Mostrando entradas con la etiqueta Benjamin Renner. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Benjamin Renner. Mostrar todas las entradas
viernes, 25 de octubre de 2019
Empecemos de cero
Intentémoslo. Aunque cueste, aunque haya opciones más fáciles. El contraste no puede ser más elocuente: en mi televisión LLUVIA DE ALBÓNDIGAS; en mi portátil LE GRAN MÉCHANT RENARD ET AUTRES CONTES, la última obra de uno de mis directores de animación favoritos desde que lo descubrí con aquella obra maestra que era ERNEST & CÉLESTINE. Inmediatamente, mi hija hace la elección. Se ve atraída precisamente por lo no usual, por un dibujo más cercano, más amable, más humano; pero también por una manera de contar las cosas que no te hace sentir imbécil, que confía plenamente en tu inteligencia, y por tanto te conforta en la medida de los buenos narradores. EL MALVADO ZORRO FEROZ es otra maravilla ideada por Benjamin Renner, una historia ambientada en una granja donde los animales toman el control de esta fábula en tres partes, que sin embargo nos mira directamente a nosotros y a nuestros actos. Pero lejos de ser una sesuda crítica, lo que Renner (esta vez junto al también animador Patrick Imbert) propone es una gozosa vuelta al cine de Tati, Chaplin o Keaton. Imposible no emocionarse ante el improbable trío formado por un pato, un conejo y un cerdo, que emprenden la descabellada misión de entregar el bebé que portaba una cigüeña que se ha roto un ala. Después, el zorro del título intenta demostrarle al lobo que puede ser tan feroz como él, aunque no sea capaz de asustar a una gallina, por lo que roba tres huevos, sin pensar que, al nacer, los polluelos lo toman por su madre. Por último, volvemos al trío (que perfectamente podrían ser los Marx), que se van a la ciudad a "salvar la Navidad", ya que el pato cree haber asesinado a Santa Claus...
Es una delicia de principio a fin, y un merecido descanso visual para esta generación, tan castigada con un incesante aluvión de imágenes agresivas. Pero además es una interesantísima lección moral, también para una generación en busca de referentes claros. Aquí todo es ambigüo, y por tanto desprejuiciado: un zorro que hace de mamá gallina y unos polluelos que se creen zorros, mientras las gallinas se organizan para defender ellas solas su granja; un pato que no sabe nadar, pero quiere conducir, y un conejo que pilota aviones, mientras un cerdito parece el único sensato... por lo que se lleva todos los golpes, por supuesto...
Véanla, maldita sea.
Saludos.
lunes, 10 de marzo de 2014
Una verdad animada
De nuevo con los oscar y sus sinsentidos, no logro entender muy bien a qué se refieren con el apartado "mejor película de animación"; no sólo porque FROZEN sea más de lo mismo, papilla inocua lista para deglutir en grandes cantidades, sino porque este año había una película simplemente maravillosa. ERNEST ET CÉLESTINE nos lleva de la mano a aquella animación artesanal a la que no le hace falta ninguna vocación hiperrealista, porque su intención es otra: contar bien una historia y llegarnos al corazón sin sensiblerías, tengamos la edad que tengamos. Ernest es un oso bohemio que pasa mucha hambre porque su oficio de hombre orquesta ambulante no le da para llenar la barriga; Célestine es un intrépida ratoncita que se resiste a creer los terribles cuentos sobre osos feroces que viven en la parte de arriba, porque Célestine cree que ella puede llegar a ser amiga de un oso. Y así transitamos, en un mundo, el de arriba, donde el gran negocio consiste en tener una tienda de dulces y, justo enfrente, otra de dientes de recambio; mientras, abajo, los ratones han creado una sociedad basada en la recolección de los dientes de oso para que su legión de dentistas proporcione recambios asegurados. El encuentro entre Ernest y Célestine, su camaradería al estar ambos fuera de sus respectivos "sistemas", es una bella historia de amor y compromiso que contiene un mensaje sanísimo para los chavales de hoy en día: Yo seré un gigantesco oso y tú una minúscula ratoncita, pero ambos tenemos un corazón que late acompasado al entendimiento mutuo. Además, qué descanso para los ojos todas esas suaves líneas de color pastel, cómo echábamos de menos una película de animación sin agresividad ni estridencias. Y qué magnífico actor es Lambert Wilson, pasará mucho tiempo hasta que nos podamos sacar de la cabeza su recreación de este oso tierno y bonachón.
Absolutamente maravillosa.
Saludos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...
¡Cuidao con mis primos!