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jueves, 20 de febrero de 2025

The apprentice


 La película de Ali Abbasi empieza con un Donald Trump (Sebastian Stan) entre los 24 y 28 años, durante 1969 y 1974 hasta que Richard Nixon dimite de presidente. A Trump se le ve yendo a un especie de restaurante-sala de recepciones lleno de billonarios. Enseguida se muestra su conocimiento y admiración por toda esa gente. Quiere ser a killer, un triunfador, un billonario a los que considera propios de una inteligencia excepcional. No obstante él aún es un perdedor, expresándolo en sus palabras. Su padre vive de alquileres, arrienda edificios. Pero está lleno de juicios. El joven Trump va a cobrar a los inquilinos y es tratado bastante mal. Se topa con un New York de espíritu lumpen. Pero se ve su carácter, sólo que no sabe como despegar. Su padre es un hombre que humilla a sus hijos. Son de esos padres que hacen que los hijos tengan baja autoestima y como que los guía hacia la frustración y la mediocridad con su manera de educarlos desmereciéndolos constantemente. Es así que Trump conoce al abogado Roy Cohn (Jeremy Strong) y éste prácticamente lo adopta semejante a un hijo, se convierte en su mentor, el guía que no tuvo Trump con su padre para encaminarlo hacia el triunfo profesional y ser ese billonario, ese hombre excepcional produciendo grandes cantidades de dinero, con el que siempre ha soñado ser. Cohn tiene de perverso, de avezado, es un tipo muy astuto, puede ser cruel, intimidante, no teme amenazar o chantajear a los poderosos para que hagan lo que desea. Logra sin dificultad que Trump despegue, a través de hacer que se apodere de la venia de su padre. Todo arranca cuando Cohn siente pena por él, al mismo tiempo que simpatía, y decide transformarlo. Durante la mitad de la película vemos como Cohn le adiestra en ser grande en los negocios. Le subsana todo lo que lleva mal. Además le hace parte de las relaciones sociales de su poderoso mundo. Cohn tiene tremenda escena donde se revela un gran secreto suyo, pero se ve venir desde temprano, yace impreso en cómo se ha mostrado con anterioridad, en la forma que se ha trabajado su personalidad con los demás. Esto implica pensar que es mucho más de lo que se puede pensar comunmente de una persona, sorprendiendo tanto para bien como para mal. Cohn, como Trump a su manera, rompen con los lugares comunes. Esta parte es escencia del relato. Ésta película es súper dinámica, súper entretenida, te atrapa por completo. En un momento se puede leer una lectura del hermano mayor de Trump como Fredo de El Padrino II (1974). Pero en otro momento la película bromea con hacer una referencia cliché a Jacqueline Kennedy. Ésta es una propuesta que denota estar contra Trump, pero está hecha de una manera que como película te seduce, te mantiene atento y entretenido, siempre interesado en saber más, y es un logro porque hacer una película a lo Pasolini, como implicando enojo o un fuerte rechazo y crítica es proclive de caer en excesos o desmerecimientos baratos que pueden matar la obra, pero Abbasi supera esto y hace un filme sólido, más allá de amar o no a Trump, o de entender que todo pasa por criticarlo y habrá una línea expositiva que va a recurrir a ponerlo hacia ahí en todo momento. Para ello recurre a cierta complementariedad de la imaginación anclada a alguna referencia. Se ve un Trump voluble que pasa de la culpa a disfrutar de su popularidad, sin miramientos, al poco de ser dramático (mientras se ironiza con el melodrama). Se diría que Trump no se rompe, sino él rompe gente. En un momento anuncia que no le gusta la política, menosprecia al político clásico, pero bromea que al quedarse en bancarrota se presentaría a la presidencia de EEUU. El filme explica de manera sencilla los trucos a los que recurre Cohn para sacar adelante los negocios de su pupilo. Ahí hay sutil crítica política, y cómo la astucia inquiere en hacer cosas que pueden ser inmorales o contraproducentes para otros, pero no habla de sensibilidades básicas, deja los idealismos afuera, sino de cosas que se necesitan para salir adelante y aunque está mal, inquiere en cierta lógica y necesidad, si dejamos las discusiones de lado. En un inicio de cierta manera el estado detiene el avance de Trump, y con Cohn éste luego se vuelve su propulsor. Esto es pieza clave de su triunfo. Cohn es un abogado de los más astutos, aunque criticables, polémicos, capaz de romper muchas reglas, son de los que pueden poner la moral afuera, en él es vencer siempre. Pero a pesar de todo Cohn es leal a sus amigos y según lo que argumenta éste filme es realmente alguien importante para quien llega Trump en convertirse. Demuestra ser tremendo amigo con él. También proclama amar con convicción a EEUU. Por el final puede que Abbasi exagere. Hace ver a Trump como el monstruo de Frankestein tras ser la creación de Cohn. A partir de la segunda mitad de la película -que se ubica en los 80s, en la llamada era Reagan- ya Trump vuela solo y se vuelve el triple de lo que ha aprendido en cuanto a no detenerse por nada, en sus ambiciones económicas. El filme se parece un poco al Saló (1975) de Pasolini porque puede que se llegue a exagerar la nota. Se llega a hacer notar abiertamente su rechazo. No obstante como cine, como película, se gana al espectador. Hacer éste tipo de biografías críticas es complejo, se suele fallar, pero Abbasi tiene talento como director. Ha asumido un enorme riesgo haciendo ésta película. No por repercusiones políticas sino como obra en sí. Pero lo ha logrado produciendo harto entretenimiento. Stan y Strong también son capitales puesto que llenan sus personajes por completo. Se visten de ellos y lo hacen sin necesitar kilos de máscara o prótesis. Lo consiguen con una imitación pegada a lo natural. Uno ve a Trump en los ademanes de Stan, en sus gestos corporales. Hay hasta una caída cómica en esa vena. Por el final, Abbasi, con el guion del periodista americano Gabriel Sherman, hasta deja ver bien a Cohn. Hace que sintamos cierta empatía en detrimento del otro. Lo de la torta con la bandera americana se siente bastante melodramático que uno puede pensar que ahí hay cierta ficción aderezada, aunque la vida muchas veces se presenta más cutre o más particular de lo que creemos. Puede que por una reacción natural de fragilidad ante la enfermedad pero no parece Cohn ese tipo de persona e igual se ve que siempre rompe el cliché. El momento de la torta como que sugiere que piensa: pobre América, qué he hecho, como las cosas han terminado así. Algunos discursos públicos populares de Trump los vemos previamente en la vida que describe la película. 

