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domingo, 10 de mayo de 2026

La voie lactée


Es una película francesa perteneciente al español Luis Buñuel, coguionista junto al célebre guionista francés Jean Claude Carriere con quien Buñuel trabajó en varias películas. Buñuel fue ateo y aquí lo deja ver muy claro. Es una película que se basa en manuscritos herejes, que discuten el catolicismo -cristianismo. Al final se lee que no se basa en la imaginación del director, sino todo tiene un soporte antiguo sobre gente que pensaba distinto en el tiempo a la iglesia católica e incluso del propio Jesús. Es una propuesta que si uno le presta atención se deja ver, aun cuando en primera instancia parece algo inaccesible. Pero finalmente es comprensible por sí misma, sin que uno tenga que apelar al material directo histórico del guion, si bien conocerlo puede resultar más interesante. Es una película que juega con los tiempos. Se alude que uno de los protagonistas suele divagar, como cuando imagina el fusilamiento del Papa por revolucionarios. Pero hay en general como pequeños flashbacks históricos. Al mismo tiempo hay algunos momentos surrealistas donde el pasado pasa directamente al presente o se cruzan personajes de otras épocas. La trama tiene como guía a dos vagabundos, que van desde Francia a España caminando o haciendo autostop, hasta Santiago de Compostela. Son Pierre (Paul Frankeur, con 64 años) y Jean (Laurent Terzieff, con 34 años). Es una película que al no conocer sus referencias especificas se puede hacer más arduo de coger, pero he ahí el trabajo de Buñuel para dejarse entender también, como llega a suceder. La propuesta habla de otros profetas, de sectas, de pensadores apócrifos, de otras filosofías, de otras creencias. El ateísmo propuesto medio que no se explica porque Jesús se volvió tan popular frente a la gran cantidad de profetas que existieron en su época. El filme también ironiza bastante, tiene de sátira, es en buena parte una comedia, como cuando dice en broma que resulta imposible ser ateo habiendo comprendido la palabra de Dios, pero en realidad la critica va más al ser humano que a Dios mismo donde abre cierta posibilidad aun para el más duro de poder llegar a creer cuando nos habla al corazón más que a la razón -sumado el rechazo/desconfianza por la ciencia y el miedo a la tecnología, como quien dice el autodestructivo apocalipsis tecnológico-. De ésta manera critica el dogma cristiano y las acciones católicas por la (lógica) intervención (terrenal) del pensamiento de los hombres y hacia ellos va el peso de su ateísmo. Todo lo discute, todo lo pone en duda, amparado en los argumentos de los herejes. Al mismo tiempo da a entender que la iglesia fue una especie de dictadura y que esto produjo muchas ejecuciones para que el dogma pueda gobernar. Buñuel lo representa irónicamente con la lectura de unas niñas inocentes en una actuación de pueblito. Ésta obra también tiene de narrador de cuentos, como cuando otros se tornan guías del filme y caen en una posada y se plantea cierta historia de terror clásica, como de vampiros, incluso con cierta pequeña extravagancia como esconder el candelabro/mechero en el ropero -que puede producir un incendio- o que aparezcan mágicamente personas al lado de los cazadores que han tomado los cuartos y que aluden ser parejas sexuales y ahí hay otra tanda de ironía. Es una película llena de detalles, de mucho humor sutil, pero que además lleva bromas abiertas, más gruesas, como con el jefe del restaurante argumentando sobre su devoción y fe inquebrantable pero yace bien enfrascado en las diferencias sociales, en su indiferencia social, o con un loco del que descubrimos que se hace pasar por cura cuando se lo llevan unos enfermeros de pronto como si se dijera que todos ellos están locos. No abran la puerta por nada del mundo una vez que me vaya, dice el posadero. Y aparece como ironía un cura hablando contra la liberalidad sexual, detrás de la puerta. En otra historia se muestra el aquelarre sexual de una secta. Ésta liberalidad sexual yace muy presente como punto que se discute del cristianismo, aludiendo incluso la esencia de la Virgen María, luego de que ella se haga presente como milagro en la road movie, en la historia de unos cazadores que parecen aludir indirectamente la guerra civil española y la guardia de Franco. Buñuel nunca deja de ser mordaz contra el cristianismo, aunque lo hace con cierta inteligencia, al tiempo que se posiciona dentro de una postura marcada, tras una enumeración de críticas negativas. Es una road movie y van apareciendo las historias de herejía. Es una película donde los argumentos no yacen exhaustivos en pantalla. Las historias se oyen ligeras, no pretenden una intelectualidad desbordada, pero se le puede atribuir de filme intelectual, más que uno que vaya a entretener a muchos. En ese sentido es una obra curiosa, de cierto valor, pero no una gran película, narrativamente hablando. El filme puede ser algo inexpugnable, pero no todo lo que se dice resulta genial. Hay varias bromas simplonas o sin mucha gracia, como cuando bajan del auto a los vagabundos cuando sin darse cuenta ponen en duda el haberse chocado con un niño santo; o así mismo se percibe un duelo de espadas, por argumentaciones divisivas del mismo catolicismo. Se menciona hasta a un hombre fundador haciendo un especie de mea culpa. El don de la claridad dentro del ser inteligente es de admirar, pero eso no desdice que las películas difíciles (sólidas en sus argumentaciones) son siempre interesantes así como la intelectualidad sostenible (con arte) en el cine es sinónimo del mismo atractivo. La propuesta tiene en el reparto a varios actores franceses famosos, como Alain Cuny que da las pautas para el nacimiento de otro profeta -donde muchas historias biográficas se parecen entre sí, como a Jesús- y esto viene a suceder con una prostituta en una noche de juerga moderna, en un cruce de tiempos. La prostituta es la bella y sensual Delphine Seyrig con 37 años. Otra belleza de entonces que vemos pasar es Édith Scob como la Virgen María, con 32 años. Otro actor que destaca es Pierre Clémenti como un joven demonio que alude a los sindicatos de obreros y como en una guerra le ofrece las botas de un cadáver a uno de los vagabundos. Se manifiesta que Jesús produjo su fama bastante bien, que la iglesia católica como entidad añadió otros pensamientos, que el mismo Jesús pudo no ser tan creyente/generador de pacifismo, muchas cosas que se sienten como especulaciones, pero como se llega a decir, no hay religión sin misterio y como quien dice extrañeza. 

