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martes, 25 de agosto de 2026

Sedotta e abbandonata


Muchos pueden pensar, actualmente, que lo popular en el cine no suele ser bueno, lo que está destinado a las mayorías y pasa que se hace mucho producto insulso. También la oferta es grande y constante y lo bueno siempre va a ser menor a lo intrascendente. Pero cuando uno ve la presente película se da cuenta que no es así o no tiene que ser así. Ésta película de Pietro Germi es una lección en muchos sentidos. Es una película tremendamente popular, exitosa con el público masivo y es una obra maestra del séptimo arte. Es una comedia popular que retrata perfectamente como es la gente italiana de clase media y la gente del pueblo, de paso retrata gente de clase alta caída en desgracia. Cuántas veces vemos de menos a la comedia en la actualidad y además mucho peor a la comedia que no es americana. Ésta película se inserta en la comedia a la italiana, un tipo de comedia bien nacionalista que brilló a finales de los 50s a principios de los 80s, que se autorretrata y lo hace con humor negro y sátira, pero debajo construye algo positivo, te hace pensar en pos de algo mejor -no sólo reírte de una realidad o, mucho peor, ser cruel y distante con los "otros", aun cuando puede estar en realidad retratándote y la mayoría no se da cuenta- o eso es lo que hace el gran Pietro Germi con ésta película que es una de las más grandes de su país y de la comedia en general. Es una película que se lee como la crítica a casarse forzosamente producto de un abuso, para salvar el honor, puesto desde la mirada de un padre, interpretado por Saro Urzi en una sino la mejor actuación de su carrera, con la que ganó mejor actor en Cannes y es que Germi no sólo fue un hit comercial o un cineasta muy popular sino que su cine tuvo prestigio del más grande. La película sostiene que el matrimonio debe basarse en el amor verdadero para hacer valer su real esencia, como deja ver la ironía cuando le ponen el anillo a Agnese, una muchacha de tan sólo 15 años (una Stefania Sandrelli que a los 18 años era una belleza perfecta), a la que se le ve dentro de la trama un poco más madura que su edad, pero que como se autopercibe Peppino en el espejo (un muy cómico Aldo Puglisi que hace bien de galán pusilánime), no se justifica lo que se perpetra. Ella misma se da cuenta que Peppino, de irónico nombre en muchos sentidos, ha sido aprovechado con ella y se le ve enojada por ratos, hasta llegar a morderlo. Éste le pone encima, hace que le ronde, el estigma público de puta. La mira de esa manera para la época, cuando ni siquiera cuenta con la mayoría de edad. Lo habla directamente. Él mismo la culpa por acceder a sus forcejeos y avances, siendo el novio de su hermana mayor, una gordita muy distraída -que irónicamente se queda dormida con mucha facilidad- que parece aludir a las esposas y la infidelidad en general. Una pesadilla, alrededor de un juicio que revolotea, muestra que Don Vincenzo (Urzi) vive mortificado porque su hija vaya a ser tachada de prostituta. Don Vincenzo se desvive por el honor familiar que tiene un lado a lo mafia italiana, siciliana. Germi pone en acción una banda sonora que alude a matarifes y enfrentamientos de western. Hay buen humor con el hermano en esa dirección. Así mismo los seductores son vistos como muy engreídos por sus madres. Es una película que no deja títere con cabeza. Hasta el atormentado Don Vincenzo es criticado por algunos accionares, comportamientos. Su presencia física también es un plus. Urzi deja todo en la cancha. El filme tampoco es tonto o inocente y no se presta para el idealismo total donde construye su critica contra el matrimonio forzado producto del aprovechamiento, sino contiene calle, muestra la realidad, de que la costumbre dejaba muy mal parada a mucha gente en esos casos, pero tal cual lo habla el jefe de policía el salvoconducto lleva un uso exagerado, como deja ver todo el filme. Había que modificar no sólo las leyes sino hasta el folclore. La propuesta coloca en pantalla con pelos y señales la crueldad del asunto, como sucede con la misma gente del pueblo, con la muchedumbre en la plaza. Se da una escena bastante dramática con un lecho de muerte, donde el filme es audaz para salir de ese lugar, de la desesperación, y seguir haciendo uso del humor negro y la sátira, pero con sustancia, si bien el humor negro del filme es cosa seria, se toma bastantes riesgos. No obstante no sólo es intrepidez gratuita o mirar desde una torre de marfil o de superioridad. El filme enseña muchas facetas. Don Vincenzo tiene un millón de ideas, cantidad de salidas creativas. Se manejan bastantes giros, como una revolución. Se produce un tira y afloja constante e intenso sobre el caso o la temática del título. Donde podría considerarse indecisión se siente una audacia tras otra, humor tras humor. Ésta comedia presenta un sinfín de escenas memorables -como con la madre y las hijas caminando un domingo común para que se de un rapto y plan en ejecución- y detalles -Agnese encerrada comunicándose por el calentador del cuarto-. Es una propuesta vastamente entretenida. Te produce hartas risas. 

