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sábado, 11 de octubre de 2025

Pequeños y grandes gestos de la humanidad


 

Si el otro día traíamos aquí la figura de Jane Goodall, era de recibo invocar a la otra mujer que tanto hizo por dar visibilidad y proteger a los primates. Con una historia sorprendentemente similar, Dian Fossey no poseía ninguna experiencia ni preparación cuando, en 1967, se postuló para realizar la ingrata tarea de censar la población de gorilas en África Central. Nadie en su sano juicio se internaría, prácticamente en soledad, en un país en guerra civil continua, sin atención médica cercana (Fossey se hizo extirpar el apéndice para no sufrir un hipotético ataque), para esperar el milagro de que un gorila de más de dos metros no le arrancara la cabeza de cuajo. De todo eso va GORILLAS IN THE MIST, uno de esos títulos míticos (mitificados) con los que Hollywood tantas veces ha ejercido de "buen observador", cuando en realidad se trata de una dramatización a ratos emocionante, a otros ingenua, que se sustenta en una estupenda interpretación de Sigourney Weaver, una espectacular fotografía a cargo de John Seale (oscar por EL PACIENTE INGLÉS y curiosamente sin nominación aquí) y un trabajo increíble con gorilas reales, logrando algunas escenas de una belleza y veracidad pocas veces vistas en el cine comercial. Otra cosa es compaginar el trágico destino de Fossey, con toda probabilidad asesinada por los cazadores furtivos contra los que luchó de manera furibunda, y el discutible intervencionismo de cierta prensa "naturalista", no dudo que bienintencionada, pero que pasa casi siempre por alto las necesidades reales de los habitantes de esos lugares tan conflictivos, y este film no es una excepción.
Saludos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Salmos bienintencionados



Es curioso, muy curioso, patológico casi, que, con diez años de intervalo, dos películas sean tan diferentes y tan parecidas al mismo tiempo; que las supuestas virtudes de la hermana mayor sean descubiertas como meras supercherías comerciales por su pariente "pobre". En este caso, hablamos de aquella tomadura de pelo infumable que fue AMISTAD, la película que realmente hizo replantearse a Spielberg rodar otra vez INDIANA JONES, y la que hoy nos ocupa, AMAZING GRACE, en la que el veterano Michael Apted se deja de monsergas buenistas y se centra (menos mal) en consolidar un estupendo drama judicial (no tan obvio) en torno a la figura del abolicionista William Wilberforce, aceptablemente interpretado por el galés Ioan Gruffudd. Y son las interpretaciones el punto fuerte de un film que flojea cuando intenta subir sus pretensiones, lo que no ocurre demasiadas veces; aparte de contar con unas ambientaciones soberbias. Podemos ver a Albert Finney, Michael Gambon, Toby Jones, Ciaran Hinds y hasta al cantante Youssou N'Dour, lo que no es poco teniendo en cuenta lo desapercibida que pasó esta cinta en nuestro país. Pese a sobrellevar un lastrante "olor a telefilm", AMAZING GRACE es un correcto drama que evita complicarse la vida más de lo necesario y que sirve para ilustrar un poquito más aquellos infames tiempos (y lugares) en los que la vida de un hombre valía menos que la de un perro. No pasará a la historia como una película fundamental ni nada de eso, pero es mucho más entretenida que otras que intentaron aleccionarnos, reprendernos desde una especie de intocable púlpito, y eso siempre será mucho peor.
Saludos que apuestan por la libertad.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Ahora que nieva tanto

Ahora que nieva tanto, me he acordado de una peli de esas que ya nadie se acuerda, con espías, miradas que matan, cadáveres misteriosos, "mascás", gorros de visón, Lee Marvin, William Hurt, Joanna (¡dios!) Pacula, Skoda grises, más miradas chungas, estrellas rojas y mucha pero que mucha nieve ¿Alguien llegó a leer algún best-seller de Martin Cruz-Smith un verano de aquellos que olían a Nivea, se jugaba al tenis con cinta en el pelo y aún existía la Mirinda? Pues si es así, bienvenidos al hiperhermético mundo interior de GORKY PARK, un thriller en toda regla, tal y como le gustaba decir a Pumares. Una de esas películas tan replegadas sobre su núcleo principal que es incapaz de cuestionarse lo más mínimo ¿que si esto es malo?, pues no lo sé; lo que sí sé es que estamos ante una película sin tonterías, que pone en pie un misterio casi indescifrable y lo adereza con una conveniente dosis de guerra fría y eso. Lo más interesante, después de una reciente revisión, ha sido comprobar cómo los parámetros de este tipo de cine se mantienen intactos; puede que hayan cambiado los lugares, los motivos del conflicto y hasta sus intereses, pero no hay tanta diferencia entre esta película y propuestas actuales como THE INTERNATIONAL o LIONS FOR LAMBS. No nos equivoquemos, Michael Apted nunca ha sido un intelectual, pero tampoco lo pretendía; mientras tanto, Redford (incuestionable deudor de este tipo de cine) sigue esforzándose por dar lecciones magistrales con libros de primaria; y qué decir de Tykwer, su discípulo más aventajado y remolón. Para una tarde aburrida de domingo, GORKY PARK es un excelente entretenimiento que no trata demasiado mal a los rusos ni demasiado bien a los yanquis... algo es algo.
Saludos... chisssss!!!!


... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!