lunes, 31 de julio de 2023
Puss in Boots: The Last Wish
lunes, 7 de noviembre de 2022
Átame!
Pedro Almodóvar dijo que El Coleccionista (1965) lo inspiró a hacer su película e hizo algo totalmente distinto, tomo lo general solamente y algunas cositas de la de Wyler, pero hizo algo totalmente suyo, le puso su impronta, su cine, su visión, su personalidad, lo cual está muy bien. Le quedó algo bueno y, elogiablemente, propio. En éste filme el protagonista, Ricky (Antonio Banderas, en una de sus mejores actuaciones), sale de un sanatorio mental, curado o aprobado para volver a circular, y decide secuestrar a la mujer que lo vuelve loco, una mujer con la que se acostó una vez y quedó prendado, pero ella lo olvidó por completo. Ella, Marina (Victoria Abril), es una ex actriz porno que quiere hacer una carrera seria digamos, y trabaja actualmente en una película de terror. Hay algunas buenas escenas ahí de ese tipo de película, siempre con la impronta de Almodóvar, aunque trabajando con el giallo o viéndose reflejado en éste. Marina es una mujer simple y, obviamente, muy sensual, plasmando Almodóvar sexualidad con ella, pero sin llegar a lo explícito, aunque hay una escena cuidada de coito que desde el espejo del techo deja ver carne y su toque erótico, marca de la casa, de la irreverencia que lo acompaña siempre a Almodóvar. Lo mismo con hacer a la protagonista actriz porno y hasta pone un video solo sugerente de ello, acomodado, con el que el director del filme de terror en que trabaja está más que obsesionado, y quien no, es una mujer muy provocativa, en ello Almodóvar sabe sacarle mucho jugo a Victoria Abril. Es una obra sensual, pero nunca chusca, aunque no le falta erotismo. Ricky también es muy básico, por ello puede recurrir a ser tosco, el filme lo hace dar algunos golpes, pone realismo. También cómo al tratarse de la interacción de un loco y de una mujer ligera pueden haber algunas libertades, aunque acotando que Almodóvar le otorga seriedad a ella, pero a fin de cuentas es irreverente porque estará el síndrome de Estocolmo siempre latente, rondando, aunque Marina inicialmente esté más que asustada, bastante enojada con su secuestrador. Ricky es muy frontal, muy primitivo a ratos, pero también su sencillez puede ser algo empática, lo mismo que Marina se comporta coherentemente, muy campechana, sin restringirse sólo a su sexualidad. Ésta pareja es creíble, no son gente sofisticada, son gente de la calle por decirlo así y todo esto se presta para que el retrato sea contundente, porque así es éste cine de Almodóvar, directo al punto siempre. Es un filme que juega frontalmente y cada acción se ve lógica de acuerdo a quienes son los protagonistas. No hay romanticismos, hay carne, hay deseo, hay anhelo y todo es llano y práctico. Es un retrato moderno, muy propio del cine de Almodóvar, y es uno bueno. Rossy de Palma como la medio marimacho vendedora de drogas, una pequeña gángster, está super bien como secundaria, tiene una cierta notable vena cómica, y al mismo tiempo se deja ver real, curiosa también, y seria. Almodóvar no obstante les da inteligencia suficiente para que sus protagonistas tengan aunque simples su cuota de personalidad y hacer de ese tira y afloja del secuestro que busca finalmente ser fuente de seducción un lugar entretenido y, aunque llano, interesante.