domingo, 22 de marzo de 2026

L'immorale

Ésta propuesta es interesante por algo peculiar, parece un remake no oficial, aunque no exacto, con cambios, de una película de hace como 10 años atrás del mismo director, de Pietro Germi. De L'uomo di plagia (1958), que era un melodrama y una película que consiguió ser exitosa. La presente se inserta en el nuevo quehacer cinematográfico de Germi, la comedia a la italiana, donde se destacó en particular. L'immorale (1967) fue la obra menos celebrada del tipo de cine que hacia por entonces. También es una de sus últimas películas. Como es una comedia se tiende a exagerar, es así que éste remake pasa por multiplicar la infidelidad y ahí hacer cierta cuidada sorna. Ésta vez el protagonista no lo interpreta el propio Germi sino uno de los grandes actores de la historia del cine italiano, Ugo Tognazzi, como Sergio Masini, un hombre de 45 años -la edad de Ugo- que está casado con Giulia (una muy bella Renée Longarini quien sería ave de paso en el cine) y con ella tiene 3 hijos, uno adolescente, pero tiene otra mujer, Adele (una felliniana Maria Grazia Carmassi quien igualmente no desarrollaría una carrera en el cine), con la que tiene 2 hijos chicos, en secreto, y aparte está con una muchacha de 21 años, interpretada por Stefania Sandrelli, como Marisa, con quien tiene un recién nacido. Sergio vive preocupado pero por hacer feliz a sus tres mujeres, de quienes dice amar por igual, como le cuenta a un cura que queda horrorizado de su proceder. Sergio se pregunta en un momento de reflexión, ¿seré un monstruo?, pero no quiere terminar con ninguna porque teme les pase como en la película L'uomo di plagia. Sergio parece un hombre de buen corazón, aun cuando se vive con tres mujeres y 2 de ellas se saben las amantes y con hijos y deben aceptar estar en el anonimato y en segundo plano, esperar los tiempos libres, las escapadas, donde Sergio suele mentir mucho para encontrarse con ellas, faltar a fiestas como navidad y año nuevo para compartir con las otras o hacer de sus amigos, cómplices. Adele es algo tontita -él se lo dice varias veces-, muy dócil, se acomoda con facilidad y pide en buena onda celebrar algunas cosas como ser madrina del bebé del mejor amigo de Sergio, o poder mezclar a sus hijos discretamente con las hijas de la esposa. Sergio, aunque lo hace de manera dulce, la trata de gordita boba, pero es con quien más se ríe, si bien Sergio deja en claro que está con las mujeres perfectas, esas que no se dan cuenta de nada, o todo lo permiten, a todo se amoldan, las que no molestan por nada, lo cual es claramente parte de que estamos frente a una sátira y una muy machista donde el sueño de Sergio es que sea factible la poligamia, que todas ella se quieran, que llega a decirlo múltiples veces. Ansia poder celebrar con todos su hijos juntos y es que en la propuesta, en general, el mal convive con lo amable digamos. En un momento Sergio se siente cínico porque pretende dejar un trabajo para complacer a una de sus mujeres, pero sabe que solo finge su postura. Esto da a entender que Sergio es un alma de Dios. Vive con ciertos remordimientos, pero trata de hacerlas feliz en todo lo posible, darles espacios de alegría. En ello Sergio siempre está contento y siempre es agradable. No lo vemos jamás molesto, pasa hasta por inocente. Lo suyo no se presenta como algo sexual, sino como amor, si bien se ve que las ama físicamente también, ama la belleza de sus tres mujeres, y se los dice en varias oportunidades, pero el quehacer cinematográfico va por lo clásico, no por el humor vulgar o grueso, ni siquiera hay atisbo de erotismo. Tampoco la comedia en general se subraya/machaca, se permite cierta seriedad, sobriedad, entendimiento, si bien es una sátira y a ratos exagera, como con la bondad de Sergio que lleva sarcasmo. Él las ama a todas, como iría a decir -o parece contestarle a Germi- el Truffaut de El hombre que amaba a las mujeres (1977) pero en esa versión seria está narrado por la voz del amante salvador/heroico. Las tres mujeres están locamente enamoradas de Sergio, le son totalmente fieles, todas ellas son sumamente simpáticas en todo sentido. El protagonista lleva la culpa en el pensamiento hasta el ataque cardiaco. El filme no tiene nada que ver con las clases sociales. Es en ese respecto, universal. Muy italiano, de paso, se diría. En un momento, Marisa parece incomodarle (como cuando escapa del cine o llama de madrugada), pero pronto entra en "razón". Entiende que no es la esposa y no quiere dejarlo, entonces se auto-minimiza. La sátira es interesante porque te permite entender cosas, como cierta reflexión feminista, o igualdad, o entender que es estar casado realmente, aun cuando está impreso en las acciones contrarias, pero quizá es por eso. La sátira deja percibir que no es justo para esas mujeres, por más angelical o noble que se prodigue el protagonista. Por más que no llegamos a ver ningún choque entre ellas. Son las mujeres perfectas como se dice sarcásticamente, que incluye recoger que al ser amantes no son ningunas santas. El hijo adolescente es el único que se deja oír con algo de fuerza y le achacan cargo de consciencia. El final va en esa dirección de lo angelical, que puede que no pegue del todo por su reiteración. La voz susurra, acaso lo sabias todo, y no te mortificaba. Intenta justificarse. En ese sentido es un filme que lleva de sutil, de comedia ligera. La exageración yace en las bondades de todos. Hay hijos de Sergio que no llevan su apellido y se ha metido con una menor de edad, el título no es del todo broma, aunque remite a lo terrenal. Es una película bastante llevadera, amable, que como que está un poco estancada en cierta ligereza que no vulgaridad, pero al mismo tiempo es bastante curiosa y tiene buen estándar, como si participáramos de una distopía medio naif. Se podría decir que pudo inspirar Ufa con el sexo (1968), hecha un año después, por el argentino Rodolfo Kuhn. Es también una sátira pero expuesta desde las mujeres y la revolución sexual. Un hombre mimado y mujeriego (Héctor Pellegrini) se enamora de una prostituta que creía una cándida mujer a la que quería maltratar, interpretada por la guapa Elsa Daniel con 32 años. Ésta no quiere dejar su vida ligera porque inocentemente le hace feliz, no obstante él no puede dejar de buscarla, querer comprometerse y pedirle fidelidad.

