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sábado, 6 de septiembre de 2025

Una leyenda a contrarreloj


En Enero de 1975, Keith Jarrett era un paria, un genio también, pero era el tipo que le había dicho no dos veces a Miles Davis, que renegaba del jazz ¡por encorsetado!, que tenía constantes disputas con productores y músicos, ganándose una reputación de difícil por no decir imposible. Nadie daba un duro por él en América, lo que venía a importarle un carajo; había dado su primer concierto, interpretando a Bach, con 12 años, y era "ese tipo inclasificable del catálogo de ECM". Jarrett se lió la manta a la cabeza y se embarcó en una destructiva gira europea, con la única compañía del productor Manfred Eicher, el único que no tomó al pianista por un loco caprichoso. El estilo de Jarrett, catártico e impetuoso, de concentración absoluta, de lucha con el instrumento, le provocó unos dolores insoportables de espalda, que convertían cada concierto (uno por noche) en una proeza física. Tenía 30 años por entonces. 
En Enero de 1975, la joven Vera Brandes, con apenas 18 años, se las arregló para que Jarrett tocara en la Ópera de Colonia. Engañó, estafó, pidió prestado, e incluso la leyenda dice que llegó a prostituirse para conseguir los diez mil marcos que costa arrendar tan magno lugar. Aquel día se representaba la ópera Lulú, de Berg, por lo que habría que esperar hasta las once de la noche... en pleno Enero alemán. 
La historia es conocida. Brandes llegó a las desoladas oficinas de la Ópera, donde todo el mundo se había marchado de fin de semana, encontrándose un piano Bösendorfer, como había prometido, solo que era uno muy pequeño, para ensayar, con varias teclas desafinadas y un pedal inservible. Cuando Jarrett y Eicher pasaron la mano por encima, miraron inexpresivamente a Brandes y dijeron que aquello no podía tocarse, y menos en un recinto tan grande. Qué podía esperarse de una cría que apenas era mayor de edad. Los dolores de espalda, aquel piano de broma, todo parecía encaminado a lanzar una moneda al aire. Brandes suplicó bajo la lluvia, literalmente, prometió que los afinadores pondrían a punto el piano, y Jarrett, el tipo frío e implacable, le dijo que jamás olvidara que tocaría esa noche sólo por ella. Las entradas se agotaron, y aquel 27 de Enero de 1975 se obró un milagro al que asistieron 1400 personas, y que desde entonces su grabación, para más inri registrada a una velocidad diferente, se convirtió en uno de los discos de ¿jazz? más legendarios de toda la maldita historia. 
Así fue, y así lo cuenta KÖLN 75, no la película del concierto, sino de cómo del caos puede surgir lo sublime. Por cierto, Jarrett abomina de aquel concierto y mucho más del disco, pero ni siquiera eso debería ser óbice ni circunstancia atenuante para no emocionarnos con la belleza de esa obra maestra intemporal... una vez más.
Saludos.

martes, 15 de julio de 2025

El régimen cristalizado


 

Afirmaba Popper que el conocimiento científico no funciona aceptando nuevas leyes, sino descartando las que no entran en la experiencia. Se llama "teoría de la falsación", y podría servir para explicar la extrañísima estructura de una película como THE SEED OF THE SACRED FIG, que en sus exhaustivas casi tres horas es capaz de proponer un dilema filosófico-social en torno a los abusos de poder de la teocracia iraní, una intriga pseudopolicíaca de tintes casi surrealistas, y culminando en un tramo final (y quizá no me crean) prácticamente calcado al de EL RESPLANDOR... La de Kubrick, sí. Hay que armarse de paciencia, estar atento a los detalles de un guion un pelín sobreexplicado y, como decía el filósofo alemán, no tener miedo a deshojar el motivo principal de las muchas capas, en su mayoría accesorias. El corazón de este drama, valiente y desinhibido, radica en la denuncia frontal de la insoportable opresión sufrida por las mujeres en Irán, que explotó en una demostración de coraje en las calles, que hizo tambalear a todo un sistema basado en la prohibición de los derechos más elementales. Aquí todo parte desde un hogar más o menos idílico, donde el padre intenta acceder a un privilegiado puesto de juez, hasta que un suceso fortuito pone en entredicho este equilibrio, sembrando la desconfianza de éste hacia su devota mujer y sus dos hijas, sobre las que lanza una amenaza, que lejos de impartir justicia sólo hace "desnudar" una cotidianidad basada en las mentiras que el estado implanta en todos sus servidores. Es posible que Rasoulof no sepa manejar cada recoveco de un film tan extenso, y el conjunto es irregular, con una excelente primera mitad, que luego no parece saber muy bien hacia dónde ir; como si estuviésemos ante dos películas muy distintas, tanto en intenciones como en ejecución. No es el texto más rotundo y poderoso que encontraremos sobre este tema, pero merece la pena sobre todo para espectadores con conciencia social.
Saludos.

