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miércoles, 4 de marzo de 2026
Marty Supreme
Es una película que se basa libremente en la biografía del jugador de tenis de mesa de origen judío americano Marty Reisman. La dirige Josh Safdie en solitario, sin su hermano Benny, pero lleva toda la impronta del cine que han hecho juntos, y se debe a que Josh trabaja el guion junto a su habitual colaborador Ronald Bronstein, quien además se encarga del montaje. Se podría decir que Josh se repite, pero al mismo tiempo es un filme muy entretenido, dentro del cine comercial americano o más popular, hiperbólico y puro y duro. Es una película que como cine de entretenimiento recurre a mucha ficción más que ser una obra biográfica. Tenemos de protagonista a Marty Mauser, interpretado por un talentoso Timothée Chalamet a quien se le explota bastante hasta producir exageración o mucho histrionismo. Chalamat está nominado al Oscar por éste papel dentro de una abundante cantidad de nominaciones que tiene el filme. Marty llega a ser humillado con un bautizo tipo fraternidad para pagar tanta insolencia suya, tanto ego inflado, como señala el sobrenombre o título que lleva la propuesta. El castigo se lo proporciona su némesis, el millonario vendedor de lapiceros y también judío Milton Rockwell (con un estupendo Kevin O'Leary), quien odia (con justificación) a Marty, pero tiene negocios pensados en conjunto. Marty es un poco insoportable, políticamente incorrecto, tiene de recriminable, es en parte inmaduro, es un joven irreverente, pero a la vez se exhibe muy ambicioso, por encima de su vida promedio de vendedor de zapatos. Marty tiene talento para el ping pong; de paso, por su personalidad farandulera, o su personalidad de showman, para convertirse en alguien popular. Es un buscavidas, un tipo que salta entre clases sociales, aunque es de clase humilde. El filme ansia impresionarte, como buen producto hedonista, como cuando se cae el techo, y en buena cantidad lo consigue, aun cuando hay momentos en que se nota su fijación con ser cool y cae en lo contrario, lo anodino. Tiene al director de cine, Abel Ferrara haciendo de gángster, y éste logra una performance notable, con 74 años de edad. Igualmente hay un reparto muy bueno, como con Fran Drescher, con 68 años muy bien llevados y en rol distinto a su habitual comicidad y popularidad, mostrándose dramática, como la madre de pocas pulgas de Marty. La bella Gwyneth Paltrow con 53 años, como la esposa de Rockwell, también se luce muy bien como una actriz y socialité con quien Marty tiene un affaire, tras una intrépida conquista que es parte del alarde de la personalidad que se quiere proponer de Marty. Menciono en particular a Pico Iyer como el jefe de la asociación de tenis de mesa en la que participa Marty. Se le presenta de manera muy natural, muy normal, muy realista en sus diálogos y así curiosamente destaca. En sí el filme lleva la clásica velocidad, las infaltables carreras a pie y la palabra hablada con intensidad, propia de los Safdie/Bronstein. New York también es protagonista –bastante conocida por la pantalla grande- como ciudad cinematográfica. Extravagante y llena de criminalidad variopinta. Pero como estamos en los 50s así mismo le cae a pelo el sur folk americano y la aventura de recuperar un perro para obtener una recompensa. El filme tiene un sólido aire vintage más que propio de un retrato fiel de los 50s. El viaje de Marty es una muestra de las altas y bajas de toda vida y en ese trayecto la habitual lección de humildad, igualmente para todo ser humano. Cómo es existir. Por ratos la trama parece decir que el talento no es suficiente muchas veces (se necesita inversión ajena se podría decir), si bien el retorno en el avión militar conlleva felicidad, la que es además un reencuentro con lo cotidiano, pero hermoso, o un descubrimiento o un momento de valoración. Trascendencia a su modo. El deporte es secundario en realidad, más parece espectáculo, aun cuando el rival nipón se ve noble, formal y hasta un ejemplo, pero a la vez muy básico, funcional, aun cuando Japón parece algo exótico y encaja con el personaje que es Marty Supreme, que es bastante afín al entretiempo del básquet que ejecuta, pero justamente el origen compartido y la extravagancia del protagonista real es lo que entusiasmó a Safdie y a Bronstein. Es una película en la onda de El lobo de Wall Street (2013), que no es para tomar demasiado en serio, no como para profundizar, sino para divertirse, como comedia dramática, lo que también es valioso.
martes, 17 de febrero de 2026
Hamnet
Ésta propuesta la dirige Chloé Zhao quien ganó el Oscar por mejor película y mejor dirección con Nomadland (2020). En ésta oportunidad vuelve a estar masivamente nominada a estos célebres premios. Es una película que te hace llorar, que es muy sentimental. Está basada en la novela de la irlandesa Maggie O'Farrell quien escribe el guion junto a Zhao. Es una película entre histórica y ficticia. Es interesante ver a un William Shakespeare de carne y hueso y no pensar en una alucinada historia de algún académico de la alta sociedad camuflado detrás de su figura. El magma de éste Shakespeare es su propio intelecto, sus vivencias, sus sensibilidades, sus propias percepciones, no los libros como única forma de sabiduría, como si esos libros origen no los haya inventado alguien bajo la misma modalidad que éste Shakespeare, su creatividad, nuestra esencia. Pero como pensar por uno mismo realmente no es fácil, es mejor ir a un lugar a encontrar lo que no estamos realmente capacitados para producir por nosotros mismos, volverlo accesible, un mecanismo o simplemente repetir. Refiriéndome a crear conocimiento. Es así que la película hace muchas conexiones entre la vida común y corriente con momentos capitales existenciales y la creación de una obra maestra e icónica como Hamlet. Shakespeare desde el inicio se muestra como un intelectual, desde enseñar simplemente latín a los granjeros. No le es fácil adaptarse digamos como obrero o campesino. Su padre se puede decir que tiene una empresa de guantes o manufactura como micro-emprendedor. Shakespeare es un vendedor y eso le permite afincarse con la gente del teatro, formar su compañía, escribir y exhibir obras de teatro públicas. Realiza una labor que tiene una consecuencia práctica. Shakespeare también es actor y en un momento remite a sentir lo que expresamos en una puesta en escena. El filme es muy fuerte emocionalmente. Hay escenas a ese respecto que producen mucha tensión. Agnes (una sustancial Jessie Buckley, una mujer realmente bella y sensual a sus 36 años, cuando se muestra natural, clásica, campechana, en lugar de querer pintar de visualmente rara) pasa por un trance muy violento. Lo llega a culpar a Shakespeare. Puede rozar hasta el histerismo y coquetear con ser insoportable o demasiado difícil. Es interesante hacer notar que aquí no se satanizan las videncias o experimentar con hierbas, sobre todo para la época, fines del siglo XVI, todo lo que fácilmente puede asociarse con ser una bruja que luce una mirada más actual. Tenemos momentos que se plantean dentro del suspenso, con el terror, con el misterio, con lo sobrenatural, lo esotérico y hasta lo oscuro con ese bosque que posee varias interpretaciones, tal cual sus ramificaciones, sus raíces, su longevidad. El avistamiento recurrente de un hueco negro puede verse como no tener respuesta ante semejante tragedia o no saber del todo los sucesos de la biografía del escritor. La propuesta tiene un claro lado místico. Es como si quisiéramos entender el cielo, la vida después de la muerte (¿a dónde van los que mueren?), y el silencio de Dios, sosteniéndose sobre lo terrenal y lo racional, queriendo hallar argumentos para sanar. El final en el célebre teatro de Shakespeare, The Globe Theatre, es muy emocionante, memorable, el cual sirve como una hermosa catarsis llena de análisis minucioso, con ese Hamlet especialmente inspirado interpretado por el británico Noah Jupe. La obra Hamlet se abre como un brote existencial, ya no simplemente un dotado artificio. Cada oración de la obra Hamlet está llena de vida en las últimas escenas de la película, como quien señala el sentimiento del espectador en una sala de cine donde invoca su participación. Indican una profundidad que se va comprendiendo. A través del hallazgo de Agnes rodeada/inmersa de gente. Atravesada por gloriosa emotividad. El final es cine en estado puro, arte con mayúsculas. Se da una fusión de lo práctico, lo vivencial, con lo intelectual. Muy bien Paul Mescal, finalmente me compro el hype, muestra que es un excelente actor.