sábado, 24 de septiembre de 2022

Susana (carne y demonio)


Quien diría que Luis Buñuel haría una película católica y encima una muy buena. La hizo en su etapa mexicana. El filme defiende la familia y el matrimonio y hace ver a la amante -y arquetipo- como una loca, y es literal, en sentido de que se ha escapado de un reformatorio y la busca la ley. No se dice exactamente el porqué ha estado ahí, pero todo nos enseña que seduce a los hombres con su belleza y sensualidad y digamos que los corrompe. En la propuesta Susana quiere un hogar, su propio hogar, y finalmente se da cuenta que lo puede obtener si se convierte en la mujer del hacendado rico que la acoge, de Don Guadalupe (Fernando Soler), cuando le abren las puertas por humanidad, al verla sola, tan joven y sin nada en el mundo. Susana (la argentina Rosita Quintana) también tantea antes, seduce al hijo de ésta familia, un muchacho estudioso y correcto pero algo inocente, aunque con su carácter. El capataz de la hacienda también se vuelve loco por Susana, pero como no es un pez gordo es rechazado por Susana. No obstante en el fuera de campo vemos que Susana por presión acepta avances de él. El capataz es más vulgar, más tosco, típico macho mexicano, un cowboy, y trata de doblegar, forzar, a Susana. Es gracioso ver que quieren entrar a su cuarto y al final ella les chanca la mano con la puerta. Susana tiene un lado muy lógico, común, es una chica abandonada a su suerte en un mundo duro donde nadie quiere pasar frío y hambre y quiere un hogar, no tiene muchas oportunidades y ésta hacienda es su refugio y después quiere que sea su casa para siempre. Quiere romper con su servidumbre (lo cual está bien), pero su elección finalmente es inmoral. Esto la moviliza a seducir al patrón y a enfrentar a su esposa que lentamente se despierta y nota que Susana representa un peligro para ella, habiendo entrado además a tallar la empleada vieja y leal que detesta a la muchacha desde el principio -como buena bruja- y se comporta como un perro guardián de la señora. Ésta empleada vieja adora a dicha familia y rápidamente se percata que Susana es una amenaza para su unidad y tranquilidad, de la mano de su belleza, juventud (hay cierta envidia escondida también, y honra como personalidad de fe, y cualidad de sumisión) y su coquetería, ese juego con el escote del vestido, que es algo muy elegante del filme para sugerir sensualidad (y sexualidad). Lo de la pierna, mostrar y dejarse tocar una bella extremidad, puede ser más directo, pero ese ya es un recurso mayor, e igual aun cuidado del filme. Buñuel no solo recurre a la lógica en Susana, la define hacia un extremo, pero lo hace ver genial, te hace cómplice de cierta ironía, cuando Susana sonríe malévolamente al momento que logra seducir  a un hombre. Es pues (abiertamente) una mala mujer, así queda definida, en un especie de demonio, una amenaza a éste bello hogar. Esa sonrisa de triunfo cuando logra enloquecer a un hombre es la clara idea de que ella es la malvada del filme. A la que hay que vencer. Es curioso ver que la propuesta opta por la señora de la casa y no por la empleada humilde; y es que no es una típica telenovela mexicana, no son las ideas modernas que gustan tanto hoy y que se usan como políticamente correctas de cierta manera actualmente. La señora se siente humillada -y el filme la apoya- cuando el patrón y su esposo no acepta que la dueña de casa se imponga