jueves, 5 de febrero de 2026
Providencia
jueves, 4 de diciembre de 2025
Los paisajes humanos
Del Sitges'24 se nos quedó en el tintero ELSE, ganadora de los mejores efectos especiales, que vuelve a invocar, cómo no, la psicosis post-covid, en un relato con un tono verdaderamente extraño, que imita lo propuesto en su guion, convirtiendo el argumento en el propio terreno físico. Puede ser confuso, pero aún más si atendemos a lo divergente de su argumento, que comienza como una especie de comedia romántica, en la que confluyen Anx, un diseñador gráfico hipocondríaco y con tendencia a la reclusión, y Cass, caótica y extrovertida. Ambos han compartido una noche de pasión, pero cuando ella vuelve al apartamento de él, un extraño suceso copa la actualidad: aparentemente, las personas están fusionándose con su entorno, sean cosas, vegetales o incluso animales. Antes que un film pandémico, y ni siquiera un body horror, estamos ante una película que, una vez arranca, propone un osado dilema filosófico, que sólo es desvelado en su apabullante tramo final, de gran belleza visual, puede que excesivamente enigmático, pero fascinante si se entra en su mensaje.
jueves, 3 de julio de 2025
Ay de los bienintencionados
lunes, 3 de junio de 2024
Sangre y leche
lunes, 4 de diciembre de 2023
Horror subterráneo
martes, 11 de julio de 2023
La locura un día
sábado, 4 de marzo de 2023
Dentro del agujero negro
sábado, 12 de noviembre de 2022
Hacia donde podríamos ir
sábado, 30 de abril de 2022
El mundo embelesado
lunes, 19 de julio de 2021
Películas para desengancharse #88
domingo, 21 de febrero de 2021
Rincón del freak #444: Cabalgando hacia un bello delirio
martes, 17 de noviembre de 2020
Los niñatos
miércoles, 14 de agosto de 2019
Cuatro paredes
Lo que propone el belga Philippe Van Leeuw en INSYRIATED, su segundo film, es, básicamente, lo mismo que en su impactante debut, EL DÍA EN EL QUE DIOS SE FUE DE VIAJE, pero incrementando la amenaza, quizá por invisible, pero también por el claustrofóbico escenario elegido para sus angustiosos escasos 90 minutos. En mitad de la guerra de Siria, los únicos habitantes de un edificio son varios vecinos que se refugian en la casa de Oum Yazan, una mujer que intenta mantener cierta dignidad y entereza mientras son acosados por francotiradores y saqueadores. Un suceso inesperado la sume en un insalvable dilema moral, y esta diatriba sobrevuela todo el metraje, instalándose como una nube negra sobre la conciencia de una mujer que se resiste a dejarse superar por el horror de la guerra. El director belga logra un trabajo notable de concisión, y sobre todo de sentido de la ubicación, descartando cualquier tentación sensacionalista y mostrando el conflicto que vemos tranquilamente por televisión desde el punto de vista de quienes lo padecen en primera persona. Cabría achacarle, quizá, cierta previsibilidad en el desenlace, aunque el film mantiene la tensión sin aspavientos, apoyado en la sublime interpretación de una omnipresente Hiam Abbass, que borda su papel.
Saludos.
miércoles, 10 de abril de 2019
Ser un@ mism@
Una de las películas que concurrían a los Goya en el apartado de mejor película europea era GIRL, ópera prima del belga Lukas Dhont, que trata un tema tan candente como necesario, sin juzgar, pero tampoco con paños calientes, dejando su durísimo trasfondo moral y ético expuesto ante nuestros ojos de "grandes jueces omnímodos".GIRL trata sobre Lara, una chica de 15 años que nació en un cuerpo de chico y cuya vida no puede ser más complicada, aunque no siempre por las razones que podríamos presumir. Lara vive con su padre y su hermano de seis años, y quiere ser bailarina de ballet clásico, y está esperando una operación de cambio de sexo, y se acaban de mudar, y cada día debe lidiar con el conflicto de no saber si lo correcto es actuar como una chica. Todo eso ocurre y a todo ello asistimos sin ningún tipo de énfasis, simplemente intentando entender lo difícil de una vida así. Y Dhont lo filma con calma y limpia mirada, apoyado en la superlativa interpretación de Victor Polster, que impresiona por la naturalidad con la que encara un rol tremendamente complicado y siempre al borde del cliché. Una película, ya digo, necesaria hoy día que todos tenemos opinión sobre todo, y además un buen ejemplo de cine social bien entendido, sin posiciones absolutistas y sin miedo a mostrar dos o tres escenas francamente duras y que se quedan un buen rato en la cabeza.
