Mostrando entradas con la etiqueta Marcus Nispel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcus Nispel. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de diciembre de 2021

El nuevo nuevo mundo


 

Tampoco quiero preguntarme qué me ha hecho revisar otra vez PATHFINDER, una película que dormía el sueño de los justos en mi memoria, y de la que me acordé casi anecdóticamente una tarde de esas que yo denomino extrañas. Estamos ante un film cuyo principal calificativo sería irregular, sobre todo por el descompensado equilibrio entre su estética y su narrativa; y no porque su historia no sea interesante, sino porque Marcus Nispel (revisen su filmografía y comprenderán) no consigue la brutalidad que sería deseable, y ésta queda suspendida en una colección de postales rimbombantes y vacías. Ahora bien, como genuino blockbuster, PATHFINDER cumple sobradamente; casi dos horas de horror vacui, entre paisajes endemoniadamente recargados, personajes que apenas llegan al monosílabo y una trama que sólo tiene sentido si decidimos dejar de pensar sobre inconvenientes de coherencia, y nos embriagamos con los hachazos, mutilaciones y demás delicias. Yo la veo como una hermana muy menor (disminuida) de CONAN (remito al director nuevamente), porque es absurdamente inútil conflagrar lo que sólo puede exhibirse desde precisamente el exhibicionismo. Y, sí, habla de cómo los vikingos llegaron cinco siglos antes a lo que después sería América, aunque más que físicamente, aquí parecen viajar metafísicamente. yo me entiendo...
Perfecta para un día de resaca.
Saludos.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Rincón del freak #120: TCM?... ¡TCM?... !!!



Si alguien, alguna vez, llegó a albergar la más mínima esperanza sobre un posible remake de una película tan redonda, tan seminal y única en su estilo como es THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE, no ha de preocuparse ni mesarse cabellos o barbas. Nada de eso, porque hace ya unos diez larguísimos años que Marcus Nispel, cuyo currículum incluye los destrozos y desaguisados de VIERNES 13, FRANKENSTEIN o CONAN EL BÁRBARO, dejó bien claro que sólo podría quedar espacio para una chapuza sin alma. No hay en esta THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE V.2003 nada novedoso, y ni siquiera nada copiado con eficacia de la original; y su resumen no debería ir más allá de dos o tres líneas: Una bobada sobre una tía incapaz de dejar de lucir como una maciza de calendario de taller mecánico aunque la persiga el Leatherface más gilipollas que uno pudiera imaginar... ¿El resto? lo de siempre: el tonto, el fumao y la zumbá... Ah, y el que muere a los quince minutos... ¿Mala? No, lo siguiente...
Saludos aserrados.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¡Qué barbaridad!



No es que una película/artefacto como CONAN THE BARBARIAN nos suene a vista decenas de veces. No, aunque también. No es que se muestre en todo momento absolutamente incapaz de suscitar la más mínima emoción, sea ésta la que pueda ser. Ni que uno mueva los pulgares viéndola, como frente a su consola de videojuegos. Es todo esto, sí, pero hay algo más, debe haberlo. Debe haber algo de difícil definición para comprender, al menos, cómo se llega a una modificación plástica y semántica de una radicalidad tal que sea imposible encontrar algún rastro de lo que el cimmerio más famoso de todos los tiempos dio al séptimo arte hace ya treinta largos años; por supuesto, de risa sería intentar hablar de la obra maestra de Robert E. Howard, a la que ya no era fiel ni aquélla. CONAN THE BARBARIAN es a la saga "Crepúsculo" lo que ésta es a Disney Channel: una pose en busca del desprendimiento autoconsciente de toda frivolidad. El resultado es también idéntico: Ctrl+C/V descarado, incluso para el cinéfago de memoria más quebradiza. La desfachatez, por supuesto, también es la misma. Jason Momoa podría haber dado el pego, pero sólo confirma que el parecido físico es lo de menos, porque Arnold Schwarzenneger lo hacía infinitamente mejor, simplemente porque a Conan es mejor no interpretarlo, basta con sacar el lado garrulo de gama más básica. Aquí, nuestro bárbaro no sólo es valiente y decidido, sino que encima es cortés con las damas y hasta bien hablado; ni un taco o improperio, sólo un par de cejas zapateriles y un cuerpo sospechosamente aseado. Le acompañan un negro con acento jamaicano... (no me pregunten por qué), un ladrón con acento francés, que además no roba nada en ningún momento, una virgen que no duda en perder dicho "tesoro" a las primeras de cambio (por cierto, ni follando es brutal este Conan...) y Ron Perlman, haciendo lo suyo durante diez minutos; mientras que los malos se limitan a ser un padre y una hija, el padre busca una careta que luego no sirve para nada, y la hija tiene las uñas largas... Yo, por mi parte, nada más excepto recordarles que tanto las novelas de Howard como la excepcional serie de comics ("La espada salvaje de...", sobre todo) sí son puro Conan. Esto, no.
Saludos deshibernados.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!