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sábado, 29 de diciembre de 2018

Una comedia comedida



La comedia es reírse de uno mismo, que es lo que debió pensar Joe Dante cuando decidió abordar, seis años después, la secuela del film que le catapultó a la fama en Hollywood. Dante siempre ha sido un extraño híbrido de autor y artesano, al que creo que le hubiese venido muy bien haber nacido un par de décadas más tarde, y cuya mirada deliciosamente subversiva era observada de reojo por los grandes estudios, que se resistían a dotarlo de mayor presupuesto. Así que GREMLINS 2: THE NEW BATCH es una película muy diferente a la original, ya sea porque el elemento sorpresa queda fulminado o porque Dante supo ver a estos incorregibles diablillos como el motor principal de la trama, en lugar de la excusa exótica. Es cierto que esta segunda parte es puro frenesí cinemático, y que el argumento prescinde ya de cualquier atisbo de originalidad, fiándolo todo a un continuo juego de metarreferencias tan irreverentes como Rambo, la saga de Alien e incluso los musicales de Broadway. Por meter, hay un papel hasta para el gran Robert Prosky haciendo del entrañable abuelo vampiro de Los Monster. Una locura sin pies ni cabeza, ideal para no pensar demasiado y sí observar lo que más merece la pena, como el impresionante trabajo de marionetas, impensable hoy día, y que marca las evidentes diferencias con el entretenimiento que se hace hoy día.
Intrascendentemente divertida.
Saludos.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Dulce (anti)Navidad



Uno de los mayores iconos que nos ha dejado el cine de los 80 fue el ideado por las mentes inquietas de Steven Spielberg, Chris Columbus y Joe Dante, con el que sacudieron (literalmente) la cartelera navideña de 1984. El primero en tareas de producción, el segundo como guionista, y el tercero en la dirección, alumbraron a unos seres que desde entonces se han quedado en nuestro imaginario cinéfilo para siempre. GREMLINS transcurre en una pequeña y típica ciudad norteamericana, precisamente durante las Navidades, y arranca con el descubrimiento de un pequeño peluche viviente capaz de emitir sonidos y mostrarse pleno de empatía en una remota tienda de Chinatown. Gizmo es un Mogwai, una especie cuyo origen permanece en el más absoluto de los misterios, y al que hay que cuidar de una forma muy especial, porque la luz del sol es mortal para él, el agua le hace reproducirse como si fueran esporas y la comida después de medianoche los convierte en su reverso maligno. GREMLINS es pura diversión, un entretenimiento realizado con todo lujo de detalles técnicos, capaces de encubrir una trama enclenque y trillada hasta el límite. Quizá un pelín larga, exceptuando el esplendoroso descubrimiento inicial, después toca introducir a los personajes de carne y hueso sin que ello importe en exceso, sobre todo porque los verdaderos protagonistas son los Gremlins, y más concretamente los malos, que se apoderan de la película en su segunda mitad, desatando un caos de anarquía pura y dura que hoy en día nos resultaría imposible de encontrar en un producto de los designados como "para toda la familia". En mi opinión no ha perdido ni un gramo de todo el encanto que se le presupone a través de los años, y sus animaciones siguen siendo un alarde de imaginación y talento, por lo que me permito volver a recomendársela, y si es posible junto a los pequeños de la casa. Aunque, quien sabe, quizá no vuelvan a ver estas "entrañables fiestas" con los mismos ojos...
Saludos.

domingo, 28 de enero de 2018

Rincón del freak #300: En los límites de la realidad



Un conductor recoge a un autoestopista, y en mitad de la noche charlan animosamente, escuchan música, cantan, hacen adivinanzas. En un momento dado hablan sobre "The twilight zone", aquel mítico programa de televisión con episodios autoconclusivos de temática fantástica y de ciencia ficción. El conductor dice que recuerda un episodio terrorífico y bromea apagando las luces, lo que asusta a su acompañante. Luego, éste le pregunta si quiere ver algo realmente terrorífico; le pide que pare el coche, se da la vuelta y...




Un hombre entra en un bar. Un hombre amargado, resentido. Un racista, un xenófobo, que culpa de sus males a los negros, a los judíos, a los vietnamitas... Cuando sale a la calle no está donde debería. Se le acercan unos oficiales nazis hablando alemán, le colocan una estrella en el pecho, intenta escapar pero todo el mundo lo delata. Luego levanta la vista y le rodean encapuchados blancos. Van a lincharlo, porque para ellos no es más que un negro. Luego está con el agua de un río vietnamita hasta la cintura, frente a él unos soldados americanos abren fuego. Él es el enemigo.
A través de unas tablas ve a sus amigos salir del bar, pero no le escuchan. Está encerrado en un tren que quizá vaya hacia un campo de concentración...




En una residencia de ancianos, todos sueñan con su juventud, lo libres que eran. Lo hacen mientras esperan la muerte tragando pastillas. Pero un hombre les propone un juego, patear la lata y ser jóvenes, aunque sólo sea por esa noche...





Una joven maestra de escuela viaja hacia su nuevo destino. En un bar de carretera conoce a un niño muy especial, al que lleva a su casa tras un accidente. Allí descubre que todos en su familia le tienen un terror reverencial, porque el niño puede hacer cualquier cosa que pase por su mente... literalmente. Su ideal infantil le ha llevado a convertir la casa en un entorno de dibujos animados. Pero los dibujos animados rara vez son amables, más bien todo lo contrario...





