Mostrando entradas con la etiqueta James Wan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta James Wan. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de marzo de 2024

Rincón del freak #592: Más se perdió en Cuba...


 

Cierto que no había avisado sobre la ojeriza, sobre ir a degüello contra el despropósito en el que se está convirtiendo, una vez terminada la fiesta, el cine de superhéroes. No me extiendo sobre ello porque ya lo he hecho, pero sí señalo un par de cosas medianamente relevantes en este bostezante post dominguero (como debe ser, por otra parte). Primero, que si les sigue molando el tema superheróico, por lo del fandom irredento y sus inocentonas nostalgias, váyanse sin dudarlo a las plataformas televisivas, concretamente a ciertas series de corte subversivo; pero si son más seriotes, prueben en el a veces inexplorado terreno de la animación. Segundo, AQUAMAN AND THE LOST KINGDOM no es la peor película de este percal que se pueden encontrar actualmente, lo que habla horriblemente de esta inoperante penúltima hornada, porque no estamos ante una buena película, tan sólo una sin muchas pretensiones. James Wan siempre ha demostrado "tener olfato", rastrear sin esfuerzo qué interesa a la mayoría, obteniéndolo por medio de un pastiche, eso sí, con envoltorio de lujo. No les aburriré con la trama, que es blablablá del más de lo mismo, pero al menos los chistes están más comedidos que en "otras cosas", los efectos tienen un par de intentos por ir más allá del videojuego (que es lo que parece, por otra parte) y no pretende ser más que un entretenimiento recaudador para pensar muy bajo mínimos. Por tanto, bien para una resaca, pero lo de los superhéroes ya huele a rancio... y eso que aún se puede caer mucho más bajo. Se lo contaremos la semana que viene...
Saludos.

martes, 9 de noviembre de 2021

Métodos rigurosamente reprobables


 

Se nos olvida que todo el mundo tiene un pasado, mediante el que se pueden explicar cosas que se nos escapan vistas desde una perspectiva más cercana. James Wan, que ha ido forjando una reputación como valedor de algunas interesantes franquicias del cine de terror, es a menudo discutido por su estilo, indisimuladamente conductista, y deudor de una estética que los más optimistas creían ya desterrada. El caso es que Wan tiene en ese pasado cosas tan inexplicables como DEATH SENTENCE, o la puesta al día de ese cine de justicieros urbanos que celebraba el fascismo de las armas, sin hacerse una sola pregunta al respecto. Es, afortunadamente, un título que ha quedado muy al fondo de la filmografía de este señor, pero que utilizaba la misma insoportable estética que le dio a conocer en SAW, y anticipaba ese pandillerismo imbecilista de los de FAST AND FURIOUS. Una película tan mal montada, que parece un montón de insertos ensamblados sin ton ni son; y con un Kevin Bacon sobreactuado y directamente imposible de creer, en el papel de un padre de familia corriente y moliente, que se convierte en una especie de Charles Bronson, pero coreografiado. Una tontería como otra cualquiera, y otra oportunidad para seguir desmitificando el cine de este señor, al que cada vez se le ve más el costurón de hilo malo.
Saludos.

martes, 28 de septiembre de 2021

Los desastres anticipados


 