lunes, 26 de enero de 2026
As Good as It Gets
Ésta es una de las mejores comedias románticas de la historia del cine y de la comedia en general. La dirige James L. Brooks. Los protagonistas del filme ganaron el Oscar, Jack Nicholson y Helen Hunt. Jack Nicholson es Melvin, un escritor que todo el tiempo dice cosas horribles sin filtro, que es un solitario por normalidad, aunque no es ningún outsider. Está lleno de tocs como no querer pisar las rayas del pavimento. Sigue muchas cábalas para sentirse seguro. Es un tipo difícil de tratar y ahí se inserta la comedia romántica. Un día faltará la mesera que siempre lo atiende y él irá en busca de ella para que simplemente regrese a servirle su comida y en el camino surgirá un romance improbable, de los llamados imposibles. La mesera no es cualquier mesera, sino como dice la madre es una mesera de Manhattan, reinventándose un enamoramiento típico americano. Se crea mucha originalidad con una historia muy próxima al público. Hacer comedias románticas es muy complicado, más allá de las apariencias, sobre todo en los tiempos modernos, muchos no quieren ser tiernos o dulces, no gustan ser románticos fácilmente. También porque muchas cosas han cambiado frente a lo tradicional por una parte en la actualidad. Se ha perdido cierta magia del enamoramiento. En un momento la protagonista, Carol (Hunt), llora frente a sentirse ayudada por un hombre, sin pedirle nada a cambio. Lo cual la tenía ensimismada, y al no tener esa carga, pero que ha sido solucionada más no abandonada, ha podido verse a sí misma y empezar a atenderse, sin que medie el narcisismo, sino todo de forma natural. Melvin no es una mala persona, pero es insoportable. Se enoja rápido, y dice cosas desagradables, pero no es físicamente violento, es más del tipo sarcástico. La violencia física le asusta. En una confrontación verbal, Melvin, quien es rechazado por la gente al no llevar filtro al hablar (se burla de los judíos, de los gays, de los afroamericanos, etc), dice que Carol lo ha hecho un mejor hombre. Le ha producido querer resolver su antisocialidad que lleva de diferentes procedencias. Melvin comete muchos errores donde hay mucho humor. Hunt pone caras muy divertidas además como respuesta a lo que dice, es buen complemento a la grandiosa plasticidad de Nicholson. Igualmente hace de, ésta mesera, alguien sencilla, pero inteligente, sin que se vea forzado. Ella muestra mucha belleza en su humildad. En varias ocasiones Melvin que podría verse de otra condición social (llega a llamar envidiosos a los quejones que tienen vidas arduas), parece un pretendiente con pocas posibilidades frente a lo que consigue crear Hunt y Brooks en pantalla, y es un logro interesante. Melvin a pesar de ser insoportable va haciendo méritos para que lo quieran y esto se consigue sin traicionar la personalidad que tiene, es decir, se siente auténtico. Melvin es una buena persona debajo de toda su superficie. En un momento la gente de su restaurante habitual aplauden/celebran que lo boten. Melvin muestra que está al tanto de todo, lo que implica mucha fortaleza emocional, mucha resiliencia. No es que se regodee en los defectos sino que sabe que le es difícil ser de otra manera. Incluso lo llega a decir, agotado de tratar de ser siempre atinado. La madre defiende al hombre y le dice a Carol que no hay novio perfecto, cuando ella se lo pone arduo a todos. Se oye (y está además argumentado) mejor que en Some like it hot (1959). Tras un estado de meditación Carol expresa que debajo de tanta torpeza ella ve ternura, ve verdadero romance, y esa es otra hazaña del tipo de comedia romántica que tenemos enfrente. Lo que tiene ésta película es que a diferencia de Melvin lo habitual lo dice de manera muy inteligente. No audaz, ni para la foto, sino de manera realmente inteligente y lo hace con una capacidad de claridad que solo los genios poseen. El filme sólo tiene un lapso sórdido cuando unos putos callejeros, que se les recluta como modelos, golpean al vecino gay, pintor, de Melvin, interpretado por Greg Kinnear que lo hace muy bien también. Esto sostiene de que la vida puede ser muy complicada, pero con cierta disposición, como la inspiración de la mente positiva aludiendo el arte como símil, se abren las puertas de la solución. La percepción es todo, aunque muchas veces no nos damos cuenta o nuestras emociones nos obnubilan. Nuevamente el filme exuda magia donde otros pecarían de empalagosos, cursis, de autoayuda básica. De todas maneras hay que hacer notar que el filme no teme ser un poquito cursi, pero no exagera, es lo mínimo si pretendes en realidad ser romántico o te das cuenta que eso quiere decir hacer (o querer ver) una comedia romántica. Melvin empieza a mostrarse bueno, noble, sensible, cuando le dan a cuidar de un perrito que solía odiar, a quien Melvin conquistará con pedazos de tocino (más americano imposible). Entabla un fuerte vínculo que llega a llorar por el perro y no puede creerlo ni él. Melvin le dice a un afroamericano, sé blanco, sé serio, hasta ahí llega su irreverencia, que suena a una critica a esa gente que cree ser auténtica porque dice cualquier cosa que le pasa por la mente. Melvin tiene que aprender a tratar/respetar/amar a la gente, no es fácil, si bien lo suyo no es producto del egocentrismo. Debe salir del yo (donde todos normalmente estamos). Carol también debe aprender a creer en los hombres y lo hace curiosamente con el ser humano más imposible, como indica el título. Es decir, las relaciones no son perfectas, uno construye la felicidad. Así mismo éste filme, de hace casi 30 años atrás, ha pavimentado el camino de la tolerancia a otras sexualidades, proponiendo un personaje gay sólido con Kinnear.
jueves, 25 de abril de 2024
Perfect days
La película gira alrededor de un trabajador japonés de limpieza de baños públicos, Hirayama (Koji Yakusho), que es un tipo feliz en su trabajo o al menos eso parece, en todo caso tiene una mirada positiva de la vida, con éste trabajo humilde. No obstante en un momento cuando lo recargan de labores se molesta, muestra que tampoco es inconsciente de lo que tiene que hacer, algo pesado, aun cuando los baños del primer mundo no se les puede comparar con lo que el subdesarrollo deja o puede dejar ver y existen diferencias, pero debemos apuntar hacia el ejemplo. Y en sí la felicidad de Hirayama es realista, se siente verdadera, como cuando se va a descansar y le espera un vaso exótico de licor y el mozo se lo entrega con una repetida felicitación. Toma, te lo mereces, por tu desempeño, como quien indica que en el primer mundo se puede vivir bien limpiando baños públicos. Esto quiere decir que Hirayama trabaja duro y se merece todo lo que tiene y es una buena vida, desde el prisma material. Hirayama tiene una muy buena casa, parece que no le falta nada, aunque tampoco es millonario. Con hacer notar cuanto vale vender sus cassettes analógicos de música se puede percibir que Hirayama tampoco es un tipo de esa ambición desmedida de dinero que puede producir el capitalismo. Hirayama trabaja duro para vivir bien y digamos que después le saca jugo a su propia existencia de manera sencilla pero inteligente. Tiene consigo una fortaleza física, anímica y emocional que es en realidad lo que hace la diferencia, lo que le cuesta a toda humanidad y son varios frentes y no es poca cosa. Es un hombre que con todos estos atributos trasciende lo ordinario, ese mundo literal que lo circunda, es un ser humilde pero místico, sin que tenga que profesar necesariamente una religión. Él acepta plenamente éste trabajo difícil de limpiar la basura de otra gente, aun cuando se deja ver que Hirayama proviene de una familia con dinero. Pero su vida está llena de cosas buenas. Cuando termina de trabajar luce una existencia agradable. Incluso cuando va a bañarse a un baño público muy japonés, que parece un curioso sauna/spa o un lugar de relajo. Hirayama es en toda la palabra un hombre Zen, representa el budismo a la vena, cierta sabiduría legendaria, y es también en mucho un hombre nipón occidentalizado, amante de ésta cultura, llamémosle de una mirada cosmopolita. Ese hombre Zen de a pie que es él hace uso de elementos de felicidad a lo occidental, lo mejor de ésta cultura, de su intelectualidad y arte. En un momento llaman abiertamente un intelectual a Hirayama por su amor por la literatura, por sus lecturas, pero como él mismo deja ver, como cuando asume el mundo desde lo literal a través de justamente repeticiones verbales (como si recitara un haiku), es un hombre simple, uno que se maravilla y sueña con árboles, a los que les toma fotografías analógicas con suma devoción y auténtico desinterés colectivo. No lo hace para impresionar a nadie ni para ganar ventajas de cara a la sociedad y su lugar en el planeta. Hirayama es tan simple y humilde que mira a su alrededor con un amor Zen por la humanidad, por las cosas más pequeñas y mundanas. Hirayama pasea en bicicleta, no recurre a las computadoras ni a los teléfonos inteligentes (aun cuando Tokyo es sinónimo de tecnología de punta). Es un hombre del pasado en medio del futuro, un tipo vintage se podría decir, por no llamarlo hipster. Es un viejo con alma de joven, así lo señala la música rock que oye, o su notoria simplicidad. No pretende ser un señor, por eso vemos esa forma en la que interactúa y le levanta el ánimo al amigo terminal, no teme tener el corazón noble de un niño. Puede que sea una imagen muy soft del ser humano normal o común y corriente e incluso de cualquier ser humano, ya que muchas veces el mundo no deja ser buena a la gente, o siquiera no todo el tiempo. No puedes serlo siempre porque aunque no quieras verlo el mal existe y es parte de vivir (además de que verlo sirve para poder sobrevivir) e igual hay que enfrentarlo, vencerle, ser cada vez mejores. Pero digamos que existe gente como Hirayama, gente que vive feliz el día a día, la rutina, el mundo, y que (¡Dios lo bendiga!) no molesta jamás a nadie (de ninguna forma; parece gritar: ¡muerte a los adrede insoportables!). Hirayama, aunque viejo, no parece contaminado por el mundo corriente, ese que nos llega a todos, ni por un trabajo que es arduo y a veces incómodo. Y ahí lo vemos sonreír cuando un borracho se tropieza con sus útiles de limpieza o cuando uno se ha puesto a orinar frente a él. Incluso Hirayama mira a vagabundos y desconocidos con nobleza, con verdadera humanidad y comprensión, y sí, gente así existe. Éste filme es pues el espíritu sencillo y afectivo, idealista, de Ozu, en medio de la imponente nueva Tokyo, una de las ciudades más importantes del planeta. Pero Hirayama tiene armas reales para enfrentar un empleo complicado o la siempre compleja existencia, tiene en él el amor por el arte y la cultura que vive en el mejor Occidente, más la paz del budismo o la mística asiática intrínseca en él, lo cual embellece la mirada, no sólo la nuestra sino de esa humanidad que suele decepcionar. Incluso Hirayama es tan empático que apenas habla, no pretende molestar, porque hablar es también molestar (porque no se puede hacer feliz a todos hablando, sino mimetizándonos con la naturaleza). Igualmente es un solitario, que suena lógico, pero que trata bien a todo el mundo. ¿Qué se nos dice?, que se puede estar solo y ser feliz, que no todos vemos el mundo igual. Wenders dice que hay muchos mundos, muchas maneras de ver y vivir la realidad. De todas maneras éste filme no pretende ahondar en otras partes marcadas de la existencia, la frustración y la melancolía. La verdad y no es un insulto, para ser feliz se necesita ser un poco "tonto".
