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domingo, 1 de septiembre de 2024
Longlegs
El director de la presente película es Oz Perkins, el hijo del querido actor Anthony Perkins y aquí hace una película sobre un asesino en serie, como lo era Norman Bates. Longlegs es el asesino en serie del filme pero tiene la particularidad que no yace presente en el lugar explícito de los homicidios, produciendo un misterio de porqué los padres de familia de cada hogar escogido en una fecha recurrente -según una misiva que se suele encontrar, firmada por el tal Longlegs- terminan matando a sus propios seres queridos en total acto de demencia. En ese sentido el filme se inspira en la serie True Detective (2014), la excelente primera temporada, y en Zodiac (2007), en la parte de investigación sobre un asesino en serie. De True Detective recoge la contextualización del campo, de lo rural, de aquellas casas que parecen granjas modernas. Se ubica en el estado de Oregón. Pero el filme va más allá de una investigación realista e implica el terror puro y duro con buenas escenas de miedo y gore impactante. La explicación del filme no convencerá a todo el mundo porque es como si en realidad no existiera, pero se ampara en el cine de género, en la libertad del espectáculo, y tampoco es malo, salvo para quien se ajuste o fije a la parte donde Maika Monroe como Lee Harker, una especie de Clarice Starling, hace su búsqueda e interpretación de lo que está ocurriendo. En esto entra a tallar que ella tiene visiones de su pasado que ha olvidado o no quiere reconocer porque le es traumático. Es un filme que se justifica en el imaginario del cine de terror, sólo que la guía es una joven agente del FBI -en constante estado de tensión- investigando un caso policial. Como tal, visto bajo el código del cine en sí mismo, es un filme atractivo. La explicación no es complicada de entender, porque no va por convencerte con pruebas (pero sostiene su relato en la libertad del arte), sino sobre todo contarte una historia como a la luz de una fogata donde se te trata de asustar y en ese lugar lo hace muy bien la madre de Harker (Alicia Witt) que tiene varios elementos interesantes en su figura. Es una película que se plantea en los opuestos, el amor desmedido de un padre con el que les hace daño. Hay una figura retorcida bien trabajada en el ambiente, creepy, que suma bastante y ya venía buscando el director con anterioridad. Nicolas Cage luce un poco ridículo, pero al mismo tiempo es genial su compromiso con el arte y poder actuar en papeles bastante extravagantes, sin miramientos de decoro si se quiere decir.
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viernes, 12 de abril de 2024
Dream scenario
Ésta película del noruego Kristoffer Borgli producida por Ari Aster es una película peculiar pero que juega justo, deja rastros en pantalla para que la comprendas, incluso de manera notoria. La idea central suena original e interesante, un catedrático, Paul Matthews (Nicolas Cage que ya tiene bastantes películas curiosas y destacadas en su haber y no es poco decir), un día empieza a aparecer sin mayor motivo en los sueños de la gente. Todos se extrañan de que él simplemente esté ahí paseando o mirando sin actuar en el devenir del sueño. Es entonces que se vuelve popular, ésta celebridad vacía lo beneficia. Es una clara lectura de nuestros tiempos, ser popular o conocido sin mayores motivos dirían muchos. No obstante Paul Matthews quiere escribir un libro científico, intelectual, de su propia autoría, es decir, tiene ideas propias, pero a nadie le importan, no es vendedor, es por eso que se le asume como un perdedor, no es rentable, no produce dinero, no produce atención, pero esa popularidad gratuita de los sueños se la proporciona y es donde lo llama una empresa exitosa que vende cosas atípicas o freaks, apuesta por personajes que tan solo sean fuera de lo común, que de alguna manera rompan el molde y tengan una buena historia a cuestas. Quieren aprovechar su popularidad. No importa que no se sostenga de mucho. Matthews no es tan oportunista, pero tampoco es bobo y acepta trabajar con dicha empresa. De pronto surge un giro, alguien quiere hacer realidad un sueño dicho literalmente, algo onírico, y termina en una broma gruesa, pero de la que ciertamente te ríes. Lo que viene