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viernes, 26 de marzo de 2021

Bacurau

 


Ésta película apareció en la lista de lo mejor que vio el ex presidente americano Barack Obama el 2020. Fue la única película latinoamericana en su lista, la de un cinéfilo bastante decente. También quedó tercer lugar -Premio del Jurado- en el festival de Cannes 2019. Es un western moderno sobre unos cazadores formados por gente común que van tras una cacería humana a un  pueblito llamado Bacurau, un pueblito perdido en la geografía brasileña, donde no existe policía, pero si hay una ley hecha por unos especies de gángsters-pandilleros, de tipo punk, y que también cargan mucha esencia y mítica de barrio, de las Favelas. Así mismo Pacote y Lunga pueden considerarse Cangaceiros de nuestra contemporaneidad, más vivos por ser parte de un pueblito desértico como Bacurau. El líder de los forasteros cazadores lo interpreta Udo Kier, actor alemán todoterreno, quien puede aparecer como parte de un bodrio hasta de una obra mayor de cine arte. Sonia Braga tiene un pequeño papel, más un homenaje a su popularidad y versatilidad como actriz brasileña. En la película de Kleber Mendoza Filho y Juliano Dornelles hay mucha violencia y algo de juego, hay harto cine de género, pero también cine arte. El funeral del inicio -que parece querer saltar como realismo mágico- es cine arte por la puerta grande, también leyenda popular y folclore. Hay escenas gore, que algunos pueden tildar de cine de terror, pero no lo es, igualmente se disfrutan bastante. El filme requiere de mayor movilidad e interacción, mucho yace para la foto solamente, aunque no sea malo tampoco. El filme promete más que una película de cine arte una de género, de acción, pero no cumple del todo, falta más lucha. No obstante tiene escenas violentas y sorpresivas bastante sangrientas y buenas. Es un filme que también parece descreer de la política con la corrupción del postulante a autoridad de Bacurau. Éste tipo carga más de una culpa en el filme. Udo Kier hace de un asesino con cierta consciencia -respeta a las damas entre otras cosas-, y le deparan un final a la altura de su complejidad, aunque algo cruel. Es un menjunje de líder; puede tener a ratos consciencia social y en otros matar por diversión hasta a su propia gente. Es un filme que por una parte parece un cómic, sin entrar de lleno en ello. 

sábado, 4 de febrero de 2017

Aquarius

En un edificio denominado Aquarius vive una mujer sesentona aún muy guapa y sobre todo libre en todo sentido, de espíritu rebelde pero bien definido. Se llama Clara (Sonia Braga). Ella lucha contra una empresa constructora que quiere comprarle su apartamento y construir un edificio mucho más moderno en el lugar. Clara que ha desarrollado muchos recuerdos en esta zona de Recife, como vemos en el inicio, no quiere irse ni vender por nada del mundo, quedando como único obstáculo para la empresa y su proyecto económico. Pronto la empresa empieza a molestarla cuando no pueden convencerla y el filme proyecta de contexto esa lucha, la de una empresa con harto poder adquisitivo contra una mujer de buena sociedad pero “ordinaria” (su belleza a su edad y súper temple no lo es tanto), una ex crítica de música de gusto juvenil, viuda, madre de tres hijos ya adultos e independientes, salvo por una hija (la prometedora Maeve Jinkings) que pasa problemas económicos y se comporta medio traidora por la necesidad.

El segundo filme del brasileño Kleber Mendonça Filho es como si se tratara de una lucha socialista, donde el pequeño ciudadano se enfrenta al poder o statu quo, aunque Clara es una mujer bien relacionada, como veremos más adelante. El filme no se queda en solo la lucha entre David y Goliat, se enfoca en quien es, como se comporta y vive esta mujer mayor. Doña Clara es una mujer que ha sufrido un cáncer, y le falta una mama, se mantiene tal cual se la sacaron, mostrando un estado de fuerza expresiva poco común, el que no la inhibe de tener relaciones sexuales casuales, como vemos que tiene con un gigoló, al poco de excitarse con una orgía que se presenta como método de disuasión, sólo que no conocen a Doña Clara y su modernidad.

Doña Clara, en la impresionantemente natural Sonia Braga, quizá en el papel de su vida, aunque en un filme no del todo glorioso, es el intermedio. Por una parte trata con mucha dignidad y respeto a la gente humilde, como cuando va a una fiesta de su empleada doméstica y cruza a pie la playa a la zona donde esta vive. Y por el otro tiene una idea y sueño recurrente de que una criada negra le roba por lo bajo, cosa que lo ve muy normal. Lo curioso es que aquella pesadilla le hace pensar en otro posible atraco, mucho más peligroso.

En cuanto a la línea general del filme decae por el final. Se maneja decentemente –a ratos de forma intrépida- aunque con cierto toque infantil –tanto como vulgar y efectivo- de parte de la empresa que trata de molestar horriblemente a Clara para que se vaya. Sin embargo la trama llega hasta el cuento, y esto tiene su originalidad y también su tontería. En ese momento Sonia Braga trata de ser creíble, pero resulta algo ridícula. Lo mejor del filme es ver al personaje de Clara en su rutina diaria, dentro de una construcción sencilla, pero interesante y con encanto. A ese respecto Mendonça Filho ha fabricado cierto paradigma de la mujer mayor, de la mano de una actriz precisa en el papel. Doña Clara contiene muchos atributos y todos los sobrelleva con frescura, como cuando escucha música, duerme en su hamaca o decide ir a bañarse a la playa. El personaje compagina lo bueno de distintos mundos, uno joven y otro viejo, con un 1980 de introducción que se mantiene incólume.