sábado, 16 de marzo de 2024
Midnight Cowboy
Cowboy de medianoche (1969) del británico John Schlesinger, ganó 3 Oscars, mejor película, mejor director y mejor guion. El guion estuvo a cargo del americano Waldo Salt que ganaría un Oscar más por otro guion (Coming home, 1978) y fue nominado por lo mismo por Serpico (1973). Adapta la novela de idéntico nombre de James Leo Herlihy. El filme nos remite a la amistad de un puto, Joe Buck (Jon Voight), y un estafador de poca monta, Ratso (Dustin Hoffman). Joe viene del sur de Estados Unidos y quiere una vida fácil, no quiere un trabajo ordinario y cansado -como inicialmente, lavando platos-, cree que le irá mejor cumpliendo con los sueños húmedos de las señoras, pero en New York todo será distinto a lo que pensaba, no le será sencillo sobrevivir económicamente, ni siquiera laborar de puto como pensaba o creía que porque simplemente es un buen amante todo sería cuesta arriba, que sería bendecido de golpe al pisar la gran ciudad. Joe es un poco inocente, hasta se deja engañar, y para sobrevivir tendrá incluso que tener sexo con gays que son los que buscan mayormente a los putos. A Joe esto no le gusta, pero parece que no le queda otra, es la dura realidad, vivir pobremente en New York donde Ratso prácticamente es un indigente y él le acompaña en esa existencia. Encima Ratso yace enfermo y sin poder curarse, además de que en realidad es un tipo ignorante y no tiene las mejores salidas mentales. El filme intenta ser algo innovador y se apunta a la movida independiente de fines de los 60s y comienzo de los 70s en EEUU, con fiestas donde se mezclan todos gracias a la apertura mental y deseo de experimentación de los jóvenes privilegiados neoyorquinos, provocando fiestas con un cierto toque freak. Joe yace en un tira y afloja, a veces le atina, pero luego cae en el abismo, es la idiosincrasia de los que no tienen futuro. Joe es un tipo muy simple y esto le hará pagar caro, en un lugar donde se rompen los sueños y a la gente frágil. Así también vemos gays que pasan por trances donde sufren para aceptar quienes son, por sus ansias sexuales, llegando hasta lo patológico y autodestructivo, y ahí se presta el relato para una escena muy fuerte de ver y de pensar, que traerá la tragedia, hacia ese final de perdedores hundidos en el infierno, con una mirada pesimista, en una New York de muchas caras, de privilegios, goces y juergas, de extravagancia, y también de gente que se queda en el camino. Es una historia triste, de un final que parece no ajustarse a como parte Joe, lleno de optimismo, aunque queriendo anclarse a una vida fácil y queriendo brillar con cierta velada corrupción disfrazada de aventura y apasionamiento tras lo sexual. Es el anhelo de la vida cool en el libertinaje que nos termina cobrando factura, aun cuando Joe como con Shirley (Brenda Vaccaro) de compañera sexual que le paga por sus servicios tendrá su momento de gloria, dando a pensar la posibilidad de que sus sueños inocentes pueden cumplirse, de vivir de mujeres adultas sexys o de muchachas rebeldes.
viernes, 8 de marzo de 2024
The Zone of Interest
La zona de interés (2023) del británico Jonathan Glazer es una película sobre los nazis y el holocausto, y uno diría, ¿una película más de nazis?, y sí, pero tiene originalidad y es una buena película. El filme se plantea sobre una idea, mostrar a una familia de clase alta alemana viviendo en la ciudad de Auschwitz, Polonia, en plena segunda guerra mundial. Todos ellos se comportan como una familia amorosa y amable entre sí, cuidan de los niños, son dulces con los perros, tienen sirvientes y cierto refinamiento intrínseco, cuidan del jardín, aman las plantas, y tienen una casa muy bella y muy cuidada. Pero también se muestra que no son cualquier gente, son nazis, y no sólo eso, se trata de que el patriarca de la familia fue un importante nazi real, Rudolf Hoss (Christian Friedel), el comandante y jefe del complejo de campos de concentración y exterminio de Auschwitz y que en la película lo vemos ejercer esa labor, pero dejando mucho en fuera de campo o haciéndolo bajo la sugerencia o solo con pequeños destellos. La idea es ver que vivían normalmente, muy tranquilos e indiferentes al horror de su gestión, de la guerra, del nazismo y del exterminio de judíos y de disidentes a su régimen. No obstante hay momentos donde se deja ver que eran personas horribles, terribles, como cuando la esposa de Rudolf, Hedwig, interpretada por la talentosa Sandra Huller, dice entre risas que a ella la conocen como la reina de Auschwitz, vanagloriándose de la brutalidad, perversidad y maldad que significa éste lugar, dicho de manera inocente, y frente a su propia madre. Huller imita a una alemana de gestos toscos, de andar rústico, de maneras poco finas, aun siendo alguien de alta sociedad. Huller deja ver claramente que busca crear una personalidad a través del movimiento del cuerpo. Existen momentos poco sutiles, como cuando Ruldolf y Hedwig se mandan sugerencias sexuales a través de la mención de los chanchos, al estar echados en sus camas de noche, pero en sí el filme quiere dejar en evidencia que ésta gente era de la peor calaña, lejos de cualquier cargo de consciencia, culpa o vergüenza en sus actos, y uno los percibe como notoriamente repudiables y hasta insoportables -a pesar de cierta sutilidad visual en su gestión-, habiendo un buen trabajo logrando materializar sus actos oscuros con sus personalidades, aun cuando son capaces de amar mascotas y embellecer un jardín, o administrar con normalidad un hogar, si bien sus vidas no eran nada convencionales como cuando aflora el vomito en la garganta de Rudolf -queriendo algo incomodarlo, molestarlo y/o llamar su atención-, y al rato vemos el museo que conmemora el millón de muertos en Auschwitz. Glazer encuadra en toma general a Rudolf saliendo muy tranquilo y muy serio hacia el trabajo, como algo común y no lo es, se entiende el horror de la normalización de la maldad. Así vemos semejante a una reunión ordinaria de negocios a los nazis discutiendo sobre como manejar el exterminio. Glazer empareja cosas comunes a la vida y gestión de los nazis y produce impacto, incomodidad y reflexión, también empatía y entendimiento del espectador con ésta denuncia de inhumanidad y brutalidad, aunque uno debe reflexionar de manera general y ver con humanidad no solo a unos pocos sino a todos los seres humanos en estado de abuso, y buscar desterrar la perversidad y el horror en general, del planeta, tal así de tantos crímenes de guerra. Es notorio ver que ésta importante familia nazi -que seguían comandos superiores, a los que querían halagar- estaba únicamente pendiente de sus vidas, alejados de la realidad de los demás y hasta convirtiendo el mundo en un lugar más pútrido. Ésta propuesta hace pensar en una lectura de la opulencia frente a la pobreza de La Tierra, no solo económica y de subsistencia, sino en referencia a actos corruptos, que deben sancionarse o eliminarse, aun cuando es un trabajo titánico frente a nuestra predisposición a ejercer el mal o a cegarnos o a equivocarnos, habiendo llegado a la putrefacción que fue lo nazi que regentaron por buen tiempo proclamando la peor perversidad.
domingo, 3 de marzo de 2024
Poor things
Poor things (2023), del griego Yorgos Lanthimos, ganó el león de oro, máximo premio del festival de Venecia 2023. Adapta la novela de 1992 de mismo título del escocés Alasdair Gray. El guion es del australiano Tony McNamara, con quien Lanthimos ya trabajó en su anterior película, La favorita (2018), la que estuvo nominada a 10 Oscars, incluido mejor película, guion y director, y ganó uno para la actriz Olivia Colman. Lanthimos ya es bien conocido internacionalmente y es uno de los más llamativos directores de cine popular que tienen prestigio artístico. Ésta vez ha hecho un filme bastante fácil de entender, hasta se diría que apunta abiertamente a un público masivo, a un público esencial, pero con la salvedad de que hace un cine con bastante sexo, con muchos desnudos de Emma Stone, hasta completos frontalmente y lleva escenas sexuales de soft porn, no explícitas, que trabajan con la prostitución de su protagonista, Bella Baxter (Emma Stone), una mujer que empieza suicidándose rodeada de un pequeño misterio que luego se desentrañara y que es revivida a lo Frankenstein de Mary Shelley de la que bebe bastante, por el científico y médico Godwin (Willem Dafoe), quien está desfigurado y lleno de cirugías en el rostro. Esto remite a la crueldad de su padre, y con él, Yorgos, declara que lo no convencional no siempre es positivo, sino a veces tal cual lo dice, hay mejores cosas, más fáciles de identificar y de paso agradecer, como con el amor, así lo representa el lado paternal de Godwin con Bella, llamado con obviedad God (Dios). Y ésta es una película que en muchos ratos lo es, ser bastante obvia, como con su feminismo y su progresismo abierto y altisonante que de eso va el viaje de autodescubrimiento y autodefinición de Bella, de un feminismo muchas veces subrayado, muy liberal, hasta defender la prostitución de cualquier mujer, habiendo lesbianismo incluido dentro de la normalidad de la amistad femenina y una relación abierta donde la mujer tiene permitido engañar sexualmente al marido, al ayudante de Godwin, Max Candles (Ramy Youssef) que pone cierta comicidad ligera en su figura de nerd aunque atento a su entorno -como salido de la mente de Mel Brooks-. Y de la misma manera tenemos una extravagancia light -tal es así lo del inicio en blanco y negro, la presentación naif y de cierto retardo de Bella, que luego se explica bien-, pero acompañada de mucha sexualidad, que pone la nota clásica del modernismo último. Hasta se puede ver algún momento de incomodidad en Emma Stone, ese del sadomasoquismo con desnudo frontal. No obstante Stone se entrega por completo a su papel, a una película en parte como salida de la Europa menos turística, si bien el filme hace uso de Portugal, Grecia y París de escenario, como parte del autodescubrimiento de Bella, que a ratos filosofa sobre la vida, incluso sobre la corrupción, en varias formas, de los ricos y poderosos, pero proclamando un socialismo medio chistoso o sin profundidad. No pretende nada como ideología política, pero con el feminismo lo hace con furia, con alevosía. De ésta manera se hace uso del personaje de Duncan Wedderburn (un estupendo Mark Ruffalo), punching bag que invoca al machismo o patriarcado. Ya con el personaje del General (Christopher Abbott) es la cereza del pastel en cuanto a dibujar enemigos del feminismo, pero lo hace con subrayado, con obviedad y con una comedia en esa línea. Es un filme que denota exageración en sus defensas y visto de lo que va entretiene. La sexualidad se amolda al uso, a estos postulados exagerados. Se puede leer que la propuesta quiere a ratos ser políticamente incorrecta, pero todo ya es super conocido en la actualidad, incluso apunta a un público masivo que es fácil de enamorar con éste producto. Así mismo Lanthimos ha expresado que ha logrado que Hollywood nuevamente muestre sexualidad en la gran pantalla. Un pequeño personaje bastante atractivo a mencionar es el de Madame Swiney (Kathryn Hunter) que es una persona perversa y corrupta, hasta le gusta morder por placer, pero Bella no la lapida ni la juzga, sino parece aceptar prácticamente a todo el mundo (y ya se ve que puede discernir), mientras no limiten nunca su libertad, su liberalidad y su búsqueda open mind, puesto que se manifiesta que gente de todo tipo le sirven para su iluminación, igual que las experiencias negativas, hasta humillantes y de degradación, en ésta historia de desarrollo conceptual con ciertas defensas debatibles, en el interior de una mente abierta al feminismo más radical si bien no todos los feminismos son iguales, mostrándolo de la manera más sencilla, pero con estéticas y momentos con una cuota personal aun así, pretendiendo actualizar si se quiere el trabajo de Mary Shelley o queriendo darle agregados modernos últimos.
