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viernes, 26 de junio de 2020

Miedo a salir de casa



Como lo prometido es deuda, aquí está CITADEL, el prometedor debut de Ciaran Foy, de 2012, y en la que puede verse claramente su valía como constructor de atmósferas insanas, pero también sus constantes y similares tropiezos, que se han vuelto a repetir en sus trabajos posteriores. Pese a durar escasa media hora, podríamos afirmar que le sobraría casi la mitad del metraje, y es que 45 minutos hubieran sido perfectos para poner en contexto lo que de verdad importa en esta cinta repleta de sugerencias, pero que desbarra cuando trata de ser explícita. El arranque es impactante, y nos muestra a una pareja joven, ella está embarazada, pero (en una angustiosa y magníficamente filmada escena) son atacados por un extraño grupo de niños encapuchados, lo que deja a la mujer en coma, aunque los médicos logran sacar a la niña sana y salva. Se abre ahí el infierno personal de este joven, desolado, con un miedo atroz a salir de casa y con la amenaza constante de que estos seres vendrán a llevarse a su pequeña. Foy, autor del guion, no explicita que nos encontremos en una especie de futuro, pero lo parece, un futuro realmente entristecido, de calles vacías y edificios abandonados, con constantes cortes de energía y una insolidaridad traducida en miseria moral. Un film que se va desinflando lenta pero inexorablemente, y que contiene momentos francamente interesantes y de gran madurez en un director que contaba por entonces con poco más de 30 años.
Saludos.

domingo, 19 de abril de 2020

Rincón del freak #402: Un contagio sobrenatural



El caso del irlandés Ciaran Foy lo hemos visto multiplicarse en los últimos tiempos, y puede que aluda a cierta necesidad de supervivencia del macromonstruo de las plataformas digitales, que ya se las tienen que ingeniar para dar salida a su ingente cantidad de material sin aparentar que en realidad la mayoría no es más que fondo de catálogo. Para ello se recluta a un director joven, con pocos títulos, pero que logró despuntar modestamente tiempo atrás. Foy filmó un par de notables cortos en su país natal y un debut más que interesante, del que prometo hablar próximamente. El primer encargo que recibe de Yanquilandia fue la infumable continuación de SINISTER, de la que ya di cuenta, y ahora se descuelga desde Netflix (!!) con ELI, una película tan extrañamente concebida y rodada que parece imposible darle un estatus propio, y mucho menos un género, aunque se acerque al terror facilón, para terminar ensayando otra cosa. Sí, parece un refrito de varios guiones fundidos en uno solo, y con una torpeza tan grande que ni siquiera tira de recursos, sino que más bien los tira, los desecha. Intentaré resumirla diciendo que el Eli del título es un niño con una rara enfermedad, un "niño burbuja", cuyos padres han gastado todo su patrimonio en un revolucionario método que una excéntrica doctora ha desarrollado en una mansión completamente aislada e higienizada, por lo que el niño puede hacer vida normal allí dentro ¿Se imaginan cómo puede seguir? No, no intenten imaginar nada, cualquier cosa que opinen será mentira. Y, sí, el film es chusco y barato, con un montón de lugares comunes y sustitos de todo a cien. Sin embargo, llegando al final (que no revelaré) pasa una cosa muy curiosa que no recuerdo haber visto nunca: un giro de guion que, en lugar de culminar la función... la reinicializa... O no sé muy bien lo que pasa, porque parece una película distinta, probablemente hasta mejor que la anterior hora y cuarto, pero tan radicalmente diferente que parece, no sé, un chiste sin gracia o una pedantería más allá de lo pedante.
Ustedes mismos si la ven, yo aquí lo dejo.
Saludos.

domingo, 3 de abril de 2016

Rincón del freak #230: Por favor, llamen a mi conciencia



Desconozco qué pudo pasar por la cabecita de Scott Derrickson, aparte de los dólares, para decidirse a urdir una secuela tan infecta e innecesaria (y el tiempo decidirá si funestamente parricida) como SINISTER 2, una de las imbecilidades más grandes que he tenido la desgracia de tragarme últimamente. Pero no lo digo ya por su (falta de) calidad, sino por cómo desaprovecha todos los estupendos hallazgos de la película original y los rebaja a la categoría de parodia involuntaria, como si Derrickson (que al fin y al cabo es el responsable máximo del guion) creyese que ya cualquier cosa sirve tras unas grabaciones en Super 8, música de gramola y la aparición puntual (en este caso casi anecdótica) del malo, que si en la original apenas pasaba de una presencia inquietante aquí simplemente no aporta absolutamente nada, excepto un par de sustos facilones. La reflexión, por tanto, no puede ser otra: ¿Puede alguien explicar la diferencia entre una bazofia y una bazofia con un 2 detrás?...
No pierdan ni un segundo, me lo agradecerán.
Saludos.

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!