miércoles, 4 de junio de 2025

Cine para historiadores cansinos


 

No pregunten cómo ni por qué me vi ante FEUER UND SCHWERT-DIE LEGENDE VON TRISTAN UND ISOLDE, ignota coproducción germano-irlandesa que venía de la fiebre desatada por el EXCALIBUR de Boorman, pero se queda en un pétreo ensalmo de la leyenda en la que se basa, con intrigas nimias y una historia de amor que no desmerece a cualquier subproducto presestero. El único motivo por el que me he adentrado en catacumbas interneteras, para tragarme esto en alemán sin subtítulos (no hay, que yo sepa), es la curiosidad motivada por el premio a la mejor fotografía que se llevó en Sitges'83, y que me da una idea de cómo serían los contendientes (allí ganó el primer Luc Besson, por cierto). Ah bueno, y porque el protagonista era un jovencísimo Christoph Waltz, que no podía ni soñar su meteórica aunque tardía carrera posterior.
Jodidamente aburrida.
Saludos.

viernes, 23 de mayo de 2025

Películas para desengancharse #145


 

En estos tiempos raros, afilados, donde los malos ganan porque están convencidos de ser los buenos, la verdad, el amor, la amistad, la solidaridad, son armas de destrucción masiva. Destruyen los escupitajos verbales y los convierten en flores. Magia, decía la señora Münchgstettner, mientras transformaba un destartalado motel en mitad de la nada californiana en una especie de oasis, donde camioneros polvorientos desean llegar para ver algo bello, por una vez. Todos hemos tenido ese lugar, de una u otra manera; a lo mejor lo hemos visto de refilón, y no nos ha dado tiempo a agarrarlo, como se escapan resbaladizos los sueños. Sí, BAGDAD CAFE es una película muy tonta, pero muy esperanzadora; tiene movimientos de cámara sonrojantes, pero también planos que parecen salidos de otra dimensión. Y está Jack palance absolutamente adorable; una señora que grita porque está harta de estar harta; una prostituta que en realidad hace tatuajes; un padre adolescente que intenta emular a Bach; un marido enamorado que sólo se atreve a mirar desde lejos. Y una cafetera amarilla que la señora Münchgstettner ha dejado en mitad de la autopista, donde ha mandado al carajo a su bávaro marido y ha salido andando con su maleta y su sombrero con pluma. He aquí la película de los cuerpos extraños, entes sin lugar que buscan lugares, y cuerpos, y también algo de amabilidad en un mundo que, vaya usted a saber por qué, nos suele tratar tan mal. 
Yo la quito de la categoría "película" y la llamo directamente magia... Y llorarán con su banda sonora...
Saludos.

martes, 20 de mayo de 2025

Israel, estado genocida


 

IM SPINNWEBHAUS es una película mal hecha y mal concebida, pero aún peor me parece lo mal concebida que está, y si no, lean esto. Madre soltera con tres niños. Imágenes jugando, alegres, la sdñora se pone a conducir como en una feria, a punto de tener un accidente. Está estresada, no aguanta a los niños, se los lleva al padre, el padre pasa también. Vuelven a casa, la madre recoge sus cosas y le dice al mayor que a tomar por culo, que ahí se quedan. Los niños mienten, roban, se alimentan de chucherías. Todo en un tono de aventurillas mosqueante, como si los niños también estuviesen rodando la película. Finalmente, después de todo este trajín, la madre vuelve, se pone otra vez a jugar y todos felices. Es tan mala que me da igual contarla entera. Y finalizo con el encabezado de esta reseña, que es tan terrible y horroroso como la misma, pero no por ello menos cierto. Israel es un estado genocida, y todos los que lo blanquean unos canallas indeseables. Punto.
Saludos.

lunes, 5 de mayo de 2025

Pasaba por aquí o (sinfonía)


 

