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sábado, 30 de abril de 2022

El mundo embelesado


 

Se ha estrenado (por fin) WHERE IS ANNE FRANK?, nueva vuelta de tuerca a aquella niña, convertida hoy en icono del martirologio nazi. Prebendas incluidas, se estaba tardando en hacer un musical sobre el holocausto, y no lo digo irónicamente, sino activando los sensores del exorcista que todos llevamos dentro. Es una forma de enfrentarnos al horror, si es que éste es tan terrible como para determinarlo en parámetros realistas, tanto como para no resbalar en casquería ni vergüenza. La pena es que Ari Folman no logra su propósito, que parece la creación de un mundo paralelo mediante la evocación de una memoria sugerida. Esta Ana Frank es otra cosa, una especie de superheroína pizpireta y hasta desdoblada en su sosias, otra más, ya plenamente incrustada en un tiempo presente que recuerda sin dolor lo que, decíamos, es incapaz de asimilar. Lo que deja esta película es una sensación encontrada, la de su brillantez formal, incuestionable, frente a un argumentario, como poco, endeudado con su propia circunstancia fenomenológica. O lo que es lo mismo: demasiado bonita para contar algo tan terrible. Lo de siempre, vaya.
Saludos.

sábado, 30 de mayo de 2009

Bailando con el diablo

No es la filmografía israelí un ejemplo ni de significación ni de compromiso, más bien un extraño compendio de producciones de lo más dispar, desde panfletos subvencionados pro-militaristas hasta experimentos de seis horas pretendidamente "enciclopédicos" respecto al holocausto nazi. Y de vez en cuando, casi nunca, surge una voz insobornable, crítica y valiente. Si aparte el cinéfilo está de enhorabuena por encontrarse con una obra visualmente brillante y con un más que interesante desarrollo narrativo, es posible que todos coincidamos en un nombre: WALTZ WITH BASHIR.
Habiendo tomado un pelín de distancia, ahora veo claro que esta personalísima recreación de la matanza de Sabra y Chatila jamás de los jamases podría haberse alzado con el oscar al que optaba como mejor película de habla no inglesa ¿Imaginan a los yanquis premiando una feroz crítica a su apoyo al ejército israelí por parte de un israelí? Porque ése es el punto clave, se trata de una voz israelí la que se atreve a levantarse en mitad de un silencio que ya dura demasiado.
Todo esto está muy bien, pero además hay película, una excelente película que aprovecha las posibilidades del rotoscopio para mostrar un delirante paisaje onírico donde se mezclan los recuerdos, la fantasía, la locura, los monstruos de la guerra. Un paísaje que a veces recuerda al apocalipsis según Coppola pero que ruge con voz propia, una voz que pone los pelos de punta. Sólo hay que fijarse en algunas escenas que quedarán para siempre en la retina, como el escalofriante vals al que se refiere el título o la terrible imperturbabilidad de Ariel Sharon, sin interrumpir su pacífico desayuno cuando es informado de la matanza que acaba de producirse.
Una película tan refrescante como necesaria.
Saludos bajo el fuego.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!