lunes, 23 de febrero de 2026

Il testimone


Éste es el debut como director de Pietro Germi y es una película que puede pasar por sencilla, pero muy bien hecha. Es un comienzo bastante maduro como director, cuando todo el mundo suele querer ingresar al ruedo de manera estridente. Es un noir con bastantes escenas caseras, familiares. Arranca con un pequeño pero definitorio juicio, a Pietro (Roldano Lupi), por robar una cuantiosa suma y matar a alguien en el trayecto. Pietro no habla en la sala, sólo mira. Su mirada yace entre temerosa, dubitativa, y como quien reta a las otras personas, como quien muestra su verdadera naturaleza. Un anciano, funcionario del estado, del registro público, se convierte por casualidad en el testigo principal. Asegura que vio a Pietro en el lugar a cierta precisa hora, amparándose en un costoso reloj suyo. El anciano, Giuseppe (Ernesto Almirante), es un tipo de personalidad humilde y muy honesto. Es un anciano solitario que vive de manera tranquila consigo mismo. Pietro en dicho juicio es condenado a muerte. Pero un truco ha entrado en acción, algo bastante curioso (hasta un poco irónico), como apelando a los que no captan los detalles o yacen distraídos, como si el abogado defensor hubiera mostrado habilidades de pickpocket, o de mago. Ese truco hace que el anciano Giuseppe dude de su versión y Pietro manifieste una epifanía, consiguiendo una segunda oportunidad de vida. Sale de prisión y conoce al amor de su vida, a Linda (Marina Berti), a quien en poco tiempo le pedirá matrimonio. Pietro en varios momentos genera suspenso, como cuando ve al jefe de Linda tratándola mal sin importarle quien éste cerca. Le lanza incluso tierra a los zapatos. En otro asoma el asesino en serie en la oscuridad, en el silencio. Pero ahí se prende un fósforo desmitificador. Esa es otra persona. Lo que juega a favor es que no se escenificará el robo y el consiguiente asesinato. La perversidad se escurre de la pantalla. Pero el señalamiento lo persigue a Pietro, en la figura recurrente del testigo, con quien se topa a cada rato, con lo que Pietro no puede ocultar su fastidio. En una escena duerme y Giuseppe lo observa detenidamente frente a la luz del sol que ilumina el rostro. Linda también yace mucho en silencio, parece pensar igual en la situación (cómo reaccionaría). Los detalles dejan de serlo, aun cuando Pietro a menudo muestra nobleza, si bien a ratos se enoja, pero termina siendo reflexivo. La trama parece decir que el mal no siempre es evidente, como la naturaleza de las mafias italianas, familia y negocios. Germi maneja muy bien aquello, al tiempo que entabla diálogo con Dostoievsky. Es un filme un poco contenido, y tiene como cierta desconexión en su narrativa lo que la hacen una película algo particular, más que atribuirle de defecto al haber muchos guionistas involucrados. Los actores no son tan populares pero rompen un poco el molde, de manera humilde, como éste Giuseppe que tiene un aire al de la futura comedia italiana o hasta a extra pasoliniano o al ver a Linda explotada y en desventaja como dentro de cine social de cara al héroe que viene a salvarla y que sigue el sueño del renacimiento. 

