domingo, 11 de febrero de 2024
Intriga familiar
sábado, 28 de octubre de 2023
Cortos de Aldo Salvini
Carta del
apóstol San Juaneco a la ciudad del mal (1992)
Éste corto de 11 minutos como El pecador de los siete mares y La misma sangre, la misma carne los produce Francisco Lombardi. Se contextualiza a orillas del Río Rímac y se supone que está a puertas de la Lima urbana, que el loco protagonista, San Juaneco (Martin Moscoso), llama la ciudad del mal, de donde se escapa un criminal herido (Julio Vega). Desmayado, el loco lo amarra como a Cristo crucificado, pero es como hablarle al ladrón perverso que estuvo a su lado. San Juaneco es una versión chicha de San Juan El Bautista, tiene una estética que destaca en su visualidad, él en sí es un espectáculo, un suceso, como salido de la farándula peruana, pero éste es un loco que quiere redimir a éste criminal herido que ha encontrado como quien halla algo botado en un basurero y quien al despertar se jacta de mucha maldad. Pero luego en el delirio aceptará cualquier cosa. La enajenación domina la representación, es entonces que Juaneco lo toma hasta como un títere. Puede ser visto como un castigo divino, o una ironía de la existencia. En la hiper popular Pulp Fiction (1994) pasaba algo parecido, no igual; a un criminal desmayado tras un atropello lo hallan unos tipos no literalmente locos, pero peores. Éste corto de Aldo Salvini es nuevamente cine social, pero con su cuota de relajo, aquí tiene algo de comicidad. Juaneco no tiene nada, pero cuando le dicen donde se manifiesta Dios en su vida de pobreza, como quien reta su existencia y bondad, Juaneco responde que en la comida, y en efecto Juaneco sigue vivo, es un sobreviviente del que parece yacer en el desierto. Juaneco ve a Dios en lo más básico, pero también vital, un lugar de felicidad en distintas formas, pero felicidad para todos y en ese rincón minúsculo yace Dios para éste particular creyente.
La misma
sangre, la misma carne (1992)
Es la historia de unos siameses donde uno representa marcadamente el mal y el otro el bien, uno se dejaba influenciar por el otro pero ya no quiere seguir matando o permitiéndolo. Llevan los nombres del cuento infantil, Hansel (Gilberto Torres) y Gretel (Antonio Aguinaga). El mundo retratado es lumpen hasta lo visual-austeramente, con rostros carcelarios, cicatrices faciales y tatuajes en la frente, habiendo una cierta exageración. Se ve una buena dramatización entre esa lucha antagónica, muy física, pero que claramente simboliza como decir el mal habita junto al bien, puede corromperlo y el bien debe vencer al mal, para el caso el asunto es extremo, propio del cuento en general. Trozar el pollo es una buena concepción, no pensada tanto como parte de una historia lineal, sino como un lugar de sugerencias muy visuales, muy cinematográficas, habla de la tendencia homicida y la unión de los protagonistas al mismo tiempo, que veremos que después se nos explica todo. Así también la tendencia de ver la pantalla hacia el rojo induce a sentir la sofocación que atraviesa Gretel constreñido en el mundo sangriento de Hansel. Lo que se oye en la radio puede parecer, más que contexto social, algo obvio, pero igualmente le da dimensión a éste relato de terror. Es un cuento propio de su época.
miércoles, 26 de julio de 2023
Tiempos futuros
jueves, 1 de junio de 2023
Metal y melancolía
lunes, 23 de enero de 2023
Sundance 2023: Documentary Short Film Program
Shirampari: Herencias del río (Lucia Flórez). 15min, Perú
Éste es un corto muy bien diseñado, bien estructurado, y expuesto con excelencia, así como muy bien cogido de la realidad (hay un gran guion detrás de la espontaneidad y del conocimiento de los Ashéninkas). Posee una notable sintetización del modo de vida de los nativos peruanos, de los Ashéninkas. Ésta sintetización se basa en el paso a la adultez de un niño indígena mediante una captura de pesca, es todo en sí lo que veremos y es más que suficiente, mejor que meter mucho o hacer un cajón de sastre-desastre y no contener mucha sustancia de casi nada o no la esencia de las cosas y personas, en cambio aquí ha quedado sólido ese simple pase a la adultez y cómo los ashéninkas se preocupan por sus hijos y al mismo tiempo de su legado y de su educación en base a sus sencillas reglas propias. El filme es sólido de ver también, sumamente cautivante. Se ve naturalidad y tranquilidad, aun habiendo un guion detrás, el guion de la directora, un orden, un camino, basado en el conocimiento real, lo que vamos a ver, lo que vamos a conocer, incluso la directora y el equipo de filmación, algo significativo y plasmar/atrapar la magia del documental o lo real. Éste niño tiene que atrapar un bagre con un simple gancho de metal, para ello tiene que aprender a bucear, a no temer el gran tamaño del pez y a sacar fuerza para capturarlo en un río que como vemos con la cámara acuática es oscuro, como sucio, marrón, de lo que parece barro, pero poco a poco irá apareciendo cierta luz en el fondo del río, ciertas formas, rumbo a lo que tenemos por el ciclo natural de la existencia (ganar no; aprender), de aquella personita y nuestro deber en la vida. Luego el padre podrá permitirse un cigarrillo, viendo que el mundo se conforma en la gente de pequeños triunfos, de pequeños pasos, pero grandes cosas se proyectan en todo esto.
