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domingo, 2 de noviembre de 2025

Rincón del freak #667: Gitanos del Black Metal


 

El agua y el aceite. La pizza y la piña. El Planeta y la literatura. Cosas que no casan, que no pegan ni con cola, que hacen sangrar los ojos y hacen morir gatitos entre horribles estertores. A lo mejor Jesús Franco pensó que no era tan difícil mejorar a Deodato, que tirar con los dientes de carne de pavo estaba chupado y que filmar a una chavala de 17 años completamente desnuda era lo propio para 1980. Y luego está lo de los títulos simbiontes, que podríamos barajar entre WHITE CANNIBAL QUEEN, MONDO CANNIBALE, THE CANNIBAL o simplemente CANNIBALS, que no sé para qué tanto cambio si son todos similares. El tío Jess le dio unas vacaciones gratis a Lina Romay, después de tanto porno europeo, y se fue a Sintra, en Portugal, para hacerlo pasar por... es que parece que querían decir África, pero esa gente con ponchos me despista, además da igual, porque hay una escena con una cascabel, que son más americanas que el tupé de Trump. Para colmo, todo comienza en un barco, donde al abrir un poco el plano vemos al fondo un chalé con tejas y ventanales ¿? Aunque lo mollar está en esa improbable tribu de antropófagos, posiblemente lugareños que desayunaban gratis, veían a Sabrina Siani en pelote vivo sin saber que iba al instituto y se reían al hacer las danzas tribales, ridículas por otra parte. Maldita sea, que no pasan el corte de caníbal, que tienen barriga cervecera, bigotito recortado, patillas, por no hablar de que llevan la cara pintada como un jardín de infancia regentado por el cantante de Dimmu Borgir. 
La frase: "Muerte al hombre blanco"... Sí, ellos mismos son blancos. Eso sí, el tío Jess se reservó una escena antológica como un guía que reconoce no tener ni puta idea de aquella zona "afroamericana", y en vez de coger el dinero le dice a sus contratantes que le dejen comer en paz. Ah, y epatante el plano secuencia en el que a un tipo le cortan el brazo para devorarlo y aun así logra escapar sin hacer ruido.
Yo la vería acompañado para ir anotando cosas...
Saludos.

domingo, 10 de julio de 2022

Rincón del freak #514: El evangelio según San Jesús


 

y empiezas la película en un club de estriptis, porque allí son llevadas las protagonistas, donde les van a explicar la misión que tienen que hacer para eludir el talego. y les dicen que hagan un estriptis, porque es su misión, y porque se van a las canarias a espiar a unos tipos chungos, un tipo y una tipa que tienen un anillo del chino (entonces todo a 100) que refulge y domina conciencias con fines eróticos y festivos también. y allá que se van y conocen a un mariquita que las instala, y se pasean en picardías transparente, y bailan en una discoteca decadente, y hacen fotos a gente, y escapan de helicópteros de geyperman, y se integran en una comuna hippy a base de porros, y se contonean porque la carne es abundante. y suena un poquito de jazz smoothy, y todos están doblados desde westminster, y eso no es obstáculo para rematar con un monólogo que podría haber escrito guy debord, y las chicas lo pasan mal y bien, porque aún eran los setenta y estas cosas a mí me dijeron que pasaban en esos espacios míticos de la ucd. y el título no sé si lo he dicho, pero tiene unos cuantos, y el más aparente es ÓPALO DE FUEGO, que parece un libro de hechicería. y que por mí ya está...
Saludos.

domingo, 29 de agosto de 2021

Rincón del freak #470: Las reglas del tío Jess


 

Según el tío Jess, ésta es la imagen que debe ir justo después de que los arriba presentes descubran a sus amigos muertos en mitad del desierto. Así visto parece un episodio de los Morancos, o un quinqui pagándole la mercancía en especias a un moro. No, porque se trata de una película de Jesús Franco, y ahí todo vale. El engendro en cuestión es LA TUMBA DE LOS MUERTOS VIVIENTES, cuya razón de ser proviene de una especie de oasis que nos quieren hacer pasar por africano, aunque está en Gran Canaria. No hay molestia por ello, pues abundan los carteles de agencias de viajes, y el Land Rover es matrícula GC letra O, aunque lo han convertido en gramática árabe con algunos rayajos... No me molesto en contarles nada más, porque da exactamente igual; gente haciendo como que habla, raccords inverosímiles, maquillaje de 1º de primaria, bigotes falsos, otra gente dándose el lote tras conocerse un minuto antes, o el detalle de que si alguien es musulmán debe llevar un gorrito que tal. No sé de qué iban puestos, o si todo obedece a un plan orquestado desde el más allá para resucitar al maligno; sólo sé que la sensación mientras ves esta película (por decir algo) es de que estás siendo observado por una cámara oculta, quizá para registrar tus reacciones y colgarlo como un tutorial chorra en YouTube...
El horror...
Saludos.

domingo, 23 de agosto de 2015

Rincón del freak #201: Todo cabe... todo entra... todo vale...