Durante todos estos años, en los que el cine comercial sufre una especie de "síndrome de indefinición", que tanto lo sume en una cansina nostalgia revisionista, como lo deja a merced de caprichos autorales, no siempre bien comprendidos, hay figuras que entienden lo mejor de ambas derivas. Y durante estos años, he defendido el cine de James Wan, no por ser absolutamente original, sino por encontrar su voz narrativa a través de otras anteriores, y reconocibles. Una vez planteado este preámbulo, diré que MALIGNANT es un desastre con todas las letras, por la sencilla razón de que no logro encontrar un solo argumento para defenderla. Lo haría si su director fuese otro, pero es preciso señalar que Wan no puede escudarse en las licencias del primerizo, y ni siquiera en los desesperos de la ruina económica. Lo que a mí me parece, tras asistir estupefacto a esta mezcla impúdica de géneros y recursos, es que no había aquí guion, y sí una voluntad de despiporre, de "homenaje" traspuesto, pero tan mal ensamblado que me atrevo a decir que he visto pelis de la Troma más rigurosas. Cuando a Wan le sale del bigote, chirridito, zoom, luz sobreexpuesta y voilà, reverencia a Argento. Sin solución de continuidad, y sin que nadie lo pidiera, una prótesis que le he visto mejores a Rob Bottin cuando empezó junto a Carpenter. No podía faltar el relleno modo "casa encantada", de la que ya Wan es cansino paladín. El cielo siempre en tormenta (bueno, es Seattle), las mansiones junto a los acantilados (¿he dicho Seattle?) y las clínicas con nula asepsia, que da más mal rollo. Para rematar, nada menos que una pareja policial tan improbable, que parecen una parodia de ARMA LETAL, o qué sé yo. Aunque la palma se la lleva una escena de tiroteo, en la que no pude memos que exclamar indignado: ¡Coño, esto es MATRIX!...
En definitiva, una ida de olla sin gracia ni guiños inocuos, con un giro de guion que te ves venir desde los primeros cinco minutos de película (terrible, terrible), y la peor sensación que se puede tener, la de que te están tomando el pelo. Hay gente a la que le entusiasma, y me juego el pescuezo a que la mayoría de ellos no entendió INSIDIOUS, con la que ésta no comparte prácticamente nada.
Lo único que espero es que se trate de un bache o una licencia muy licenciosa. De lo contrario, el mito del "hombre-franquicia" está finiquitado...
Saludos.

domingo, 28 de abril de 2019

Rincón del freak #353: El pescao vendido



He visto este año pocas películas más desmesuradas, incontroladas, aburridas y olvidables que AQUAMAN. Me lo temía, pero aún tenía alguna esperanza de encontrarme con algún repunte de la DC, en vista de que la JL pudiese aglutinar una gran cantidad de personajes. Nada más lejos. No hay ni rastro aquí del cineasta mesurado e intuitivo que solía ser James Wan, y lo que nos encontramos es una acción gratuita, unos diálogos infantiloides y un batiburrillo argumental para terminar hablando exactamente de lo mismo y disparar el consumo de somníferos. Habrá alguien a quien le guste esto, allá ellos...
Saludos.

lunes, 10 de octubre de 2016

Yo es que venía a lo de asustarme (Gila dixit)




Pero es por el respeto que le tengo a un renovador genuino como James Wan, que no hago esto ayer, sino que le doy el tiempo que creo que debe tener una película como THE CONJURING 2: THE ENFIELD POLTERGEIST. Una película mala, no se crean, que no da miedo, ni inquietud, ni inventa nada que no se haya hecho antes, pero por lo visto hay que verla como tu sucedáneo formal ve las cosas, esto es: en papilla. Es interesante que hayan partido de un caso paranormal bien conocido, y que se hayan tomado la molestia de intentar reconstruir de manera veraz todo lo que ocurrió en aquella casa. Todo es muy ajustado y muy profesional...
La pregunta insistentemente martilleando el cerebro es la siguiente: ¿Qué aporta?...
La respuesta, una vez consumido el tiempo sin sustos y sin que la viscosa banalidad de nuestras vidas se haya conmovido lo más mínimo, es: nada...
Saludos.










miércoles, 30 de abril de 2014

Honor al título



Yo fui de los que me entusiasmé muchísimo con INSIDIOUS y su refrescante (sin inventar nada) "vuelta a los orígenes" de un género, el de terror/fantasmas/fenómenos paranormales, que ya hacía mucho tiempo que no lograba ofrecer un producto verdaderamente decente. Con todo, algo me decía (mi infalible instinto de perro viejo) que no iba a hacer falta una secuela, excepto, claro está, para aprovechar el tirón en complicados tiempos recaudatorios... lo que es perfectamente lícito, faltaría más. Mi cambio radical con INSIDIOUS: CHAPTER 2 proviene del espectro formal para terminar dándose de bruces con su incapacidad para desarrollar una idea al no poder James Wan (y su habitual colaborador, Leigh Whannell) dar ese controvertido "paso más allá" que en la primera parte aparecía aparentemente sin proponérselo, de ahí esa frescura y extraño aroma a irreverencia, puesto que las claves de esta ¿saga? tienen su base en el cine clásico de género (léase, sobre todo, POLTERGEIST, otro bombazo que fue deshinchándose en sus continuaciones). El (gran) problema no es el film en sí, Wan es capaz de facturar otra entrega repleta de atmósferas insanas, giros terroríficos e interpretaciones a la altura de todo ello... Pero... El pero es que a la gente le importa un comino el por qué, porque lo que hacía entretenida a la primera parte era precisamente que no sabíamos por qué ocurría lo que ocurría, lo que lo hacía aún más extraño y atractivo. Una vez desentrañadas algunas "claves", nos damos cuenta de que éstas son realmente innecesarias y que sólo obedecen a la ignominia norteamericana de explicarlo todo, en una falta de respeto a un espectador que no necesita de itinerarios, y menos aún de los ofrecidos en esta película, correcta pero incapaz de dialogar consigo misma. Y mucho nos tememos que la tercera parte está cocinándose, por lo que me lanzo a aventurar que, o hay un despiporre inimaginable, o podemos estar ante el eterno retorno de lo idéntico... O que le pregunten a Tobe Hooper...
Saludos.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Las "variaciones Wan"