Call Me Mommy (Tara O’Callaghan). 15min, Irlanda
Sinead es una mujer en la mitad de la vida que trabaja mostrándose sexualmente online, en la página onlyfans, al tiempo que hace modelaje porno, pero al mismo tiempo que ella muestra sus atípicos deseos, hacer esto sexual siempre lo ha querido dice, de mostrar sus defectos como madre q también repite, ella está llena de realidad, de autoconocimiento o de querer descubrirse más aún. Mientras ella se divierte a su modo, cambiándose de ropa y maquillándose con ayuda de sus hijos mayores, y la vemos moverse en éste mundo de aspecto sórdido que implica el pagar por sexo, se va viendo a una mujer con sensibilidad y que ha padecido mucho dolor, ha sufrido de abuso con un ex marido, tiene cicatrices, que la hacen más fuerte. Ella en su fortaleza, en aquella imagen donde parece una dominatriz rodeada de fuego, recuerda a la Tura Satana de Faster, ¡Pussycat! Kill! Kill! (1965), a esa mítica y salvaje mujer de ese icónico filme de sexploitation. También medio que físicamente se parece a la ex vedette Moria Casán ya entrada en edad. Asistimos a su vida común, a su trabajo extravagante y como ella va calificándose frente a lo que hace, como lo mezcla con su maternidad y sus recuerdos, como haber tenido una madre que ha intentado superar a la vez que entender. La madre de Sinead siempre está presente y es parte importante de quien es. Ser padre es una gran responsabilidad, y eso le cuesta a Sinead, en su anhelo hedonista de la que es su labor sexual, pero ella no puede dejar de ser ella misma, de querer cosas personales, de deseos incluso curiosos o algo raros, pero que tampoco se pueden manejar o dejar simplemente, esa es la dificultad de lo emocional en los seres humanos, y en lo difícil que es entenderlos cuando no pueden dejar de ser tan humanos, tan emocionales o psicológicos, quizá medio incontrolables, no son autómatas, no pueden serlo, aun llorando defectos y tener presente ese reto de poder ser el padre correcto que en el fondo también queremos ser.
Will You Look At Me (Shuli Huang). 20min, China
Ésta es la historia autobiográfica de aceptarnos a nosotros mismos, para el caso es un chico de 25 años con respecto a su homosexualidad y que su madre lo acepte tal cual, ella que tanto la ama éste sensible joven cineasta en ciernes y con quien tiene tremendo vinculo espiritual-existencial. Pude ser una propuesta un poquito efectista pues hay llanto sobre ser un bicho raro y no llenar las expectativas de la sociedad tradicional china y tampoco de la propia madre, pero también se siente la magia de coger una esencia y una realidad muy íntima que atañe a muchas personas en la misma situación. Es también un viaje por la cotidianidad del director que el 2021 compró su cámara super8 con la que graba su vida común y se ve muy indie, muy a lo Apichatpong Weerasethakul. Se habla sobre todo del vínculo con la madre, que llegamos a ver y oír, es un viaje madre-hijo y su vida diaria. Lo que no encaja del todo bien es que Shuli se siente identificado con una experiencia intima suya y una persona de su hoy misma edad, cuando chico éste joven de 25 que él intenta llamar y cree entender y verse reflejado quiso tener una relación con él, lo buscaba sin conocerse mucho, pero esto es también pedofilia, pues Shuli tenía más o menos 14 años cuando pasó. La madre lo descubrió y como todo su perenne estado de alerta con su hijo buscó deshacerse de esa situación y de ese rastro y ese fue el secreto que los acompañó desde entonces hasta no hace mucho, que era la orientación sexual del hijo que ella esperaba cambiar. Pero eso también es el filme, no poder ser uno mismo, que coarten quien uno es. Shuli mal que bien siente la soledad de ese individuo anónimo digamos, con quien no puede dejar de verse como en un espejo, lo difícil en que puede convertirse la autoaceptación frente a los otros.
Liturgy of anti-tank obstacles (Dmytro Sukholytkyy-Sobchuk). 12min., Ucrania-USA
Ésta propuesta va de escultores en Ucrania que hacen bloques antitanques para ayudar en la guerra con Rusia y el filme se reviste de liturgia mientras vemos detalladamente como fabrican estatuas religiosas. La música religiosa acompaña la labor común a ellos y propone vida y muerte, alude compasión, y fe en la vida. Hay niños jugando, hay gente rezando. Pero también oímos la radio política que siempre acompaña y como los Ucranianos no piensan doblegarse. Es un filme básico y al mismo tiempo muy potente, tiene muy claro todo. Puede que le falte más originalidad y no hacerlo tan impoluto, falta ensuciarse un poco en mayor creatividad. Pero es contundente como un poderoso documental de aire periodístico sin serlo en toda su cuadratura, pues es artístico, pero recurriendo a tener un mensaje fuerte y claro, que llegue la idea en toda capacidad periodística, y es bueno, pero también convencional y demasiado simple en su “perfección”.
Margie Soudek's Salt and Pepper Shakers (Meredith Moore). 12min, USA
Este es un filme bastante curioso, aunque chiquito; lo mejor es que es un homenaje a la abuela de la directora, de Meredith a Margie, quien es ya muy anciana, pero Meredith trabaja con efectos digitales y reviste a Margie de la que es su profesión en postproducción, pone el filme incluso como si estuviera en una obra de ciencia ficción. Margie tiene una impresionante colección de saleros y pimenteros que colecciona desde cuando estaba en los 20 años de joven y verlos, muchos de ellos, son todo un acontecimiento, los hay muy extravagantes, llamativos y bien atractivos. Margie explica con sencillez, pero se ve dentro que tiene su personalidad, se distingue y se desnuda a través de ésta atípica colección. Podemos observar que Margie ha sido una buena persona y ha llevado una vida austera, cargada de lo familiar. Meredith deja ver que su abuela no le dejaba coger su colección pues eran objetos muy delicados, pero es a través de este homenaje que no solo los inmortaliza, sino que es como si se creara la oportunidad que quiso de chica, poder jugar con todos los saleros y pimenteros. Es volver a ser niña junto a la abuela amada, a esa persona ya muy mayor que tiene sus facultades ralentizadas y cansadas propio de la edad. Es seguir compartiendo mediante el amor. Meredith habla de sí misma producto de su trabajo con los efectos digitales y de su abuela de la que vemos extractos de sus memorias grabadas en cámaras caseras. A pesar que lleva el filme mucho feeling, es una mirada optimista y que refleja alegría por la vida, es un filme amable, relajado, como la juventud que implica la nieta y autora que complementa dos mundos de afecto mutuo, donde la humilde estrella es la abuela.
