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sábado, 28 de diciembre de 2024

Nunca es tarde


 

Nunca me ha gustado la navidad, ahora mucho menos, ni tengo especiales recuerdos navideños más allá de un cúmulo de frases hipócritas, mantras que no hacen más que encubrir una incapacidad manifiesta para reconocer lo jodidos que estamos todos. El caso es que Dickens, que era un tipo despreciable, trufaba sus historias de escudos humanos, alter egos mezquinos y odiosos, que eran la base para poder señalar a los verdaderos antagonistas, que en su opinión eran los poderosos, siempre rodeados de un aura de bondad de plástico. En este sentido, SCROOGED me parece una película incomprendida, en la que Bill Murray (en su cúspide de popularidad) interpretaba a Frank Cross, un magnate de la televisión incapaz de un solo gesto amable, que ha de hacerse cargo (muy a su pesar) de un especial navideño. También aquí hacen su aparición los fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras, que le darán un recorrido por todos los errores de su vida, que a tanta gente hizo infeliz, incluido él mismo. La diferencia la marca el propio Murray, con un papel hecho a su medida, un ogro que acaba por caer simpático, y que se rodeó de un elenco de lujo en esta comedia de temporada, hoy día todo un clásico que no falta en estas fechas, y que conjugaba el sabor de los títulos familiares con una visión más escéptica y moderna.
Aun con todos sus excesos, que son muchos, es muy entretenida, sobre todo si abominan de festejos y estulticias varias...
Saludos.

miércoles, 19 de junio de 2024

El vástago del mal


 

Se hacía imprescindible traer aquí un film inexplicablemente pospuesto por mi parte, lo que me ha servido para enlazarlo, aunque no tengo muy claro si para encarrilar una especie de monográfico, habida cuenta la sensible diferencia entre las secuelas, y que al menos ha encontrado digna respuesta en la precuela recientemente estrenada. THE OMEN ha pasado a la historia como una de las cumbres del cine de terror, y más por el original planteamiento de ese mal que simplemente parece "flotar en el ambiente", pero creando una atmósfera que coloquialmente llamaríamos malrollera, cuando la mayor parte de su metraje ascendería al de cualquier historia de suspense. Hay pilares fundamentales, como el lujoso reparto, nada menos que con Gregory Peck, Lee Remick o David Warner, dando cartas de solemnidad desde la experiencia. La mítica e inconfundible partitura de Jerry Goldsmith, que me encanta pero no escucharía con las luces apagadas. El niño, maldita sea, y valga el fotograma que encabeza esta reseña. Pero sobre todo destacaría la brillante dirección de Richard Donner, en mi opinión uno de esos grandes olvidados a la hora de ser citado en listas de jerarquía, pero que aquí despliega un oficio inmenso, engarzando con sabiduría el guion de David Seltzer, igualmente prodigioso, pero que en otras manos habría bordeado el ridículo más maniqueo. 
Un clásico intemporal, que luego ha sido saqueado (otros dirán inspirado) sin piedad, y una de las diez mejores películas de terror de los últimos cincuenta años, sin duda.
Saludos.

viernes, 3 de noviembre de 2023

Películas para desengancharse #125


 

En fin, llegamos al final de este monográfico, que nos ha acompañado durante 25 semanas, y en el que hemos repasado, de la manera más ecléctica posible, las pasiones, desamores y otros enganches cinéfilos. Y sobre todo esto versaba, por ejemplo, LADYHAWKE, título mitiquísimo de la fantasía ochentera, hoy incomprensiblemente olvidado, y que ilustra a la perfección un tipo de cine que, me temo, no va a volver. Con un guion mastodóntico, en el que estaba, por ejemplo, Tom Mankiewicz, se trata de una fantasía muy fantástica, pero con los pies siempre en el suelo. Nos contaban la historia de Navarre e Isabeau (dios, qué nombres), ambos enamorados hasta las trancas, ambos malditos por un obispo cabrón y envidioso, que los obliga a no poder gozarse, ya que ella es un halcón durante el día y él un lobo negro por la noche. Uno de los aciertos es la inclusión de Gastón, apodado "el ratón", un ladronzuelo que escapa de la cruel mazmorra del obispo, y al que el azar lleva hasta Navarre, con el que entabla una extraña alianza; mientras tanto, buscarán la manera de romper el hechizo. Rutger Hauer, Michelle Pfeiffer (cuya absurda belleza parece de otra dimensión) y un joven Matthew Broderick, protagonizan este estupendo ejemplo de fantasía bien entendida, con las licencias precisas y un ritmo que no decae, aunque le sobra alguna peleílla y le falta desarrollar algún personaje. Rodada en los preciosos parajes italianos, contaba con una irreal fotografía de Vittorio Storaro y, sobre todo, el oficio de ese director nunca suficientemente reivindicado, y que algún día saldrá de la injusta casilla de "artesanos de lujo". Porque no hay más que repasar la filmografía de Richard Donner para apreciar a un maestro de la vieja escuela. Ah, no haré sangre sobre la banda sonora, porque creo que Andrew Powell hace un trabajo digno, aunque Alan Parsons lo debería haber dejado a su aire...
Aún vigente tras casi cuatro décadas.
Saludos.