Es encomiable el esfuerzo, de escritura, de compromiso, del cineasta Matthias Glasner por levantar una especie de "epopeya cotidiana" en STERBEN, pero que termina evidenciando lo complejo que es eso de la concisión en un film que se va hasta unas tres horas, que si bien no se hacen largas, sí se notan dispersas, episódicas. A ello contribuye la rotunda negativa a tener un protagonismo tangible, aunque sus partes no buscan la coralidad, y sí la fotografía más o menos relevante. Una sopa magnífica en su tono tragicómico, discutible cuando intenciona un patetismo que casi llega al sensacionalismo, y que tiene sus momentos más flojos en la construcción de unos personajes que van saltando descontroladamente. Es la historia de una familia que se quiere bastante poco, de un padre con demencia, una madre harta de soportarlo hasta que descubre que tiene un cáncer terminal, una hija alcohólica que puede despertar de una resaca en otro país (literalmente), o el hijo mayor, director de orquesta, que podría ser el más centrado, pero que arrastra un historial sentimental que le lleva hasta alquilarse como padre del bebé de una expareja. Yo la recomendaría exclusivamente para cinéfilos entrenados sin miedo a embarcarse en una narración densa y de tono desagradecido, pero que tiene algunos destellos a lo largo de su gran extensión, a los que uno debe estar atento para intentar hilar una historia interior que late, irregular, pero también honesta y afinada, con una afinación nada grandilocuente.
Saludos.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Rincón del freak #625: Casas, cartílagos y almuerzos


 

Un integrante de Einstürzende Neubauten pretende desenmascarar al sistema mediante el que el gobierno lobotomiza a la gente, usando músicas amables, mientras zampa hamburguesas creadas artificialmente. El argumento nos suena de algo, pero aún se complica más si este héroe de la música industrial requiere del apoyo espiritual de Genesis P-Orridge, reconvertido en sacerdote que proclama la doctrina del no-ser. Y ya no digo más si esta revelación ha llegado por un sueño en el que William Burroughs regenta una tienda de electrónica y le da al protagonista consejos de bricolaje. Para colmo, su novia, Christiane F. (sí, la de Fassbinder) se pasa el día estudiando el comportamiento de las ranas, porque los anfibios son cariñosos y cuquis. El argumento de este delirio titulado DECODER es como un ciberpunk directamente salido de El Víbora, con un Berlín desquiciado, que arrastraba los estertores de lo del muro, y asistía al nacimiento de una generación de jóvenes dispuestos a crear desde la destrucción de cualquier normatividad. Y se le ocurrió a Jürgen Muschalek, que fue un maldito que murió demasiado pronto; y es muy rara, y muy ruidosa, y muy imposible de hacer hoy día, por esa mezcla improbable de enternecedor idealismo y espíritu inquebrantable. 
Es difícil de encontrar, tanto como de visionar, pero una absoluta rareza como ésta previene la tontería anquilosada por costumbres adquiridas, así que...
Saludos.

viernes, 22 de noviembre de 2024

La espía


 

DAS ZIMMERMÄDCHEN LYNN, de 2014, partía de una premisa sumamente interesante, para terminar divagando en un montón de lugares comunes, que no le permiten alzarse más allá de la magnífica interpretación de su protagonista, la actriz luxemburguesa Vicky Krieps, justo antes de convertirse en gran estrella internacional. Lynn, su personaje, es el centro absoluto de esta historia acerca de una personalidad al tiempo extraña y entrañable, la de una mujer con serios problemas emocionales, cuyo trabajo como camarera de hotel le permite realizar su única afición: esconderse bajo las camas de los huéspedes. Hablaríamos de un Haneke con menos peso sensorial, aunque nos llevaríamos a engaño, pues el relato no llega a explotar su vertiente más escabrosa, que sólo es sugerida cuando Lynn entabla contacto con una dominatrix, que parece la única persona con la que logra alguna conexión emocional. Curiosamente, me da la impresión de que el film se queda algo corto, apresurado en su tramo final, y sin la posibilidad de ofrecer una visión más amplia de una personalidad que se nos muestra compleja, pero a la que le hubiese faltado algo más de arrojo dialéctico. 
Curiosa para dscubrir.
Saludos.

domingo, 27 de octubre de 2024

Rincón del freak #619: A la sombra de los cineastas en flor


 