después es la cultura de la cancelación y todo lo desagradable que puede ser padecerla, para el caso igualmente gratuita, capaz de destruir todo tipo de relaciones humanas producto de que la gente no te quiere y te tacha, aunque incluso los amigos no pueden soportar el poder de la simulación o dígase lo virtual. En esto entra a tallar el terror, la remembranza de Freddy Krueger, que literalmente se usa varias veces en pantalla. Es un filme claro en realidad que juega con una premisa curiosa. También se menciona qué interesante sería poder meterse en los sueños ajenos. Hay una escena estupenda donde se homenajea la creatividad de David Byrne, que así mismo se anticipa. Más que argumentar del filme, es bastante entretenido de ver, hay muy buen manejo de su premisa general, siendo muy audaz con el misterio, como si pusiéramos algo extraño en la humanidad y simplemente tratáramos de vivir con ello. Éste es un filme extravagante, entretenido, con terror y comedia, y un buen uso de nuestra cotidianidad frente a una rareza que hace abierta metáfora de las redes sociales y lo mediático. La relación con la esposa que hace Julianne Nicholson es bastante sustancial, produce muchos grandes momentos, está muy bien aprovechado, puesto que es muy importante en la vida de éste hombre ordinario que hace el gran Nicholas Cage en otra de sus memorables actuaciones.
domingo, 18 de julio de 2021
Pig
Pig (2021), debut de Michael Sarnoski, coguionista del filme junto a una novel Vanessa Block, es una película original, un poco rara a primera vista, luego perfectamente entendible, aunque no lo clásico que uno suele ver, pensando en grandes audiencias. Se ha estrenado recientemente en EE.UU., el 16 de julio, hace tan sólo 2 días. El gancho es legítimo, aunque desde luego no exacto. Se vende como un John Wick interpretado por el mega popular, cinefilia brava, Nicolas Cage. En la película nombrada John Wick (Keanu Reeves) se volvía loco, salía en absoluta venganza, tras la muerte de su perro; de la misma manera, Nicholas Cage hace de un hombre en busca del secuestro violento de su cerdo, su mascota. Pero éste filme de Sarnoski es otro muy distinto. En Pig no hay coreografías impresionantes de acción ni de artes marciales. Apenas Cage, como Rob, echa una única pelea, en busca de info sobre su cerdo, y lo hace pasivamente; se deja golpear (valientemente) para saber de su amada mascota. En adelante Cage pasa de un ermitaño recolector y negociante microempresario de trufas a andar con pinta de vagabundo, sucio y manchado de sangre, en pos de su bello cerdito, que él confiesa amar, más que tenerlo por herramienta de trabajo. Rob no es un tipo violento en absoluto, es en realidad un ser melancólico, asunto que está en varios personajes, la ausencia del amor golpea duro, te destruye. Ésta propuesta se centra en estos sentimientos, en la ausencia que genera atroz tristeza. Otro punto del filme es que versa sobre la gastronomía, también sobre ser auténtico y no tan sólo un capitalista frío; el éxito a fin de cuentas -se argumenta- es secundario, el amor es más importante, y ésta propuesta lo demuestra inteligentemente, también de manera audaz, y aunque no hay acción pura y dura por ninguna parte seguimos estando ante un drama ingenioso que nunca aburre, sino que sorprende siempre, sólo que exige no estar tan acostumbrado a los fuegos artificiales, sino también apostar por la apertura mental, por la diversidad y creatividad, por la observación sin muchos tumbos, pero con feeling detrás y coherencia; no se trata de filmes experimentales o de cine arte minoritario donde hay que ver montón de cosas arbitrarias a interpretar o mirar una pared vacía por horas, no es la explotación de la lentitud exacerbada, disfrazada de sabiduría. Pig es cine amable, pero que requiere de tranquilidad y atención en particular, y ciertamente es un filme entretenido, incluso con momentos buenos de humor discreto. Aquí los personajes se comportan muy normal, con su perversidad de a pie sí, pero de manera sencilla. Versa también la trama sobre el amor por los animales, por nuestras mascotas, por esos otros amados hijos. Es un filme que sin duda te sorprende, sin tantas ínfulas, y de manera auténtica, con verdadera inteligencia. El misterio del secuestro del cerdito también da para pensar, para dialogar.
