miércoles, 7 de agosto de 2024
MaXXXine
MaXXXine (2024), de Ti West, llega para cerrar la trilogía y lo hace ya con la espera de un cuantioso público, estrenada en muchas carteleras comerciales. Maxine (Mia Goth) es una actriz porno que quiere convertirse en una actriz seria digamos, y ella lo ve lograrlo con protagonizar una película de terror, cosa que en el filme de Ti West deja volar que las películas de terror están muy infravaloradas o menospreciadas, tal cual el personaje de Maxine quien se repite siempre a sí misma, que ella debe obtener una buena vida, no conformarse con nada que no anhele. Con éste pensamiento automotivacional, Maxine, es una mujer muy dura, hasta no escatimar ser muy violenta y criminal como medio de sobrevivencia y existencial. Maxine tiene de personaje malvado o antihéroe que no es lapidado, más bien es nuestra guía y personaje atípicamente gestado con ganarse al público y no está mal porque el cine permite que se vea todo tipo de historias y gente, sin recurrir necesariamente al lugar común. Maxine es como toda persona que quiere ser importante, excepcional, pero quizá no esté destinada para ello. Es entonces que el método que escoge o se lo permite se pliega en paralelo a ser el peor de todos en cierta manera, como con ese agente gángster (Giancarlo Esposito, quien recuerda ligeramente a M. Night Shyamalan) encargándose del pasado de Maxine (con un gran Kevin Bacon perpetrándose en la imagen del Nicholson de Chinatown, 1974), quien bajo tanta iniquidad se unge de tremenda luchadora, sólo que dicen que lleva el diablo dentro, que es una expresión que refiere a esperar todo de ella, y al mismo tiempo se asocia con temer terminar destruida. La presente propuesta se mueve en el thriller de los 80s, al estilo de Abel Ferrara, por calles californianas a lo New York, con un asesino en serie suelto en plaza y cadáveres de prostitutas marcadas como ganado. Esto no es novedoso, pero no deja de ser entretenido. La novedad llega por el desenlace, con un giro o descubrimiento y unificación de líneas narrativas, pero se respira en esa definición cierto humor. Por el final se vuelve por una parte una película de cine B de acción a lo Chuck Norris, junto con dos policías en las performances de Bobby Cannavale y Michelle Monaghan. Cannavale duda a cada rato de su propia imitación de policía asertivo o astuto, como el propio Ti West lo hace con su película, con el cine de género, con la prostitución, o con el porno, en varias oportunidades, con la aceptación en general u oficial. Se plantea como obra y lugar de identidad propios de un underdog, de los que se ganan a la gente, aun cuando Ti West hace lo suyo en toda libertad. Por ello no es un filme redondo en cuanto a trascendencia, pero no deja de ser coherente y más que decente, aun cuando hay que tener cierto sentido del humor, como afecto por el cine B, como espectador. Hay varias referencias a Psycho (1960) con la que interactúa hasta en el set de ésta mítica película. Ti West espolvorea conexiones, como con el yeso y la propia transformación de Mia Goth en anciana, y con éste personaje desquiciado con la biografía de la madre de Norman Bates, proponiendo una argumentación interesante a ese respecto, como también recordándonos el futuro que le aguarda a Maxine expuesto en X (2022) donde nos encontraremos dentro de una extraña dimensión y ejercicio de cine imaginativo en el cual se unen distintos tiempos y edades de un mismo personaje en una especie de revelación. La historia de Maxine es la historia de la mujer que no quiere una vida ordinaria, una vida aburrida se podría decir, aun cuando a ella le persigue la derrota, tal cual cuando ella suspira melancólica frente a su propia cabeza desmembrada rogando porque consiga sostener una carrera como actriz de hollywood, que su sueño nunca se termine, si bien el filme apunta a sólo un momento de fama efímera dictado por el caso policial, e igualmente como le pasa a muchos aspirantes. Como bien dice la directora de cine (subvalorado) que hace la actriz de origen cosmopolita, la australiana Elizabeth Debicki, que parece una amazona moderna salida de alguna élite, se quiere conseguir completar una película con pensamientos, con ideas, aun en un empaque de cine de género, y hay varias en el ambiente, en MaXXXine, aunque pesa entretener, pero con personalidad y a esa vera nadie le quita lo bailado a Ti West.