Una de las razones más elocuentes del porqué de la longevidad de esta sección, radica fundamentalmente en el eclecticismo que la compone. Freaks y frikismo, entendidos como el gusto por lo raro, el desvío de la norma, las herramientas periféricas y los rincones olvidados de una industria que no espera a nadie; y como nosotros, otra cosa no, pero tiempo y libertad nos sobra, entendemos esta esquina dominical como solaz desprejuiciado, tanto que a veces aparecen cosas que nos sorprenden más de lo esperado. Y como uno de los temas recurrentes que más ampollas está levantando actualmente es el pastizal que ha costado el último film de Francis Ford Coppola, y el batacazo (otro más) que se ha dado en taquilla (con todos los condicionantes del audiovisual moderno), no se me ocurría nada mejor para ilustrar el gigantismo en el que caen algunos cineastas, presa de su propia y albuminada condición, que irnos hasta sus inicios, que incluían trabajos tan cloaqueros como... ¿cómo lo explicaría?... como rodar un blandiporno con señoritas cardadas en picardías y ensamblarlo con un oscuro film erotiquillo alemán ¿Que cómo se hace eso? THE BELLBOY AND THE PLAYGIRLS son los minutos que un jovencísimo Coppola rodó en 1961, con la intención de lanzar a un tal Don Kenney, como un Jerry Lewis de regional, rodeado de muchachas con menguante vestuario. Pero lo increíble es que todo el material adicional proviene de MIT EVA FING DIE SÜNDE AN, película alemana de 1958, cuyos derechos fueron directamente ignorados y saqueados. El resultado es extrañísimo, con momentos de comedia chusca, jovencitas cambiándose sujetadores y lecciones de historia con atrezzo. Primeros créditos como realizador de Coppola, y más de sesenta años de arco temporal, sólo para contextualizar qué oficio tan extraño, incomprendido y desagradecido es el cine.
Saludos.

viernes, 26 de abril de 2024

Mugre


 

La mugre es más que suciedad, casi un elemento visible y autónomo que se arrastra por las paredes, impregnando un aire que parece viejo y marrón, que se pega a los sillones asfixiados, queda a merced de un suelo pegajoso y culmina en una ristra de vasos amarillos de baba. Sólo hay dos caminos hacia la mugre, o se rechaza en imperdonable arcada, o se abraza en la celebración de los sentidos anulados, con la certeza de convertirse uno mismo en parte de ese festín de decadencia y corrupción. En este siglo XXI, tan dado a las lejías y ceramismos de la "imagen-asepsia", me parece que pocas películas vamos a ver como DER GOLDENE HANDSCHUH, inesperadísimo (al menos por mi parte) retrato de un infraser, o como queramos llamarlo, que vivió realmente, y cuya truculenta historia fue plasmada primero en un libro, tomando el nombre del infecto tugurio donde Fritz Honka pasaba el tiempo emborrachándose y buscando mujeres desesperadas por una copa de aguardiente. Nunca me ha entusiasmado el cine de Akin, siempre con un punto de pedantería propia de principiantes con ínfulas, pero aquí el cineasta, de origen turco, consigue un demencial y complicado equilibrio entre la crudeza de una puesta en escena radical (llegando a mostrar un asesinato en larguísimo plano secuencia) y un rigor casi obsesivo por visibilizar un tiempo y un lugar (los años setenta en un depauperado Hamburgo) que tienen tanta importancia como su terrible protagonista, que la posteridad conoció como "el destripador de St. Pauli". Película incómoda, incluso desafiante en su interludio central, pero trufada de imágenes que se quedan impregnadas como el hedor que literalmente parece desprenderse del ático de los horrores. Mención especial al joven actor Jonas Dassler, que con apenas 25 años realiza un trabajo de transformación brutal, enmarcando en esa mirada perdida a un monstruo inescrutable, y por tanto aún más aterrador.
No sé si recomendarla por ser de visionado especialmente duro, pero a mí me ha parecido un descomunal film de algo que va más allá del horror, y que no sé dar un nombre ajustado. 
Saludos.

jueves, 15 de febrero de 2024

La verdad por encima de todo


 

A los oscar concurre también la película alemana DAS LEHRERZIMMER, intenso y, por momentos, claustrofóbico drama situado en una escuela, donde un pequeño suceso va creciendo hasta enfangar toda la convivencia entre alumnos y profesorado. Podría tomarse como una excusa argumental, o como un banco de pruebas acotado para demostrar cómo el exceso de celo puede derivar en dramas personales con los que es imposible lidiar con normalidad. Con el protagonismo absoluto de Leonie Benesch, con una contenida y compleja interpretación, creo que hay una oportunidad perdida para que sean los pequeños detalles, bien apuntados en el arranque, los que deriven en una profunda reflexión sobre el sentido de los roles en una sociedad y un ámbito, el docente, que sufre un desvirtuamiento propio de la implementación de una democracia casi nunca bien entendida. En lugar de ello, se ensaya un estudio psicológico menos profundo de lo esperado, y que nos lleva hasta un desenlace demasiado vago y algo apresurado. Un buen film, con ideas muy interesantes, pero que no es capaz de ocultar sus fuentes, algunas tan evidentes que nos sitúan sin esfuerzo en un puñado de títulos similares y, la mayoría, mejor hilvanados.
No la veo con opciones en el apartado internacional, que este año parece tener una candidata más que clara.
Saludos.