sábado, 24 de febrero de 2024
Past Lives
Past lives (2023), debut de la canadiense-surcoreana Celine Song, es una historia de romance, pero un drama romántico. Empieza en el 2000 con 2 preadolescentes coreanos que tienen 12 años y que sienten un flechazo mutuo, desde una ambientación propia de su edad, sana y llena de inocencia. La niña se llama Na Young y el niño Hae Sung. Ésta parte es la representación del primer amor perfecto y lo que hará que Hae Sung la ame por siempre. El guion corre a manos de la propia Celine Song y tiene mucho de autobiográfico. Pero Na Young emigra a Canadá con su familia y forzosamente tienen que separarse. De ésta manera asistimos, explicado muy cinematográficamente, a una escena dulce y suavemente melancólica, donde la cámara se posa estática en una esquina de una habitual pendiente de casas coreanas, la que se bifurca y cada uno de los niños se va alejando por su lado tras despedirse. Pasamos al año 2012, y por internet se logran reencontrar, se renueva su amistad-amor, empieza a fluir mucha comunicación y momentos cálidos a través de lo virtual. No obstante Na Young, ahora llamada Nora (la americana de padres coreanos, Greta Lee), tiene muchos sueños y deseos profesionales en la carrera de escritora y Hae Sung (el alemán de ascendencia coreana Teo Yoo) pasa a ser segundo plano en sus decisiones, habiendo acciones muy realistas, muy feministas también. Pero al mismo tiempo dolorosas para el romántico Hae Sung quien más adelante, 12 años más después, él mismo se considera promedio y alguien que no tiene anhelos o ambiciones profesionales, pero entendiendo de que el éxito profesional y el poder adquisitivo te abre un millón de puertas, incluso en el amor. Hae Sung menciona un materialismo coreano que te hace aceptable frente a querer estar con alguien especial. Nora vive en New York, es una mujer que está americanizada, ella misma reconoce en Hae Sung al clásico coreano, al coreano neto, pero ella actualmente se ve lejana de sus orígenes. Es así que Arthur (John Magaro) entra en el panorama, quien se define perfectamente en tremendo monólogo, lo mejor de la propuesta, comparándose con el amor ideal y magnificente de Hae Sung, un amor que evoca lo platónico (o los sentimientos) que lo sexualizado (que deviene parte del paquete lógico, claro), un hecho interesante y atípico en una época donde todo pasa por el sexo y la liberalidad y las mil licencias, donde ya se ve a muchos gritando, vamos con la infidelidad a todo motor. Pero aunque hay momentos donde Arthur muestra una nobleza casi de santo, palpando una atracción y un vinculo muy fuerte entre Nora y Hae Sung, es creer finalmente en su persona -en la suya, frente incluso a las estadísticas; y la de ella-, en su propia relación, en la franqueza y firmeza de ésta, observando que Nora -la cabeza protagonista- actúa de manera contraria a la obviedad de la contemporaneidad, si bien está siempre tentada por el perfecto galán coreano -que hasta sobrevuelan suspiros-, el tipo poético ideal, aunque con poca aspiración y una notoria docilidad que va consigo por una gran educación, tranquilidad y amabilidad, pero en el fondo es el (difícil de poner en práctica) entendimiento pasivo de un pequeño Arthur y su notorio parecido en personalidad con Nora -por encima de las ascendencias; uno es caucásico y judío- que hace que pueda caber salvar el pellejo. Hasta el relato se permite un pensamiento sutil de que entre Arthur y Hae Sung puede haber tenido espacio una vida pasada de las mil que imagina el filme, así como también puede existir una conexión metafísica entre un ave y que se pose siempre sobre una banca. Es el inescrutable volver, tener una nueva vida, bastante distinta tras morir, y así sucesivamente. El filme para eso habla de un pensamiento filosófico coreano llamado In-Yun (que hay que hallarlo), que es un balance e incluye el sentido del universo, un equilibrio de opuestos que se complementan entre sí y crecen juntos, son vitales mutuamente para nuestra ascensión terrenal y espiritual y que busca la armonía con un mundo de por sí caótico.
sábado, 17 de febrero de 2024
Oppenheimer
Hay que empezar diciendo que Christhoper Nolan no tiene un largometraje malo en su haber, incluso ha hecho tres películas de superhéroes muy buenas, y esto se debe a una alta exigencia que se pone encima en sus trabajos, haciendo cine comercial o cine popular, pero con alto nivel artístico. Nolan es uno de los mejores directores de la actualidad, uno de los máximos artífices que hacen cine para la sala de cine. El presente trabajo se basa en el multipremiado libro, de no ficción del 2005, American
Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer, de los americanos Kai Bird y Martin J. Sherwin. Es una película muy exigente, que maneja mucha tensión, que vemos incluso fuerte en el protagonista, el físico y teórico Robert
Oppenheimer (Cillian Murphy), el que logró crear la primera bomba atómica del mundo, desde el proyecto militar americano El proyecto Manhattan, ubicado el lugar de investigación y construcción en Los Alamos, New México, hasta probar en éste lugar la primera bomba atómica conocida como Trinity. El filme es planteado principalmente desde 3 lugares de tiempo que se van mezclando en todo el metraje, uno en que Oppenheimer trabaja en Los Alamos durante la segunda guerra mundial, reclutando a mucha gente, incluso de otros países; otro a finales de los 40s y comienzo de los 50s con el Mccarthismo o anticomunismo en toda boga en EEUU desde una investigación interna; y a finales de los 50s con un juicio del senado americano. En todos estos tiempos es leitmotiv hablar de la tendencia política de Oppenheimer que en su apertura intelectual podía confundirse como socialista, pero lo investigaban porque se temía que la URSS desarrollara bombas atómicas y que Oppenheimer traicione a EEUU, o alguien de su entorno, donde había simpatizantes socialistas. Se ven muchos momentos en los que se pone en tela de juicio la tendencia política de Oppenheimer, digámosles tentaciones o por algunas afinidades que más iban por lo humanista. Pero también habían lugares lógicos debatibles, como que su esposa y hasta algunas amantes fueran socialistas o ex-socialistas. Pero también era propio de la época. El filme muestra muchas caras de Oppenheimer, se vive mucha complejidad alrededor de su personalidad, que se estudia exhaustivamente, cosa que le exige al espectador, habiendo muchísimo diálogo, que hay que prestar atención porque enriquece la mirada y éste biopic se sustenta mucho de ello, habiendo visualmente mucha tensión, como esa recurrente imagen de una bola de fuego de la explosión de una bomba atómica, que nos rodea de intensidad, de calor, como el nerviosismo del protagonista, que hasta refleja miradas de videncia, hasta posarse en cierto pesimismo (o, mejor, lógico temor), que bien señala una frase que lo describe, ser el destructor de mundos, poniéndonos, como planeta, ahora en peligro de autodestrucción. Se piensa también la responsabilidad y coherencia de crear la bomba atómica, desde diversos ángulos, hasta contradictorios. Hay una conversación que lo explica todo, no se trata de Oppenheimer al fin y al cabo, aunque está para estudiar nuestra humanidad, sino del poder que se esconde en la oscuridad, pues el poder mayormente no es visible. Así el presidente americano, Harry Truman, que ordenó lanzar las dos primeras bombas atómicas del mundo sobre poblaciones, en guerra, a Japón, lo llama a Oppenheimer, a cry baby. Pero habían razones morales que discutir, no sólo por lo que ha inventado (que también es tremendo logro científico e intelectual y por ahí van muchos motivos), sino porque se lleva a ponerlo, a verlo, en práctica sobre gran cantidad de seres humanos. El ataque de ésta bomba es devastador, acotando que el primer gestor de querer crear la bomba atómica es la lucha contra el nazismo. También tenemos entre manos el peligro que produce, en el que nos coloca desde entonces. Es una película que trata de comprender a Oppenheimer, un tipo bastante especial y excepcional pero al mismo tiempo muy humano, y cómo ese premio que recibe, de reivindicarlo en varios sentidos, si bien al mismo tiempo, ese poder que manda, que está detrás, se siente bien consigo, como se dice en diálogos. Es una película que maneja un detallismo enorme, que cansa por lo mismo, en esencia es un thriller, aunque se hable bastante. Maneja a la vez un grandioso dinamismo, sobre todo viendo lo que es, un lugar de juicios en buena parte o en realidad de eso va. Pero también ver a ese intelectual (lograr) ir hacia la creación y consolidación del proyecto Manhattan es -para bien como para mal en la historia- muy interesante como cine, como muestra de arte, y gracias al cine de Nolan, de enorme talento narrativo desde el código de un séptimo arte muy popular, pero que en ésta situación es particularmente arduo de procesar, pues te exige mucha atención como resistir tensión -la bomba atómica siempre latente-, pero que logra no obstante tener semejante ingenio -siendo el guion de Nolan- para hacerse entender dentro de la mayor capacidad, hacia un enorme público. Todos los actores involucrados son de gran nivel, pero aparte de un magnífico Cillian Murphy, en el interior de un protagonista de aspecto muy sufrido en varios ratos, y a quien se le ve por momentos frágil, hay que mencionar en especial a Robert
Downey Jr. como Lewis Strauss, un especie de seleccionador de primer estado de éxito, y el malo de la película, la cara visible, pero con complejidad, aun así con matices, aunque también como persona resulta básico (inclusive él mismo se hace llamar un sencillo vendedor de zapatos), quiero decir, semejante a cualquiera.
