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lunes, 3 de febrero de 2020

Los explotados



Tres años después, Xin Yukun filmó un intenso cruce entre western, thriller y denuncia social (si es que estos géneros no estuvieron siempre unidos) que le une a gran parte del último cine coreano, o a luminarias de su país como Diao Yinan. BAO LIE WU SHENG (EL SILENCIO DE LA IRA) parte dela precaria situación de una región minera, de la que aflora la injusta permuta de los beneficios, al estar todo controlado por unos implacables caciques, que se enriquecen a marchas forzadas. Sin embargo, un suceso aparentemente nimio hace tambalearse este sistema plegado sobre sí mismo. El hijo de un granjero desaparece, después de que sea el único de su pueblo que se niega a firmar una concesión de terrenos; tras una cruenta pelea con un matón, pierde la capacidad de hablar, pero logra dejar ciego de un ojo a su agresor. Obligado a huir, tanto como la obligación de buscar a su hijo, va destapando todas las capas de corrupción, que le llevan hasta el temible gángster, que además de retener al niño también ha secuestrado a la hija del abogado que ha declarado contra él. Con este monumental embrollo, Xin Yukun filma con nervio y brío, pero con menos reflexión de la que merecería un trasfondo tan oscuro. Es un estupendo film cuando hay peleas imposibles y acompañamos al desolado protagonista, pero luego se le notan los agujeros de guion, tapados en su mayoría por un mar de miradas chungas y actos irresponsables. Todo ello con abundante carne de cordero, que ya les aviso que si no les gusta, como es mi caso, lo pueden pasar francamente mal...
Saludos.

lunes, 27 de enero de 2020

Buscando al muerto



Con XIN MI GONG (EL ATAÚD EN LA MONTAÑA), de 2014, iniciaba su andadura como realizador Xin Yukun, oriundo de Mongolia y estudiante en la Academia de Cine de Beijing. Con las formas de un thriller convencional, el guion se va enroscando diabólicamente hasta conformar un laberinto tan intrincado que hace dudar a la percepción misma del espectador. Lo que se pone en cuestión es la casualidad, o "causalidad", de unos asesinatos que se producen casi al mismo tiempo, pero en lugares diferentes. La posible interrelación entre dichos crímenes hace sospechar al oficial que los investiga que puede haber intereses ocultos, pero la opacidad de las familias, unida a la inconveniencia de mostrar signos de dolor en público, dificulta la tarea, hasta el punto de que los sospechosos van cambiando a medida que se refuerzan o se destruyen sus coartadas. Una excelente ópera prima, que se presentó en Venecia y ganó en Varsovia, con el defecto de no encontrar una concreción que la haga más accesible, pero con una inteligente y sutil dialéctica, mezcla de suspense narrativo y denuncia social.
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!