miércoles, 10 de febrero de 2021
Color out of space
Basada en cuento de H.P. Lovecraft. Dirige el sudafricano Richard Stanley. Es una película violenta, si no gustas de escenas fuertes no te va a gustar. Pero trasuda cinefilia, es un cine que toma riesgos y se ve que es auténtico. Stanley parece un tipo que busca hacer su arte más allá de la aceptación general. Pero éste director sudafricano también denota saber hacer un cine para muchos tipos de cinéfilos. Sabe hacer una película entretenida. Es una película que va mejorando a medida avanza. Tiene terror en muy buena dosis con el espacio como el enemigo, con algo curioso que es un ente abstracto sin prácticamente identidad salvo que se le identifica simplemente como un color, un color fucsia. El filme se centra en una familia, padres y 2 hijos, mujer y hombre. Hay enloquecimientos y explosiones, sin que sea tan terrible de ver tampoco. Hay una secuencia muy poderosa, la parte más difícil de tragar de la propuesta, toda la transformación de 2 de los familiares. Nicolas Cage hace de un padre autoritario, algo malvado, luego medio freak, más tarde algo penoso, y termina indiferente, cruel y hasta vacío del todo. Stanley le depara un gran personaje para el terror, de lo sencillo lo explota bajo mil expresiones humanas. Hay también un poco de humor negro y algo de sadismo. Es una película potente.
lunes, 25 de marzo de 2019
Mandy
Jeremiah (un estupendo Linus Roache), el líder de una secta,
queda prendado de una mujer al verla simplemente pasar, de Mandy (Andrea
Riseborough), esposa de Red (Nicolas Cage), y como Jeremiah cree que todo en el
mundo le pertenece la secuestra, la droga y trata de hacerla su mujer. Mandy lo
rechaza, se burla de él, y éste se vuelve loco. Lo que viene después es la
venganza de Red, de un Nicolas Cage totalmente fuera de sí, con un Panos
Cosmatos, el director del filme, haciendo una película ultra violenta y muy
entretenida.
Cosmatos no teme dar unos diálogos cargados, no teme en
absoluto el ridículo, y acierta en todo momento, con un Jeremiah dando
discursos entre absurdos, pedantes y cósmicos, esto último como lo es toda la
película, con mención a los planetas favoritos de Mandy y Red que veremos al final
como si hubiéramos presenciado un sci-fi y no una película de acción y
fantasía. Mandy (2018) también es terror, ya de por sí la idea de enfrentar una
secta lo es, cuando muchos las han tratado en el género. Pero Mandy además tiene
de terror por unos motoristas demoniacos, tipo cómic, que debe enfrentar Cage,
a lo sobrenatural.
Mandy manipula los colores, produciendo un filme con
identidad propia, con unos colores o tendencias rojizas y purpuras que dan una
imagen de terror al conjunto, de oscuridad, de algo siniestro, de algo
misterioso, de algo irreal o excepcional. Tener a Cage con la cara ensangrentada,
manchada con la sangre que le han salpicado las muertes que ocasiona su
venganza es tener un filme híper divertido entre manos, uno que rompe todo
limite y quiere ser rebelde en toda esencia. Otro gran momento es ver como Cage
prepara su hacha, como la construye, en el momento más artesano y preparativo.
Todo el filme es genial, pero destaco dos secuencias de
acción en especial, cuando Cage enfrenta a los motoristas demoniacos, así, sin
miedo, frontalmente, a lo loco, sin plan alguno, solo positivo –como menciona
un dialogo sarcástico- y cuando se da una lucha con motosierras y enormes cadenas.
Ver a Bill Duke, actor de la película Depredador (1987), también tiene su encanto.
