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viernes, 17 de mayo de 2024

A tomar por saco


 

Es de común acuerdo con unos tiempos tan extraños como éstos, en los que la normalidad consiste en un pacto de no agresión consensuado dentro de su frágil naturaleza, tener el alivio de saber, una vez terminada la función, que "ningún animal ha sufrido daños". Para lo que nos han servido los efectos digitales, además de saber que transitamos la sublimación del facsímil, es para deleitarnos al contemplar la destrucción instantánea del mobiliario urbano histórico, vulgo pirámides o coliseo romano, para que orgasmemos con lo que no es más que acción choni, o cani. Esto es: alarido, guantazo, alarido. Una vez dicho esto, y sabiendo que Kevin Smith ya ha tardado demasiado en hacer un tratado acerca de esta problemática, GODZILLA x KONG: THE NEW EMPIRE sólo funciona cuando no hay diálogos, a lo que contribuye el descubrimiento express (aquí va todo ligerito) de una cultura subterránea que no habla. Esto es lo que es, mucho ruido y muchos golpes, y unos cuantos actores y actrices cobrando el cheque por mirar para arriba. Pero dos momentos cumbre hay: la endodoncia a Kong con música molona de fondo y Godzilla reventando la tacita de plata. Y otra para un meme: los dos titanes en el momento "yogures con cuerda", platicando de Gibraltar a El Cairo como dos vecinas tendiendo cualesquiera...
Ustedes mismos, pero la Toho es más entrañable.
Saludos.

miércoles, 19 de mayo de 2021

La turra del cazurro


 

Me acordé el otro día de THE GUEST, una película que pasó bastante desapercibida, y que mostraba la verdadera cara de Adam Wingard, toda vez se ha despojado del monstruoso caparazón, por ejemplo, de su última película. Es ésta una película curiosa, que parece más inteligente e inquietante en su planteamiento, pero que se va desinflando y adquiriendo otro cariz, el de la acción machirulesca y garrula, en pos de una estética, la ochentera, aquí más gratuita que nunca. La tentación es remitirnos a joyas como TEOREMA (probablemente una de las películas más copiadas de todos los tiempos), pero sería una imprudencia sumaria; porque THE GUEST se parece más a COMMANDO o COBRA, y hay que tener presente la referencia ochentera, que ha supuesto la tabla de salvación de multitud de guionistas en barbecho. Lo curioso aquí es lo poco que le importa a Wingard dar un giro ingenioso o incluso grotesco, optando por incluir cada obviedad que se le pase por la cabeza. Una familia llora la pérdida del hijo mayor, en las fuerzas especiales que combatieron en Afganistán; de repente, un extraño llega sin avisar y se presenta como compañero y estrecho amigo del desaparecido, lo que inmediatamente crea un aura de empatía a su alrededor. Lo que sigue es descabellado e insólito, si no es que lo hubiéramos visto tantas veces en tantas otras películas. Hay violencia gratuita, diálogos de primaria y una trama principal que se va volviendo más difícil, no ya de creer, sino directamente de aceptar. Y todo con otro score de sintetizadores, que culmina con la revisitación a los olvidados Xymox ¿Que por qué no es un desastre absoluto? Supongo que por lo indisimulado de su propuesta, ya que tiene muy claro lo que quiere contar, cómo lo quiere contar, y sobre todo a quién se lo va a contar, confiando en que serán los únicos que le den un sentido intrínseco. Y además, era una tentación no aprovechar el tirón de Maika Monroe...
Saludos.

domingo, 25 de abril de 2021

Rincón del freak #453: La alegría y desesperanza del corredor de seguros


 

Es curioso orquestar una sinfonía de la destrucción justo en mitad de la incapacidad para ponernos de acuerdo para pararle los pies a un minúsculo virus. No hay nada que hacer si a cada problema sanitario pretendemos combatirlo exclusivamente con dinero; un virus no sabe lo que es el dinero, ni los países, y ni siquiera las rivalidades. A lo mejor tiene algo que ver con las no menos curiosas decisiones para poner en pie GODZILLA Vs. KONG. Estas son: si hay que destruir edificios, que sea en Asia. La gente sale chiquitita, no vaya a ser que que les dé por morirse. Los protagonistas, aparte de los monstruos, son gente que sale en sitios, mirando a sitios, estáticos o moviéndose por ahí, pero nunca se sabe muy bien qué quieren hacer realmente. Hay niños que no van al colegio, sino que deambulan por estaciones militares ultrasecretas. Nadie sabe quién es malo, nadie sabe quién es bueno, y en esa confusión cualquier cosa puede valer. En realidad, hay dos sustentos pseudomágicos para explicar este canto al Tente en manos de un bebé cruel e inconsciente: que una tecnología CGI de última generación no logre solventar el dilema de que un cuerpo se mueva a la misma velocidad dentro o fuera del agua. Aunque más importante es un montaje que alterna luz fluorescente (¡edificios fluorescentes!), Junkie XL a tope con el Roland, y la cara de Millie Bobby Brown muy preocupada por la factura del seguro... Y no es casual...
Saludos.