a la empleada, a Susana que tiene un poco un tono de altivez (aunque guarda aun las formas); no acepta el patrón que imponga su condición de patrona. Es un filme coherente, pero no del típico que vende hoy en día. Es, a todas luces, un filme de otro tiempo; es un clásico, aunque tampoco un clásico cualquiera porque tiene ideas que estilan condición social defendiendo a la patrona por sobre la empleada, si bien es mucho más raro hoy en día; es decir, no es algo demasiado vendedor. No obstante éste filme fue todo un éxito en su época, y es muy bueno así, aun pudiendo contrastarse algunas cosas, pero es extraño que un filme de corte católico digamos logre ser así de efectivo y perfecto, atribuyéndose cotidianidad, no santería que sería algo más usual de conseguir empatía. Susana es la destructora de hogares, atenta contra la familia, con su carne, con su cuerpo hermoso, esto, sin duda, no es común que se vea así en el cine. Todo esto, por lo dicho, entonces es una curiosidad y maneja distinción, aparte de que Buñuel a ratos exagera bastante o quizá está plasmando ironía secreta. Como se llevan a Susana al final es un alarde de absoluta y total incorreción, propio quizá de la comedia que aguanta de todo, pero por lo mismo es jugársela entera dejando en claro muchas cosas que representan riesgos de empatía muy notorios. Éstas exageraciones le dan personalidad a la obra, triunfan finalmente, es un filme muy contundente y ahí hay otro logro, cuando es algo que por lo general tiende a fallar. Buñuel tiene todo para perder, pero curiosamente no lo hace, paradójicamente le queda un filme muy bueno y es, sin duda, una rareza, un filme peculiar en todo sentido, sin perder un gran porcentaje de revestirse de clásico, con personalidad mexicana. También es genial ver que desde ya habían filmes latinos realmente buenos, que no envidian a ninguna superproducción, sino son obra del ingenio, de la inteligencia y creatividad por sobre todo. En un momento la empleada leal le da un látigo a la patrona y le dice que le de su merecido a Susana (¡a esa perra!). Todo está ahí, pero el filme se las ingenia para hacer de Susana un demonio, una hazaña en cierta manera. La patrona le pide a Dios la ilumine, pide que no destruyan su hogar, y en efecto Susana quiere quedarse con todo, quiere reemplazarla. El capataz ciertamente es una rata, pero lo hacen ver como mejor de lo que es. El problema también es la torpeza de Susana, como hacer que el hijo se enamore de ella y pelee con el padre. Inicialmente ella no tiene una dirección, tampoco obviamente quiere al viejo hacendado, aun habiendo agradecimiento por aceptarla en su hogar por humanidad, pero está claro que cuando el viejo siente atracción carnal él se suaviza bastante. Hay una cierta inocencia de culpar solo a Susana. Inicialmente ella le pide también a Dios, escapar de su cárcel, pero lo que viene es más bien falta de oportunidades. Ella denota no ser tan inteligente. Pero el juego es otro, la gracia es otra, es tener a Susana como un demonio, si bien ciertamente la opción que toma es la de destruir un hogar, la de ser la amante ambiciosa, y al usar la sexualidad queda sentenciada su personalidad, quien es, es decir, toma malas opciones, pero eso somos, nuestras decisiones. Susana tiene una oportunidad y la desaprovecha (cuando Dios le oye), aunque también el mundo es un lugar cruel. El filme leído con ratos de ironía gana mucho. 