sábado, 21 de mayo de 2022
No hay regreso a casa
No hay regreso a casa (2021) es la ópera prima de Yaela Gottlieb. Yaela es peruana pero vive en Argentina; éste, su filme, es una coproducción peruano argentina. El presente trabajo es el abordaje de Yaela de quien es su padre, Robert Gottlieb. Robert es hijo de madre judía y emigró joven de Rumania a Israel, cree en el sionismo. El documental de Yaela está muy cuidado, tiene muchos pequeños accesorios a la vista, hay buen trabajo artístico, hay buen uso del detalle, del adorno, sin exagerar. Todo esto da nivel visual al filme. La historia que aborda Yaela es simple, es el retrato de un hombre común, su padre. Lo más resaltante que ha hecho Robert en su vida es pelear en la guerra de los seis días. Robert es un hombre inteligente y al mismo tiempo muy conversador. Puede que como en gran parte el filme de Yaela se sostiene de la personalidad de Robert éste caiga en algunos defectos, caiga en cierto efectismo verbal, pero no deja de ser un señor interesante. Tiene habilidad para conversar, para narrar cosas sencillas. En un momento Robert confiesa haber tenido una vida mediocre, pero esto es una sobredimensión de cierta melancolía general y suya porque la mayoría de la población si oímos a Robert tendría que catalogarse de mediocre, y no es así. El mundo es un cúmulo de pequeños grandes retos, retos como haber podido sobrevivir económicamente durante tiempos de depresión, que incluso Yaela juega a fantasear con el espionaje y lo paramilitar. Robert tiene mucho carisma, no solo personalidad, es un buen tema de indagación, sobre todo porque hoy en día todo puede ser interesante, todo depende del arte y Yalea la tiene y también afecto por su padre, aun cuando ella ha aprendido a cuestionarlo y a ponerlo en cierto paredón, finalmente entregándose a esa ambición propia del artista, que se entrega "ciego" y "total" a su trabajo, pero olvida que todo acarrea subjetividad y la creatividad pesa más que entregarse ciegamente a desnudar a su personaje, a ese objeto que yace entre la admiración, pues es quien nos ha formado, y el destripamiento, ese querer ser libre de ataduras, ser uno mismo. Robert es inteligente y suelta una perla del trabajo general de su hija, de manera medio inocente y entre despierto, éste trabajo con el tiempo nos va a venir a juzgar a nosotros, tanto como ahora lo hace con el padre.
viernes, 22 de abril de 2022
Vida férrea
El director del filme es el peruano Manuel Bauer que radica en España hace 2 décadas y es un reconocido editor. Éste filme es el recorrido de un tren que lleva minerales a través del Ande, desde Cerro de Pasco hasta el Callao donde embarcan los minerales. Es una propuesta donde conocemos gente relacionada o con las ciudades que recorre éste tren o por nexos de trabajo. En Cerro de Pasco y La Oroya vemos pobreza y hay una crítica social contra la extracción minera -mediando trabajo visual como con ese sugerente juego para niños rodeado de gris cemento-, falta progreso y existe deterioro medioambiental. No obstante la minería da trabajo y sustento, como llegamos a oír de la radio. En La Oroya incluso se habla de gente que sufre de tener plomo en el cuerpo por el daño ambiental, pero también se debe a la mala nutrición y bajas defensas del cuerpo, y se da educación al respecto y se buscan tratamientos, todo esto lo dice una de las personas abordadas. Ésta crítica social no yace en todo el documental, éste muestra varias aristas. El viaje en tren es bastante curioso, pintoresco, aun cuando recorre lugares algunos no muy bellos -lo que no es campo-, pero también hay hermosos y asombrosos paisajes de la Sierra. El tren entra a Chosica, a Lima y luego a Callao. Es simpático, sobre todo para gente de afuera, saber de la fama del restaurante Bar El Cordano, asiduo lugar de los presidentes del Perú, y de La Estación de Desamparados y lugar de la cultura, en el Centro de Lima. Es un filme que muestra el país profundo y la humildad de la capital, es una obra que muestra gente humilde, inteligente y trabajadora. El filme desgrana el recorrido del tren, vemos mil quehaceres con éste para que cumpla su fin, ese largo trayecto. Nos subimos al tren y conocemos su impresionante recorrido, con una notable edición, un goce del tiempo. Conocemos a la gente que intelectualizan ese viaje, desde su sencillez argumental, pero sabia conocedora de la realidad. No hay excesos, hay mucha tranquilidad y coherencia para hablar. Vemos la cotidianidad de ésta gente además, la misma que también yace en el tren con sus mil ajustes para que todo funcione dentro de una vida que requiere fuerza, la misma de esa enorme máquina de movimiento lento que atraviesa grandes alturas, deteniéndose frente al pastoreo, lo folclórico, pero también presenciamos lo criollo, y hasta lo chicha. Es un inteligente cine social lleno de peruanismo, inclusive hay espacio para mencionar el afecto al vuelo por Alianza Lima y hacer un llamado a fomentar la industria nacional.
