobre la muerte por la muerte y en la que no caben los absolutismos ni las demagogias fáciles, a la que tanto se presta la cuestión de la pena de muerte. Simplemente no sabríamos qué decidir.
Saludos en frío.

martes, 29 de diciembre de 2009

Similitud, veracidad y mímesis #2

Ayer hablábamos del prodigioso trabajo de un actor, a propósito de la recreación de Truman Capote hecha por Philip Seymour Hoffman. Hoy, este miniserial debía pasar obligadamente por un film que encarna por completo el término "mímesis"; sea por su inoportuna fecha de estreno sólo unos meses después de la anteriormente citada; sea porque su argumento es el mismo o (y aquí está el punto a su favor) porque Toby Jones no intepreta a Capote... ¡es Capote! Y esto no tiene por qué ser necesariamente bueno, sólo es un hallazgo que quizá aceleró la producción, quién sabe. Me molesta mucho más Jones, de una manera ambigua y soterrada, porque su trabajo es admirable, pero se trata de un tableaux vivant rodeado de actores reales que se esfuerzan por no desentonar ante tamaño reto. Aquí el elenco lo completa Sandra Bullock, que no es que haga su mejor papel, como dice todo el mundo, sino que actuar le ha llevado más años que a otros... Yo me quedo con la Keener, la verdad. Daniel Craig está correcto como el asesino entrevistado por Capote y también aparecen por ahí Gwyneth Paltrow, Jeff Daniels, Sigourney Weaver o Isabella Rossellini; que no aportan mucho pero lucen bastante. Por su parte, la historia debe luchar contra un lastre más que obvio: un precedente demasiado reciente, lo que provoca saturación y espesura en las imágenes. No sé qué les pasa a algunos productores americanos, pero no se puede hacer un parque temático de un genio; Capote no es Robin Hood ni Wyatt Earp. Esto es un dato tiste, porque el film no está nada mal; su arranque es notablemente superior al otro y el ritmo se mantiene sin fisuras, pero tener otra cosa en la mente es un precio demasiado alto a estas alturas. Al final, y no es poco curioso, INFAMOUS hace honor a su nombre y, tétricamente, encarna una especie de no-género: la película nacida muerta.
Saludos calcaditos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Similitud, veracidad y mímesis #1

Bien, indéfilos, se acerca el final de este año; un año que ha sido... pues como todos los años, con cosas buenas y malas. La vida es así de original, igual que el cine. Y es que, siguiendo con la cosa ésta de las adaptaciones, tenemos tres días por delante para abarcar la figura de Truman Capote en el cine. Lo de la adaptación, hoy y mañana al menos, no lo decía por ninguna obra del genial escritor, sino por la adaptación del propio Capote; ejercicio éste que nos dejó dos perlas de la interpretación casi continuadas.
Primero fue uno de los últimos grandes de este castigado oficio, Philip Seymour Hoffman, quien se atrevió con la descomunal tarea de poner cuerpo y maneras a un hombre fascinante, complejo, inasible; siempre escondido tras una fachada de frivolidad que rara vez dejaba traslucir el genio que bullía debajo. Capote fue un enorme escritor, de esos a los que las etiquetas le quedaban pequeñas; él mismo se encargó de acuñar alguna que otra etiqueta, como fue la "no-ficción", o la narrativa que nace desde la realidad minuciosamente investigada. Aquí, se nos cuenta el excitante periplo de Capote junto a Harper Lee (magnífica Catherine Keener) hasta la granja de los Clutter, en Kansas, para documentarse sobre el brutal asesinato de dicha familia. La película en sí no es ninguna maravilla, seamos sinceros, sino que sirve de confortable vehículo para que Hoffman dé una lección de autonomía actoral, haciendo suyo a Truman Capote en lo que podríamos llamar "poderosa similitud". Hoffman no necesita un forzado trabajo de maquillaje y ni siquiera su parecido físico es razonable, pero no importa, porque es aquí donde la profesión se eleva por encima de la intención. Y es que pocas veces se ha aplaudido tanto y tan unánimemente un oscar; luego vino la otra cara del asunto, pero de ella nos ocuparemos mañana. Quedan emplazados.
Saludos muy reales.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!