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viernes, 6 de enero de 2023

La nostalgia mal entendida


 

El fiasco de CLERKS III se entiende desde el objetivo de su cortedad de miras ¿Para qué dar la puntilla a un universo que ya se intuía cerrado? No lo parece en el arranque, que parece un sano ejercicio de autoparodia, sin omitir (más bien incidiendo en ello) lo poco que ha cambiado la vida de este grupo de personajes alrededor de la mítica tienda de ultramarinos. Están los mismos chistes, las mismas ocurrencias, los arquetipos. Pero con una diferencia fundamental: más o menos a la mitad, Smith decide que ésta es una película sobre adultos, inmaduros pero adultos. Parece la decisión de un guionista de segunda fila, pero el lacrimógeno uso de la enfermedad se le va de las manos, y ya en el inenarrable desenlace parece un panfleto protocristiano, excepto porque sigue habiendo chistes de pollas, anécdotas escatológicas y el inefable aluvión de citas nerdescas, fundamentalmente sobre Star Wars. Y también hay partidito de hockey en la azotea, y vuelve el vendedor de chicles, y los mismos clientes con las mismas absurdas preguntas. Si es lo mismo ¿por qué es peor? Porque la nostalgia, en manos de Kevin Smith, es como darle la vuelta a una tortuga: sólo a él le debe parecer necesario.
Saludos.


sábado, 19 de junio de 2021

Películas para desengancharse #78


 

Quieres hacer una película, pero no tienes dinero. Pero tienes un millar de ideas bullendo en tu cabeza. Pero vives en un miserable agujero de New Jersey, y siempre ves a la misma gente que siempre tiene los mismos problemas, y que siempre se queja de los mismos problemas. Pero no puedes quitarte de la cabeza la idea, fija y poderosa, de hacer una película. La harás, como sea. Aunque tengas que pedir prestado, robar, prostituirte o mentirle a tu abuela moribunda, porque es lo único que quieres hacer, aunque te cueste la cordura, o aunque no te recuperes jamás. Muchos lo han intentado antes y han terminado mal ¿por qué ibas a ser tú diferente? ¿porque tú sí tienes talento? Déjame entonces decirte una cosa. Cuando Kevin Smith rodó CLERKS, tenía apenas 24 años; usó los 30000 dólares que tenía para comprar una cámara y película en blanco y negro. Tuvo que convencer a amigos, pedir prestado, poner anuncios y saltarse una sola norma: en el cine, puedes mentir a todos y sobre todo, pero no puedes mentirte a ti mismo. Smith sabía que estaba haciendo una mierda de película, pero era mierda fresca, honesta, que exprimía cada dolar invertido tan sólo para poner en imágenes un día cualquiera en la vida de un puñado de gente. Y puedes hacerte mil pajas mentales, porque críticos más inteligentes que tú han rastreado analogías que sobrepasan lo metafísico, y se han escrito tesis doctorales sobre el famoso diálogo de la estrella de la muerte, o sobre la irreverente escena "perdida" en el funeral. Da igual, ya sabes que se puede hacer, y que puedes hacerlo, o puedes quedarte en esa tienda de mierda en la que trabajas y vegetar, mientras echas la culpa al mundo de todas tus desgracias...
Saludos.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Rincón del freak #281: Los guiones que escribíamos hasta arriba de hierba y la cara llena de granos



Hay algo peor que ser un adulto responsable: ser un adulto que quiere ser guay a los ojos de los adolescentes. Eso es imposible, vergonzoso y hasta merecedor de una sanción, pero en el mundo del cine es normal encontrarse con artistas con el síndrome de Peter Pan, que además de desfasados piensan que son unos genios incomprendidos. Kevin Smith contraataca, y no estoy seguro de si eso es motivo para regocijarnos, dada la errática deriva de su cine, un cine repleto de referencias, chistes privados y deudor de la corrosiva cosmovisión de joyas como "South Park" o "American Dad". Smith lleva haciendo la misma película desde hace más de dos décadas, historias bigger than life narradas por el perdedor que lleva (y va a seguir) en la tienda de la esquina toda la vida, mientras pergeña guiones o bocetos geniales e incomprendidos por la estúpida humanidad, verdadera culpable de que su genio creador siga inédito. En sus variaciones, Smith imagina ensoñaciones en las que estos perdedores mutan en improvisados héroes, imparables filósofos o románticos incurables, y la esencia de su discurso se encuentra en sus largas e inspiradas reflexiones. Pero, de un tiempo a esta parte, el director de CLERKS quiere hacer cine, así que ha salido de la tienda y ha dado un paseo por el cine de género, entregando trabajos tan extraños y discutibles como RED STATE o TUSK, pero que aún conservan algo de su particular idiosincrasia. Pero Smith está en franca decadencia, tanta que reúne a su grupete de amigos y, como estos son ya mayorcetes, les dice que se traigan a sus hijas adolescentes, que las va a convertir en unas heroínas, pero que en realidad son dos chicas que trabajan en la tienda de la esquina, tienen un grupo clandestino en la trastienda, son adictas a los móviles y al yoga... ¿?... ¿Su misión? Salvar a Winnipeg de una invasión de minisalchichas nazis... ¿?... ¿Sus armas? Sticks de hockey sobre hielo y el yoga... ¿?... Ademas de la colaboración del detective Guy Lapointe, que Smith nos va a meter con calzador en cada película suya.
Resumiendo. YOGA HOSERS es una gilipollez que a Smith le ha salido a coste cero, quizá con la idea de que nosotros, estúpida humanidad, nos volvamos locuelos y le paguemos las facturas, al tiempo que salimos a la calle convenciendo a todo el mundo de que este tipo es un genio incomprendido...
No, no la vean. Sale Haley Joel Osment haciendo de nazi canadiense...
Saludos.