lunes, 4 de abril de 2022
El canto de las mariposas
Éste es un documental peruano, la producción es peruana, de la española, radicada hace tiempo en Perú, Núria Frigola. Es un documental bastante escueto o breve en su información en todo sentido, son todo el tiempo como destellos de datos que van espolvoreándose, pero hay muchos pequeños datos que hacen curioso el retrato de los indígenas llamados uitotos desde una familia peruana en particular que sobrevive de ellos, y en realidad hay más en Colombia, pero comparten la Amazonía peruana colombiana. Nuestro guía es el hijo mayor de ésta especial familia uitoto, el pintor Rember Yahuarcani López. Rember se inspira en las historias de su abuela, Martha López, que contiene la memoria de los uitotos y se la trasmitía desde pequeño, hasta la oímos varias veces en voz en off. Así también el padre de Rember motiva a sus hijos hacia el arte y los mantiene unidos bajo el legado indígena. La abuela y el padre lo influyó a plasmar la historia y el lado existencial de los uitotos, que ya producto del coloniaje están digamos que integrados a lo contemporáneo -aun habiendo mucha tragedia detrás-, si bien mantienen las costumbres tradicionales de sus orígenes. No obstante como todos sabemos, y es importante saber, porque el documental no explica mucho, los explotadores criollos de caucho hicieron muchas matanzas de indígenas y como podemos ver los uitotos fueron inducidos a desaparecer. Rember contiene esto en su arte y es minimalista y un poco infantil en su trazo; luce más abstracto y pintoresco con lo existencial uitoto. Rember y su padre aman el arte y conversan sencillamente de la originalidad y de la tradición; esto se ve muy simple, pero hermoso, aun cuando está movilizado por un guion que tampoco significa que se anula del todo la espontaneidad, y se concluye como real, porque tampoco se percibe mucha trascendencia, yace la secuencia exenta de sofisticación. El filme mantiene mucha llaneza, pero tiene gestos artísticos, estéticos, expresión visual, como captar bastante las mariposas y su revoloteo, el sentido del filme. Nuria mantiene la simpleza general, aun cuando llega a hacer viajar a Rember desde el centro de Lima donde vive y pinta, hasta la Amazonía, hasta adentrarse incluso en La Chorrera, en la selva colombiana. De los momentos más logrados y hermosos del filme es cuando se siente se fusiona la preparación de la yuca dulce en una especie de tortilla -paso a paso, partiendo desde la extracción de la tierra- con el canto típico de las indígenas de Mujeres de yuca dulce. Rember luce una persona sensible y educada, es un muy buen guía de su cultura. También presenciamos como cotidiana y humildemente comen los Yahuarcani en la selva indígena y es un retrato interesante y la mejor llaneza que consigue éste documental desde ésta su identidad general. Incluso vemos al gato familiar comer una pierna de pollo muy campechano. No es un retrato del estilo de instagram, lleno de superficialidad, sino tal cual, muy realista y auténtico; es una humildad transparente como es la que invoca todo éste documental -que tampoco pretende ser periodístico o declararse convencional-, pero si bien puede verse aun a Nuria en el camino de generarse mayores y más exigentes logros y arte, se nota que hay afecto y empatía por lo que ha recogido del Perú siendo la selva peruana muy seductora.
domingo, 21 de noviembre de 2021
De todas las cosas que se han de saber
Ésta película peruana, película documental, de Sofía Velázquez, se presentó en la 7ma semana del cine de la Universidad de Lima que acaba de terminar hace unas horas, y es la única representante peruana en el actual festival de cine de Mar del Plata que va hasta el 28 de noviembre. Se encuentra en la competencia latinoamericana. Es una película austera en imágenes con historias sencillas pero que esconde bastantes ideas y creatividad. Es una obra en homenaje al poeta peruano máximo César Vallejo, grabada en su ciudad de nacimiento, Santiago de Chuco, La Libertad, con gente de éste lugar. La gente es humilde, como vendedores de la calle o un joven músico como guía en particular. La curiosidad del filme viene con las ideas debajo que dan profundidad a la austeridad visual. Tenemos representaciones de los poemas e historias que escribiera nuestro vate mayor, expuestos como si fueran historias reales del documental que observamos, interpretadas al parecer por aspirantes a actores de teatro, actores noveles o gente común no profesional con ésta aspiración. Por un momento nos engañan, pero pronto se nota que están interpretando la obra de Vallejo, como pasa en particular con el músico joven. Puede que lo real y la ficción estén mezclados. El filme parece tomar de base un filme como Mysterious Object at Noon (2000), debut de Apichatpong Weerasethakul y su mejor película, aunque poco conocida. El filme de Sofía también presta entrevistas hablando siempre de Vallejo y su obra, no solo cierta espontaneidad e historias, como en la obra de Apichatpong. Se busca trabajar con el arte (la literatura) y lo real (de las historias de Vallejo), como con el viejo que toca el campanario, ambas se retroalimentan. En el filme a un punto se trata de romper el límite entre lo imaginario y la vida misma. Ésta propuesta maneja un fuerte peruanismo, un lado muy autóctono, mezclado con nuestro criollismo y con una figura que todos aman y respetan, un verdadero artista, y una figura que enorgullece, como lo muestran los pobladores de Santiago de Chuco. Se percibe autenticidad en trabajar con una figura verdaderamente nacional. Puede que el filme peque a ratos de una aparente simplicidad, pero es el ingenio, lo que va detrás, cómo se trabaja de distintas maneras la obra de un personaje mítico lo que agiganta todo, aun tomando la idea de Apichatpong, un director que ha enaltecido a su país con su propio lenguaje, folclore, imaginario, mística e historias. Es una buena fuente o magma de inspiración, con un filme que ha sabido despegar por su parte y hacer algo atractivo y curioso a partes iguales.