Saludos.
martes, 24 de mayo de 2016
Chantal Akerman, enemiga íntima #y 20
Es difícil, casi imposible hablar de NO HOME MOVIE, la última película de Chantal Akerman. Su epitafio artístico, pero de alguna manera también vital. Y lo es porque se trata, en su extrema sencillez, de una película extremadamente compleja, porque lo deja todo a la vista y aún sabemos el manantial inagotable que se nos escamotea. Es lo que algunos dan en llamar "la vida". No sé, puede que la directora exorcizara algunos demonios que claramente aparecen por los resquicios de una narración de una veracidad que asusta. Es un testimonio vital, el de su madre, que vivió toda su vida recluida en ese apartamento tras volver de Auschwitz. Volver. No parece haber vuelta atrás en esas paredes, las mismas que dieron forma y cobijo a los primeros trabajos de esta cineasta; y como si cerrara un círculo, aquellas églogas de la distorsión y el aprendizaje han terminado por desembocar en un remanso tranquilo, como la tranquilidad del animal por sacrificar. Son conversaciones banales, o no, porque también hay un hueco para arremeter contra la pasividad de los aristócratas belgas y su repugnante connivencia con el nazismo. Conversaciones que dan a un último tramo insoportable por lo crudo, con la madre ya postrada, jadeante; Sylviane, la hermana de Chantal, desglosando pequeñas esquirlas de una memoria que se desvanece a marchas forzadas. Y Chantal callada, grabando, registrando, fumando. La misma Chantal Akerman que se suicidaría muy poco después de la muerte de su madre se levanta de la cama en el último y estremecedor plano de esta canción vacía que, me temo, muy pocos han entendido.
Saludos.
martes, 17 de mayo de 2016
Chantal Akerman, enemiga íntima #19
La penúltima película rodada por Chantal Akerman dejaba abierto un interesantísimo panorama, el de las adaptaciones literarias, que la cineasta belga podría haber explorado con mayor amplitud y que redimensionaba su particular concepción del cine, llevando su narrativa, a menudo en exceso hermética, a un territorio más accesible. Y no porque LA FOLIE ALMAYER sea un film fácil de abordar, porque de hecho contiene algunos pasajes francamente enigmáticos. Esta adaptación de una novela de Joseph Conrad cuenta la imposibilidad de un aventurero, Almayer, para encontrar el amor de su hija, Nina, fruto de su tormentoso enlace con la hija de un pirata, lo que le confinó de por vida en la selva malaya. No buscaría un mero largometraje de aventuras, sino más bien una reflexión sobre el papel del europeo en unas colonias que les iba desplazando poco a poco, hasta reducir a unos cuantos locos o idealistas quienes consideraban dichas tierras como su auténtico hogar. Incluso la propia Akerman se encarga de saltarse líneas temporales y abrir el film con un impactante plano secuencia que en realidad indica el final de la historia, mientras que el desenlace muestra la lánguida agonía de Almayer, enfermo y abandonado, mientras (supuestamente) maquina una terrible venganza.
Obtuvo una dispar acogida en Venecia, donde se presentó y dividió a público y crítica; a mí me parece una Akerman muy distinta, ávida por explorar nuevos caminos en su cine. Nunca sabremos qué hubiera pasado...
Saludos.
sábado, 14 de mayo de 2016
El punto de vista del extraño
No creo en el choque de culturas, sólo en el choque de personas. Sostengo que todo el mundo tiene las mismas inquietudes en cualquier parte del mundo, y que les mueven las mismas pasiones; sólo cambia el aspecto, la cáscara que hace que la percepción que "el otro" tiene de uno difiera de la que nosotros tenemos de él, y eso puede pasar en Tokio o en nuestro barrio, cualquier oposición a esa idea podría acercarse peligrosamente a la endogamia involuntaria, piénsenlo... Es lo que ocurre en TOKYO FIANCÉE, la supuesta adaptación de "Ni de Eva ni de Adán", la novela de Amélie Nothomb, con la que apenas comparte ese "armazón" del que hablábamos antes, la apariencia de "occidental ante el estupor oriental" que no es ni lo más importante ni lo más atractivo, pero sí lo más fácil de adaptar. Una pena, porque la película tiene buenas intenciones, y además logra que me olvide del "efecto poulain" (ya saben) con un sentido del humor nada excesivo y algunas escenas fascinantes, como la del balneario, la subida al monte Fuji o el concierto de camiones luminosos. Cosas que sólo pueden encontrarse en Japón, como un novio capaz de trascender el concepto de machista porque en Japón los jóvenes eso lo tienen superado... como en las series de Disney Channel, mismamente. No sé, véanla si no tienen nada mejor que hacer, pero si ponen bocadillos de calamares junto a su casa yo no me lo pensaría. Pero asegúrense de que estén bien muertos y fritos...
