Mostrando entradas con la etiqueta Mamoru Oshii. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mamoru Oshii. Mostrar todas las entradas
domingo, 9 de febrero de 2014
Rincón del freak #142: Mi regalo de cumpleaños a una simpática lombriz
Querido Mr. Que me he enterado de que su bitácora ha rebasado los seis años de actividad y ni una arruga, ni una cana... aunque eso es obvio, claro... En fin, que como yo sé que usted es fan irredento de un género que usted mismo ha inventado, el género "chinorris" (donde se incluyen impúdicamente coreanos, japoneses, mongoles y señores recién levantados), pues acá le traigo una recomendación envenenada pero del tó. Se trata de una cosa por la que en 1953 habrían colgado hasta la muerte a su perpetrante, que no es otro que un tipo que, tiempo ha, fue incluso respetado y considerado con esa etiqueta que a usted y a servidor tanto nos toca los cojones, que es "de culto" (que se imagina uno poniéndole velitas a un pazguato cualquiera, vaya). Sí, yo sé que usted sabe quién es Mamoru Oshii, que además de tener nombre de no querer a su mamá (no como Marco) hizo un refrito de BLADE RUNNER de dibujos animados que no estaba mal y que atendía al nombre de GHOST IN THE SHELL. Pero una vez más, su teoría de que el "chinorrismo" es capaz de corroer con paciencia infinita cualquier atisbo de buen gusto queda patente en un... un... una cosa que hizo el propio Oshii con lo que le había sobrado de una tarde de pachinko y sake. ASSAULT GIRLS se llama esto; o, en esa lengua que a usted tanto le gusta, ASARUTO GÂRUZU. Que es decirlo y ponerse a llorar un niño. En fin, que es muy mala, sí. Infracine, diría yo. Y la descripción es: 70 minutos (y a dios gracias que dura eso) de Instagram recreando un desierto donde no hay absolutamente nada y donde, eventualmente, aparecen tres señoritas portando fusiles y diciendo incongruencias. Y como colofón del copón... ¡Sí! ¡Gusanos gigantes del desierto!... ¿Cómo en DUNE?... ¡Sí, como en DUNE! ¡Pero peor, y hecho con un Commodore 64!... Que no es que yo tenga nada contra los Commodore, aunque fuese de Spectrum e inadvertidamente vertiese vasos de agua en los Amstrad de mis amigos para escacharrárselos y decir que eran más malos... En fin, que ahí tiene usted un regalo que seguro no le han hecho jamás: una peli (o lo que sea) de chinorris donde no pasa nada, salen japonesillas pegando tiros y gusanos gigantes como unas guest stars cualesquiera...
Felicidades, maño... y saludos.
domingo, 10 de octubre de 2010
Cables por todas partes
Una de las tristes verdades que nos confirman el irrevocable hecho de que cada vez somos un poco más viejos (aparte de la talla de ropa o la hora a la que nos acostamos los Sábados), es la extraña sensación que recorre nuestra espina dorsal el día que decidimos volver a echar un vistazo a KOKAKU KIDOTAI (GHOST IN THE SHELL), comprobamos que sigue siendo un producto de entretenimiento magnífico, que no le chirría casi a ninguna edad, pero nos invade el estupor al ver el año en que fue hecha. 1995. Sí, efectivamente; GHOST IN THE SHELL se podría haber hecho el año pasado y no pasaría absolutamente nada, excepto la constatación del nivel técnico desarrollado por la industria japonesa dedicada a la animación. GITS es carne de fan, de fanático, de roedor de detalles y de repasos obsesos, cuidados al milímetro, sobre una obra que, seamos sinceros, tampoco cuenta nada que no hubiésemos visto antes. La historia es deliberadamente confusa y trata aproximadamente acerca de un futuro ultratecnificado, donde los cyborgs son una realidad cotidiana y son usados para los trabajos de mayor riesgo, en este caso centrado en la enigmática figura de Kusanagi, una mujer-robot-policía a la que no te gustaría encontrarte por la calle y que ha de iniciar una compleja investigación (que nunca queda del todo clara, y es su mayor deficiencia) sobre piratas informáticos que son la nueva amenaza global. Como casi todo en esta perra vida, el tiempo, ese agente incontrolable al que aludíamos anteriormente, lo pone todo en su sitio, y lo que hace quince años era la repera de la revolución tecnológico-filosófico (y siete años antes lo fue AKIRA, recordemos), ha quedado como lo que es y únicamente puede llegar a ser, esto es: un espectáculo visual-sonoro de lujo para nuevas generaciones que se jactan de haberlo visto casi todo. No digo que no sea entretenida, que lo es bastante, pero siempre le he achacado un exceso de celo a la hora de revelar sus cartas, algo que luego me ha impedido seguir la miríada de secuelas, tanto en formato serie o largos directamente editados en DVD. No sé si tendrá algo que ver el carca en el que me estoy convirtiendo paulatinamente mientras voy tecleando estas cositas un Domingo por la mañana, pero es que el tiempo pasa para todos, y eso no lo cambia ni el megapixel más avanzado.
Saludos dominicales.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!