martes, 13 de febrero de 2024
La sociedad de la nieve
Ganadora reciente de 12 premios Goya (2024); actual competidora a mejor película extranjera en los premios Oscar 2024. La dirige, y coescribe el guion, el español Juan Antonio Bayona. Es una película que se ve muy real, de tremenda factura técnica, coproducida por Netflix, dramatizando un gran hecho histórico de 1972 sobre un equipo de rugby del Uruguay que en su viaje hacia Chile cayeron en la Cordillera de los Andes y tuvieron que comer de los cuerpos muertos de sus compañeros para poder sobrevivir. Estuvieron incomunicados por más de 2 meses y se creía todos estaban muertos, aparte de desconocerse su paradero exacto. Unos sobrevivientes lograron una hazaña de alpinismo al cruzar la Cordillera, tras el accidente aéreo, que mató a varios pasajeros y a los 5 tripulantes de las fuerzas armadas, y el posterior enfrentamiento con el clima, el hambre, las heridas y las avalanchas a la vera de la naturaleza de la poderosa cordillera de los Andes. Dos personas en particular fueron trascendentales en la sobrevivencia del grupo, si bien fue un trabajo de equipo. Fueron Roberto Canessa (Matías Recalt) y Nando Parrado (Agustín Pardella), quienes apenas estaban alrededor de los 20 años de edad. El realismo que crea el equipo de producción de Bayona es impresionante, todo es impactante y muy visceral, sin proponer sensacionalismo, pero si tal cual percibir ésta vivencia extraordinaria en toda su gama, donde practicar el canibalismo era la única salida para poder vivir y ese trance a aceptar hacerlo se vive tan determinante en el filme. Ese paso que no solo representaba un esfuerzo del tipo de alimento que era para comerlo, al pensarlo, sino como aspecto o debate ético y hasta, o después, religioso, desde gente quien era intachable. No obstante el filme de Bayona propone una mirada alejada del catolicismo que profesaban los integrantes de ese vuelo, arguyéndose en conversaciones un apego a lo más terrenal y palpable, proponiendo una fe en la misma humanidad, amparada en la misma gente, en sus recursos intelectuales, saberes y sensibilidades, en tener los pies puestos en la tierra y buscar soluciones por ellos mismos, incluso desestimando que los vengan a rescatar, aunque estaban llenos de figuras católicas en sus vestimentas. Es una película que empieza narrando preguntas que se supone responderá lo que veremos, como enfrentarse al mundo por uno mismo, no solo de manera existencial, como complemento; o por lo más marcado, lo más terrenal, sino incluso se puede entender económicamente o desde el cine social. Se siente en ello un humanismo hacia el prójimo y al mismo tiempo proclama el anhelo de autosuperación. El filme hace ver cuan difícil era dar el paso de comer carne humana, pero era un paso indispensable para lograr sobrevivir, aun cuando Nurma Turcatti (Enzo Vogrincic), un eje importante, no quería hacerlo (aunque lo llegó a hacer). No obstante ayudó en todo y proporcionó un estado de ánimo general, un estado positivo al grupo, como de unidad y compañerismo casi de hermanos, de gente que se ama altruistamente, tal como anuncia el título, de una sociedad en que todos se ayudan mutuamente, en que todos juntos salen adelante, apoyados en las distintas propias habilidades, como aquel que arregla la radio o aquel que sabe de electricidad, o de medicina, o se halla en mejores condiciones físicas. Es un filme en el que se vive mucha tensión y a la misma vez mucha fe en la humanidad. Se siente un estado de lucha más que de melodrama, de enfrentar la adversidad, aunque había lógicos bajones anímicos, pero no pasaba mucho y volvían a la carga, a no dejarse rendir. El presente suceso es un canto de éxito, hasta conseguir lo extraordinario, desde gente real. Cada momento, cada pensamiento, toma peso humano, que implica trascender como persona, desde la esencia humana, enfrentar la muerte, que la invoca la poderosa naturaleza; así mismo enfrentar la falta de recursos. Se trasmiten muchas emociones, visualmente. Hay mucha sensibilidad en el ambiente, Bayona logra mucha empatía con su versión.
domingo, 12 de noviembre de 2023
Investigation of a Citizen Above Suspicion
Ésta película del italiano Elio Petri ganó el Gran Premio del Jurado en el festival de Cannes de 1970 y el premio Oscar a mejor película extranjera en 1971. Los guionistas son el mismo Petri y su compatriota Ugo Pirro quien también es guionista de El jardín de los Finzi Contini (1970) de Vittorio De Sica, que así mismo ganó mejor película extranjera en los Oscars de 1972. Lo protagoniza el excelente actor italiano Gian Maria Volonte quien fue muy popular internacionalmente desde el inicio de su carrera actuando en célebres spaghettis western, pero que gustaba mucho del cine social-político donde también destacó como con la maravillosa película presente. Ésta obra es una sátira sobre el poder, y el control de quienes lo lideran, enfrentados a los movimientos socialistas o izquierdistas de la época, representados en la huelga de trabajadores y especialmente la lucha de los estudiantes marxistas, todo muy propio de su época de fuerte lucha social e ideológica. Al protagonista lo conoceremos como El Doctor (Volonte) y es el jefe de homicidios en la policía italiana, que está apunto de retirarse, admirado, respetado y aplaudido por sus subalternos, compañeros y jefes, pero quien planea una locura, botar todo a la basura, destruir su reputación (e ir a la cárcel) y de paso de la policía y de sus líderes, donde entra a tallar el humor negro, reírse de lo que no es habitual reírse. Pero no se trata de delatar corrupción o eso no es lo más importante, sino de cosas que parecen mucho más superficiales, celos, capricho, sentirse humillado en quien es (quizá por alguien que cree menos que él), una especie de fantasía sadomasoquista que llega muy lejos, ponerse a prueba como asesino, poner a prueba su inteligencia y su saber, y a la propia policía en lo que debería ser, pero todo ello al servicio de lo criminal, de un calculado y frío asesinato, de su bella y banal amante, pero una mujer sensual que gusta de estar cerca del poder, en cierta manera una especie de Marilyn Monroe. No hay que obviar que El Doctor cree muy parecido lo criminal, en su estructura y movimientos, a la misma fuerza de la ley. El filme es una sátira plena observando al Doctor buscando inculparse con muchas pistas obvias pero que rayan en el humor inteligente, aunque también medio WTF, y a toda la fuerza policial confundida o incapaz de asumir su culpabilidad. Es ahí que Petri y Pirro hacen de las suyas con bastante creatividad, exhibiendo mucho conocimiento del cine noir, del cine criminal, al tiempo que el fondo es político y de lucha de poder, si bien los estudiantes marxistas no poseen demasiada dimensión, ni tampoco los líderes gubernamentales que hacen lo imposible porque no salga a la luz que el jefe de homicidios es un asesino y así evitar no manchar la reputación y el orden de las cosas. Hay escenas muy desopilantes con policías en realidad inteligentes (acá no hay tontos), que ven en efecto pruebas contundentes contra el Doctor pero no quieren aprobarlas de ninguna manera, por lo que significaría, aparte de una cierta sutil lealtad de cuerpo y así van a culpar a quien sea, menos a su profesión y esto curiosamente no es tan irreal, pero lógicamente se trata de separar malos elementos, no de tacharlo todo, y puede leerse como una crítica. Estos policías driblean no aceptar que El Doctor es un asesino (hasta alguno parece pedir permiso para poder intentar culparlo). Incluso hay un especie de momento onírico -igualmente como de videncia- donde los jefes obligan a El Doctor, humillándolo, a aceptar su rocambolesca inocencia, es decir mirarse como monigote del poder, puesto que hay cosas más importantes que defender y por las que pelear. El filme empieza laborando a través de cierto notorio absurdo y lentamente justifica todo hasta ser muy lógico aunque dentro de la libertad creativa del humor negro y la sátira política. Da mil justificaciones de porqué el Doctor está cometiendo ésta locura, sin optar por lo más fácil, es decir que es un desequilibrado que está yendo contra la esencia de quien es, y quien lo ha concebido con un acto perverso, siendo un filme mucho más audaz que si hubiera propuesto abiertamente el idealismo. El poder simplemente se comporta como el poder -en el planteamiento juguetón y nada siniestro pero tampoco nada ridículo de El Gran Hermano- mientras los estudiantes son reflejo típico de la época, incluso se ven violentos y básicos, en cierto contraste con la mujer erótica de El Doctor, interpretada por la hermosa Florinda Bolkan, actriz brasileña que trabajó mucho en Italia. El filme versa en el noir hecho humor inteligente. Cada cosa que hace contra sí el Doctor es un deleite -y hace mil peripecias tanto como presenciamos muchas memorias de soporte-, con un Volonte que da clases de actuación con su intensidad y hábiles discursos, con su emotividad a flor de piel, con su expresividad.
lunes, 31 de julio de 2023
Puss in Boots: The Last Wish
Ésta es la primera película que mi hijo de 4 años ve en una sala de cine y ha sido todo un éxito. Ha resultado más buena de lo que inicialmente imagine, convirtiéndose en una gran experiencia familiar y cinéfila para un niño pequeño y de paso para los adultos. En la sala los mayores reían bastante. Es una secuela de Puss in boots (2011) y ha logrado incluso ser mucho mejor que la primera. Ésta película de 2 directores, Joel Crawford y Januel Mercado, no conocidos por el gran publico es tremenda carta de presentación para ambos y perfectamente nominada a los premios Oscar 2023, hecha a computadora por DreamWorks Animation. La animación en lo visual ha sido una delicia, intachable. Así mismo el filme tenía ideas inteligentes expuestas con notable claridad. Se ha tratado con la idea -madura y atípica- de tener una sola vida y no temer a la muerte por ello, porque la muerte siempre acecha de cierta manera, pero no se puede vivir con miedo, puesto que el heroísmo (o la vitalidad, la personalidad y la autoconfianza) no es un lugar nunca de confort, un lugar banal, sino un acto de valentía y naturalidad. No es que el miedo no deba existir o no lo tengamos presente, siendo necesario pues nos alerta del peligro y nos inflige cuidado y atención por nuestra seguridad, y sobrevivencia, y hasta nos entrega calidad de vida, pero hay que saber manejarlo, superarlo o atenderlo, sin que nos quite la normal existencia, o haciendo más que eso. El gato con botas (la magnífica representativa voz de Antonio Banderas en todas las versiones) es un héroe que pelea con gigantes, un héroe popular que ama ser famoso y admirado por el pueblo, por la gente, aun cuando es un especie de Robin Hood, tiene en su haber un precio para ser atrapado por la ley, pero es full bondad y reflexión, aun cuando puede ser demasiado pícaro y manejar defectos, como cualquiera. Un día se entera que le queda una sola vida, 8 ya las ha perdido, y ya no será lo mismo. Él suele ser atrevido y torpe por ello, pero ahora debe tener mucho cuidado. Es entonces que entra a tallar tremendo personaje, un cazarrecompensas que es al mismo tiempo la muerte, un enorme y fiero lobo que silva su llegada y carga un par de hoces, adaptando éste cuento de hadas al western, no solo a la fantasía. Ese tono que gana con el western es un gran acierto, uno de varios tonos y varios aciertos. El relato hace un poco la relectura del cowboy jubilado que debe volver a cabalgar. El filme también trabaja en equipo y en grupos. Hay varios grupos. Uno de ellos, de cazarrecompensas, por el doblaje toma la identidad argentina y es ganancia para el conjunto. El gato con botas no solo tiene un reto que vencer en la muerte sino con el Gran Jack Horner, el gigante malvado, y quien tiene un background político y folclórico interesante. La participación del chihuahua sufrido pero libre de perturbación, inocente, positivo, también es una curiosidad que con el trajín o percepción de la existencia da mucho más que el libro de autoayuda y es una buena reinvención de como ver las cosas con optimismo enfrentando lo cursi para proclamarlo una vez más, como uno más de mil aciertos en un filme bastante destacable como película para niños. Es una propuesta que entretiene de principio a fin, que tiene humor bueno y sano, que le da nueva dimensión a lo que conocemos, que moderniza el cuento infantil con creatividad y gusta a todo el mundo.
