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viernes, 8 de enero de 2021

Ayuden a la tercera edad


 

THE DARK AND THE WICKED es la última película de Bryan Bertino, uno de esos directores que tienen difícil explicación en una industria que es incapaz de definir si lo suyo es cine de autor o mera parafernalia. Así hay muchos, es cierto, pero lo de Bertino es curioso, porque apuntó maneras con una ópera prima que parecía mejor de lo que era, tocó fondo con dos subproductos que no tenían nada que ver, y de nuevo vuelve a dejar a más de uno con un palmo de narices. La reseña de esta película no debería llevar más de dos líneas que rezaran así: un film muy bien hecho, con un guion que parece una broma. Todo es relevante aquí. Los actores están estupendamente dirigidos; la atmósfera, asfixiante y opresiva, casi puede tocarse; la fotografía es espléndida, sin diferenciar entre escenas nocturnas y diurnas. Así las cosas, lo único que falla es la historia en sí, una historia que ya hemos visto muchas veces. Dos hermanos acuden a la apartada granja donde su padre yace moribundo, pese a que su madre les hace una extraña advertencia para que no vayan. Ese leit motiv sobrevuela cansinamente todo el metraje, martilleando sobre lo obvio del mensaje, y sólo para dejarse caer en los brazos del susto fácil, en lugar de explorar la enigmática naturaleza de esa entidad que parece acechar en cada rincón. Hay momentos logrados, como la visita del cura, pero que en seguida me llevaron a POLTERGEIST II; algunas levitaciones que al menos yo he vsto en THE WITCH; o, lo que ya es rizar el rizo, llamadas a una puerta que... efectivamente, estaban en THE STRANGERS. En resumen, como me ocurrió con aquélla, no me parece ningún desastre, pero tampoco va a cambiar la historia del cine. Correcta, y con mejor realización que intención.
Saludos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Salida errónea



Hace ya siete largos años, mostraba aquí mi enfado con THE STRANGERS, la ópera prima de Bryan Bertino, porque parecía una pobre mímesis entremezclada de algunos títulos clave del cine de suspense. Sin haber visto aún MOCKINGBIRD, que realizó hace un par de años, nos acaba de llegar THE MONSTER, que prácticamente vuelve a caer en los mismos e incomprensibles errores de aquélla. Y es que de todos los posibles caminos que se abren en el prometedor arranque de esta película de ¿terror?, el que escoge Bertino para moldearla y remacharla en un final francamente bochornoso, es el peor. Primero porque uno no sabe qué película está viendo exactamente por los bandazos de guion, que primero nos colocan en mitad de un drama familiar, con una madre irresponsable y neurótica, que paga su frustración con su hija y la mitiga en alcohol. Hasta ahí vale, podría ser una historia trillada pero válida, porque no está mal escrita y las actuaciones de Zoe Kazan y la joven Ella Ballentine son más que convincentes. El problema gordo sobreviene cuando Bertino, tras muchos minutos contándonos una cosa, nos quiere llevar por otro camino. Y se equivoca. De repente, nada de lo de antes importa, porque empieza una película nueva, una en la que madre e hija, tras atropellar a un lobo, quedan inmovilizadas en mitad de una carretera abandonada, mientras algo las acecha desde la oscuridad del bosque...
Yo tengo mi propia teoría. Tienes una idea de partida, pero te falta profundidad real para desarrollarla debidamente y jugártela en el difícil campo de la inventiva. Finalmente, te acuerdas de que quizás, si metes un monstruo de por medio, los espectadores olviden lo que ibas a decirle y sólo recuerden los respingos en el asiento... A mí, sin más, me desvela algunas (pocas) dudas sobre la torpeza de este director.
Saludos.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Jugar al escondite

Se puede (y se debe) hacer cine extraño, desasosegante, desestabilizador, lleno de aristas y origen de preguntas antes que de respuestas. Ese cine es necesario y raro de compatibilizar con cierta comercialidad, o sólo hacerlo accesible al gran público. Nos olvidamos por un momento del cine de autor y nos centramos en los debutantes y su all or nothing crucial; la prueba de fuego que va a decidir si seguirán haciendo películas regularmente o caerán en el ostracismo del fondo de catálogo.
THE STRANGERS, de Bryan Bertino. Un ejercicio de terror inducido con ínfulas de grandes obras como ROPE o SLEUTH; pero claro, Liv Tyler y Scott Speedman no son, ni nunca serán, James Stewart o Michael Caine, con lo cual el film pierde su primera batalla. El segundo punto sería la tensión proveniente de lo inexplicable, como es el hecho de que una misteriosa voz (no podemos ver el rostro) dé el coñazo a la pareja en crisis de forma reiterativa. Chungo, porque, hombre, ya que eres debutante, al menos sé audaz y muestra algún elemento que se pueda reconocer en el desenlace... nada. Luego, hay una cosa absurda que es empezar con el final y, como decía, no mostrar nada entre medias... ¿para qué? El final es una tontería que el director puede ahorrarse ya que no ha querido mostrar nada cuando debía ¿Qué pasa? ¿que el desasosiego va a venir exclusivamente de ver a tres enmascarados con cuchillos? Pero si eso ya lo inventó Carpenter en los setenta con resultados más dignos... No, no merece la pena seguir con el asunto; lo único que quería dejar escrito es mi incomprensión hacia ese tipo de cine que quiere jugar al escondite con el espectador y que no se da cuenta de que la sala, desde hace mucho, se ha quedado vacía... Frustrante, ¿eh?
Saludos extrañados.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!