martes, 3 de enero de 2023

Holy Spider

Holy Spider (2022), de Ali Abbasi, compitió por la palma de oro 2022 y ganó mejor actriz para su protagonista, para Zar Amir-Ebrahimi, quien hace de una periodista iraní venida de Europa donde reside, lo mismo que el director del filme, Abbasi nació y creció en Irán y a la veintena se mudó a Europa, hoy con el doble de edad está nacionalizado danés y vive en Dinamarca, pero sus raíces siguen aun en él, claro está, pero su visión, si bien se ubica en su país de nacimiento, su mirada critica es europea, como éste filme finalmente lo es aparte de la procedencia de su producción, y esto más que una crítica es de una gran riqueza, porque mezcla distintos orígenes, como analizar un contexto muy rico e interesante de asesinos en serie desde la particular mirada política-social que reina en Irán, un lugar que le otorga otra dimensión al concepto y conocimiento de los asesinos en serie, tema que para muchos es una debilidad, nos es interesante, dentro de ese boom del true crime que vivimos actualmente. El filme en poco más de la mitad es ver a un asesino en serie en general en el contexto del país de Irán, con características europeas curiosamente, como ver mujeres iraníes prostituyéndose y adictas a las drogas, pero desde un Irán que tiene una población también muy pobre económicamente y de esto que se arguye que éstas mujeres para subsistir y mantener a sus familias ejercen la prostitución y como hacerlo es muy complejo y bastante peligroso en ésta nación, las drogas las buscan para coger valor e inconsciencia. Es claro el filme en señalar muchas cosas, no es un filme arduo en sus postulados, en mucho es un típico filme de asesinos en serie, con un crudo realismo en los asesinatos y un asesino que es un poco loco, como se deja ver en algunas escenas como con el disgusto con el hijo mayor. Una de las criticas es hacia el gobierno, sin mencionar nombres, pero se entiende que señala los de la época que retrata, 2000-2001, donde éste real asesino en serie iraní que vemos, Saeed Hanaei, interpretado por un talentoso Mehdi Bajestani, mató a 16 prostitutas, señalando que lo hacia por su religión, la dominante del país en un gobierno teológico, y con lo que ven muchos no a un asesino sino a alguien que está cumpliendo con Dios en eliminar mujeres de la peor clase que van contra el pensamiento dominante religioso y contra Dios, y que como sabemos conlleva fanatismos. Se señala que el gobierno es corrupto, hasta vemos que la policía lo es, y asoman depredadores sexuales incluso desde ahí, o se percibe que el gobierno alienta lo que hace Hanaei. Para eso ésta periodista iraní de pensamiento moderno es el lente que juzga el feminicidio y la dictadura patriarcal y teológica; es en parte convencional en el bagaje cultural occidental que vivimos, pero para Irán ella es toda una revolucionaria y un ser bastante valiente. Es un filme que atrapa, es interesante ver el quehacer habitual de un asesino en serie desde un lugar como Irán, donde la prostitución es algo demasiado complejo de ejercerse, un salto al vacío total, vista desde una mirada muy poco halagadora, sin ciertos romanticismos europeos, porque el filme lleva igual e indudablemente cierto nacionalismo contextual. Tiene un lado siniestro básico pero efectivo cuando el monstruo sale en moto a hacer sus rondas asesinas y se oye una musiquilla tétrica. Las prostitutas conllevan un lado sórdido que denota autenticidad, incluida una escena explicita de sexo oral, pero al mismo tiempo se ve que hay hambre en ellas, que hay dolor y miedo, pero también mucho carácter. El filme por la media hora última refiere claramente porque es original el tema de estos asesinos en serie desde un país como Irán. Ésta propuesta es bastante amable de ver, aunque con su infaltable cine arte, con crueldad y cierta dureza visual; se entiende que el Oscar la tenga aun en su short list a mejor película extranjera, pero no solo es bastante entretenida, sino es inteligente en su exposición clara y sobre todo en escoger éste tema original geográficamente, con asesinos en serie que a ratos parecen no serlo, sino fanáticos religiosos dispuestos a cumplir con ese deber -tan contradictorio- que creen le deben a Dios.