lunes, 6 de julio de 2020

Él

Él (1953), de Luis Buñuel, es una de sus mejores películas. En ésta un hombre enferma de celos hasta perder la cordura. Ese hombre es Francisco (Arturo de Córdova, en toda maestría). Francisco se enamora de una mujer comprometida, de Gloria (Delia Garcés, en el papel ideal para ella), pero eso no lo limita en absoluto, y se la quita al amigo. Hasta la media hora de película Francisco parece el hombre perfecto, millonario, amigo de todos, un caballero, elegante, humilde y muy educado. La iglesia representada en un cura lo ama. Es una película que tiene a la iglesia como compañera. Francisco de pronto empieza a celar a su mujer, tiene ataques propiciados de la nada, todo empieza muy gracioso y lentamente se pone un poco triste, pero Buñuel mantiene alto el suspenso, como en una de las mejores películas de Hitchcock quien lo idolatraba. Es una película con toda la magia del cine clásico. Francisco ama y cela, no puede con su locura. A ratos es cariñoso, y enseguida se pone loco. Gloria es una mujer muy guapa, pero decente. No obstante el hombre no confía en ella. Lo curioso es que fue él quien hizo todo lo imaginable para que el amigo perdiera a Gloria -su karma-, quien se resistió aun sintiéndose atraída, pero Francisco insistió tanto que terminó casándose con ella, pero le quedó tremenda desconfianza hacia ella. El filme va presentando momentos gloriosos con la locura de Francisco, incluso deja una marca de identidad de todo esto, en un caminar zigzagueante. Hay una escena en que él planea matarla, entra con todos los implementos a su habitación, en más de una oportunidad la asusta. Buñuel tenía mucho sentido del humor y en la presente está magistral en ese aspecto. Todo combinado con excelente suspenso y un quehacer clásico elevado que pone el tono al filme. Él es una película que duele y divierte. Todos los sustos que genera Francisco son de antología, Gloria lo aguanta bastante, sufre, grita, lo hace huir, pero se mantiene a su lado dándole muchas oportunidades, que Francisco desecha por estar fuera de sí. Los celos parecen algo común, pero Buñuel se encarga de llevarlos hasta el paroxismo.

domingo, 21 de julio de 2019

El discreto encanto de la burguesía


El discreto encanto de la burguesía (1972), de Luis Buñuel, es una película celebrada por la puerta grande, incluso ganó el Oscar a mejor película extranjera, pero parece algo un poco desproporcionado, no parece una película de las más grandes –no de las que generan entusiasmo rabioso y hedonista-, aunque es una película más que decente. Es una película rara, pero entendible. Buñuel hacia cine amable al 85% más o menos, mostrando al mismo tiempo una autoría mayúscula, un estilo, personalidad y originalidad.  Ésta película son como viñetas de sucesos extravagantes, no una narrativa convencional con presentación, conflicto, drama y desenlace, tiene una unión general tenue, con 6 personas que se suelen reunir a comer y siempre terminan sorprendidos por algún hecho fuera de lo común. Buñuel es ingenioso en presentar montón de sucesos, con un toque surrealista, onírico, social, político, jugando a desmenuzar a la burguesía en un tono inteligente y suavemente irónico. Hay muchas pesadillas de por medio, incluso encadenamientos de sueños. Con esto Buñuel se permite hacer lo que le place con sus personajes. La sátira va audaz en ésta condición, pero hay que ser perspicaz para coger toda la ironía. También es un filme entretenido, donde hay mucho suceso impactante e interesante así a secas. Buñuel es inteligente, y en ese trayecto es un director claro. Su sapiencia para hacer cine es cosa de autores excepcionales. Estamos frente a una comedia, pero antes cine arte. El reparto de los 6 protagonistas centrales también es privilegiado, con Fernando Rey como un embajador de un país latino imaginario y quien es narcotraficante como hobby; Paul Frankeur y la bella Delphine Seyrig son el matrimonio Thévenot con la infidelidad de la mujer con el embajador de Miranda; Bulle Ogier hace de la hermana de Seyrig; la sexy Stéphane Audran y Jean-Pierre Cassel son el matrimonio Sénéchal. Estos 6 burgueses pasaran mil aventuras en cada comida en que se plantean juntarse, donde se incluyen militares, la iglesia, comerciantes difuntos, policías fantasmagóricos y violentos, la inmersión entera en un teatro, historias de terror y venganza y cosas bastante curiosas. Todos sueñan, todos dejan volar su imaginación, hay hasta terroristas y hartos homicidios. Es un filme raro, aun siendo comedia, único de cierta manera, pero no es un filme hedonista en toda magnitud, es más para pensarlo, aunque pueda no parecer así por sus viñetas de sorpresas. Es un filme que tiene cierta seriedad, no es una comedia tradicional, un simple divertimento superficial, Buñuel es más inteligente que eso, aunque siempre diáfano. Buñuel es igual de franco y directo que la empleada que sirve la comida en la casa de los Sénéchal, sin embargo se te escaparan cosas porque el nivel intelectual también es alto. Aun así el filme mantiene su humildad con los Sénéchal corriendo al jardín a tirarse un polvo tras ponerse calenturientos poco antes de que lleguen sus visitas y puedan notarlos por la costumbre de gritar al excitarse la mujer; igualmente con el embajador deshaciéndose de una bella joven terrorista. Lo sueños aportan la cualidad de cuentacuentos de Buñuel, su calidad de entretener. El filme posee dos lecturas, una intelectual e irónica de lo social y político, y otra de aventura y novedad. El filme nunca es vulgar, barato o facilista como comedia. No obstante puede ser sencillo.

