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sábado, 6 de julio de 2019

Bajo tierra 2



Como decíamos, el remake de PET SEMATARY ni resbala, ni convence, ni supera, ni nada de nada. No al menos más, ni menos, que la película a la que intenta renovar. Signo de estos tiempos, no hay ideas nuevas, y lo que es peor, no hay necesidad de buscar dichas ideas o emprender transformaciones formales adecuadas que lleven a la renovación del cine comercial, inmerso en una homogeneidad cansina y sólo superada por la valentía de algunos francotiradores. Dicho esto, me reitero en lo expuesto ayer, aunque efectivamente no hay aquí ya rastro alguno de la novela de Stephen King, porque la película es la misma pero más "barnizada", por decirlo de alguna manera. Y por terminar, que hay poco que rascar, me reafirmo en los límites autoimpuestos por la industria, ya que el final de ésta cambia el de aquélla sin necesidad aparente. Eso y que también supone un retroceso para sus directores, a los que auguré desde aquí un prometedor futuro tras su anterior film, STARRY EYES.
Por cierto, y aunque me hubiese parecido complicado en la carrera de un actorazo al que admiro profundamente, es, posiblemente, el peor papel que le he visto a John Lithgow, que ya es decir.
Saludos.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Una entre un millón



En alguna ocasión nos hemos referido aquí a Ti West como un interesante punto de apoyo para intentar comprender qué fluctuaciones estaban ocurriendo en el cine de terror norteamericano. Lo interesante, a mi modo de ver, era cómo un director con no mucho más talento que otros coetáneos suyos era capaz de tener una visión más avanzada y personal, algo que precisamente distinguiera sus trabajos del resto. Lo curioso, sin embargo, es que su fórmula pasaba por poner al día un tiempo y un modo de hacer cine que para la mayoría hacía mucho que estaba desfasado; porque lo que Hollywood lleva un par de décadas haciendo es obviar (digitalismos mediante) la artesanía apoyada en el domnio del clima. Y resulta que de repente nos topamos con una sucesión de títulos que "vuelven" a recoger este reto, casi más ético que estético. Uno de ellos es STARRY EYES, que tiene exactamente las mismas virtudes y los mismos defectos que cualquiera de los trabajos de West, y por cercanía temática pondría LA CASA DEL DIABLO.
Punto interesante: que con escasez de medios y un dominio de los tiempos ("los climas") que parece más cosa de directores veteranos, los jóvenes Kolsch y Widmyer logran su propósito de mantenernos durante una hora embobados y preguntándonos qué será lo próximo que se les ocurra.
Punto ya-no-tan-interesante-por-trillado: que, efectivamente, una vez llega el punto de no retorno, en el que hay que descubrir las cartas y dar el golpe final, resulta que esto ya lo habíamos visto antes y mucho mejor.
Lo que pensé nada más terminar de verla fue que qué cruel es el destino de un creador; intentas armar una metáfora sobre el peligro que puede conllevar el sobresalir entre la mediocridad, sólo para constatar que tampoco esto ha sobresalido demasiado... Es entretenida, pero se olvida con facilidad, lo mismo que le pasa a su protagonista...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!