jueves, 23 de marzo de 2023
Pearl
martes, 31 de enero de 2023
Sundance 2023: Infinity Pool y Run Rabbit Run
Infinity Pool
Éste es el tercer largometraje del hijo de David Cronenberg, Brandon, y es el mejor que ha hecho hasta la fecha, teniendo una filmografía que ostenta originalidad y personalidad y es buena. Brandon con Infinity pool (2023) ha hecho su película más clara y la más sólida. Ha recurrido a cosas que usualmente suelen atribuirse de efectistas, pero les ha dado forma, sustancia y sentido y ha hecho que el usual efectismo de éstas cosas se convierta en algo más, algo mucho mejor y mayor, es decir, ha vuelto el efectismo en arte. Éste efectismo tiene una lógica contundente que le permite existir notablemente y trascender y es que está amparado en las vacaciones de los ricos y privilegiados que van a países exóticos a hacer lo que les da la gana, y eso consiste en romper reglas, en ser perversos, en ser peligrosos incluso. El protagonista es un escritor no muy talentoso que yace en busca de inspiración, en la actuación de Alexander Skarsgard como James Foster. Alexander es un actor que públicamente es bromista y ligero, pero que en ésta oportunidad muestra tremenda capacidad, se le exige mucho y cumple las altas demandas, es un actor completo. Como es terror es natural que existan momentos impactantes que se pueden atribuir de efectistas y hasta polémicos, pero como vengo diciendo, esto tiene sentido y forma, y es parte de la historia y eso hace del cine un mejor lugar, un lugar artístico. El filme juega con los dobles o clones y tiene cierta ironía tanta perversidad, ilustrada en aquellas vasijas donde suelen yacer la gente cremada, un pequeño souvenir de la isla fantástica a la que asistimos. Es como un viaje loco a las tinieblas de la libertad-libertinaje y el jolgorio. La tentación, la corrupción, la malacrianza y el erotismo proviene de Mia Goth como Gabi, quien se pronuncia como una groupie del escritor, pero quien solo quiere divertirse, incluso a expensas de él. James, más tímido que el resto, aprenderá a dejarse llevar en lo que concebimos como terror en una fiesta que no quiere parar.
Run rabbit run
Ésta es una película bien hecha hasta lucir un poco intrincada, interesante en su misterio, dirigida por la australiana Daina Reid quien hasta la fecha ha dirigido muchos episodios de distintas series y ésta obra a los casi 60 años de edad es su debut en dirección de cine, con el debut en guion de la escritora, también australiana, Hannah Kent. Es un filme que finalmente desenreda la madeja y se entiende todo al 100% y es algo sencillo después de manejar un buen misterio en base a ciertas rarezas de una niña frente a su madre. El filme manipula secretos, lo sobrenatural y el thriller psicológico. Es también un juego de investigación médica donde se presenta una vuelta de tuerca. Se enfoca en algo, y refracta continuamente hasta asumir todos esos destellos raros. Se forma una idea sobre la culpa y la mala semilla. Hay momentos logrados de suspenso, un ambiente extraño revolotea siempre y poco a poco llegamos a identificarlo. Es una película que conoce bien lo que va a contar y tiene una buena estructura, quizá no sea colosal el descubrimiento -quizá también demasiado claro- ya habiendo mucha agua bajo el río, aunque tampoco para nada malo, pero cómo fomenta el misterio y la atmósfera está bastante bien, y la interprete, la actriz Sarah Snook, es curiosa, sale un poco de la actriz clásica del cine de terror. El filme va escarbando hasta desentrañar punto por punto todo, como lo hace una escritora de novelas de misterio. La máscara de la niña juega a la impersonalización y luego se entiende muy bien éste repetido recurso tétrico. Incluso un pequeño conejo luce perverso en esa atmósfera de ambigüedad latente. El título y la película toman de inspiración la canción folk de 1932, canción que también ha sido utilizada como canción infantil, y de ello sale un buen manejo, amplio, de los niños en el filme para producir miedo. La propuesta habla de la fuga/ruptura de la imagen de la inocencia.