domingo, 17 de octubre de 2021
Distancia de rescate
Ésta película escoge no ser una película de terror. El tema es simple, está claro, es casi un esquema pero va de sutil, se trata de la conexión entre madre e hijo que se relaciona con amarlo con fervor o mantener una distancia emocional, digamos que dejarlo en segundo plano frente a otras cosas, puede ser una relación lésbica como se puede interpretar veladamente entre las 2 madres que pasan por lo mismo. Sus hijos se enferman y hay que salvarlos con magia, hacer que la mitad de su alma pase a otro lado y venga una mitad nueva, para el caso algo oscuro que hará que la madre medio que desconozca a su hijo, donde pudo anidar el terror. Después el hijo es visto como una amenaza que borda en realidad la locura o la creencia en esa magia usada, es como si nuestra mente divagara y creyera algo que está solo en nuestra mente. El hijo de Carola es visto como un especie de ente diabólico, criminal si se quiere ver, pero en realidad el niño nunca hace nada, nunca se muestra peligroso, ni siquiera raro, es hasta silencioso y tranquilo, es todo imaginación de la madre, delirio, aun cuando el filme y la novela de la argentina Samanta Schweblin quieren hacernos creer que algo va a suceder, que el niño algo malo piensa. En ello muchos pueden decepcionarse de la película, olvidando que va de inteligente y sutil. Es un filme que crea una atmósfera imaginaria (que no existe, como que está vacía), tal cual la voz en off donde es simplemente un recurso literario creativo de estar contando a un estilo una historia, es simplemente un adorno. El niño, hijo de Carola (la mujer fuerte que hace Dolores Fonzi), se comunica en voz en off con la protagonista, con Amanda (la bella damisela que interpreta María Valverde), el niño curiosamente la dirige, le pide que cuente bien la historia, como esa vocecita que seguramente imaginaba Schweblin frente a la hoja en blanco y que en el papel ciertamente ha de verse visto interesante y bonito. Por media película tanta promesa de la voz en off pues ya llega a molestar, ya deja de ser interesante como al comienzo. La relación entre las mujeres en un lugar rural de Argentina aislado crea un contexto atractivo, muy cinematográfico. El filme tenía material para hacer buen terror, pero queda muy débil, medio melodramático -entre positivo y negativo-, le preocupa más la denuncia medioambiental que va algo escondida y tampoco es que esté mal, pero pudo ser mucho mejor. Es un filme curioso, de gran factura para ser latino, es un filme arty, pero claro. Llosa muestra que tiene oficio, no ha hecho un gran filme, pero ha mostrado que le sobra capacidad. El filme de Claudia es típico de nuestra época, de feminismos ubicuos y cargados. Parece un alegato en pos de más libertad para la mujer, menos maternidad, más imperfección, nuevamente más comprensión. No creo que esto esté mal, pero parece que nos estamos pasando a la otra vereda, al otro extremo.
domingo, 19 de septiembre de 2021
2 Lima Alterna: Mix de cortos
De tres secciones diferentes, de la competencia internacional de cortos, de la competencia peruana y del denominado panorama peruano he visto varios cortos. Recojo 10 que me han parecido los más valiosos, en distinta medida. El mejor de los 10 ha sido Live Forever, del sueco Gustav Egerstedt, y dura apenas 3 minutos. Es un musical homenaje a los muertos secundarios en las películas de terror, con 6 obras representativas del género, exorcismos, muertos vivientes, brujas en bosques, mutilaciones forzadas, slasher y terror japonés pasan por pantalla, con perfecta recreación, sentido del humor y prodigiosas escenas gore, todo un deleite, como para verlo varias veces. Dos más de terror, aunque menores, Dar Dar, del español Paul Urkijo, y Las sombras, del argentino Paulo Pécora. Dar Dar tiene grandes efectos especiales, sobre una leyenda vasca, sobre un monstruo comededos, pero el continuo e impenitente abuso a una niña hace que no sea todo lo genial que se pueda pensar, falta aire y también más historia. Pero visualmente, la recreación estética, es de primera. Las sombras recuerda un poco al cine austero de Raúl Perrone, que también está incluido en el festival. Éste filme no es grandioso, pero tiene su gracia. Va de una adivina que sufre de alteraciones mentales por su labor y termina como una zombie. Dummy, del lituano Laurynas Bareisa, es una película obvia, pero aun así no es una mala película, con descripciones descarnadas de un criminal con un equipo de policías, en un escenario que en realidad se usa para desnudar el machismo y la desigualdad de géneros. Blind body, de la australiana Allison Chhorn es cine experimental, con desenfoques constantes representando la (casi) ceguera de su anciana protagonista. No es una idea digna de una luminaria, pero maneja una estética y una atmósfera que crea algo personal. Conducción neumática, de la peruana Genietta Varsi es interesante, recuerda los cortos extraños de David Lynch, juega a la instalación de arte y a la performance a lo Pina (2011). Nullo, del austriaco Jan Soldat, es un corto hiper freak, sobre un tipo que se ha quitado su órgano sexual y tiene uno femenino; lo vemos sin ropa contando sobre él, algo ansioso. El filme en el colmo de la trasgresión lo pone a masturbarse desnudo, lo que termina con él limpiando las sábanas sucias con papel higiénico. Es un documental curioso sin duda, pero para gente osada; además consta únicamente de tres tomas fijas de un cuarto. Chicha sentai es otra buena sorpresa peruana, corto de Rogger Vergara, que ha hecho una película entretenida, una emulación nacional de los Power Rangers. Vernos retratados ahí tiene bastante gracia. Campeshino, de Marco Antonio Alvarado, y Todos fueron mi hogar, de Mariana Flores, son cortos peruanos de cine social y están muy bien. El primero muestra a un viejo flaco y a su perro trabajando y viviendo el día, compartiendo cosas sencillas. Se ubica en la selva o en el norte del Perú, un lugar donde brilla la naturaleza. Se percibe siempre positivo. El segundo es acerca de una mujer, ahora mayor, que luce muy sensible recordando su pasado, en especial a razón de haber dejado temprano el hogar familiar y haber sido empleada del hogar desde los 15 años.
sábado, 11 de septiembre de 2021
Laguna negra y Down in Shadowland
Laguna negra
Perteneciente al peruano, piurano, Felipe Esparza. En algún lugar de los Andes vemos los ritos de un curandero andino, de habla fluida y sencilla, no luce oscuro ni extraño, se presenta muy humano. El corto de 35 minutos abre con él sin poder verle el rostro, expresado como en el cine experimental. Más tarde -pasando a una hechura tradicional- vemos una casa grande pero antigua y a una niña y a un viejo viviendo en ella, su abuelo seguramente. Ésta niña se ve independiente, aunque pequeña, va haciendo sus cosas, se prepara el desayuno o se lava el pelo en un riachuelo junto a una amiguita. La niña es segura, pero trasmite inocencia, es muy flaquita y se comporta tal cual a su edad. Ella hace de ente observador y curioso, frente al curandero. El mundo del Ande peruano se perpetra místico, con su propio folclore y leyenda. Otro punto es el poder expresivo de la naturaleza y de los animales, todo el tiempo están cerca, son parte de un conjunto indisoluble. Naturaleza, representado en bestias o seres de Dios, y rito yacen juntos siempre. Todos los momentos suelen ser breves, incluso alguno como el de las velas rojas que en su belleza estética pudo durar mucho más al regocijo de la vista. El filme es un montón de escenas de fe y devoción por los orígenes, la cultura andina, y la trascendencia espiritual o el nirvana en la tierra.