domingo, 15 de febrero de 2026

L'uomo di paglia

Creo en el poder de las palabras, aunque montón de veces no retribuyen. No están necesariamente emparentadas con el éxito. Puede que sea falta de empatía, un defecto, o insignificantes, pero lo importante es que son auténticas, sin efectismos o irreflexivas. Escribo porque justamente pienso distinto, porque el resto no me satisface. Esto habla de ser fiel a uno mismo. El director de ésta película es el italiano Pietro Germi, quien es el protagonista además. Es tremendo director, de los mejores de la historia del cine italiano, quien llegó a ser muy popular en vida tanto con películas neorrealistas como por la comedia a la italiana. La presente propuesta tiene una trama que trata de que un tipo tiene una amante, cuando su matrimonio parece feliz. Andrea (el mismo Germi con 44 años) trabaja en una fábrica de mecánica como entrenador y parece un buen marido y un buen padre, pero un día queda prendado de la nada, como por casualidad, de una chica de 22 años que vive en su mismo edificio. Andrea la llama una chica rara porque ella se queda con la mirada perdida, pensativa. La joven es muy reflexiva, muy racional. La situación de ser la amante le mortifica, pero está enamorada de Andrea. Rita (Franca Bettoia, en la actuación de su vida) es una buena chica en general, que ha cometido un error al meterse con Andrea, a quien es difícil de definir. La muchacha es bastante educada y formal. Y se le ve muy bien con vestido y tacos altos. Así mismo cuando se suelta y mueve el cabello y pone una mirada de docilidad, de mujer enamorada. El filme hace elipsis de cualquier acto o idea sexual. Parece la obra algo romántico. También parece que Andrea fuera una buena persona pero es igual a todo el mundo. Muchos van a decir que el sexo nubla, y eso hay. El filme melodramáticamente hace ver que en realidad es un error meterse con alguien casado. Si Rita fuera una chica alegre, la cosa hubiera sido más simple, como hace ver el amigo de la fábrica, Beppe (Saro Urzi). Incluso la chica ayuda en su hogar, a sus padres y hermano. No quiere ni dinero. Lo de ella es amor puro. Le llega a dar a entender a él que podría darle un mejor lugar frente a la situación. En pocas palabras, que se separe de su esposa. Andrea no quiere, y no es honesto del todo con Rita. Intenta dejarla, pero su presencia -su halo de belleza- le hace retroceder, y ella hace lo mismo, sabe que está mal, pero insiste aun así. En las acciones -como suele suceder- la esposa luce como un ente menor, minimizado, si bien parece una santa en todo sentido, no es que su personalidad de ninguna forma justifique engañarla. Ésta es inteligente por una parte y llega a darse cuenta, y es sutil expresándolo. Antes ha sido confiada y algo descuidada, pero por buena madre. Andrea aparece además intachable como antecedente. Como lo sexual no yace en la gran pantalla todos parecen más buenos de lo que son. También lo generan las formas (en ello Beppe se deja ver más abierto, desestima a Rita llamándola una histérica; los núcleos sociales a su vez crean amoralidad). Esto cambia un poco poder ver la verdad del panorama. Es como si estuviéramos hablando de amor, pero en realidad estamos tratando con el deseo sexual. Rita tiene novio y se deja llevar por el mal a través del carisma, la suavidad, la seducción, de la caballerosidad. Uno podría decir qué se la juega. Es un filme que deja mal sabor, como menciona la psiquis de la esposa. Es difícil ser moralista puro y duro, pero Germi escoge un papel complejo, alguien que muchos van a odiar. En un momento se dice que pecar una sola vez hasta ayuda al matrimonio. Se dice como si fuera una superstición. Andrea se descubre como un mentiroso crónico. Surge una escena en la iglesia muy poderosa, muy tensa, capital, un reto que Germi opta por resolver. En adelante puedes amar o no el final de la película, pero Germi ha logrado concebir una obra con personalidad, atrapante, mil veces mejor que la ligereza formal de La piel suave (1964), obra que podría haberse inspirado del lapso en el bote con esa "extraña" (premonitoria) conversación sobre la escopeta. Muchas cosas harán sentir mal la situación, la vergüenza en el restaurante, el atropello (el daño o el caos en el aire), la emotividad del niño, quedarse en abandono en el café, etc. 