miércoles, 17 de julio de 2019

Ensayo de un crimen


Un niño recibe una cajita de música y oye una historia con ella que lo define durante su existencia. La cajita dicen tiene un poder, ésta mata a los enemigos de uno. Archibaldo de la Cruz (Ernesto Alonso) crece con dicha seducción de su infancia, con la idea de esa cajita de música, es decir, del asesinato. Durante su adultez planea matar a alguien, a una mujer, pero nunca puede llegar a ser el autor de ningún crimen. Surge una suerte de destino de esquivar que lo lleve a cabo; sucede, pero nunca es por su mano. Archibaldo parece una buena persona, es rico, refinado, simpático y muy educado, pero esconde esa perversidad, quiere ser un asesino. Luis Buñuel perpetra ésta maravilla de película, con ésta ironía como leitmotiv. Hay una escena donde Archibaldo muestra su maldad en toda potencia. Quema un maniquí, doble de una persona que quiere matar. Se dibuja como una escena de terror. Observamos el plan siniestro que quería llevar a cabo y, como siempre, queda frustrado. Archibaldo es un seductor, aunque no es un tipo tan atractivo. Pero su verdadera motivación es perpetrar un homicidio. La bella Rita Macedo hace tremendo papel, como Patricia Terrazas, una mujer desenfadada, sexual, avispada, una mujer promiscua en plan de juego, aunque finalmente fiel. Tiene una escena fetichista con sus tacos altos en un casino que la dibuja de cuerpo entero como una bomba sexy. Carlota, otra mujer en la vida de Archibaldo, se pliega lúdica también a la dualidad y a la corrupción, es una mujer que aparenta ser devota católica pero anda con un hombre casado. Archibaldo se enamora de ella, quiere casarse, pero termina queriendo matarla tras descubrir su affaire. La trama, como con la monja, repite la ironía del esquive de la cualidad/calidad de asesino que ostenta Archibaldo, hombre sofisticado y perverso, como es ésta obra de Buñuel.

jueves, 11 de julio de 2019

La muerte en este jardín (La mort en ce jardín)


Luis Buñuel hace una película de aventuras, con un país equis en América latina que está gobernando por militares y que un día prohíben a los extranjeros extraer diamantes. Esto genera el choque entre los extranjeros y el gobierno dictatorial. Así comienzan las persecuciones, se forma un grupo que quiere escapar, se van rumbo a la selva del Brasil. Un extractor de diamantes, Castin (Charles Vanel), quiere casarse con la prostituta local, con Djin (Simone Signoret), ella lo considera viejo, pero por interés acepta. De esto saldrá una pequeña aventura sorpresa más adelante, con francotirador incluido. El héroe es un tipo corrupto en varios sentidos, un tipo violento con las mujeres, Shark (Georges Marchal), un ladrón que simplemente sobrevive como puede y se une al grupo de la fuga. Michel Piccoli es el padre Lizardi, un tipo común, curiosamente una rara avis de Piccoli que en el cine hace mucho de hombre extraño y extravagante. Junto a ellos la hija sordomuda de Castin (la hermosa Michèle Girardon). El filme recuerda el cine de aventuras de John Huston, pero con un toque de personalidad propia. Buñuel es más primitivo para escenificar los comportamientos. El filme es bastante práctico, tiene buen ritmo. Está explicado con suma facilidad, pretende la movilidad. No hay grandes protagonistas, están a media caña, les falta grandeza, por más que se intenta, pero se distinguen, no son personajes planos. Las acciones son decentes e interesantes, pero muchas muy simples, aunque es un filme que escapa del rótulo final de típico. Shark es un tipo bastante rudo y aporta cierto realismo, aunque carece de carisma. La mort en ce jardin (1956) es una película entretenida, pero no una gran película. Esta propuesta es una mezcla mexicana con francesa. Un nado entre europeo y latino. Sobresale la actuación de Piccoli.