martes, 7 de marzo de 2023

Purgatorio


 

Hay muchas cosas que me dicen que IM WESTEN NICHTS NEUES es una gran película, de las que perduran. Aunque quizá sea lo contrario, que estamos ante una película con vocación inequívoca de perdurar, suponer una experiencia cinematográfica tan fuerte que resulte ineludible a través de los años. La novela original de Erich Maria Remarque, que ha conocido varias adaptaciones, es tan potente, tan rotunda, que hablamos precisamente de "experiencia", abriendo un campo riquísimo de posibilidades a cineastas con el suficiente talento para usarla como lienzo virgen ¿Qué le falta, por tanto, a este film para obtener cartas de gran magnitud? Primero, como suele pasar, que ya estaba hecha antes, lo que siempre me supone un hándicap de entrada, y dispara la avidez por la no repetición, dar el salto mortal nunca antes visto. Luego está el problema de la acumulación, y Edward Berger (al que conocí con la excelente miniserie THE TERROR) no da un respiro al espectador, al que sólo le quedan las opciones de sentirse extasiado o aplastado por esta terrorífica asomada al horror con mayúsculas, en la que seguimos al joven soldado Paul Bäumer, incrustado en el terrible frente occidental de la WWI. Un gran acierto, sin embargo, es no obviar el gran mensaje del texto original, de un antibelicismo jamás inocente, y sí basado en lo que aquí es una inmersión asfixiante, por momentos de enorme belleza visual, pero de crudeza insoslayable. Le concedo el esfuerzo titánico de una gran producción, que además nunca flaquea en distancias cortas, y que este año cuenta nada menos que con nueve nominaciones a los oscar, aunque ni mucho menos es la favorita. Pero no sé por qué, yo no la descartaría del todo.
Saludos.

martes, 9 de agosto de 2022

Leni. El triunfo de la estética #6


 

Para saber de lo que estamos hablando, deberíamos señalar que Leni Riefenstahl ya no volvería a presentar una película hasta 2002, justo cuando cumplía nada menos que 100 años (fallecería al año siguiente). Eso si realmente consideramos IMPRESSIONEN UNTER WASSER como una película en puridad, ya que habrá quien la confunda con un simple documental marino, de esos tan simpáticos que nos ponen a la hora de la siesta. Es sabido que Riefenstahl, entre sus muchas aficiones, fue una gran buceadora, práctica que ejerció hasta el final de sus días; y este documento, de apenas 45 minutos, recoge una pequeña parte de sus miles de inmersiones en las aguas de Papúa Nueva Guinea. Con una sugerente música a cargo de Giorgio Moroder, asistimos a un preciosista y colorido paseo por el reino submarino, con una nitidez de imagen impresionante, y dejando siempre que ese fascinante entorno hable por sí solo, ya que la directora tan sólo realiza una pequeña introducción al principio, con un discurso ecologista muy vigente. 
Aquí terminó la breve pero intensa filmografía de Leni Riefenstahl, una directora que me parece esencial para entender el avance del cine como arte fundamentalmente moderno, y a la que creo que se ha tratado con una injusticia que no conoce parangón en la historia del séptimo arte. Nos perdimos a una grandísima cineasta por ello, y ya nunca sabremos de qué podría haber sido capaz si hubiese podido construir una carrera medianamente normal. Por ello me parecía de justicia traerla durante estas seis semanas al Indéfilo. Aunque, francamente, creo que sus films hablan por sí solos...
Nosotros volveremos con otro monográfico a la vuelta de las vacaciones, y éste sí que me da un poco de vértigo, porque creo que es el más difícil que he enfrentado...
Saludos.

martes, 2 de agosto de 2022

Leni. El triunfo de la estética #5


 