jueves, 15 de junio de 2023

Un maldito embrollo (Un maledetto imbroglio)

Éste filme se basa en la obra más celebrada del italiano Carlos Emilio Gadda, El zafarrancho aquel de Vía Merulana, publicado 2 años antes, pero se puede desligar de cierta manera de ésta novela -ambas pueden cohabitar aplaudidas en sus propias artes-, puesto que Pietro Germi ha hecho una película muy cinematográfica, muy expresiva físicamente, sin ser una comedia, aunque llevando cierto costumbrismo y una pizca de humor como agregado, marca del cineasta, junto en general a la esencia italiana. Es cine negro y muy bueno, del que despliega doble juego complementario entre sí. Primero tenemos un robo que parece insignificante, pero que provoca tremendo barullo, dentro de un barrio, con la salida y entrada visual hacia un especie de callejón, como gran apertura, cine por la puerta grande, cuando vemos al ladrón escapar frente a las narices de todo el mundo que grita y lo señala, pero nadie logra -o incluso nadie se anima a- cogerlo. La secuencia va desde la salida de la casa, correr por las escaleras, a huir por la calle llena de gente. Segundo es la muerte de alguien del mismo lugar de apartamentos del robo, bajo un acuchillamiento. Lo grande con lo pequeño irán de la mano, en sentido delincuencial y criminal, así mismo la investigación, que pasará por lo complejo para terminar en lo más llano y frontal, como quien ya hizo la tarea, lo difícil, y puede darse el gusto de lanzar un remate más relajado argumentalmente, pero consiguiendo uno de esos grandes momentos emocionales del mejor cine italiano. También es grandioso ver la interpretación del mismo Pietro Germi quien es el inspector de policía Ingravallo, quien lidera todas las investigaciones de la propuesta, y le pone sazón, picardía, astucia, y un halo cool pero con los pies en la tierra a su protagonista, con su gafas negras, su cigarrillo, su sombrero fedora o borsalino (que btw es italiano aunque lo popularizaron los gángsters del cine americano, pero ya sabemos de donde viene la concepción de la mafia en lo general). Es curioso ver que no se quiere mucho a la policía, pero ésta es una película donde la policía es eficaz y honesta. Se dice en un momento que Ingravallo es tan buena gente que no parece policía. Pero hay una mirada de barrio también, como con esa taberna o tugurio y esa dueña desdentada. Ingravallo es un ser amante de su trabajo que casi no tiene vida social, como buen típico policía novelesco y cinematográfico; ahí lo vemos tirando y aflojando con una amante -ella en fuera de campo-, pero es un seductor, solo que siempre caballero, frente a toda condición social como con la ama de la vida trágica Liliana como con la hermosa sirvienta que hace la gran Claudia Cardinale, que contaba con tan solo 21 años pero ya 3 años como actriz y exponente no solo de poderoso atractivo físico sino de talento. Lo acompañan policías que se dejan ver bien, en particular Maresciallo (un excelente Saro Urzi). La policía tiene un gran despliegue en la trama. Así mismo están muy bien los sospechosos, el marido, Banducci (Claudio Gora), y el primo, Valdarena (Franco Fabrizi). Ambos yacen mantenidos por la fortuna de una mujer. Es interesante como se van creando varias hipótesis, el filme toma varios caminos con la investigación, es una película amable y muy entretenida siempre. Incluso oímos de antecedentes de un pasado fascista con un personaje capital. El filme trabaja notablemente sobre un matrimonio bastante difícil. Y aunque hay mucho de mujeriego en el aire hay espacio para el amor a prueba de todo. La investigación maneja un destacado costumbrismo.