Down in Shadowland
Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite.
martes, 7 de septiembre de 2021
5 Muta: Mutaciones (((Audio))) Visuales
El Festival peruano Muta presenta la curaduría de éste trabajo entre 10 cortometrajistas y 8 especialistas en sonido, con la guía de Tete Leguia que ha proporcionado una lista de reproducción a 7 especialistas en música -más él- para que la manipulen y creen un sonido propio, personal, original. Después se ha juntado uno de estos sonidos con imágenes que han entregado uno o dos cortometrajistas interpretando el sonido, en el que es un trabajo peruano de cine experimental. De los 8 cortos terminados recojo 5 que son los que creo son los más valiosos. Repetición traslucida es el corto de Felipe Esparza, con sonido de Michael Magán. Dura 6 min. 12. Con sonidos que hacen pensar en Terminator (1984) y la Masacre de Texas (1974) y gotas de agua que hacen temblar logran hacer de la película Mary Poppins (1964) un lugar siniestro, con los bailarines llenos de hollín y vestidos de negro bailando sobre azoteas creando otro feeling, algo misterioso. Vemos el sentir del ser humano vuelto un autómata con fábricas e industrias. Una niña tiembla fusionada observando la mítica salida de la fábrica Lumiere, de 1985. Incluso Walt Disney y su laborioso trabajo se prestan para pensar en el libro 1984, que termina con un Mickey Mouse gigante viejo, sucio y abandonado. Enterrar la cara es el corto de Verónica Luyo y Álvaro Icaza, con sonido de Karen Chalco. Dura 7 min. 51. Éste es un poderoso corto de terror. Tiene una gran fusión entre sonido e imagen. Es como si pasáramos de cerca por la piel de un elefante, con la sensación de estar muy cerca de tierra, para hallar descubrimientos extraños en ese recorrido próximo, con sonidos siniestros de fondo. Se percibe, con el sonido, similar al jadeo de un animal salvaje, hambriento, peligroso. Éste acompañamiento nos transporta hacia pinturas viejas, raras, lúgubres. Pasamos la mirada luego por unas brasas que nos llevan a pensar en el infierno. Más tarde vemos destellos de luz en la oscuridad y pensamos en la estética de La bruja de Blair (1999). Los Cazadores es el corto de Paola Vela, con sonido del mismo Tete Leguia. Dura 7 min. Éste es un corto sencillo, pero bastante bueno. Las imágenes pertenecen a un archivo que muestra a la aristocracia alemana cazando faisanes en los 50s. Son imágenes en super 8. La música de Tete hace pensar en insectos y en extraterrestres. Todo lo que por lo general sería muy normal se percibe extraño, misterioso, intimidante, como si algo nos fuera a sorprender en cualquier momento. No obstante ésta normalidad de solo las imágenes es relativa, ver niños muy cerca de la muerte, aunque se trate de aves, resulta un poco particular. La diversión en el fondo versa sobre la muerte, lo cual deja la percepción de estar haciendo algo incorrecto permitido por el poder, aunque sea legal, propio también de un territorio íntimo. El corto de 3 min. 51, sin título, de Cristina Kompanichenko y Rodolfo Rueda no se siente tan fusionado con el sonido, sonido que pasa medio desapercibido. Éste corto en una primera parte alude demencia, con caras deformes, sobrepuestas, mientras en la segunda parte se exhibe criminalidad y sexualidad. Éste corto por momentos parece propio de una instalación de video. Recuerda Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone. A Love song es el corto de Maricé Castañeda, con sonido que puede o no estar incluido y no hacer mucha diferencia. Dura 4 min. 7. Éste corto luce interesante y algo trasgresor; recurre a escenas sexuales pero que no se ven con claridad. Tiene también la rareza de hacer pensar en el apocalipsis cuando vemos imágenes de fecundación, de óvulos, células, al estar amalgamado con planetas e imágenes reales de la NASA.
domingo, 29 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: LXI
LXI (2021), la segunda película del director peruano Rodrigo Moreno del Valle, no es una luminaria de película, pero se ve interesante, luce hasta una estética de Lima -entre gris, azulada, solitaria, noctámbula, sonámbula- y de cine indie. Éste cine indie luce profesional. En realidad lo de indie es más una descripción de formas de un tipo de cine ya que en Perú la mayoría de cineastas se agencia la inversión, los gastos y producción de su película. Éste cine es austero, íntimo, personal, pero está muy bien hecho, denota nivel. Tiene un lado que refleja un cierto estado de eterno adolescente que apunta a lo cool, que suele acompañar cierto criollismo nacional y propio de cierta gente nice, hablando de ya casi cuarentones. No obstante ésta tiene una trama con un lado oscuro y sórdido o que genera culpas o desnudan almas y melancolías, alguna perversa. Se trata del reencuentro de 4 mejores amigos del colegio, pasados 20 años de no verse y compartir un suceso traumático juntos. Poco a poco se irá llenando la info de ese pasado oscuro y sórdido. Formaremos el rompecabezas. Sobre éste pasado gira el filme. Mientras tanto es simplemente la reunión de unos amigos que no se ven de mucho tiempo y se dedican a pasar la tarde y la noche en un apartamento divirtiéndose, tomando alcohol, conversando, fastidiándose o cantando karaoke. Los 4 amigos son interpretados por Sebastián Rubio, Cynthia Moreno, Rodrigo Palacios y Javier Saavedra. El más interesante de todos lo hace Rodrigo Palacios, es el malo de la película, el atorrante, el abusivo, el personaje antipático y molesto, que lo hace de maravillas, tiene harto talento. El personaje principal es hecho por Javier Saavedra. Saavedra pasea en bicicleta muchas veces y esto se ve estupendo, está excelentemente grabado, se ve muy potente y natural, encima propone harta melancolía y pensamiento existencial en su movimiento por la ciudad, por barrios de cierta clase acomodada que es donde se contextualiza la historia y son los protagonistas. El título de la película suena enigmático o extraño, puede creerse que se trata de alguna talla de ropa o algo así, pero Moreno del Valle ha explicado en una entrevista que es la denominación que usan los colegios pitucos para el número de promociones escolares.