domingo, 12 de marzo de 2023
Everything Everywhere All at Once
Ésta película es mi apuesta por que se lleve el Oscar 2023 a mejor película. Le pertenece a Daniel Kwan y Daniel Scheinert. Esto es hollywood por la puerta grande, el cine americano más popular y representativo en plena gloria. Es hedonismo a la vena, es felicidad en estado puro, es optimismo sacrílego. Es un filme que no teme ser ridículo, es abiertamente ridículo en muchísimos momentos, es en mucho una comedia sin vergüenza de serlo, siendo bastante tonta en bastantes ratos, pero mientras ocurre juega con la ternura y la inocencia en esa trasgresión, empatía colectiva pop marca de la casa, de Hollywood, si bien Hollywood es muchas cosas, o mejor dicho el cine americano es muchas cosas, es muy diverso y abarca prácticamente todo cuando se le expurga, hay para todos los gustos, pero el cine americano pop es el más masivo e internacional, el que está prácticamente en todas partes (como invoca el título de la película), el más dominante, y busca ser sobre todo entretenimiento, otorgar simple y llana e importante felicidad y en todo esto éste filme se arroba lucidez y coherencia, aun cuando intenta responder la complicada e imposible quizá pregunta del sentido de la vida o como dice el filme, ya llegará más adelante la respuesta, mostrándonos que siempre caeremos en ser diminutos y estúpidos frente al inconmensurable saber del universo, porque se clama que hay finalmente saber y no sinsentido, aun recurriendo a mucho de aquel. Ésta propuesta busca darnos opciones frente a la poderosa frustración existencial, el recurrente dolor y la "eterna" derrota, aludiendo incluso que la felicidad efectivamente es pasajera y vuelve muy seguido a no tener sentido la vida producto de que las frustraciones, el sufrimiento y las derrotas muchas veces llegan a ser demasiado. Es un filme que es plástico con el absurdo y la extravagancia, invoca el cine japonés más freak, o la originalidad y libertad del universo del anime, es como emular el mundo de los Power Rangers como hegemónico, es extremadamente abierto a caer en cierta idiotez, pero siempre termina a fin de cuentas dentro de lo lógico y entendible y hasta incluso sabio de a pie, aun cuando trabaja con la ciencia ficción, con el multiverso propio de nuestra época (si bien se impone el comercial), porque todo tiene pasado y se puede rastrear, pero el multiverso está en toda fuerza pop en ésta contemporaneidad. No obstante los Daniel´s hacen lo que no logran los ubicuos superhéroes, arrasar en las premiaciones nacionales y tener grandes posibilidades de llevarse el anhelando Oscar de mejor película, aun cuando es una película que tiene mucha osadía para articular cantidad de ridículo abiertamente, con lo que muchos tipos serios y remilgados rehuirán identificarse por ello con ésta propuesta. Pudiera parecer un filme no muy serio para premiar pero sus continuos razonamientos muy inteligentes y prácticos o útiles y cercanos dentro de un paquete de original sci-fi y comedia boba y muy visual con mucho manejo de lo inicialmente absurdo la hacen la mejor opción a la hora del balance, pues es una fiesta del Hollywood más popular, un grito de identidad sobre el hacer entretenimiento mundial y es una obra con mucha originalidad, ese manejo del absurdo convertido luego en sabio de a pie no tiene pierde. Es dentro de todo un filme muy inteligente, mediante respuestas directas y claras, cuando en realidad está respondiendo a la imposible pregunta filosófica del sentido de la vida, de como tener amor por la existencia frente a revertir dolor y derrota, y aunque se preocupa por la diversidad sexual plantea como centro a la familia tradicional, justifica personalidades, da sentido a la bondad, y es como aparentar tontees y ser como el marido, realmente astuto y fuerte. Es también un viaje de vasta creatividad con su metaverso intenso, esperpéntico y rocambolesco, y su calidad de Matrix cómica. También hay que notar que tenemos a una familia asiático-americana que se maneja muy bien en el cosmopolitismo, con actores en estado perfecto, no temiendo el ridículo y mostrando empatía y buen dramatismo en otros ratos, proponiendo buena diversidad en sus performances. Muy bien Michelle Yeoh, Jamie Lee Curtis y todo el reparto. Lee Curtis hace por momentos de la némesis y es hilarante como una mujer mayor solterona de amplia panza que se encarga de cobrar/calibrar los impuestos -con condecoraciones de por medio que son muy parecidas a objetos sexuales, que luego incluso se explotarán así en la trasgresión-. Ésta comedia entre Yeoh-Curtis sucede cuando se mezclan dos diferentes planos y salta a la realidad el personaje de Lee Curtis tras Yeoh entrar en el multiverso a poco de introducirse literalmente a través del absurdo y lo proclamado de raro; cada golpe que recibe Lee Curtis y el gesto que coloca ante ésta locura de la cliente que hace Yeoh en lo real es medio subversivo y muy americano de paso. La interacción de ambas da mucho jugo, su celebridad no inhibe su sentido del humor. Así mismo entre Evelyn (Yeoh) y el marido fiel, noble y "debilucho" (Ke Huy Quan) hay tremenda interacción sensible; familiar y romántica al mismo tiempo. En cierto momento parecen escenificar In the mood for love (2000) aunque más light. Evelyn también parece de cierta manera homenajear la esencia de Grease (1978) con su casaca colorida que dice atrás punk. Es decir, lo familiar también puede ser punk. Tenemos en ésta película mucha acción, pero mucha parodia del kung fu volador que ha caracterizado a Yeoh.
viernes, 8 de julio de 2022
Misery
Misery (1990), de Rob Reiner, es una de las mejores adaptaciones cinematográficas de un libro del prolífico Stephen King (dueño de tremenda imaginación y sin duda maestro del género de terror), escritor que ha sido llevado a la gran pantalla en montón de oportunidades. En Misery se puede pensar que Stephen King hace justicia a su memoria quizá o entrar en ese juego anecdótico, como el bullying escolar -quizá bajo el cliché de algún gordito abusivo- o incluso con el retrato de una pareja, si pensamos en que la escritura se alimenta también de nosotros mismos, no solo de lo interesante que encontramos alrededor. Misery a cierto punto es políticamente incorrecta, sobre todo para hoy en día de feminismos furiosos y ubicuos, porque uno puede sacar una lectura adicional de Annie Wilkes (la gran Kathy Bates, que por ésta actuación se hizo merecedora del Oscar), uno puede pensar con Wilkes cómo son las mujeres en general, es decir sin exagerar, pues Wilkes es una psicópata, una criminal, uno puede pensar que las mujeres suelen tener esos cambios radicales de humor y reacciones fuertes de imprevisto que tiene ella, esa bipolaridad de la protagonista, de señalar los tantos cuidados que hace para quien manifiesta amar y en otros ponerse muy fastidiosa y hasta violenta cuando algo le disgusta. Wilkes es un personaje riquísimo y desde lo frontal y claro. Soy tu fan número uno, le dice varias veces a su escritor favorito, a Paul Sheldon (el querido James Caan, que hace tan solo 2 días atrás acaba de morir), a quien ha secuestrado, y deja ver un poco que hasta pudo ser la que ocasiono su accidente (le dice que lo venía siguiendo y que sabia que pronto se iría). La parte donde se ven las piernas hinchadas y deformes de Sheldon como también la parte donde se venga Wilkes con el martillo al conocer el odio que le tiene el discreto Sheldon son terror puro, se siente escozor. Otro momento glorioso es cuando falla de manera muy simple un plan maestro de Sheldon de quitarse de encima a Wilkes. Ya cuando leemos el libro de recuerdos de la psicópata, y sabemos quien es en todo detalle, resulta la cereza del pastel pues el magnífico y macabro personaje ya está super consolidado. El disparo con la escopeta es violencia en toda alevosía y una obra de arte del poder de locura y con quién tratamos. Misery es un puerco y una mujer sufrida destinada al abismo (muerte que hace temblar hasta el espectador cuando Wilkes pierde los papeles), lo cual es la propia enfermera desequilibrada, en el horror de lo extremo y otro acto recurrente de política incorrecta en tiempos de tolerancia cero, todo lo que hace una genialidad de ésta película aun cuando la lucha entre Wilkes y Sheldon llegue a lo más vulgar (y realista), a la acción pura y dura desde la expresión de ninguna ciencia, sino de la desesperación y lo bruto. Sheldon es un escritor de fan de pueblo, y esa aura de llaneza es otro plus del filme que se maneja con veracidad para que aquella gruesa mujer de apariencia humilde aparezca en su vida como la pesadilla en persona. Cuando ella se sincera y dice ser poca cosa para él, Sheldon ni se inmuta, no miente, no la consuela, así es de dura su vida, aunque esa misma dureza sea la que lleva en la personalidad Wilkes, y sea tan devastadora. Recuerda un poco a la enfermera y asesina real Martha Beck de la que se basó Los asesinos de la luna de miel (1970). Richard Farnsworth con 70 años como el sheriff del pueblito donde vive cerca Wilkes es también tremendo acierto. Aunque es bien viejito y pasa por débil físicamente es inteligente y lleva una muy buena investigación. Además el sherriff y su ayudante secretaria complementan la imagen de la relación macabramente afectiva entre Wilkes y Sheldon. La enfermera y el paciente forzado parecen dentro de una comedia romántica perversa. El sheriff complementa, suaviza y balancea, la imagen general con una situación de pareja de amantes adultos viejos que tienen sus fricciones pero se lo toman con relajo e ironía y amabilidad. También es curioso pero bien hecho como relaciona el Sheriff una línea del libro de Misery con una respuesta de la enfermera psicópata, más el carácter intratable desde lo público. Inicialmente parece será una tontería, como el ritual de Sheldon al terminar de escribir un libro, lo de que el sheriff quiera leer la saga de Misery como pista, pero llega a tomar mucho sentido y hasta audacia.