Pareciera James Wan un director empeñado en manosear una y otra vez los mismos temas y motivos, desconozco si en busca de una perfección formal que le acerque a cierto Olimpo personal, como buen mitómano, o si quizás una conjugación cada vez más estilizada no haga más que esconder una preocupante falta de ideas. Propongo que lo averigüemos en la segunda parte de una de las películas que más he defendido desde estas páginas, INSIDIOUS, donde el horror daba paso, por medio de la extrañeza, a otra cosa que podría quedar refrendada en dicha continuación, o a lo mejor nos descubre, desgraciadamente, el truco del mago.
Por su parte, THE CONJURING es como una demostración de poder por parte de Wan, un depuradísimo ejercicio de estilo de un tipo que domina como nadie los efsctos visuales y (sobre todo) sonoros para hacer entrar al espectador a una estancia sin cuarta pared, una especie de ensalmo visual que, sin inventar nada, le está dando al género terrorífico unos galones que parecían perdidos entre tansto marasmo digital. Sin embargo, he de decir que la encuentro inferior, sin nada que decir o aportar por sí misma, como el elegante homenaje de un rendido fan a joyas como THE EXORCIST o POLTERGEIST; y a Wan (y a sus avispados productores) no se le escapa que esto, ahora mismo, vende, así que de momento podríamos aseverar que si alguien tiene todo el derecho del mundo a hacer experimentos para hacerse mejor cineasta, es él. THE CONJURING es terrorífica en su justa medida, los actores están portentosos en sus muy complicados papeles (hacer creíble todo el asunto debe depender de algo más que unas viejas fotografías al final) y la historia está contada con mesura y buen tino. Wan consigue frenar en más de una ocasión su tendencia a "mostrar de más" y hay dos o tres momentos, de esos de "atmósfera", que te ponen los pelos de punta. Pero su punto fuerte sigue siendo, como en INSIDIOUS, la puesta en escena, la "preparación" a la que somete al espectador para lo que finalmente va a mostrarle; sabes que algo va a ocurrir aunque nada telo indique en apariencia, y crear ese clima de percepción es un gran mérito en los tiempos que corren. Es terror para gente a la que además le gusta el cine, y por eso es una película recomendable, pero yo sigo esperando una nueva vuelta de tuerca (nunca mejor dicho) que aquí no se ha producido. Veremos.
Saludos.