sábado, 20 de abril de 2019

Border (Gräns)


Ali Abbasi hace un filme con el folclore nórdico adaptando un cuento del sueco John Ajvide Lindqvist, el mismo escritor de la novela de vampiros Déjame entrar que Tomas Alfredson adaptó a la gran pantalla el 2008 y fue una maravilla. Abbasi ganó con Border el máximo premio de Un certain regard, Cannes 2018.

Border nos muestra la vida de Tina (Eva Melander), una mujer de apariencia gruesa, de aire primitivo y poco agraciada que es policía de aduana y que tiene un don especial, puede oler las emociones con lo que le es fácil arrestar a pedófilos, contrabandistas y cualquiera que se quiera pasar de listo en la aduana.

Tina se siente una freak por su apariencia poco común, a pesar de llevar una vida ordinaria y estable. Tiene una relación con un hombre normal, pero no están muy unidos. No obstante la existencia de Tina cambiará cuando conozca a Vore (Eero Milonoff), quien le revelará que ella es en realidad un troll y no un ser humano.

Tina se reconocerá al fin, en su casi extinta especie, sentirá la razón de su diferencia con los seres humanos y se liberará con alguien físicamente semejante a ella. Tendrá un romance con Vore, y sacará su lado más salvaje. Lo representa la escena de sexo, sus gruñidos y algo tan simple como comer insectos. En el camino habrá una pequeña trama de pedofilia, que sacará aún más de lo convencional su romance y apasionamiento. En esto veremos un poco de terror, teniendo en cuenta que el folclore nórdico y los troll lo tienen en una medida.

Habrá a su vez un macabro intercambio dentro de lo sobrenatural con la suma de la venganza. Todo lo que hacen muy interesante éste filme. Ésta propuesta tiene un aire seco y algo duro. Abbasi en su obra maneja muchas emociones como la depresión en la vida sosa y marginal y trabaja con la identidad. También el filme enfrenta al bien con el mal en la propia esencia, y aunque Tina es alguien compasiva y preocupada por los demás se influenciará de alguien como Vore que tiene crueldad y resentimiento en su haber.

Se dará un deseo de repetición de maldad o supervivencia a la vera de la extinción de los Trolls por lo que Vore es un tipo que hace el mal en favor de su especie, que habla del apocalipsis, y justifica a hombres como a los trolls que hacen de Tina no una freak sino alguien opuesto por naturaleza, alguien que debe hallarse para ser ella misma –dentro de la dualidad de lo común, terrenal, y lo extraordinario, buen cine de género-, con lo que el folclore nórdico y la película suena muy rico, algo perverso y terrorífico inteligentemente.