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martes, 5 de abril de 2022
CODA y el Oscar de mejor película central
CODA, la segunda película de Sian Heder, es la ganadora del Oscar 2022 a mejor película, y es la película que solemos odiar, la que no satisface a todos y es siempre difícil para éste premio lograrlo, porque muchos quieren ver el cine como uno solo y claro todo lo es al final, tanto lo bueno, lo malo. No obstante el cine es muy diverso y tiene en realidad distintos públicos y sobre todo diferentes conocimientos y también influye mucho amar de verdad algo -tener real pasión- y adentrarse en sus mejores formas y tantas posibilidades, o al menos ser curioso y aventurero con sus tantas expresiones y distinciones. Hay un publico muy básico que se contenta con algo muy comercial, muy amable y bastante fácil, éste publico sigue principalmente la cartelera y ese es el estilo que busca ver. Otro público navega en sus dificultades, y entre su hedonismo, exigencia intelectual y el requerimiento de cierta paciencia; éste público además ama el eclecticismo, desde el cine B hasta lo más arty.
El cine popular, la excepción hardcore y cierta jerarquía cinéfila
Parásito (2019) ganó mejor película en los Oscars 2020 y esto fue una novedad que sucediera, que no ganara una película americana o pro cine americano, sino que gane digamos una película -en lo que significa para el americano- de lengua extranjera, distinta si se quiere al estilo del arte americano. Para el caso fue una película coreana, aunque de alguien muy admirado y querido por la cinefilia hardcore; y en realidad se hizo con Parásito un filme accesible dentro de ésta cinefilia hardcore -venida del cine arte más grande o llamativo, del festival de Cannes, donde ganó la palma de oro 2019-.
No obstante Parásito no es una película convencional o típica de los Oscars centrales. Parásito no es el tipo de película que atrae a EEUU en general, por ello su triunfo es excepcional. El tipo de éstas películas está destinado en el evento a película internacional o extranjera. Pedirle lo contrario es negar al verdadero público de los Oscars o terminar odiando películas como CODA, que son las que en realidad tienen mayor cabida y aceptación allá, el cine americano popular pero comercial con cierta reputación. CODA ganó el premio del público y el máximo premio de Sundance 2021.
CODA no está en el top de la cadena jerárquica de la cinefilia más exigente, pero existe un nivel mucho más bajo, que también es popular, más popular; y hay un pedido, por un gran grueso del publico americano y derivados internacionales que es el de las carteleras comerciales y su taquilla con películas como las de los superhéroes. Hasta un presentador nocturno bromeaba llamando a las nominadas del Oscar los vegetales del cine, saludables, notables, lo mejor, pero no divertidos ni deliciosos; hasta ahí llega esa "barrera" en que se divide la cinefilia hardcore con simplemente gozar de la cartelera y lo más pop y olvidable. Pero el Oscar no puede compensar a los de éste nivel, como muchos quieren, a lo Parásito, porque sería perder de vista ya el nivel artístico, o autoral, de originalidad, profundidad y distinción, salvo entregar premios técnicos o alguno tipo el último, por voto de las redes sociales.
Mi solución en la entrega del Oscar central era en lugar de premiar una película crowd-pleaser, como CODA o Belfast que peleaban el Oscar mayor, yo hubiera optado por una película espectáculo; no que CODA no lo sea o que éstas que yo señalo de espectáculo no tengan de amables y accesibles, sino que gane una película más de apoteosis que complaciente; intensa, llena de fuerza visual, que impacta, y al mismo tiempo con su personalidad y autoría, como lo representaban Dune, West Side Story y, la que más me gustaba, Nightmare Alley. Mucho menos premiar centralmente una película lejana al verdadero publico del Oscar, ese que cada vez se aleja más, como demuestran las estadísticas, con los 2 últimos años que señalan la menor visibilidad televisiva, aunque también influye que la tv se usa menos hoy en día; así igual es culpa de estar demasiado bajo el level de conocimiento y exigencia del público y no poder compensar a un grueso masivo. Tampoco era premiar una película conflictiva o con conflictos, que le genera disgusto a un buen grupo de espectadores.
La gran ganadora de la noche: CODA
CODA realmente no es una mala película. Yo le otorgo 3 de 5 estrellas, es decir, pasa, la pongo en el medio, es decente digamos. Tiene muchas cosas a criticar, pero también virtudes y cierta complicidad cinéfila y sensible y hasta unos momentos bastante aplaudibles. CODA es ciertamente convencional, otro punto en contra, aun cuando un cine raro que también es propio y frecuente de nuestra modernidad no suena tampoco muy atractivo, sino es mejor un cine que tenga de clásico y de moderno; es decir, que tenga un balance y no que sea un filme fastidioso o incomodo, sino que sea hedonista al fin y al cabo, que sea claro, aunque con autoría, originalidad, coherencia, sabiduría y personalidad.
CODA tiene 2 grandes momentos, 2 muy buenos
UNO
Se da cuando el padre sordo, y con su edad, pero un tipo cool, envuelto entre el relajo y lo dramático, que interpreta un hombre sordo real, el talentoso y muy expresivo Troy Kotsur, yace en el colegio con toda su familia, donde su hija con habilidad musical va a cantar, observando que para ésta jovencita cantar es su gran pasión, aparte de lo que siente por su noble familia.
Éste gran momento se ve curiosa (e inteligentemente) desde el padre, lo percibimos desde su subjetividad y es que tiene una gran decisión a cuestas. Él trata de coger el momento del canto, mirando alrededor, pensando. Entonces nos ponemos en medio de su silencio natural por su sordera. Trata de poder entender a su hija, si tiene talento. Ésta hija es demasiado madura para su bien, ella es capaz de sacrificar sus sueños por amor a su familia. Tenemos acá otra connotación para que el padre no cargue con la culpa de una futura frustración, típica de pueblo chico. Tiene que pensar bien.
Aquí está el meollo del filme, hacer un gran sacrificio y dejar ir a la hija, pero el problema no solo es por típico amor de padre, por la unidad familiar y por la proximidad de protección sino porque también ella cuida de cierta forma de ellos, es una bisagra entre el mundo de los sordos y los que oyen. El hombre que hace Kotsur es un buen hombre y también un buen padre, sin ínfulas de maestro; igualmente es muy sensible. No obstante es un ser además práctico y realista. Éste momento queda determinado en el silencio, en el mundo que se trata de inmortalizar.
Su respuesta aunque, lógicamente, se ve venir, es el trato que da Heder -además la guionista del filme- lo que cierra tan especial todo esto. El filme maneja mucha sensibilidad y hay que acotar que logra una media decente con ello, aun cuando hay además algunos ratos ridículos, momentos buscados como lindos o momentos demasiado planos.
DOS
Éste es cuando la hija audiciona (para entrar en la elipsis del mundo profesional de la música). Emilia Jones hace de la hija, llamada Ruby Rossi, nombre que se compone con el apellido y queda un sonido algo ñoño, y en ella ciertamente hay una notoria lucha con ello, hay bullying escolar. No olvidemos que vive en un pueblito pesquero. Ruby, aunque amable, de genio en general dócil, pelea por no dejarse marginar por el prejuicio y la diferencia que creen algunos ver en tener una familia de sordos -familia que está plenamente integrada a la sociedad, aunque medio que dependen de la ayuda de traductora de Ruby- y también por trabajar en la pesca y oler a veces a pescado, no ser tan cool (cosa que le quita el sueño al americano).
Emilia Jones hace tremenda actuación, cuando une canto con lenguaje de señas para explicarles a sus padres y al hermano la canción que está cantando en plena audición; y es un momento que luce, pensándolo técnicamente o bien, excepcional, sobre todo porque supone en la recreación de la vida que nace de lo espontáneo, y también porque se une al anterior glorioso momento de manera natural. Es la reacción, el feedback y la empatía familiar.
Me parece muy complicado cantar bien y encima hacer señas para explicar ese canto al mismo tiempo, sin contabilizar el nervio. Esto puede emocionar sentimentalmente, sobre todo a la mayoría, que eso es, pero pensarlo racionalmente me genera un aplauso mayúsculo, mayor, en lugar de verlo solo por su sensibilidad, que obviamente todo esto es un paquete y ésta sensibilidad con la noble familia es lo que le otorga sentido a la hazaña. Ésta manifestación de amor proclama que seguirá pensando en ellos aun a la distancia, que estarán unidos por siempre.
La relación de amor de pareja de la adolescente me parece endeble o, mejor, demasiado sencilla, poco, por no decir poca cosa; suave, para bien y para mal. El profesor que hace el mexicano Eugenio Derbez es una plaga de clichés y broma involuntaria, pero al mismo tiempo tiene algo de humanidad, de ese ridículo que enfrenta Ruby, puede que éste ridículo pase por intencional. No soy muy fan del cine que hace o donde participa Derbez, pero aquí al menos se ha ganado un poco mi simpatía. CODA no es un filme demasiado memorable, pero tampoco me parece un bodrio, cumple con su lugar. También simboliza a un colectivo con muy poca mención y no hay que ser tacaño tampoco y aquí hay su cuota de talento y justificación, aunque también haya defectos en general. Que sea un remake no importa porque pueden haber valiosos remakes y éste, con el Oscar -que sigo y hago excepciones-, ha hecho que lo vea y así con mucha gente, y ha logrado así además por sí un valor, cumplió entonces.