viernes, 7 de junio de 2013

Moscas y martillos



Varias razones me han impulsado a escribir unas líneas a propósito de esa película-saga-factoría-centro comercial-cachondeo llamada SAW... y derivantes. Me había propuesto a mí mismo no hacerlo porque debo ser de los pocos a los que esta propuesta... y derivantes no ha sulibellado con sus fétidos perjúmenes. Sin embargo, y como decía, hice acopio de rastros y recordé que James Wan es el artífice de uno de los films que más me han gustado en los últimos tiempos, la aún infravalorada INSIDIOUS (... tiempo al tiempo...); además, el hecho de que la tortura (nunca mejor dicho) se haya disparado hasta las siete entregas (de momento...) no ha hecho más que seguir dotando al original, a punto de cumplir diez años, de un aura creciente. SAW no es tanto, ni mucho menos, pero aprovecha sus recursos con felina inteligencia; lo cual no quiere decir que sea un film especialmente inteligente, sino que defiende sus intenciones sin caer en la autoparodia involuntaria. Lo mejor es su arranque, cómo va construyendo un rompecabezas en torno a dos hombres que despiertan encadenados en un sucio baño público, las instrucciones que irán recibiendo y cómo el espectador va formando su propia versión de los hechos; hechos que no hemos visto, que conforman una película paralela y que finalmente es su gran hallazgo. Wan, gran manipulador de eso que creemos controlar llamado percepción, no hace más que recoger los pedacitos dejados por la miríada de subproductos que surgieron tras el éxito de SEVEN, de David Fincher, y contar con la colaboración de los espectadores, mostrando infinitamente menos que en las susodichas, lo que hace flojear el montante precisamente cuando enciende el escaparate de atrocidades, que, al menos a servidor, le dan más risa que otra cosa. Una entrega la habría convertido en una verdadera película de culto, el despiporre posterior es como para dedicarse a otra cosa...
Sawludos.


miércoles, 20 de julio de 2011

Qué, cómo y cuándo



Algo no podemos negar: INSIDIOUS es una de las películas de las que más se ha hablado en este último año. Esto es, finalmente, lo que me ha impulsado a ver un film que no me atraía mucho en un principio; además de una breve crítica en Cahiers que no la destrozaba, ni mucho menos. Da la casualidad de que hemos coincidido el amigo Cinemagníficus y un servidor a la hora de comentar esta película (de allí vengo, y he extraído ideas muy interesantes), y han sido no pocos los blogs que se han asomado, con diversa fortuna, al último trabajo de James Wan, que dio la campanada hace algunos años con aquello que se llamó SAW.
Pero vayamos al asunto, porque hay qué comentar. Qué, cómo y cuándo; me parecen tres palabras fundamentales para entender el porqué de volver una vez más sobre pasos tan hollados anteriormente. Como he leído en otros sitios, INSIDIOUS mantiene puntos de contacto, que llegan incluso a mosquear, con aquella POLTERGEIST con la que Tobe Hooper aterrorizó a toda una generación. El "qué" es aquí lo que menos importa; me da igual que se parezca a POLTERGEIST o a cualquier otra película sobre casas encantadas; es el pretexto, el hilo conductor para que el espectador medio no se pierda en mitad de tanta oscuridad. Tenemos el "cómo", qué tiene que ofrecernos un film de 2010 a una vaivenesca marea de espectadores que fluctúa, en el mejor de los casos, a lo largo de tres generaciones y que lo han visto casi todo en materia de efectos especiales; tampoco es esto especialmente relevante, aunque cumple su función, y se agradece una enormidad, cierto gusto por lo analógico; algo que se echa tanto de menos en el cine fantástico actual. El quid de la cuestión, después de pensarlo una o dos veces, es el "cuándo"; o llámenlo si quieren el tiempo, o el manejo de la atmósfera jugando con caprichos temporales. INSIDIOUS es una película de fantasmas con toda la trampa y todo el cartón del mundo, y eso juega a su favor; no recuerdo ninguna película que empiece mostrando sus cartas de una forma tan descarada, y supongo que la intuición de Wan le advirtió de que a estas alturas cualquier niño sabe ya que los bebés no vienen de París, que lo importante es crear la realidad alternativa (el cine, en este caso) para que lo creamos durante hora y media. Así, los fantasmas, los monstruos, están deseosos de mostrarse, de aterrorizarnos; Wan no quiere dejarnos como idiotas, porque sabe que ello iría en su contra, así que lo va mostrando todo, solo que los espectadores directos (los actores/los padres) no pueden saltar a esa realidad terrorífica, porque la suya, su hijo en coma, ya les ha destrozado la vida. El final así lo corrobora, necesita de la credulidad de los padres y, en menor medida, de los espectadores, que pueden disfrutar de un carrusel de monstruosidades a la altura de lo que el producto oferta desde un principio. Un final controvertido para una película que seguramente no estaba ideada para levantar revuelo alguno ¿Será verdad que el conformismo nos ha corroído hasta las entrañas? En cualquier caso, INSIDIOUS no les dejará indiferentes.
Saludos encantados.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!