TIEFLAND es la película maldita de una cineasta maldita. Un proyecto que tardó dos décadas en ver la luz, y que a su manera resume la extrañísima trayectoria de Leni Riefenstahl, principalmente todo lo que nos hemos perdido los cinéfilos en materia de avances cinematográficos. A mediados de los 30, la entonces joven directora se entusiasmó con "Terra Baixa", obra del escritor catalán Angel Guimerà, y que es considerada como una de las obras capitales en lengua catalana de todos los tiempos. La historia la conocen: Riefenstahl es requerida por el jefe de propaganda nazi, y el proyecto queda truncado. En 1940, un año antes de la WWII, pide a Hitler viajar a España, para buscar la localización exacta de la novela en los Pirineos, pero es desaconsejada por la precaria situación tras la Guerra Civil. Finalmente, logra rodar en Alemania, pero la guerra estalla y el film queda como queda, como un batiburrillo difícil de poner en pie con las partes rodadas. Leni retoma el proyecto una década después, realizando un trabajo de montaje que le lleva varios años, y que sólo pudo ver la luz en un tardío 1954, y para entonces el cine andaba ya en parámetros estéticos muy distintos, por lo que el fracaso fue inevitable y disuadió a la directora alemana de seguir haciendo cine. 
Vista hoy día, TIEFLAND tiene momentos brillantes, otros bastante ridículos, y un aura de historia siempre a contracorriente, sin poder superar los muchos avatares que la componen. Como curiosidades, el "supuesto" baile español ejecutado por Riefenstahl, a la sazón protagonista, o el polémico "uso" de los prisioneros gitanos de los campos de concentración alemanes para contar con unos figurantes que encarnaran lo que entendían como "etnia hispana". El argumento nos habla de una mujer que se gana la vida bailando en tabernas, un humilde pastor y el cruel terrateniente que queda prendado de la gitana. Ella no puede ver al pastor ni en pintura, y el potentado, venido a menos, idea un diabólico plan para poseer a la bailarina y no arruinarse: ella se casará con el pastor para que no pueda huir, y él hará lo propio con una acaudalada viuda.
Yo la recomiendo sólo a espectadores pacientes, que sean capaces de comprender las difíciles tareas de producción y quedarse con el resultado del testamento fílmico de una cineasta irrepetible... Aunque no hemos dicho que esto se acabe aquí y hoy...
Saludos.

martes, 26 de julio de 2022

Leni. El triunfo de la estética #4


 

Grecia. Las ruinas evocan un pasado remoto, del que se rescata un insólito lazo para la hermandad entre humanos, tan dados a separarse y destruirse. Las estatuas ejemplifican un ideal estético, el del equilibrio de las formas. Un fuego comienza, una danza comienza. Hombres y mujeres alrededor del fuego, sus cuerpos se mueven con agilidad. Es la belleza del ser humano en movimiento y armonía. Lo siguente que vemos es un estadio olímpico: Berlín, 1936. No puede haber una dicotomía más extrema. Hermandad u horror. La competición pocos años antes de la carnicería. El dictador disfrutando un espectáculo único, quizá convenciéndose de que aquello de la raza aria era una pamplina sin fundamento alguno. Adolf Hitler se negó a darle la mano a Jesse Owens, que fue uno de los pocos dioses de carne y hueso que pulularon por el mastodóntico estadio diseñado por Albert Speer. La narración enfatiza en huesudo alemán: "el negro aquél... el otro negro de más allá"... tampoco ha cambiado mucho la historia. OLYMPIA es una obra maestra absoluta, una barbaridad de belleza y técnica inconcebibles, que se extiende hasta las cuatro horas, y que revelaba el talento de la joven directora con una magnitud para la que me faltan palabras. Para la historia, una lección sobre cómo se filma un evento deportivo, y de aquí se sacó cómo y dónde se debe poner una cámara para ello, vigente hasta nuestros días. Un espectáculo brutal, maravilloso, donde los contingentes no se mataban, sino que se daban la mano al terminar la competición. Sí, arios felicitando a negros, oficiales nazis tomando el tiempo a corredores americanos. Mucho brazo en alto, eso sí, pero la lectura que queda es otra más esperanzadora. Ojalá...
Bueno, eso y el festín de torsos sudados, pollas y coños que Leni se marcaba en las dos aperturas, que en mi humilde opinión es otra maravilla, por supuesto...
No hay palabras, excepto "insuperable".
Saludos.

martes, 19 de julio de 2022

Leni. El triunfo de la estética #3


 