Un hombre en un avión. Un hombre con miedo a volar. El avión se encuentra en mitad de una enorme tormenta. Podemos masticar su miedo, su incertidumbre, su nerviosismo. Las azafatas intentan calmarlo, que duerma. Todo pasará cuando estén en tierra. Entonces mira por la ventanilla y no puede creer lo que está viendo. Una extraña criatura está en el ala, destrozando uno de los motores. Por supuesto nadie le cree, quizá esté loco, en pánico. O quizá haya algo más, algo que sin que lo sepamos se desliza hasta nuestro mundo desde una quinta dimensión donde todo es posible... Estamos EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD...

Saludos.

jueves, 26 de julio de 2012

La intención es lo que cuenta



Veo THE HOLE 3-D, de Joe Dante, con todo el escepticismo del mundo, sin esperar ni demandarle gran cosa a: 1º, una peli con adolescentes en plan Tom y Jerry (esto es: los adultos son comparsas insignificantes de los que apenas veremos pantorrillas y zapatillas parlantes); 2º, una peli de miedo desafiantemente light, sin truculencias ni salsa de tomate, que es algo imprescindible ahora mismo; 3º, el 3-D, que es una cosa que me la trae tan al fresco como los techos solares de los coches, que los encarecen 2.000€ por la cara; 4º, el morbo de ver a un ilustre anciano (bueno, es un poco exagerado, pero parece que está ahí desde el Pleistoceno [... y John Landis, y Tobe Hooper, y Spielberg mismo...]) adaptarse a estos tiempos en los que nada perdura (este film es un buen ejemplo) y todo lo que un artesano, o lo que sea, pueda dar de sí, está indiscutiblemente sacrificado de antemano a la Diosa Productividad (El Roto dixit). Con estos mimbres, lo normal es que THE HOLE 3-D sea mantequilla derretida en una tostada quemada, y así parecen haberlo percibido la mayoría de espectadores, que no han vertido buenas críticas, y sí la peor: el ostracismo. Confinada, pues, a un oscuro agujero fuera del tiempo y el espacio (silogismo inevitable), debo permitirme a mí mismo serme todo lo fiel que me prometí ser cuando, tras despachar sus suspirables 100 minutos, resulta que me encontraba con una sonrisa de oreja a oreja. Esto es: por fin había disfrutado del cine como lo hacía cuando era pequeño, sin presiones absurdas ni presunciones pedantillas. Una peli entretenida, yo, una hora y media bien aprovechada y la sensación de que Dante, muy consciente de que nunca ha sido un "gran genio", se ha limitado a hacer lo que mejor sabe hacer, que no es otra cosa que quitarle un poco de hierro al asunto para demostrar que se puede hacer cine de terror para gente que aún cree en el prójimo; afición ésta ya en un alarmante desuso.
Y, bueno, si no la han visto y quieren saber de qué va, y además creen que van a tener noches de ocio relajadas, lo mejor que pueden hacer es verla, háganme caso...
Saludos tridimensionados.

domingo, 28 de marzo de 2010

En compañía de hombres

Bueno, antes de empezar vayan por delante mis disculpas por la prolongada ausencia; digamos que diversas catástrofes medioambientales son las causantes, aunque es saludable desconectar de cuando en cuando.
Ustedes habrán visto la cosa de Benicio del Toro, yo me niego de momento. En vez de ello, les hablaré de lo que fue la exitosa puesta al día (aunque 30 largos años medien ya desde entonces) del personaje del hombre lobo que popularizó la Universal 40 antes.
THE HOWLING descubrió a Joe Dante, el reverso tenebroso y juguetón de Spielberg, y demostró algo curioso por entonces: que terror y comedia podían ir de la mano sin estorbarse y sin que el conjunto acabe por chirriar. Ésta es la historia de Dee Wallace, que es la perfecta ama de casa ochentera, aunque aquí haga de presentadora de informativos, que tiene un traumático encuentro con un asesino en la escena inicial, que curiosamente es lo mejor del film, y para quitarse el estrés decide irse a una extraño complejo turístico en lo profundo del bosque, donde un grupo de personajes, a cual más extravagante, irán en plan: "Que te lo dije; que telo estoy diciendo; que aquí las lunas llenas son mu jodías; que te dan un bocaíto y luego se te llena la carita de pelos; y sale hocico; y no echas el filete a la plancha...; que tú misma con lo de las vacaciones"... Bueno, que para poder tener peli no hay más que atender a los parámetros de la imprudencia. THE HOWLING es un film correctito (una obra maestra comparándola con sus interminables y frenopáticas secuelas) con un par de cosas interesantes, como es la saludable jocosidad de algunos personajes, transitando casi por el esperpento, y sobre todo sus espectaculares efectos especiales, que dejaron a más de uno con la mandíbula tonta, aunque personalmente prefiero la aterradora transformación del magnífico film de Landis. Aquéllos fueron tiempos propicios para los licántropos, una especie de fiebre desatada que, la verdad, tampoco duró mucho; y, aunque sigue siendo un título especialmente mítico, el reto consiste en ver si la nueva vuelta de tuerca es posible.
Saludos en este terrorífico Domingo de Ramos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!