Duke le explica a Cage sobre la parte sobrenatural del filme, sobre lo oscuro,
sobre lo terrorífico, sobre el mal en toda esencia. Destaca a su vez otro
momento en la propuesta, cuando un especie de ministro le da la ubicación de la
familia-secta de Jeremiah al hombre venganza y es un momento donde solo habla
el sujeto y Cage lo mira con la cara de perturbado, mientras este hombre suelta
a un tigre.
Cosmatos tiene grandes ocurrencias en su filme, está lleno
de imaginación de la buena, y es tan entretenido como un filme de Tarantino, se
muestra igual de hábil con el hedonismo. El filme tiene hasta dibujos animados
como pesadillas, vemos a Mandy señalarle el camino a su marido, imponiendo el
lado místico pagano, y es que el filme es atrevido, como ver la secta de
Jeremiah adornada con cruces y señalamientos a lo cristiano, pero con la
suciedad de la criminalidad y el peor abuso en las acciones.
Jeremiah es un hombre trastornado, semejante al papel de Cage, y se
dará un dialogo final, aunque Cage apenas abre la boca, bastante rico, en el
lado de lo irreverente y rebelde, propio del director que no teme fallar y
plasma toda su extravagancia a pleno y a mil. El filme juega con lo hippie
perverso, con lo religioso demencial, con lo blasfemo. Mandy y su marido viven
en el bosque y son algo excéntricos, ella es de otro mundo, señala Jeremiah
creyendo conectar con su persona, y el filme se pega a esto, Mandy guía el
filme, Cage es su herramienta.
Es un filme que trasciende lo común, es cósmico y
putrefacto, con un Cage que divierte con su estado de alta violencia, que
destila luz –goce- mediante un camino sangriento. Cuando sonríe con la cara
bañada en sangre alucinando a su esposa a la que rememora en sueños húmedos imbuidos
en finales de pesadilla es todo locura y placer extremo. Mandy es juerga en
toda la palabra, con un pequeño toque freak, como la novela que lee Mandy, como
todos los rostros de los miembros de la secta, rostros perversos,
perturbadores. Olwen Fouéré, Ned Dennehy y Clément Baronnet están magníficos.
domingo, 3 de junio de 2018
Mom and Dad
Ésta película marca claramente 2 lados. Uno es argumentar
como los padres quieren recuperar su personalidad, su propio espacio, el tiempo
“perdido”, producto en parte de la crisis de la mediana edad, al tiempo que los
hijos le quitan su identidad, su frescura, son absorbidos por ellos, además de
que la juventud suele ser rebelde y trasgresora y los niños juguetones,
curiosos y desordenados y por ello generan disgustos. La otra es hacer una
película de terror descabellada, llena de gore, de irreverencia, de cómo los
padres enloquecen al ritmo similar de un virus de tipo zombie donde estos
asesinan, así tal cual, a sus propios hijos, sin dudar, de manera fría y
absoluta. En esto tenemos más o menor empatía dependiendo de cada uno, pensemos
que cada etapa de la vida tiene sus pro y sus contra (como deja ver la lucha
con los abuelos también), los hijos no piden venir al mundo, también la
responsabilidad no anula la identidad ni la personalidad. Pero no deja de ser
jocoso ver como el director Brian Taylor nos presenta una liberación de
tensiones de ser (buenos) padres, y lo hace curiosamente de la manera menos
natural. Tomemos en cuenta que el filme es entretenimiento puro y duro, que es como
mejor le va que pensarlo más social. Mom and dad (2017) tiene a 2 actores
protagonistas muy buenos en acción, a Nicolas Cage y Selma Blair, que le dan
realce a toda la situación, a toda la locura, notando que éste es un filme de
bajo presupuesto, y en un inicio se nota mucho, donde hay menos creatividad
también. El filme tiene una última parte poderosa, contiene todo lo gore que
puede haber, no tiene límites. Ésta obra en un inicio resulta algo chocante, como
esa situación con el padre afroamericano alcohólico que suena seria y
desconcertante, aunque también en el arranque esta matizada con una puesta en
escena más sugerente que explicita, pero se pondrá muy extrema. Que padres
arrojen cochecitos infantiles contra autos en movimiento te deja pasmado, pero
esto es humor negro en toda libertad. La escena de una madre enloquecida con su
recién nacido con música de Roxette de fondo no es la más audaz, no surte el
efecto esperado, huele a bodrio, pero el filme tiene sus buenos momentos
también, sobre todo cuando cuaja y entras al juego. El filme está bastante definido,
tiene mucho atrevimiento, y esto juega para bien y para mal. Es un filme que
tiene su cuota de creatividad, sostiene una argumentación y es curioso.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
Dog Eat Dog
El director de Aflicción (1997), Paul Schrader, es de hacer películas muy personales y osadas, de las que apuestan por la
autoría y por la diversión cinéfila, fuera de que su filmografía sea bastante irregular.