No es pertinente seguir incidiendo en el tema ideológico al enfrentarnos a TRIUMPH DES WILLENS, uno de los mayores catálogos de iniciación a esa cosa tan compleja de dirigir películas. Sobre todo si el formato es documental, y sobre todo si lo que se busca es un impacto inmediato y duradero. Todo aquí es difícil, lo es tanto apartar la mirada como resistirse a hacerlo, porque lo que Leni Riefenstahl logra con el mastodóntico congreso de Nüremberg es moldear la imagen del ideario nacionalsocialista, y de paso convertir a Hitler en algo más que un líder, un icono. Puede que se les atragante tanta ostentación; los desfiles interminables, las masas entregadas, los kilométricos estandartes presidiendo terrenos pesadillescos. Pero me pregunto de dónde salen directores como Kubrick, Lean, Scott o Villeneuve, y cómo han sabido adaptar lo que en 1935 una mujer (no es baladí recordarlo) se atrevió a imaginar, imaginar que podía hacerlo, hacerlo y dar un vuelco a todo el cine que se había hecho hasta entonces. 
No es necesario que tomen parte del ardor guerrero, las consignas, populistas y facilonas, leídas en papel, pero eficaces para su propósito. Ustedes son más inteligentes que todo eso, no hace falta que laman las botas de un fantoche, aunque les convenza de que son más altos y más guapos. Sólo abstráiganse y disfruten de una lección de cinematografía como pocas veces se ha visto. Ni antes ni después.
Saludos.

martes, 12 de julio de 2022

Leni. El triunfo de la estética #2


 

Y tuvo que llegar. Y llegó. Y nadie lo esperó, porque nadie esperó que llegara. El aparato de propaganda nazi eligió a una mujer para que glosara la primera convención del Partido Nacionalsocialista. Fue en Nuremberg, en 1933, y Leni Riefenstahl filmó lo que entonces se conoció como DER SIEG DES GLAUBENS (LA VICTORIA DE LA FE). Lo tuvo todo en contra, porque en realidad no la querían, pero quién osaría desafiar al mismísimo Hitler, que no dudó en la elección. El resultado fue caótico, esplendoroso, gigantesco o grotesco; un desproporcionado número circense, pero sin bromas, o el sueño dorado de los amputados, tocando su miembro desaparecido. El film desapareció, en una recontrabroma del destino, en la que Goebbels se boicoteó a sí mismo, porque así de retorcida era su noción de control y propaganda. Pero mucho después, casi 70 años después, se supo que la propia Riefenstahl había realizado copias clandestinas en suelo inglés, en cuanto se enteró de la jugada. Cosas del destino, da que pensar (y es una nublada moral ésta) cómo los documentos sirvieron para tomar conciencia entonces, tanto como debieran servir a generaciones venideras para no repetir ser parte de una atrocidad así. Pero angustia la convicción, casi la buena fe de ese hombrecillo de brazo levantado, hipnotizando a un pueblo que venía ya sugestionado. Y asusta otra cosa: cómo se podrían superponer fotogramas de cualquier partido de hoy, y jugar a encontrar las siete similitudes...
Saludos.

martes, 5 de julio de 2022

Leni. El triunfo de la estética #1


 

Si ha habido una cineasta controvertida, desafiante, o imposible de desligar de sus cuestiones morales, toda vez que su cine siempre se reveló profundamente estético, no hay duda de que hablamos de Leni Riefenstahl. Pionera de un cine en busca de las formas, deudor del mudo expresionista, del primer Lang, de Murnau. Tuvo una larga vida (murió en 2003, a los 101 años), pero no una extensa filmografía, lo que compensó con su excelente trabajo fotográfico. Fue una artista incansable, inagotable, de un talento fuera de lo común y que jamás entendió de absurdos roles genéricos, aunque lo que ha pasado a la historia (no podía ser de otra forma), fue su estrecha colaboración con el régimen nazi, llegando a ser la directora oficial de la propaganda hitleriana. Incluso eso merece una (complicada) revisión aséptica, y enfocada al hecho cinematográfico, que nos ha legado monumentos de talla descomunal, pero también Riefenstahl tuvo un comienzo, y no menor. Con apenas 29 años, en 1932, realizó su ópera prima, DAS BLAUE LICHT (LA LUZ AZUL), que adaptaba la novela de Gustav Renker, en la que se hablaba del mito del Monte Christallo, en la frontera alpina italiana, a cuyos pies se encuentra un pueblito que sufre una extraña maldición: las noches de luna llena, un irresistible fulgor, proveniente del monte, obliga a los jóvenes a escalar sus escarpadas paredes, sin que ninguno logre sobrevivir. La causa es atribuida a la extravagante Junta, una joven que habita el monte y parece despreciar las convenciones del pueblo, cuyos habitantes creen que es una bruja, la única que puede escalar el monte. En realidad, el sugerente guion nos pone de manifiesto un punto de vista rompedoramente feminista, con la hostilidad que siempre despiertan las mujeres fuertes y autosuficientes, al tiempo que dibuja en esta un aura de pura y libérrima sexualidad no normativa, que sólo un recién llegado es capaz de apreciar sin velos morales. Una película simplemente sorprendente, por su madurez estilística, tanto como por su arriesgado discurso, y que abría la filmografía de una de las directoras (probablemente la que más) más fascinantes de todos los tiempos, y a la que echaremos un vistazo de aquí en adelante.
Saludos.

