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martes, 31 de marzo de 2026

Ya si eso luego lo miramos


 

Con menos ganas que un infectado sin piernas, me pongo a ver 28 YEARS LATER: THE BONE TEMPLE, que se parece al franquiciado de Boyle entre cero y nada, pero al menos ya estás sobre aviso de que esto es comida rápida que no se toma muy en serio a sí misma. Así las cosas, la historia es un delirio, por lo que huelga ponerse exquisitos con explicaciones y demás zarandajas. El protagonista bueno es Ralph Fiennes, que escucha a Duran Duran, se hace amigo de un infectado gigante y para estar solo le visita bastante gente. El crío tiene cara de asustado pero no echa ya de menos a nadie. El malo es Jack O'Connell, haciendo un personaje que parece un revuelto de sobras que te comes al llegar de madrugada, pero va a la basura con la luz del día. Y sí, es el doble de mejor que la otra, porque la otra quería ir de intelectual y trascendente, y aquí Nia DaCosta al menos le pone salsa brava a un montón de escenas asquerosas y estroboscópicas. Y no olviden, nunca se pierdan el rabo masivo del súper infectado...
Saludos.

domingo, 24 de marzo de 2024

Rincón del freak #591:


 

Tengo poderes pero echo el día con mis amiguis, bailando y haciendo chistes tontos. Mi vida es la de cualquier solterona entrada en la treintena, con una marcha menos pero una gran inspiración empática con quien merece un abrazo de cacao. Los enemigos saben que perderán frente a mí, porque su carisma es inverso, su negrura desprendida. Soy la Capitana Marvel y pienso engrosar un universo impecablemente basado en la asunción de los tropos de cierta telecomedia juvenil, a fin de invergonzar, palabro que me sirve para explicar la incolución vergonzosa de lo que un día trascendió la mera novela de aventuras. Todo eso y menos es THE MARVELS, con gatos y todo...
Saludos.

miércoles, 12 de enero de 2022

Ganchos y caramelos


 

Y al igual que ocurría ayer, me vuelvo a enfrentar a una película cuyo argumento es ya conocido, pero precisamente yo no conozco. La versión 2021 de CANDYMAN tiene más que ver con Jordan Peele, y sus reivindicaciones raciales, que con el horror metafísico de Clive Barker, autor de la novela original. Esto tiene sus ventajas e inconvenientes, pero insisto en que no he visto la película de 1992, por lo que mis referencias se ven un poco trastocadas por falta de expectativas. Me centro en ésta, y aquí veo una mixtura de intenciones, que van desde la nostalgia reconvertida en pesadilla, los guiños a la obra original, y un grito sordo que no termina nunca de estallar. Esta CANDYMAN es más melancólica que terrorífica, y, en su inteligente uso de los espejos, nos detalla el martirio de los antiguos habitantes de un gueto, y la cínica reconversión de éste en un suburbio para artistas de clase media. Ahí había una historia, y, de haber sido desarrollada, ni hubiese hecho falta la inclusión de este curioso "monstruo", al que se invoca diciendo su nombre cinco veces ante el espejo. De hecho, los pasajes genuinamente terroríficos son los menos originales, y palidecen ante la trabajada imaginería visual, con un más que interesante trabajo de fotografía a cargo de John Guleserian, y muy especialmente con unas fascinantes sombras chinescas, que entroncan presente y futuro con maestría. En resumidas cuentas, una película mejor de lo que cabría esperar, pero ni mucho menos tan apoteósica como estoy seguro de que el propio Peele habría soñado que fuera.
De agradecer, el nulo uso de música estridente y la escueta duración.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!