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domingo, 19 de octubre de 2014

Rincón del freak #172: Espeleólogos desmemoriados... Mineros sin cabeza... Productoras sin prejuicios...



Cuando empezamos este blog, recuerdo que uno de los administradores que entonces lo llevábamos me miró raro cuando le dije, absolutamente convencido, que mi intención era comentar una película diaria. No por incapacidades o falta de tiempo (que es lo que ha venido pasando, por supuesto), sino porque su subconsciente no le permitía calibrar que existiese una cantidad tal de filmes... Pero luego lo pensó mejor y asintió, abrumado quizá por las cifras. A menudo pienso en que tan sólo el cine de serie B y Z norteamericano comprendido entre 1940 y 1960 daría para mantener un blog diariamente hasta que uno se hartara o se muriese, tan  impresionante es dicha producción, al margen, claro está, de su calidad intrínseca. La mismísima Warner era una máquina imparable de producir películas de inexistente presupuesto, en la que se exprimía hasta el tuétano la fórmula de los seriales radiofónicos y que servía (sólo algunas veces) para el descubrimiento de alguna posible futura estrella de Hollywood. Un caso, entre miles de ellos, y casi escogido al azar, podría ser THE MYSTERIOUS DOCTOR, de 1943. Ambientada en una brumosa y tétrica Cornualles, contaba la llegada de un investigador con la misión de esclarecer unos misteriosos sucesos, con un "terrorífico" fantasma decapitado que parece deambular por una mina abandonada. Evidentemente, como luego se encargaría de restregarnos Scooby Doo, el asunto es una oscura tapadera en la que se mezcla el espionaje de entreguerras (todo el film es un descarado panfleto pro-alianza internacional), la caspa paranormal y el juego de equívocos, provocado por su casi único atractivo: que hasta el final pensemos que el malo es uno porque lleva una capucha, cuando sólo la lleva para ocultar su rostro desfigurado. Casi el único, porque el otro es la oportunidad de asistir al debut como actriz de la esplendorosa Eleanor Parker mucho antes de ingresar en el Olimpo hollywoodense.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!