miércoles, 16 de febrero de 2022
Mujeres al borde de un ataque de "nervios"
Ésta es la mejor película y comedia de Pedro Almodóvar, perfecta de cabo a rabo, con guion del mismo director, celebrada en todo frente, en los premios Goya, en cartelera española e internacionalmente, es muy famosa y en justo merecimiento. Carmen Maura es Pepa, mujer que hace una semana ha dejado de ser la "amante" de Iván (Fernando Guillén), la han dejado, y yace en pena, preocupación y fastidio, pero irá pasando por cosas, esos ataques de nervios, aventuras, exabruptos y locuras que la mostraran tal cual, una mujer fuerte, sin ser feminista de manual, cliché o etiqueta (o una mujer enojada con el mundo como el personaje de Paulina), sino muy femenina, fuerte, también sensible, y con personalidad. El filme es todo Almodóvar, es habitar en su universo personal, en sus gustos y mente, como con ese taxista que le gusta el mambo y tiene el cabello oxigenado y está a punto de llorar con la tristeza ajena. En el filme de Almodóvar se ama a las mujeres, las hacen pasar por mil cosas, pero triunfan al final, aprenden algo nuevo, aprenden a quererse (más). Iván es de Madrid pero como con esa canción mexicana de apertura tan sugerente parece un típico macho mexicano, como con su presentación, un mujeriego orgulloso de serlo, tan simpático como desleal, pero humano, sin odiarle ni ser antipático. Pepa buscará comunicarse con él, mientras éste planea un viaje con una nueva misteriosa amante y se escurre, no quiere topársela. No obstante ella insistirá y estos son los nervios en punta que arguye el título y presenciamos y son tan divertidos e interesantes, con un guion lleno de nexos perfectos, donde participan terroristas chiitas como amantes mentirosos y aprovechados y meten en problemas a otras mujeres, como Candela (María Barranco), la chica y modelo sensible, que un joven Antonio Banderas, el tartamudo Carlos, no parará de besar sin permiso pero sin tampoco negativa de ella, otro mujeriego en potencia, pero en plena juventud, un seductor en plena gloria. Otra injerencia graciosa y audaz es la del gazpacho con somníferos que provoca mil enredos, aventuras y un panorama colorido muy Almodovariano. La casa de Pepa también se presta para plasmar estos ataques de nervios sublimes, llenos de gozo para el público; se quema una cama en una fogata inspiradora, epifánica, reconstitutiva; vuela por los aires un teléfono rojo, otro elemento para el humor, tal cual el ubicuo color rojo; se habla con las plantas en medio del arca de Noé, montón de gallinas y patos, aunque como dice la protagonista el animal principal se escapa, como quien señala la pareja ideal, aunque siempre hay un roto para un descocido y el amor aparece donde menos lo crees, como con Carlos y Candela, mientras la mujer oficial (Rossy de Palma), con pinta de cascarrabias, pierde la virginidad de manera curiosa. Las mujeres también en el mundo Almodóvar no solo son sensibles, fuertes, con carácter y personalidad sino muchas muy locas; el filme se permite un malvado de cuento con Lucía (Julieta Serrano). Guillermo Montesinos que hace de taxista extravagante pero empático se parece un poco físicamente (y en espíritu) al mismo Pedro, aunque todo el reparto principal, todas las féminas también, son el autor. Hay persecución, hay disparos, hay buena broma como con la graciosa testigo de Jehová que ilustra Chus Lampreave. Carmen Maura incluso con sus 43 es sensual, como cuando se cambia frente a Banderas y trasluce sus tetas, pero es también siempre muy casual, muy libre de encasillamientos de sexualizarla como centro, antes es una persona y qué clase, de esas llenas de cosas, momentos, virtudes, etc. Muy gracioso el comercial que hace de la madre de un asesino en serie y también el uso de diálogos de películas emblemáticas con el doblaje para retratar de manera ingeniosa lo que está pasando. El filme gira alrededor del amor, al estilo de éste exitoso y especial director.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Autómata
Una de las mejores escenas del filme es un espléndido WTF o un giro impensado, como que te preguntas desconcertado ¡¿qué está pasando?!, ¡¿qué va pasar?!, mencionando un instante incómodo y de aprendizaje en especial cuando el agente de seguros robóticos y protagonista central Jacq Vaucan (Antonio Banderas, que sorprende en un registro y performance interesante a lo que acostumbra) danza sensualmente con una robot en medio de una botella de alcohol, en lo que refleja la humanización paulatina.