Saludos.
martes, 3 de mayo de 2016
Chantal Akerman, enemiga íntima #17
En 2006, Chantal Akerman se encontraba en Tel Aviv para escribir una novela, suponemos que para encontrar cierta "inspiración" en el corazón del conflicto. Recluida en un exiguo piso de la capital israelí, la cineasta toma imágenes de los alrededores a través de las persianas echadas; los edificios y sus habitantes en sus quehaceres diarios, en un clima de normalidad casi insultante. Akerman diserta sobre su estancia y la sensación de estar en una prisión interior; mientras la vida transcurre sin sobresaltos, a pocos kilómetros se suceden violentos ataques que dejan incontables muertos. En esta paradoja se basa LÀ-BAS, toda una lección del fuera de campo y la economía de medios, con la que la directora belga transmite a la perfección la incomodidad del espectador consciente de que le es imposible acceder a la "información real", que es el precio del confort. Mientras nuestras insulsas vidas avanzan con el aburrimiento de los días, otras son arrancadas de cuajo a apenas un paseo en coche; la opción de un artista concienciado siempre oscilará entre contar "lo que ve" o contarlo todo, aunque no lo vea.
Saludos.
martes, 19 de abril de 2016
Chantal Akerman, enemiga íntima #15
No fue pequeño el reto que Chantal Akerman se propuso afrontar en el año 2000, nada menos que la adaptación de "La prisionera", quinto tomo de la obra magna de Marcel Proust. Cierto es que LA CAPTIVE logra atrapar la esencia de lo que Proust explicaba, aunque no intente (gesto que le honra y le agradecemos) "imitar", sino solamente poner en imágenes una historia que en su mayor parte transcurre en la cabeza del protagonista. Proust nos advertía de la imposibilidad de poseer la belleza si no es a la fuerza, lo que nos privaría de dicha posesión, convirtiendo el objeto amado en un ornamento que, esencialmente, no nos pertenece, y que además rebaja al captor a mero observador, impotente y frustrado, sin saber qué es exactamente lo que con tanto celo mantiene fuera de los ojos del mundo, como si sólo él tuviera derecho a mirarlo. Akerman no es Proust, ni el cine tiene la capacidad de condensar una prosa que fluye desparramada, pero LA CAPTIVE sirve, al menos, para obtener una valiosa lección sobre los peligros de confundir amor con posesión. El protagonista es un joven rico, aburrido, que se mueve por apolillados ambientes de decadencia y atemporales casonas que periódicamente ocultan su desvencijamiento con capas y capas de pintura. El tipo anda obsesionado con una joven, Ariane, a la que mantiene en un extraño cautiverio; ella parece conforme, y le dice que sí a todo, pero él anhela poseerla por completo, por lo que su actitud pasiva lo enfurece. Él no puede acceder a su cuerpo excepto cuando está dormida, lo que supone otra derrota más, y sospecha que jamás podrá enamorarse de él, porque su corazón pertenece a otra mujer. Es, por tanto, una historia en la que la masculinidad no sale muy bien parada, no al menos aquella que es incapaz de ver a la mujer como un todo, idealizando su forma y encasillando (erróneamente) su individualidad hasta replegarla a un estadio más básico y así poder afirmar (segundo error) que "ella" es más o menos suya... ¿Signo de nuestros tiempos? ¿Les suena de algo este argumento?...
Saludos.
martes, 12 de abril de 2016
Chantal Akerman, enemiga íntima #14
SUD, de 1999, es uno de los documentales más extraordinariamente inclasificables que nadie haya filmado jamás. Suena categórico, pero es cierto. Chantal Akerman planeaba filmar algo que le resultara relevante acerca del Sur de Estados Unidos, concretamente Texas, donde se alojó en un tranquilo pueblo, Jasper, y de donde extrajo algunos fotogramas que muchos se han apresurado en identificar con James Benning, opinión que personalmente, y aun amando profundamente el cine de Benning, bo comparto. Sin embargo, todo cambia de manera atrozmente imprevista. La cineasta belga se entera del brutal asesinato de un hombre negro (la descripción del crimen podría herir sensibilidades), así que decide cambiar radicalmente sus bucólicos encuadres fijos y centrarse en filmar el entorno del asesinado, su casa, su familia..., y encontrar algún significado oculto que le permita entender la barbarie y lo que es más esclarecedor, imbricar el suceso en un paisaje que de repente se torna amenazante y sombrío, y que década y media antes oficia de impensable umbral a "góticos americanos" ahora archifamosos, como TRUE DETECTIVE.
Si los cineastas verdaderamente grandes son los que alguna vez hallaron "la imagen no filmada", habría que otorgar un específico acceso a quienes encontraron imágenes presentes en un pretérito incógnito.
Saludos.
¡Cuidao con mis primos!