domingo, 12 de diciembre de 2021

Rincón del freak #485: El lado oscuro de Heidi


 

Hay todo un mundo ahí fuera, escrito con las letras B, o Z, o saliéndonos incluso del alfabeto conocido. Un mundo de subtítulos, pero no por estar en versión original, sino por integrar ese inframundo de films perdidos, olvidados, que nadie tiene ganas de recordar. Hay quien prefiere mantenerse al margen, ya digo, aunque nos perderíamos la oportunidad de confrontar la asepsia consentida del presente con un estilo de producción kamikaze que ya hace mucho tiempo que no está en los circuitos. Así las cosas, como si de una mezcla imposible entre Werner Herzog y Jess Franco se tratara, asisto a una cosa extrañísima y que se intuye rodada con cuatro duros. Se trata de un film de 1989, titulado SUKKUBUS-DEN TEUFEL IM LEIB, que durante cerca de una hora parece un Béla Tarr de Hacendado (y en color), poniendo en imágenes el monótono día a día de tres pastores que viven totalmente aislados en mitad de los Alpes. Y, a ver, porque si no lo explico no se va a entender. Hay una fotografía espléndida, tanto en los exuberantes paisajes alpinos como en la opresiva cabaña. Las interpretaciones no son detestables, y de hecho el protagonista es Peter Simonischek, muy conocido por su reciente papel en TONI ERDMANN. Hasta la exigua trama tiene su aquél, introduciendo una tensión sexual creciente entre el más viejo y el más joven, fruto de esa represión autoimpuesta. Y hay algunos momentos de duro trabajo bastante estimables, bien rodados... que si los hubiera hecho Lois Patiño ya habría eyaculaciones gafapastiles. Pero ¿entonces qué ocurre? Ocurre que aún son los 80, y las portadas no engañan; y en ésta sale una vedette italiana de entonces, Pamela Prati, cuya función es salir unos siete minutos sin decir ni pío, y con unas lentillas blancas por todo atuendo. Ella es el súcubo de marras, construido como una muñeca improbablemente sexual, e invocada en una noche plena de schnapps. Es decir, que la película es marear la perdiz entre cencerros, vacas Eringer, quesos hechos en calderos y oraciones en voz alta a Sankt Antoni. Y todo para ver después a una señora con el pelo cardado y poniendo posturitas por los riscos, como una Samantha Fox trasplantada a un capítulo de Heidi. Con dos cojones.
Saludos.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

En el coño del mar


 

Hace unos años, el gran Corcobado, el de los chatarreros, el gran olvidado de la poesía española, el arrinconado de los enemas sociales, el último de los dulces oprobios, publicó un disco que rezumaba salitre y brandy, y palabras como bitácora y barlovento, y nadie lo escuchó, y mucho menos lo compró. Ahí resonaba una canción cuyo título encabeza esta entrada, y que igual hablaba de sexo sucio que de lobos de mar borrachos, de resaca en todo caso, porque Corcobado, que nunca entona como es debido pero tiene voz de cazalla fina, lo mismo quería decir que el mar es un coño que todo lo engulle, o que estaba hasta el coño de que todas las canciones sobre el mar fuesen bonitas. A colación de esta introducción, que corre el riesgo de mutar en la entrada misma, en Sitges se vio una película muy mala y muy aburrida, y con el mal presagio de tener dos títulos, que es algo que hacen las distribuidoras y que no logro entender. Uno es THE COLONY, y otro es TIDES. Da igual, porque la película es aburrida como un mar en calma chicha, y la protagonista es remedo de lo de Nolan en el espacio, pero con mocos salados colgándole de la nariz; es decir, más orgánico, pero también más resacoso. Y en fin, que produce Roland Emmerich, que el director ha tardado, no sé por qué, diez años entre su ópera prima, más entretenida que ésta, y esta odisea simulada, en la que los coños aparecen sorprendentemente secos para todo el agua que sale en pantalla. Y que no la vean. Y que sí, que soy capaz de escribir sin paréntesis...
Saludos.
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!