Su última película tiene a tres criminales buscándose la mala vida, tratando de
hacer dinero a toda costa, mientras se van con putas y se drogan, mientras
tratan de deshacerse de los cadáveres que van generando. El tipo más extremo,
medio psicópata, es como su apodo lo dice, Mad Dog (el genial Willem Dafoe), un
sujeto que es en buena parte insoportable, que parece gentil y termina
provocando mucha violencia. Es un tipo fracasado y solitario, por lo que su
criminalidad es una extensión natural de su existencia. Lo acompañan Troy (un buen
Nicolas Cage) que es en cierta forma extravagante, tiene su edad, pero mantiene
su estado juvenil, relajado. Por último tenemos a un actor desconocido y novel,
Christopher Matthew Cook, como Diesel, el tipo grandulón y supuestamente bruto pero que lucha por ser coherente,
no obstante termina temperamental. Los tres se meten en trabajos sucios de
robos y secuestros, no temen a la policía y son unos criminales de la peor
calaña, aunque tienen personalidades llamativas, si se quiere, propio de la
invención de personajes distintivos.
El filme de Schrader es ver cómo se comportan y desenvuelven
estos criminales. Existe una cualidad de novedad, de no ir por el lugar
ordinario, amable y fácil en una buena cuota, hay tiempos muertos y algarabía, vagabundeo,
pero fallan muchas cosas en la película, hay momentos que sobran y abruman,
mucha audacia tiene un feo efecto y hablan mucho, sobre todo tonterías, pero no
se oyen como los hampones de Quentin Tarantino, a los que uno les presta
atención y generan placer, sino todo lo contrario, molestan, aburren, agotan. El
filme quiere ser rocambolesco, pero carece de cierta magia, el guion y las
aventuras, la forma de narrar no son tan efectivos, desgraciadamente el filme no
entusiasma, por más que se esfuerza.
Puede que ver la criminalidad de estos tipos en toda gloria y
maldad sea “atípico” y provoque curiosidad, el cine es muy tolerante, hay mucha
libertad y aguantas mucho más de lo normal, pero en la práctica, en los hechos
en sí no funciona del todo bien. No es que Cage, Dafoe y Cook lo hagan mal,
pero el guion no les ayuda. Suben un cadáver y de pronto una compuerta se abre
y caen a un basurero con el cuerpo, ¿qué
pasa después?, Mad Dog intenta justo ahí ser comprendido y escuchado. Se genera
mucha incongruencia. Mad Dog mata sin contemplación. Troy es medio poético y
rebelde, en el tono de un viejo Elvis. Diesel está como aburrido de su vida. Lo
malo es que luego se comportan como personajes planos y estúpidos, y la acción
no es lo suficientemente buena. En un momento Troy secuestra a una pareja de
ancianos afroamericanos, y como en un sueño empieza una balacera, al poco rato
de volver de la muerte esposado y arrastrado por una patrulla. La incorrección
política es muy insípida y desagradable, y así se siente la película en
general. Una cabeza explota de un disparo inesperado, los amigos juegan a
echarse mostaza y kétchup tomando a la ligera la relación criminal entre ellos,
arranca el filme con un desenlace impactante, hay ironía en la crueldad, pero el
filme –o quizá por eso- no termina de funcionar.
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