viernes, 27 de agosto de 2021
25 Festival de Lima: Las mejores familias
martes, 27 de julio de 2021
The Cell, Incesto en los Andes y His house
Incesto en los Andes
The Cell
His house
Ganó el Bafta -los Oscar ingleses- a mejor debut del cine británico del 2021, la dirige Remi Weekes. Tiene a 2 protagonistas, actores, en estado de gracia, Sope Dirisu y Wunmi Mosaku, como un matrimonio salido en balsa de África, escapando de las guerras civiles y la muerte. Sope, como Bol, guarda una acción oscura, un pequeño truco perverso, de esto suele decir que él y su esposa son de los buenos, frente a la duda, de cara al señalamiento contrario del seguro social; el filme juega un poquito con esto que es notable, aunque al final la propuesta opta por no criminalizar a Bol. Así mismo hay un momento perturbador cuando Wunmi, como Rial, apunta a un estado a lo Norman Bates con un cuchillo sobre la mesa, pero el filme escapa a ello al final. Estos dos puntos son lo único recriminable a éste filme; después es una muy buena película. His house (2020) posee momentos que incomodan, que realmente asustan, con las tantas visiones de la casa, producto del mito y un brujo demoniaco, manejador de justicia y folclore africano. Pero éste estado de susto no se exagera tampoco, tenemos una buena historia entre manos, que apunta a la diversidad y a un tema en boga, la migración forzada hacia Europa, mostrando -al estilo de cierto cine social- como se comporta Inglaterra frente a ésta situación. El filme tiene asertividad e ingenio contando el pasado, haciéndolo pasar por un trance de uno fuera de sí, mediante una alucinación macabra, que tiene destellos de buen terror, como con la sonrisa sutil de la actriz Yvonne Campbell, donde su prominente gesto aparece para refutar la versión oficial, la de los protagonistas; o con la imagen de la vecina loca, que hace la actriz Vivienne Soan. Ésta película ha tenido buena visibilidad gracias a estar en Netflix.
miércoles, 19 de mayo de 2021
El cargador
Éste corto de apenas 7 minutos de duración le pertenece al director cuzqueño Luis Figueroa, ganador del gran premio en el Festival de cortometrajes de Oberhausen (Alemania). Éste corto es de 1974, un año después de Runan Caycu, con el que veo similitudes, aunque también es el sentir de una época, de reivindicaciones sociales. Entre lo que comparten está la ciudad de Cuzco y la defensa del indio. En la película de Figueroa sólo desde el trabajo de cargador. Al indio se le pone como bestia de carga, a cargar grandes pesos que lo ponen jorobado; es pagar por un servicio, donde se paga muy poco. En Runan Caycu salían cargadores. Aquí, claro, es el tema total, aunque breve, en 7 minutitos. No obstante es notable como Luis Figueroa deja ver varias ideas en tan corto tiempo. Al igual que en Runan Caycu en la presente hay un protagonista y guía; en El cargador es Gregorio Condori Mamani. Gregorio abre el corto vistiendo una ropa toda remendada. Luego lo menciona frontalmente, y con ello a su sufrimiento y a su hambre, a su calidad de hombre muy pobre. El corto muestra todo esto de manera muy directa, lo sobreexpone, la idea social es como quedar ciegos con el sol. El mensaje es ineludible, es tremendo llamado de atención, de humanidad. En un momento varios indios cargan una gran cama, un criollo acomodado da ordenes, metido en cierta pinta de superioridad, de vanidad. En otro momento en un pequeño rincón bebe chicha Gregorio, hiper humilde y solitario, mientras gente cualquiera celebra con cerveza, animosos e indiferentes. Gregorio mira un par de zapatos con anhelo notorio, tiene los pies en sandalias viejas de caucho, muestra de su estado, de su condición, de extrema pobreza. Gregorio es el eslabón más bajo de la cadena, ve la necesidad básica casi como una utopía, menciona literalmente -y se entiende como metáfora- que mueren como burros de carga vomitando sangre. Puede sonar a un exceso de su sencillez (o no, un retrato de lo inaudito), pero la pobreza está ahí (como dice nuestro guía, el hospital vale mucho más de lo que ganan como bestias de carga, con un tono de hombre pequeño, de voz no violenta, aunque no queda duda de su impresionante resistencia). Gregorio pasea por un cierto anacronismo colonial, algo maravillado (rasgos de bondad) y empequeñecido; también pasea próximo a empedrados incas -la fuerza y precisión de lo sencillo- tratando de buscar una solución, romper con el devastador pesimismo. En general es un llamado más que a una orientación ideológica a un gobierno con consciencia y ayuda social, con una economía inclusiva -hacia arriba los que están abajo, no de todos hacia abajo-.
