Mostrando entradas con la etiqueta Azazel Jacobs. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Azazel Jacobs. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de agosto de 2021

Miradas prestadas


 

Hay un dilema insalvable para algunos directores, un escollo invaluable, escondido tras algunas buenas intenciones, y que se convierte en una especie de hongo creciente que se va adueñando de las imágenes, despojándolas de su propia entidad. Me pasó exactamente lo mismo en el otro film que vi de Azazel Jacobs, THE LOVERS. Podía rastrear a multitud de otros directores, pero no veía las referencias ni los homenajes, tan sólo el esfuerzo infructuoso por resultar original. FRENCH EXIT es más de lo mismo, e incluso peor, porque la ambición es exponencial, y lo que intuimos es a un obediente estudioso u observador, un "aspirante" a autoincluirse en el olimpo especular de los autores. Los autores y sus cosas, qué bonito. La lástima es que siempre hay que mutilar algo de confort para ello; renunciar, inmolarse, aderezar la sopa con ingredientes ásperos pero honestos. Hay quien dice que Patrick Dewitt es uno de los grandes novelistas actuales; puede ser, pero no tiene ni pajolera idea sobre adaptar un texto (ni siquiera uno suyo) a la pantalla. Su guion queda cojitranco, sin ritmo ni tensión, pero lo realmente reprobable es asistir a la retahíla de "momentos robados". Desde Woody Allen a Wes Anderson, pero sin la mordacidad del primero ni la superconstrucción de personajes del segundo. Hay más, pero no vale la pena seguir, porque habrá quien me señale el esforzado trabajo de Michelle Pfeiffer, dando vida a una gélida dama de la alta sociedad neoyorquina que se arruina e inicia una huida hacia delante, junto a su hijo (Lucas Hedges, copiando a Jesse Eisenberg ¿?) a un París que parece una fotocopia de Manhattan. Demasiados facsímiles para lo que parece poco más que un tibio ajuste de cuentas con una mala conciencia que me resulta difícil de encuadrar.
Saludos.

martes, 15 de enero de 2019

Amor de quita y pon



No alcanzo a comprender el cometido de una película como THE LOVERS, o al menos no le veo la gracia como comedia ni atisbo la supuesta amargura de su trasfondo, tan escurridizo como su guion, que va haciendo aguas a medida que avanza esta insulsa "dramedia" acerca de un matrimonio de mediana edad en plena crisis. Esto lo han hecho mejor muchos otros directores (y ni pienso rozar a Bergman, por dios), o al menos lo han hecho más valientemente, que es lo menos que se pide cuando de retratar las cenizas del amor se trata. Y es curioso, porque hay una inquietante analogía escondida tras lo que se nos vende, que es el típico film de enredos desde que conocemos que ambos tienen un amante, pero ninguno se decide a dar el paso de dejar al otro, y entre medias, de manera totalmente absurda, redescubren la pasión perdida. Yo lo que veo es a un par de cómodos mentirosos, instalados en su burguesa y cómoda mediocridad, y jugando a gastar ese penúltimo cartucho en la recámara. Nada de malo si el director y guionista se decidiera él mismo a dar un paso adelante y voltear una trama que cada vez es más intrascendente y previsible. A Debra Winger se la ve perdida, y Tracy Letts hace lo que puede por insuflar algo de veracidad a unas escenas francamente desvaídas. Mención aparte para la horripilante música de Mandy Hoffman, y no tanto por la música en sí, sino porque ésta suena tanto y tan a destiempo que termina por ser un incordio.
Si se la pueden ahorrar, háganlo.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!