viernes, 17 de junio de 2022
X
Ésta película de terror de Ti West me hizo recordar la última película del mexicano Arturo Ripstein, El diablo entre las piernas (2019), aunque la de Ripstein no era de terror, pero manejaba el mismo tema, la sexualidad en la vejez. No con la pareja ahora anciana nuestra, nuestra pareja de toda la vida, sino como los jóvenes, con cualquiera. Nuestra protagonista de terror es una anciana que la señalan de desequilibrada, es una mujer que sufre por no tener sexo como antes, con libertad, con hombres, con mujeres, mientras su anciana pareja sabe que ella solía ser así y la acepta de esa manera libertina. El filme de Ti West habla mucho de la sexualidad, la pone en total libertad, así la señala, no libertinaje ni perversión. En la trama es el sexo desde la hechura de un filme porno, el que clama libertad; juega con ello un poco al machismo y a la idea de la mujer fácil. Aquí se entiende que hacer porno no es ser una prostituta, es sólo tener sexo y no es nada del otro mundo. No obstante vemos que se complementa ésta imagen con la vejez, en perder -por como nos vemos- ese libertinaje, y ahí vuelve a aparecer Ripstein, el sexo de los viejos luce desagradable, aquí amplificado con la esencia del terror y la locura, con el crimen y el gore más brutal. Ripstein manipulaba mucho en su filme la imagen de la mujer promiscua señalada de prostituta. Aquí el demonio es la vejez, dentro del canto típico americano a la juventud, la vejez que pierde el privilegio del libertinaje o la libertad (sexual). La anciana sufre y en su locura es perversa. El filme al mostrar a la vejez como un monstruo puede que para los latinos nos parezca políticamente incorrecto, o finalmente no para los americanos porque el dinero en EE.UU. lo compra y suaviza todo, pero esa es otra película, otra historia. El filme también juega con la debutante inocente, ratón de iglesia se le apoda, y vemos llorar a un hombre al ver a su mujer hacer porno, que él y Ti West muy irónico llaman cine independiente y ahí también se hace metacine para tomárselo relax, incluida la frustración natural muy afín a todo practicante o amante del arte y la cultura. Ti puede ser muy inteligente y su cine no solo entretiene sino como notable cine de terror te hace pensar, tiene ideas, y las dice sin disfuerzos ni oscurantismo, todo yace a la luz de la diversión y el ojo atento. Pero el filme es más, es muy buen entretenimiento, las muertes provocan excelentes escenas de terror. También hay arte en las tomas, como con el acercamiento y descubrimiento de los cocodrilos en la zona. Así mismo en un momento la cámara hace espacio suficiente como para hacerle un hueco en el cuerpo a alguien. Hay buen manejo del suspenso. El filme abre con el hallazgo de una casita en lo que parece un pantano del sur americano con cadáveres recientes, un sótano se quedará en nuestra memoria para más adelante completar la figura, manejar nuevamente la expectativa. Es un filme sobre un grupo pequeño de jóvenes que van a hacer una película porno en un lugar aislado del campo, donde destaca la actriz Mia Goth, que hace de una soñadora. Asoma el sueño americano trunco, y también no ver la vulgaridad frente al espejo, quizá porque duele. Además brilla el fanatismo religioso, que hace buen terror con su presencia. La vejez curiosamente representa cierta (anhelada) modernidad, rompe con cierto lugar común. Puede que halla momentos, algunos pocos, ridículos, como un baile al lado de un cadáver, pero en general éste es un buen filme, como por su toque interesante de profundidad diáfana que lo hace más entretenido.