Mostrando entradas con la etiqueta Shane Carruth. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Shane Carruth. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de diciembre de 2014

Gente sin aficiones



Mientras me como una bolita de coco, pienso en si no será verdad que Shane Carruth a lo mejor sí es tan inteligente como parece, aunque diez años no le hayan bastado para empezar a usar la narrativa como arma esencial de transmisión de conocimientos. UPSTREAM COLOR es fría, inmóvil, hermética, aburrida, intrascendente y algo tristona; una historia de amor entre dos personas que no se ríen no puede empezar con un ladrón que usa gusanos como arma de coacción, ni puede presentarnos a un émulo de Klaus Schulze que cría cerditos o una piscina que tiene cascotes en el fondo, por mencionar algunas cosas que salen en este ladrillazo repleto de montaje epiléptico (cómodo porque los actores no deben aprenderse una sola línea), música de maquinitas y muebles de Ikea. Aunque lo más curioso sea cómo los directores actuales (sobre todo los que van de modernos) se sacan de la manga un estado de las cosas completamente novedoso, donde nadie habla por el móvil, ni ven la televisión, ni tienen vecinos, ni familia... Todo estupendamente abonado para hablar de viajes astrales en el tiempo y que parezca que no es una experiencia mística. Pero lo es ¿Que a usted le gustó?... Pues muy bien, pero entonces le tocará contárnosla y explicárnosla a los que nos quedamos con la misma cara que cuando Rajoy intentó explicarnos que la luz, en realidad, no ha subido...
Rara... rara... rara...
Saludos.

miércoles, 10 de junio de 2009

Películas que no entiende ni el que las hizo# 3

Hoy creo que va a haber bastante gente que me va a dar la razón; otra cosa sería caer en la pedantería o la presunción más insoportable ¿no? Porque, a ver, que levante la mano el que se quedó con la copla después de ver PRIMER; no el que se quedó fascinado ni el que empezó a palmotear como un loco diciendo "¡Lo sabía, lo sabía!"... No. Sólo los que me puedan explicar qué narices pasa durante todo ese tiempo en el que dos tipos que no se cambian de camisa dialogan eternamente acerca de aspectos técnicos poco menos que arcanos y nos hacen ver que han construido un artefacto con el que se viaja en el tiempo. Hay una cosa que me irrita muchísimo de esta película. Y me da pena, porque aplaudo que un tipo sea capaz de tanto con un millón de pesetas de presupuesto y sus colegas actuando, pero (y creo que fue Norman Mailer quien lo dijo) si cuentas una mentira, al menos ponle sentido del humor. Lo que Shane Carruth cuenta es mentira; vale, da igual, STAR WARS también, pero disfrutas de la mentira. PRIMER es como esos niños repelentes que se te quedan mirando con cara de asco y pensando "¿Pero cómo no entiende esta ecuación logarítmica, con lo fácil que es?"... Pues eso, un sabelotodo hermético y altivo, un niño repelente con doce doctorados pero incapaz de escribir un poema... ¿lo pillan? Ése es el problema de esta película, que quiere narrar como si tal cosa no ya un hipotético viaje en el tiempo, sino todos y cada uno de los tecnicismos necesarios para hacerlo; lo cuál es tramposo e ingenuo, puesto que tampoco se explica nada inteligible, ni siquiera para un ingeniero físico nuclear, vamos. Así que la película, cuyo único acierto es ser cortita, no hay quien la entienda, pero ha fascinado a mucha gente que la ha elevado a la categoría de cinta de culto, lo que me hace seguir preguntándome si en realidad el tonto soy yo o lo del traje invisible del emperador es lo más perfecto que ha parido madre. Esto me pasa por ser tan curioso...
Saludos... ¿o debería decir: "Hoy creo que va a haber bastante gente..."?
... ¿Y todo esto lo ha hecho usted solo?...
No, necesité estar rodeado de siete mil millones de personas...

¡Cuidao con mis primos!