jueves, 16 de octubre de 2014

Películas para desengancharse #5



Es una locura. La quinta entrada con la letra "G" en Google es (con el artículo "The" por delante) THE GOONIES... Como para no desengancharse de una puñetera vez de las aventuras de los chavales más insoportablemente americanos de la historia del cine. Insoportables y americanos, sí; de esos que nunca vivieron en tu barrio, porque en tu barrio lo más parecido a un barco pirata era el Ford Taunus donde vivía Charly, el borracho que recogía cartones y vasos... ¿Que la película es lo más entretenido que hay para la chavalería? Pues claro, por eso hay que verla y pasar página, para no caer en una profunda depresión por: 1< Ser el único que, treinta años después, sigue viendo ridículo lo de llevar las calzonas por fuera del chándal. 2< Ser el único al que le hubiese gustado que el gordo... o gordi... o como se llame, se comiera al bocazas y al chinorri. 3< Que el cabezahuevo después se comiera al gordo... o gordi.... 4< Ser el único que pensaba que Kerri Green era fea y no pintaba nada. 5< Ser el único al que el morbo se lo daba Martha Plimpton... (y el tiempo me ha dado la razón). 6< Que no sólo el gordo... o gordi, resulta que ahora es un anoréxico, sino que el que se comió a todo el mundo era el tirillas Sean Astin, que estaba gordo hasta haciendo de hobbit. 7< Que la música de Dave Grusin me ha acompañado en mis peores pesadillas beemequianas. 8< Que el final de THE GOONIES, con los padres y los policías y todo lo demás, se lo podían/debían haber ahorrado. 9< Que Spielberg no se creía que iba a tener tanto éxito, si no la hubiera dirigido él. Y 10< Si quieren conocer el santo grial de este género no reconocido oficialmente, sólo deben echarle un vistazo a esto.
Desengánchense, por dios, de Los Goonies... que ya son cuarentones, hombre...
Saludos.

viernes, 12 de abril de 2013

Un homenaje entre colegas



Parecería mentira esgrimir una afirmación tan peregrina como que ya no se hacen películas como MAVERICK, el divertimento que Richard Donner puso en pie basándose en la célebre serie de televisión del mismo título y que narraba las andanzas, en clave de comedia para todos los públicos, de un pistolero bastante alejado de los códigos habituales del western más rocoso. Bret Maverick es tan hábil con las pistolas como con las cartas, irresistible para las mujeres y con la rara cualidad de estar siempre cerca de los problemas, lo que le dará la oportunidad de mostrar su inagotable ingenio para salir airoso de ellos. MAVERICK fue rodada en 1994, y en apenas estos veinte años ha sido imposible (al menos para mí) encontrar un film similar, es decir: un western que, sin tomarse demasiado en serio a sí mismo, sea capaz de mantener la atención del espectador por lo que está contando, sin abusar de colorines ni de épica engolada. Así, MAVERICK es, ante todo, un brillante ejercicio de guion, repleto de giros y sorpresas, y con un reparto absolutamente acertado; la química entre Mel Gibson y Jodie Foster es patente, y luego hay una serie de secundarios que van punteando la película con unas apariciones que van desde el guiño al espectador (Danny Glover), la solidez del veterano (James Coburn), el homenaje explícito a la serie (James Garner) o un papel absolutamente memorable, el de ese indio (Graham Greene) que parece salido directamente de un episodio de Seinfeld. No esperen encontrar aquí (lo advertía al principio) la actual deriva del western, que parece empeñado en trascender a toda costa su propia circunstancia de "género de entretenimiento", porque eso es precisamente MAVERICK, una película para pasar dos horas de lo más entretenidas... lo que no es moco de pavo.
Saludos con dobles parejas.

lunes, 9 de agosto de 2010

Ni un pájaro, ni un avión #1


Comenzamos la primera parte del serial dedicado al hombre de acero; sin duda el superhéroe por excelencia, el más famoso y versionado desde los primeros seriales de los años treinta. Aquí, como es natural, vamos a referirnos únicamente a los largometrajes, cinco de momento (a la espera de la nueva vuelta de tuerca de 2012); una serie que se inauguró con la que de momento es, bajo mi punto de vista, la mejor adaptación que el cine ha hecho del cómic de superhéroes. Y es que SUPERMAN: THE MOVIE (que ése es el título original) es una apabullante introducción al inabarcable universo de este personaje; manteniendo intactas todas sus constantes y añadiéndole todo lo que una superproducción de este calibre debe tener. Empezando por unos efectos especiales que a mí me convencen más, después de más de treinta años, que toda la parafernalia digital de ahora; porque aunque las transparencias canten por soleares, el encanto siempre es mayor, se diga lo que se diga. Y luego está un colosal reparto, que empieza por el único actor posible para este papel, el malogrado Christopher Reeve, que es ya un símbolo por sí mismo y que ya jamás podría zafarse de la poderosa influencia de este personaje. Pero es que por ahí aparecía nada menos que Marlon Brando, como el padre de Superman; Glenn Ford haciendo de señor Kent; Margot Kidder como Lois Lane; Terence Stamp; Trevor Howard; Jackie Cooper; y una mención especial también para la maravillosa composición que el gran Gene Hackman regaló, convirtiéndose en el Lex Luthor más divertido y mortífero posible. Amén de la inmortal y maravillosa partitura de John Williams; mi favorita suya, desde luego.
En esta primera entrega se estaba forjando nada menos que la absoluta consolidación y puesta al día de un personaje que ya llevaba varias décadas como abanderado del cómic de superhéroes; luego, nada volvió a ser lo mismo para los que entraban en las salas de cine directamente desde las viñetas. Había nacido otra leyenda y nosotros éramos testigos de ello.
Saludos desde las alturas.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!