Mostrando entradas con la etiqueta Richard Loncraine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Richard Loncraine. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de febrero de 2026

Estas cuatro paredes


 

Y también aparcamos el homenaje, más que merecido, a Diane Keaton, con la que creo que fue su última película que de verdad mereció la pena. Junto a Morgan Freeman protagonizó, en 2014, 5 FLIGHTS UP, una sorprendentemente efectiva comedia otoñal, en la que se resumían los cuarenta años de una pareja en su ático de Brooklyn, del que se ven obligados a desprenderse por el nada nimio asunto (puedo dar fe) de no tener ascensor. Todo parece en contra de este film pequeño y austero, que sin embargo termina siendo un delicioso fin de trayecto por muchos motivos. No sólo por su veterana pareja protagonista, sino por el buen gusto con el que sus personajes parecen desgajados de otro de Woody Allen, no tan chispeantes, pero igualmente deudores de la vida en NY, y cómo asistimos a un desfile de personalidades, con la excusa del open house que les organiza su agente inmobiliario, que lejos de convencerles de la venta los arredra de la misma. Dirigía el también veterano cineasta británico Richard Loncraine, que tuvo la fortuna de tener a dos actores de lujo, para una historia para nada sensiblera, pero intentando no caer en una mala leche gratuita, que ha convertido a la mayoría de comedias actuales en carnavales del cinismo, y tampoco es eso.
Saludos.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Rincón del freak #670: El diablo cojuelo... ¿Quién podría saberlo?


 

De la turbiedad. La de condenar a alguien, no ya sin pruebas, sino con pruebas inventadas. La de hacer coincidir dicha charlotada con el 50 aniversario de la muerte de un cerdo fascista, como para recochinearse de quienes fueron represaliados. Para mí no hay medias tintas, porque me gusta mirar a mi hija (a punto de la mayoría de edad) directamente a los ojos. España, camisa gastada, por mil lavados, de mi desesperanza. Pero aquí se habla de cine, y como es domingo, de cine turbio, porque todos tenemos un pasado, y ver a Gordon Sumner haciendo de un diablo sin efectos especiales, colándose en la casa de un matrimonio que tiene a su hija postrada por un no menos turbio accidente, es la rareza que todos anhelábamos ver en la biografía de un tipo tan intachable como Sting. BRIMSTONE & TREACLE ya se había hecho antes en formato televisivo, pero alguien dedujo (posiblemente por la popularidad de su protagonista) que era una buena idea hacerlo película. El resultado es, ya digo, turbio, y mediocre también, porque ni es terror, ni drama, sino una especie de esperpento a la inglesa, donde todo ocurre porque sí, en una extraña revisitación pasoliniana que va a tirones, pese a contar con dos grandes como Joan Plowright y Denholm Elliott, que mantienen el tipo a duras penas, mientras vemos al "englishman" meterle mano a una chica entre parálisis cerebrales y otras lindezas. Todo muy raro, por eso no me extraña que esto haya quedado en el sueño de los injustos, cosa que no ocurrirá con "otros"...
Escribo esto con el "Unicornio azul" sonando, lo que acrecenta mi indignación e impotencia por motivos obvios.
Salud(os).

... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!