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miércoles, 23 de marzo de 2022
Belfast
Ésta película se basa en la infancia del director británico Kenneth Branagh, nacido en Belfast, capital de Irlanda del Norte. Su retrato es interpretado digamos que por Buddy (Jude Hill, en su debut en el cine), un niño de 9 años. Es un filme que por momentos de tan intenso que es parece un musical, una obra de teatro con efectos especiales. Tiene un toque de cierta exageración o propio del espectáculo, como con los disturbios en las calles contra las minorías católicas o las peleas contra el gángster local que no lucen realistas del todo, sino son parte de esa magia que vive la familia de Buddy cuando van al cine, fanáticos en especial del western, de joyas de ese género; o en particular, y queda muy bien descrita su pasión cinéfila (y la de Branagh), cuando disfrutan del musical británico Chitty Chitty Bang Bang (1968), sobre un auto volador, y se sienten dentro del filme y de la historia que la llegan a experimentar en la piel. Buddy es un niño bueno, inocente, muy pegado a su familia, muy amante de todos ellos, sin sentimentalismos baratos, pero desde la empatía familiar ideal, que obviamente existe aunque puede sonar algo fácil como séptimo arte tanto como aquella de eterno conflicto. El filme posee de histórico porque se enfoca en las revueltas y ataques de fines de los 60s de los protestantes contra las minorías católicas -que tiene de identificación política, territorial y nacional-; esto perdura en toda la propuesta, pero si bien Branagh no escoge ser esa minoría, los apoya o mantiene un estado de total tolerancia y comprensión con ellos, que llega a decirlo directamente el padre de Buddy a éste, con cierto toque a peliculero digamos también, reflejado en la obra en la inocencia de enamorarse de una niña bella católica. Otro punto constante del retrato es la necesidad de subsistencia económica, que está muy bien expuesta; la familia de Buddy no tiene mucho dinero y el padre tiene que ir fuera de Belfast continuamente a trabajar y traer dinero. Esto trae peleas entre el padre y la madre de Buddy, por más que existe amor entre ellos. Son interpretados por Jamie Dornan y Caitriona Balfe, dos personas de gran belleza que no obstante lucen creíbles como gente de cierta humildad; Caitriona ha sido una modelo muy famosa y su carrera en el cine ha empezado hace 10 años, tiene 42 años. Caitriona en su papel luce una mujer terca, de carácter, no quiere dejar Belfast ni sus raíces, origen y conocidos, que incluye alejarse de los queridos abuelos paternos que son cosa aparte en ésta propuesta, un gran trabajo sentimental y romántico que muchos adoran y han celebrado, en la piel de Judi Dench y Ciarán Hinds que están de lujo, sobre todo Dench a sus 87 años. La madre de Buddy aun amando a su marido no quiere irse de Belfast y Buddy, aunque pequeño, piensa igual; el padre quiere emigrar para estar todos juntos -sin él tanto fuera- y con mayores oportunidades. En todo esto el filme puede que esté exhibiendo una pelea sutil por un cierto nacionalismo contra algo mayor, quizá la palabra Reino Unido, adscrita a una mejor existencia. Pero como dicen las oraciones finales: los nacidos en Belfast, los que se fueron, los que se quedaron, los que murieron, siempre han llevado en el alma éste lugar. Branagh celebra la ciudad donde nació, pero como fantasea la abuela con el cine su lugar en realidad es mental, abstracto, emotivo, como con el amor por la familia, nuestro verdadero territorio.
domingo, 20 de marzo de 2022
Nightmare Alley
Hacer remakes buenos es cosa difícil, y hacer además un remake de una obra maestra o de culto lo hace un reto gigantesco. Nightmare Alley (1947) de Edmund Goulding es una obra maestra y también una obra de culto, es cine clásico con una historia oscura, rara para la época, una verdadera gema. Se basa en la novela de título homónimo publicada en 1946 por un escritor maldito, William Lindsay Gresham. Guillermo del Toro y Kim Morgan se encargan del guion del filme del 2021. Guillermo dirige y han cambiado cosas, explicado y ocultado otras, le han puesto 40 minutos más al metraje y parecen 2 películas distintas, aun cuando tienen el mismo magma, la novela de Lindsay Gresham. Otra virtud es el protagonismo de Bradley Cooper, se ha convertido en uno de los mejores actores de la actualidad y llena de expresividad la pantalla. Tyrone Power hacía de un huérfano que caía en la correccional y se había vuelto un tipo ambicioso, egocéntrico y egoísta. Hambriento de dinero logra convertirse en brujo o adivino, con cierta reminiscencia al popular escapista Houdini, al ámbito de carnaval, espectáculo y circo en general, era un estafador. Cooper es ese mismo personaje, Stanton Carlisle, pero él es un tipo que oculta su perversidad, tiene secretos, rencores que carga como mochila, lo mismo pero en otro lado en el Carlisle de Power con haber otorgado una bebida a un alcohólico de avanzada enfermedad. En Power surge ambigüedad, se dará un factor presentado novedosamente en lo clásico pero muy recurrente en el cine de hoy en día. Guillermo opta por el realismo con especial maestría en el cine negro clásico pero con la brutalidad del cine moderno. Por todo esto los últimos 40 minutos del filme de Del Toro son sublimes, oro en estado puro, entretenimiento y hedonismo a la vena y una hazaña porque es algo nuevo, tan bueno como lo del pasado que luce por esa parte complejo pero despojado de adorno. Richard Jenkins hace tremenda performance, distinto personaje al filme clásico, éste ahora es un asesino (serial quizá) y jefe mafioso; el anterior era un millonario y empresario, pero ambos tienen un amor que quieren ver por última vez de manera sobrenatural y el estafador Carlisle prepara lograrlo. El plan trae sorpresas, ambas producto de su propia lógica. Jenkins en su rol lanza un devastador y literal: ¡voy a destruirte!, desespera la situación, desencadena la ira dormida, así mismo hace brillar magia cinematográfica. Ahí Guillermo pone dinamita, donde Power luce super clásico, remilgado. Pero no solo ahí el dúo Morgan-Del Toro logran lo imposible, vencer la "perfección" -entre comillas porque descubrimos que ahora le pertenece a otro-. La imagen del monstruo -el cierre de éste círculo perfecto- toma más forma en la última Nightmare Alley; la imagen es más dura, más potente, más dolorosa, más melancólica, más destino, ésta se argumenta más además. Esto hace que Del Toro haga una primera mitad bastante calmada, mucho más sutil en el alcoholismo y desaparición de Pete (que en el clásico es más bello su relato); hace uso de una narrativa en general detallista y lenta a un punto. Pero en la magia del mexicano está que al Carlisle de Cooper siempre se le achaca eso que nunca se le dice al exaltado galán Tyrone Power (salvo por las acciones del genial gigante Mike Mazurki como el bruto y básico Bruno que no se compra nada y parece pura envidia oculta), qué se le nota lo estafador por más que lo disimula o le salen bien las mentiras (mejor explicadas las estafas como adivino en Del Toro, aunque lo de llamar clave es una simplificación ingeniosa en lo práctico y lo empático esencial en la de 1947), que huele mal en realidad, que se nota que es de baja calaña, que es un elemento podrido, poca cosa, un mequetrefe, menosprecio que el Carlisle de Cooper siempre ha luchado por vencer, cosa que tampoco está en la de Goulding que está más centrado en lo esencial, aunque sin obviar que igual así logra ser efectivo y resaltante (o en Goulding parece propio del subconsciente). En la de 1947 la psiquiatra hace un uso esencial lleno de audacia que es tan solo mentir; en la del siglo XXI queda bastante patente lo rata que se anuncia la psiquiatra, con una Cate Blanchett exuberante en comparación a una discreta Helen Walker. Sobreviviré sentencia la del 2021, muy femme fatale. El mexicano deja en el ambiente el olor a sangre, a vísceras, un éxito en todo sentido. Bradley lucha con lo obvio, que su físico lo sindica de galán, y triunfa Del Toro, trabaja muy bien con ello, para hacer algo distinto, romper con imágenes preconcebidas con coherencia y habilidad. Ambos filmes giran en base a la fatalidad del alcoholismo y es ahí que Lindsay Gresham dejó el alma y pisó la gloria.
domingo, 13 de marzo de 2022
King Richard
Dirige Reinaldo Marcus Green y es su tercer largometraje. Nos retrata como el padre de las famosas tenistas Venus y Serena Williams las hizo campeonas, encaminó y construyó sus carreras. Es un retrato sentimental de un hombre humilde pero inteligente que tuvo un plan y fue incluso contra la corriente -tomó varios riesgos- y logró que 2 de sus 5 hijas se convirtieran en legendarias tenistas. Es un filme que muestra todo muy claro y sencillo y muy interesante. Richard Williams (Will Smith) era un simple guardia de seguridad y vivía en un barrio peligroso y pobre, Compton (Los Angeles). Iba a la cancha de tenis publica y tenía que lidiar con los pandilleros habituales, muchas veces fastidiosos y amenazantes. Se llega a ver que había una vecina que paraba denunciándolo; el filme habla de abuso paterno, al haber tanta exigencia de parte de él en son del triunfo deportivo, pero el filme se desliga de ello y hace ver que Richard tenía un plan de éxito deportivo y además quería alejar a sus hijas de lo lamentable y destructivo de las calles. Hay una escena breve pero gloriosa con Will Smith en lágrimas como padre que desnuda su alma y habla de ser un padre protector. Él solía decirles a sus hijas, en la competencias, que se diviertan, ya que ahí habitaba la tensión. Hizo 2 deportistas sólidas, inclusive psicológica y socialmente; hay un trabajo curioso con enfrentar ser estrella y famoso. Es un filme de superación y también de identificación -de los afroamericanos-, que dentro de la historia también están al tanto de esto. No es un filme rompedor, pero es muy bueno emotivamente y se disfruta, es una bella historia que involucra a un hombre luchando contra la frustración y haciendo de sus hijos lo que la vida le negó. Les llega lo material a todos, una vida privilegiada -como era el plan de Richard-, pero esto no es detrimento de ningún tipo, era también un plan familiar, otras hijas pagaban su universidad con el trato a futuro de éxito mutuo con un entrenador de deportistas de élite, con Rick Macci (Jon Bernthal). Maci es un gran personaje y posee una muy buena actuación, como para seguir a Bernthal de ahora en adelante. La famosa campeona española Arantxa Sánchez Vicario es ilustrada un poquito como de mala, como gran rival de Venus, pero luego se pone normal la historia, menos fantasiosa o menos cinematográfica, menos exagerada. Se mencionan muchos tenistas reales talentosos, se juega con sus figuras como argumentación más que algo visual. Es la historia de la primera tenista afroamericana campeona del mundo, la historia de Venus Williams, de la mano del ingenio de su padre (y una madre con carácter, que acompañó y ayudó en todo, interpretada por Aunjanue Ellis). Tenemos un Richard Williams excelentemente actuado por Will Smith que es realmente competitivo como actor. Serena es mucho más secundaria o anexa al plan general deportivo. Es un filme sobre humanidad, sobre emociones, sobre triunfos labrados con personalidad, sobre sueños concretos, pero métodos atípicos y logros excepcionales, y puede sonar un poco ilusorio, aunque también motivador. Sin duda es como dicen todos en la trama, algo especial, hacer de un niño afroamericano salido de un barrio pobre un ícono, hasta internacional, el primero en un deporte de élite, muy costoso y selectivo, y el camino a seguir de muchos otros. Se percibe negocio y dinero, pero la propuesta trabaja mucho lo interno, el espíritu humano, bastante desde el padre que no era en realidad perfecto -sutilmente expresado en sus infidelidades, mencionado únicamente- pero con mucho trabajo duro -aunque no del todo visualizado-, como salir a practicar en la lluvia, pero ahí está el repetir el have fun! que es válvula de escape. Era un padre con complejos también, pero que amaba a sus hijas, no era un explotador, era un soñador con un plan real y que sus hijas lo tuvieran y consiguieran todo, hasta lo excepcional.
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