Como si de un hambre insaciable se tratara, Jesús Franco, el Tío Jess, tragaldabas, nerviosero de natural, intranquilo por costumbre, hace las maletas y se lo lleva todo a Francia... o no. VAMPIRESAS 1930 es como un sketch de "La Hora Chanante" alargado al máximo, y más delirante aún, y con más licencias... Por la puta cara, que es como hacía el cine, "su" cine, Jesús Franco. Y se llevó (o no) al gabacho Yves Massard, aprendiz inocuo de su tocayo Montand y que estuvo en la Mayor Calle de Bardem. Y se llevó a dos Antonios, Garisa y Ozores, y un Manuel, Aleixandre. Y también se llevó a la enorme Mikaela (con K), monumento de la chapinera Calle Castilla, una cantante inclasificable que no fue más conocida porque parecía de fuera... pero de fuera de este planeta. Y para acompañarla en los incesantes números musicales, le pidió apoyo a su amigo de correrías jazzísticas Tete Montoliú, que es decir más de lo que puede decir Garci en toda su vida con estos presupuestos. Y, claro, también se llevó a una jovencísima Lina Morgan, que aún pulía su estilo de payasa simpática y tontorrona, y estaba mejor cuanto más comedida. A ella el recuerdo de esta olvidada película, que con menos medios y apoyos era capaz de poner en pie una comedia musical al estilo americano, en Francia y en la época inmediatamente precedente al sonoro, una escuchimizada premisa que queda inmediatamente eclipsada por lo que todo el mundo había ido a ver, que es la jeta del Tío Jess recreando en clave bufa cierta película con Jack Lemmon y Tony Curtis... Pero también a la explosiva Mikaela (con K) meterse en un baño de espuma... Era 1961, no lo olviden...
Saludos.

miércoles, 22 de enero de 2014

La voluntad del mal #8



Si complicado es de por sí establecer algún tipo de vínculo creíble y/o estable entre las múltiples adaptaciones que el Dr. Mabuse ha tenido en el cine, intenten imaginar cómo sería la demencial peripecia perpetrada por Jesús Franco gracias a la no menos intrigante colaboración de la CCC, empeñada en revitalizar este viejo (o avejentado) personaje; es decir: coproducción mogollónica e imposible de desentrañar. Rodada a lo largo de la costa mediterránea (supongo que aprovechando la estancia en chalets de superlujo de los de entonces, que es 1972), Dr. M SCHLÄGT ZU (que aquí se estrenó con 12 minutos menos y el original título de LA VENGANZA DEL DOCTOR MABUSE) es un extrañísimo híbrido que pocos se atreverían a filmar hoy día, y que tenía la desvergüenza/falta de complejos de mezclar, además del espíritu pulp del Mabuse de los sesenta, con el western (¡Los investigadores son cowboys y viven en una cárcel-oficina del sheriff junto a la playa!), un trasunto del monstruo de Frankenstein y el habitual despelote y potorreo del inasible cineasta madrileño, que aquí firmó con un "coproducente" Jess Frank. El resto se lo pueden imaginar, excesos locuelos, situaciones hilarantes, noches americanas a prueba de bomba, monstruos, secuestros, tiros que no dejan huella y, eso sí, lo mejor de esta barbaridad, que como solía ocurrir en muchas de sus películas era la banda sonora, muy jazzy y compuesta por el mismo Jesús Franco. Cualquier parecido con la realidad es mera hipocresía, pero esto ustedes ya lo sabían... ¿no es cierto?
Saludos.

domingo, 21 de abril de 2013

Rincón del freak #105: La "tortilla de patatas" western (y oriundos)