viernes, 30 de abril de 2021
Allpa Kallpa
Ésta es una película peruana dirigida por el argentino Bernardo Arias. El protagonista es el cómico peruano Tulio Loza. Es una película que habla del abuso de poder, del maltrato, de los terratenientes criollos en Cuzco, a la población indígena. Es una propuesta que en su primera mitad es una comedia con Tulio Loza haciéndose el payaso, exhibiéndose como cholo mosca, astuto. Interpreta a un andino que viaja a Lima y regresa a su tierra como abogado y estrella de su pueblo, pero a medida que pasa el metraje nos damos cuenta que Nemesio Chupaca (Loza) es un mentiroso crónico, que no llegó a entrar siquiera a la Universidad, que hizo el servicio militar por levante, y sólo sirve para hacer de bufón del terrateniente dueño de un pueblo imaginario, inventado, de Cuzco. Nemesio cuenta hazañas que inventa para recibir un trato especial, para que le inviten alcohol y lo lleven en andas de fiesta. Pero la gente se va dando cuenta que es simplemente un bufón y éste tampoco lo desmiente, es un tipo acomodadizo, un vivo. La segunda parte se convierte en todo un drama -abandona la comedia como si fuera una nueva película-, aunque con notorio exceso, propio del entretenimiento. Aunque el filme deja la comedia mantiene un nexo bastante lógico con Chupaca quien entiende finalmente qué está sucediendo en su tierra y busca redimirse, hacerse cargo, mirarse como el héroe que necesita su pueblo. Mediante el personaje del profesor rural idealista -de aire marxista- y del indio sacrificado, Nemesio abre los ojos y busca justicia social. El personaje del terrateniente es una exageración, en mucho una caricatura, lo interpreta muy bien Hudson Valdivia, quien hace de rubio oxigenado, racista y clasista. Hay el personaje de un indio tratado como perro que es de mucha crudeza e impacto, para reflejar lo perverso que es el terrateniente. Tulio Loza ciertamente es gracioso en la primera parte, sin vulgaridad, con un personaje de típico criollo, aunque de origen andino; es un hombre crecido ante sus pares cuzqueños por haber "triunfado" en la capital en comparación a la humillación y subordinación de su pueblo. Los indígenas son retratados y tratados como cobardes hasta que se cansan de tanto abuso. Las escenas decisivas de muerte están llenas de histrionismo, como si presenciáramos casi una obra de teatro. Nemesio es a un punto el héroe, pero más lo es la comunidad cuando deciden liberarse, defenderse, de tanto abuso, abuso que es abiertamente subrayado. El filme tiene un muy solvente retrato del folclore andino, y hace uso de verdaderos pobladores indígenas, que suelen salir tranquilos, pero muy serios, que no se complican la vida con la cámara. Allpa Kallpa (1975) tiene atractivo y resulta curiosa, con 2 partes distintas -comedia y drama-, pero bien manejadas. También es una clase en comedia popular. Zully Azurin es una belleza andina, muestra sus tetas, poniendo la sensualidad relajada y una actuación decente en general como mujer sufrida.
sábado, 24 de abril de 2021
Kukuli y Viy
Kukuli (1961)
Viy (1967)
viernes, 9 de abril de 2021
Todos somos estrellas
Esta película se siente como una sentencia, un salto definitivo al ostracismo, de lo tan franco o revelador que es, que se muestra su protagonista contando cosas demasiado íntimas y un poco sórdidas, también por acceder a grabarlo un poco apurados por el deseo de novedad, atractivo y éxito. Es una película que busca ver que fue del director de cine peruano Felipe Degregori, director que poco a poco fue desapareciendo de su actividad como cineasta, hasta que el 2012 lo dejó, y terminó recluido, aislado, por decisión personal. Vive en el Rimac, distrito cero pituco, que su hermano decía era una pose de pobre y él muy dócil da a entender que no es así o quizá ni lo ha pensado bien, simplemente actuó dicho a grandes rasgos. El documental de Patricia Wiesse va en busca de su actual historia, el documental es del 2017, que la cuenta Felipe mismo. La cosa es que Degregori está deprimido y disminuido, se le percibe con muy baja autoestima, y empieza a contarlo absolutamente todo, hasta impudorosamente, pero paradójicamente esto es carne para lograr un documental interesante sea dicho. Degregori se menosprecia constantemente, no le importa en absoluto su imagen, ni lo que piensen de él, parece hallarse muy deprimido que no puede contenerse. Se compara incluso con Blanche Dubois de la obra de teatro y película Un tranvía llamado deseo (1951); cae en la obviedad, pero también en la absoluta apertura de su sentir y hasta futuriza un final triste en su vida. Es un filme que incomoda un poco y hasta duele al sentirse cierta empatía. Degregori cuenta que es gay y que paga por favores a veinteañeros del barrio, gente que lo trata como zapatilla vieja finalmente, con ese criollismo tan nacional; se relacionan con él por interés, y él yace consciente, lo dice, como todo, y muestra cierta baja autoestima envuelta en sus actos. Degregori tiene una película que me encanta, Ciudad de M (2000), que curiosamente el documental no halla interesante y ni la menciona. Su película más popular que da título a este documental cuenta Degregori que lo arrastró curiosamente hacia el inicio del sentir de su derrota personal y existencial -esa que compara con el éxito de su hermano, el antropólogo y escritor e investigador Carlos Iván Degregori-, cuando su primera película, de 1980, la película de acción Abisa a los compañeros, fue todo un éxito de taquilla y hasta de crítica. No obstante, aunque no se especifica en el documental (salvo un guiño por el título), Todos somos estrellas (1993) es la película por la que lo recordaran siempre. Éste es un documental que es demasiado pesimista y lacrimógeno, es un martilleo exagerado, Degregori no se da tregua con nada, se golpea sin parar, sin cortapisas, pero también es porque está solo, medio abandonado en su casa, que yace muy descuidada. Faltan amigos, faltan familiares. Como curiosidad hay que mencionar que hay mucho pensamiento de transexualidad también en su mente. Menospreciándose, imagina que nunca hallará el amor, duda si alguna vez lo hallo. Se compara con su hermano, pero no desde la envidia, se percibe sincero afecto y nostalgia hacia él, propone un buen recuerdo en general, aunque su franqueza lo lleva a criticarlo un poco, sutilmente no lo pone como dentro de una relación tan idílica como se espera. Es un documental poco sutil, aun no teniendo imágenes explícitas, aunque ciertamente te genera mucha atención e interés, en su expurgación exhaustiva desde el propio protagonista, para bien y para mal.