viernes, 9 de enero de 2015

Abandonados a la discordia



Conciliar opuestos debe ser de lo más complicado a lo que puede enfrentarse un cineasta hoy día; si a ello le sumamos que el cineasta en cuestión es un antiguo diletante ante el duro dilema de abandonar definitivamente su condición de irreverente, pero al mismo tiempo no caer en las pantanosas garras de "lo maduro" (entendido como el principio del fin), nos puede salir una extrañeza como TUSK, último film de Kevin Smith. Sigo sin ver (creedlo) CLERKS, lo que tomo como una ventaja más que como una cabezonería, pero sí vi (y comenté) RED STATE, y lo que en aquélla era pesimismo sombrío, aquí se torna una chanza en toda regla. Sin saber muy bien a qué carta jugársela, Smith empieza con personajes disparatados (con Osment y Long, pensé que estaba ante un episodio prohibido de iCarly!!!) que se embarcan en situaciones aún más raras; no queda muy claro por qué el viaje a Canadá, pero es una excusa para mofarse del carácter de los "vecinos del norte" y dar preámbulo a lo que de verdad importa, que es el momento de la transformación extrema a cargo de un mad doctor bastante inclasificable y que, reconozcámoslo, es prácticamente lo único realmente brillante en esta opereta a mitad de camino de THE ROCKY HORROR SHOW y THE HUMAN CENTIPEDE. Michael Parks es tan buen actor que sin ninguna modificación física es capaz de mostrarse elegante, distante, cercano, inquietante, terrorífico e incluso hilarante, y a eso le llamo yo acercar opuestos, dominarlos y hacerlos suyos. Ahí ha encontrado Smith un filón de oro, en un actor que detiene la imagen en torno suyo, como hacían las grandes figuras del cine clásico; me pregunto qué sería capaz de hacer en manos de, digamos... Scorsese, por poner un ejemplo. En el otro extremo, otro discordante, pero éste menos conciliado: Johnny Depp... Díganme, por favor, a quién les recordó de primeras...
Curiosa, muy curiosa...
Saludos.

martes, 24 de julio de 2012

Mucho ruido y pocas nueces



Ser conciso, en estos tiempos tan raros que nos han tocado vivir, es todo un lujo; quizá porque se piensa que el abrevadero lleno, aunque sea de mal condumio, ha de bastar para ser saciante. En un entorno de multicines supongo, pero esta es otra lucha. Reconozco que Kevin Smith es un cineasta que, sea por los motivos que sean, no me interesa casi nada. De Smith viene, sin embargo, una querencia que ha ido amplificándose a lo largo de las últimas décadas, la del humor "hablado", con el punto justo de escatología y aludiendo siempre a los recursos intelectuales del espectador, en lo que termina siendo un sugerente quid pro quo (tomaydaca en cristiano) que ha tenido su reflejo, sobre todo, en telecomedias de corte inteligente, pero sobre todo en esas cáusticas series animadas de cuyo nombre huelga acordarse a estas alturas de la película... ¿Qué es, entonces, RED STATE? ¿Un intento desesperado de redención? Creo que no ¿Un repentino ramalazo de madurez? No lo parece ¿Una jugarreta comercial? Puede ser, pero es demasiado despendolada para eso. Lo que yo veo en RED STATE es una tremenda incapacidad para mantener un solo pulso, fuera cual fuese el mismo. Así, lo que empieza como un buen acercamiento a los repugnantes fanatismos pseudoreligiosos que han convulsionado Norteamérica durante no poco tiempo, continúa en la liga del Nuevo Horror Francés (ya saben, MARTYRS, HAUTE TENSION...), donde Smith demuestra no desenvolverse del todo mal. Ahí pensamos que todo va a discurrir hacia un crescendo orgiástico (el montaje paralelo logra su cometido de incomodar e inquietar), un poco como un mórbido Tarantino o un desatado Zack Snyder. Error. Una vez están presentados los personajes, al director le da un ataque de locura y los pone a pegar tiros como en un mal exploitation, las muertes dejan ya de conmovernos y comienza esa demasiado familiar sensación de "esto ya lo he visto, copón". Un rutinario experimento (si me permiten el oxímoron) que no explota lo que tiene de bueno, por ejemplo, un excepcional Michael Parks con un sentido del monólogo fuera de lo común, pero que termina anestesiado entre tanto ruido... Tanto ruido vano, que sólo con un ruido mayor podía ponérsele fin al despropósito (si han visto la peli sabrán de qué hablo). Me da a mí que una sabandija tan reprobable como Fred Phelps (hablé de él y su cohorte hace algún tiempo en el otro blog) bien merecía un ataque más madurado, más vitriólico y sesudo, menos disparos y más palabras para quitarles la razón a quienes la buscan mediante la intolerancia. En fin, que no sé si me ha gustado o si me olvidaré de ella mañana; ya veremos...
Saludos bajo la cruz.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!