Una de las cosas que menos me perdono, en fatal silencio, en este blog, es lo poco que ha aparecido un director tan prolífico como Jesús Franco; y ahora, tras su desaparición, intentaré subsanar dicho entuerto en la medida de lo posible. Vaya por delante que siempre he dejado claro mi nula adscripción al cine del director madrileño, pese a reconocerle todo su vigor, entusiasmo y la sana claridad con la que era capaz de contagiar a generaciones de toda índole. Hoy era una buena oportunidad para ello, aunque haya tenido que descender hasta las mismísimas catacumbas de una cinematografía tan profusa y procelosa. Un western, sí señor, de 1963, en Blanco y Negro y con un reparto internacional (que me imagino a Don Jesús enfurruñándose desde su asiento). Y no deja de ser curioso que no se prodigara más en este género, tan proclive a los mestizajes imposibles y las piruetas presupuestarias, pero es que apenas nadie podría afirmar que Franco rodase otro western aparte del que nos ocupa hoy. EL LLANERO (que en otros países se estrenó con el título de EL JAGUAR) podría haber sido firmada sin rubor por el mismísimo Marcial Lafuente Estefanía, un jolgorio a la mayor gloria de un cascadete José Suárez interpretando a un improbable justiciero fronterizo; completaban la voluptuosa Sylvia Sorrente y una pléyade de inolvidables secundarios patrios, como Manolo Zarzo, Roberto Camardiel e incluso el inefable Xan Das Bolas, héroe de la figuración franquista (no de este Franco, sino del otro). Una curiosidad pero que muy curiosa, casi inencontrable (yo he tenido que recurrir a métodos deshonestos...) y que, al menos a mí, me sirve para hacer un poquito de justicia con un director al que reconozco no haber tenido demasiado en cuenta, pese a que me alegró muchísimo aquel Goya honorífico que le dieron. Y no me gustaría despedir esta reseña sin recomendar un blog de pura agitación y propaganda franquista (no de aquel Franco, sino de éste) titulado convenientemente
y que es uno de los tratados más extensos y valiosos que se pueden disfrutar sobre la figura de Jesús Franco.
Saludos con lagrimillas.

lunes, 2 de febrero de 2009

Tío Jess... ¡qué grande eres!

Esto va a ser lo más aproximado a una reseña que voy a dedicar al esperpento de los premios Goya, que por supuesto no vi desde que me enteré del zafio y ultraconservador cuadro de nominados, desautorizando así a los "locos maravillosos" que premiaron, por fin, al cine de autor el año pasado. Me da igual el vestido aquél o el peinado tal; la lagrimilla del ganador o la rígida sonrisa del perdedor. NO ME IMPORTA EN ABSOLUTO PORQUE ESO NO ES CINE Y A MÍ LO QUE ME GUSTA ES EL CINE, ¡LECHES!
Pero mantengamos la compostura. (carraspeo) Hoy he visto un video en Youtube, más por curiosidad que por otra cosa, en el que aparecía el Goya honorífico de este año; que no era otro que Jesús Franco... Sí, patidifuso quedéme hace unos meses, cuando supe que el pesado busto iría a parar a este simpático viejecito que fue capaz, él solo, de poner patas arriba las anquilosadas mentes hispanas de aquellos oscuros años de idiotez supina. Le vi llegar tras las peloteras frases del súper pelota Santiago Segura, en una silla de ruedas, llevado (como siempre) por su inseparable Lina Romay, tranquilo, sin hacer ruido... y todo el público (¿es público lo que hay en los Goya?) levantado, aplaudiendo... "No lo merezco; no entiendo por qué me lo dan... en cualquier caso lo agradezco", fueron algunas de sus palabras, pocas pero certeras palabras. Jesús Franco se acordó (y se emocionó) de Bardem padre, su auténtico valedor y gran amigo de toda la vida "... el que me llevó a esto del cine", dijo casi llorando. Pero Jesús Franco es, también, el tío Jess, el espíritu burlón y libertino, irreverente y solidario a partes iguales; así que el tío Jess cerró su hipnotizante intervención acordándose de los que NADIE se acuerda, sobre todo en estos miserables certámenes "... y sobre todo dedico este premio a cuatro o cinco mil chavalas y chavales que van de puerta en puerta con sus cortos en el bolsillo, esperando a que alguien les haga caso"... BRAVOBRAVOBRAVOBRAVOBRAVOBRAVOBRAVOBRAVOBRAVO... ¡Eso, y ninguna otra cosa, es el verdadero espíritu del cine! El resto no es más que adorno y más adorno.
En fin, lo único reseñable de la gala. Y como adentrarse en la inmensa filmografía de Jesús Franco es una tarea faraónica, quise acordarme yo de uno de sus títulos más recordados y emblemáticos, el que posiblemente llamó la atención de buena parte de la crítica internacional sobre tan singular figura, ya todo un señor director de cine. En GRITOS EN LA NOCHE, Franco realiza un curiosísimo acercamiento a los clásicos de la Universal, encarnado en la misteriosa figura del doctor Orloff y su ayudante, Morpho; trasuntos patrios de (por ejemplo) Frankenstein e Igor, claro. Una cinta sin complejos (como no podía ser de otra manera), insólita en la producción española de la época, y que gana tras un visionado reciente. No deberíamos hablar, empero, de clásico, para no insultar la idiosincrasia de un creador que, aparte de la discutible calidad de su producción, ha marcado un hito durante más de cincuenta años; y eso, amigos indéfilos, no tiene precio.
Lo dicho: enhorabuena y gracias, tito Jess.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!