domingo, 22 de octubre de 2017

Rincón del freak #286: De la amoralidad como género



La adaptación que Adam Wingard ha realizado del manga de Tsugumi Ôba y Takeshi Obata podría haber sido realmente interesante, un retorcido estudio sobre las posibilidades de la omnipotencia cuando ésta recae en las manos equivocadas. Exactamente igual al resultado de esta floja e incomprensible DEATH NOTE, que ni tiene la exuberancia visual del original, ni, mucho peor, su inquietante ambigüedad ideológica. Para quien no conozca de qué va todo esto, les diré que se trata de un cuaderno que se aparece aleatoriamente a una persona para que sea su dueño durante un tiempo determinado, aunque el cuaderno en realidad es el instrumento mediante el que un demonio llamado Ryuk desata todo su poder destructor. Ryuk (y aquí debería haber estado la gracia) no mata ni ataca a nadie directamente, sino que incita al poseedor del cuaderno a que escriba el nombre de una persona mientras visualiza su rostro y la forma en que desea que muera. En cuestión de segundos, esta persona simplemente muere. Ya digo, dejando de lado la encarnación del demonio (que aquí tiene la inconfundible voz de Willem Dafoe) y algunos efectos visuales más o menos logrados, lo que debería diferenciar a DEATH NOTE de productos similares es su conflicto moral, cómo podrían juzgar los espectadores a un protagonista (advierto que es un tipo detestable desde cualquier punto de vista) que se dedica a sentenciar a muerte a quien se le antoje. Lamentablemente, a Adam Wingard (director interesante en lo visual) apenas si le interesa el botepronto especular, y casi nada la reflexión moral que sí está implícito en el manga.
Rutinaria.
Saludos.

domingo, 22 de enero de 2017

Rincón del freak #255: Los deseos irreconciliables y los errores del serpenteo



Seguir la trayectoria de Adam Wingard es encontrarnos con un director joven, inconformista y que ya desde sus inicios hace una década, con un puñado de interesantísimos cortos low cost, estaba llamado a engrosar las filas de nuevos talentos del cine independiente yanqui. Su primer trabajo de entidad fue YOU'RE NEXT, cinta de terror con un pie en John Carpenter y otro en Sam Peckinpah; pero incluso admitiendo que sus errores y licencias eran motivados por su comprensible bisoñez, no era difícil intuir dónde íbamos a verlo un lustro después. Y es que dirigir una cosa titulada BLAIR WITCH es como escuchar un mitin de Monedero en el Corte Inglés, algo digamos que ligeramente indefendible. Y es sencillo incluso sin verla, porque, obviando el simulado de etalonaje en autotune molón de camaritas encima de la oreja ¿?, la chicha del asunto se limita a ver a seis pazguatos caminando por el bosque mientras nos van contando el argumento de la peli de 1999... Y es posible que, si no la han visto todavía, lo primero que les venga a la mente será la imposibilidad de concebir un desenlace como el que finalmente termina siendo. Yo ya les aviso por si acaso, pero a Wingard parece que nadie le está avisando. Él sabrá.
Saludos.

lunes, 19 de mayo de 2014

Elogio del mestizaje



Una película que empieza como lo haría un danés post-Dogma95, continúa como la continuaría el Linklater más rabiosamente independiente, muestra asomos del horror nihilista de Noé o Haneke y remata la faena con una vuelta de tuerca que a muchos les ha sonado a esa pequeña obra maestra que es LA CABAÑA EN EL BOSQUE no debería defraudar. Y es cierto que durante gran parte de su metraje, YOU'RE NEXT logra conciliar tantos aspectos tan diferentes, e incluso desmarcarse de otras propuestas similares que prometían mucho para terminar ahogadas en su incapacidad para creerse su propia entidad (THE STRANGERS... THE PURGE...). A Adam Wingard no le ha importado que todo el mundo supiese de antemano que ésta es una peli sobre asesinos con máscaras, que sitian y aterrorizan a una familia en una apartada casa y que irán desplegando sus terribles intenciones poco a poco, en una espiral de violencia cada vez más cruenta. El guion de Simon Barrett, sin abusar de tópicos, consigue que durante una considerable porción de tiempo nos olvidemos de qué película hemos ido a ver, porque hay unas interpretaciones creíbles, un buen manejo de los tiempos dramáticos y una distribución de personajes mesurada y evitando tenazmente rozar el estereotipo. Incluso cuando empiezan los mamporros, Wingard nos tiene preparadas un par de sorpresas que hacen las delicias de cualquier buen aficionado al cine de terror. Así pues ¿cuál es el problema? El problema, a mi juicio, es que todos los retales, tan diferentes entre sí, no terminan de acoplarse satisfactoriamente; la estructura carece de cohesión, y cuesta creerse la discutible resolución de un tinglado que no tiene buenos cimientos y que, una vez ha descubierto sus cartas, no termina de decidirse a asestar un golpe de efecto final. Así que todo acaba más previsiblemente de lo esperado tras un comienzo prometedor... Y, sí, es más de lo mismo; más modelno, pero ya visto, aunque entretiene un ratillo...
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!