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domingo, 3 de agosto de 2025

Rincón del freak #657: Vivir está sobrevalorado


 

Si es usted uno de los miles de afortunados que ha de desarrollar su trabajo como buenamente pueda bajo un sol de justicia, mientras siente sus sesos derretirse literalmente, le recomiendo vivamente que vea el repugnante corte en el que un hijo de puta (y soy amable), que sólo puede llevar un traje y corbata por mor de un potente A/C, recoge cuatro papeles en blanco, mientras en foca una mirada vidriosa y repleta de clasismo y vomita una frase aspídica: "Recuerden que las vacaciones están sobrevaloradas". Así las cosas, no me extrañaque haya gente que disfrute con estupideces como FINAL DESTINATION: BLOODLINES, una película que puedo resumir de esta forma y manera: gente agilipollada, o insensible o histérica, que pierde a un abuelo o a un hermano y opta por hacer barabacoas, chistes de los Calatrava o poner posturitas de Tik Tok. Merecen morir todos, de la peor manera, entre estertores y sufrimientos, para acabar en una fosa común sin una lápida que los recuerde. Eso es todo, aunque yo lo llamaría "Entretenimiento para disfrutar de la era Trump"...
No gasten ni un centavo en esta cosa. Ahora sí paro.
Saludos.

jueves, 2 de enero de 2020

Ojos que sangran



Premisa y resultado. Calma o premura. Marco y desarrollo. Todo falta, por abajo y por arriba, en una película como FREAKS, un timidillo ensayo en clave superheroica de bajo presupuesto, solventes actores y una lastimosa incapacidad para hacerse entender, cuando lo que cuenta no es nada que no hayamos visto antes, y mejor. Hasta los últimos minutos no podemos acceder a lo que realmente sustenta su extraño guion, que sugiere mucho para terminar contando casi nada. Un hombre mantiene a su hija encerrada en una cochambrosa casa, advirtiéndole de los peligros del mundo exterior, pero le puede la curiosidad y sale, encontrándose con un inquietante hombre que vende helados. Y así contada podría haberse hecho una película malsana y perturbadora, pero los debutantes Lipovsky y Stein no saben muy bien qué hacer con el material, estirarlo más allá de lo que no habría dado para más de un corto, y el metraje se asimila entre bostezos por acumulación repetitiva. Emile Hirsch y Bruce Dern dotan de entidad a sus planos personajes, y la jovencísima Lexy Kolker es convincente, pero son 100 minutos de mirar el reloj y preguntarte qué ha hecho que acabaras viendo esto en plena Nochevieja...
A los protagonistas les sangran los ojos...
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!