miércoles, 6 de abril de 2011

Ese oscuro objeto del deseo

La última película dirigida por el director español Luis Buñuel nos remite a un tema muy conocido en las relaciones amorosas, el poder que ejerce una mujer sobre un hombre, aunque no le quiere mientras él se desvive por ella. Ese hombre se llama Mathieu (Fernando Rey), un millonario, de edad mayor, que un día descubre a un bella dama joven que trabaja recientemente como sirvienta en su mansión. Instantáneamente queda prendado de Conchita, interpretada por dos actrices, una la francesa Carol Bouquet de estilizadas facciones y porte de modelo, y la otra la española Ángela Molina, más común pero hermosa en su normalidad. Ambas representan los cambios de humor que tiene su personaje, mientras en un momento puede ser dulce y delicada en otro puede ser caprichosa y hasta malvada; las líneas de actuación no están delimitadas en las dos actrices porque tanto una como la otra ejercen los diferentes comportamientos.

En medio del absurdo, un poco de surrealismo e ironía, ante la imagen de explosiones, atracos, secuestros y atentados que son asociados con la izquierda radical, Mathieu persigue el amor de Conchita; la historia la cuenta desde que le arroja un baldazo de agua mientras un tren lo lleva a Francia. En ese viaje entre los presentes se encuentra un enano, una señora con su hija y otro tipo que escuchan atentos el motivo de semejante humillación, a esa atractiva mujer que le llama con insistencia. Toda la trama revela las vicisitudes que implica en su persona la muchacha de origen español, desde un asalto realizado por amigos suyos hasta la burla sinvergüenza de ella con un amante en una casa que Mathieu le regala en España.

Conchita es reacia a tener relaciones sexuales con Mathieu diciendo que es virgen, e incomprensiblemente, a pesar de ser muy sensual, él aguanta. Ella juega al gato y al ratón. Incluso desaparece de su vida para luego regresar como si nada hubiera pasado. Mathieu está consciente de que la mujer lo tiene obsesionado y que su relación no es sana pero no puede resistirse. Llega a querer comprarla dándole dinero a su ambiciosa e inescrupulosa madre. La casualidad los junta. Pero es el mismo Mathieu así mismo quien propicia ese acercamiento. No puede quitársela de la mente.

Ella llega a sobrepasarse en cuanto al respeto que debería tenerle como pareja. Se permite, tras ocultarlo, bailar desnuda danzas costumbristas hispanas para visitantes extranjeros en un bar. Mete a la casa de campo de Mathieu a quien parece su amante arguyendo que no tiene donde pasar la noche. No quedan dudas de que no siente nada, pero éste la soporta estoicamente haciendo papel patético.

Es una comedia sencilla que repite como centro el formato de absurda persecución de amor no correspondido, hacia una persona consciente de la atracción que proporciona. Proximidad y rechazo de Conchita; abnegación y apasionamiento de Mathieu. Pero no deja de ser entretenido ver tanto rodeo. Buñuel nos entrega un pequeño divertimento personal y a la vez muy conocido de enamorarse de la persona equivocada. Aun así el sistema no cae pesado. La historia se cuenta efectiva dentro de los vaivenes amorosos. Se recurre a diversas maneras de fomentar novedades, dentro de leves matices de la misma esencia. La ropa intima de castidad y el forcejeo, el restaurante que no quiere servirle a Conchita porque acaba de dejar el trabajo, conversaciones sobre los pormenores de la relación de Mathieu con un pariente que es juez o con un mayordomo que detesta al género femenino, la reuniones en el apartamento que comparte la muchacha con su madre, además de que al cambiar de actriz se adquiere variedad. Suma mucho que se turnen las emociones, junto con brindar toques eróticos con cada una; por ello resulta un ejercicio de buen cine aún siendo una propuesta monotemática. También las actuaciones son dinámicas y soberbias, sobre todo la de Fernando Rey que es un despliegue de experiencia. Por eso la película sale airosa y cumple su cometido de darnos un buen producto de corte ligero pero valioso que nos deja el pensamiento de que lo sencillo también puede tener maestría.