jueves, 9 de mayo de 2024
Harvey
Ésta película suena bastante peculiar, es una película friki con todo el formato del mejor cine clásico, con el protagonismo de uno de los actores más renombrados y talentosos -y más queridos- de la época sino el más representativo, James Stewart. Pero no es cualquier película friki en una época donde de su categoría no abundaban sino adapta una obra de teatro ganadora del prestigioso premio Pulitzer (entregado en 1945), perteneciente a la americana Mary Chase. Harvey (1950) si bien friki es como Que bello es vivir (1946). Un hombre llamado Elwood P. Dowd (James Stewart), un hombre soltero de más de 40 años, se comporta como un loco. Le habla a un amigo imaginario todo el tiempo y la gente queda descolocada o se asusta al ver la normalidad con la que habla de -y le habla en público a- Harvey, un ser invisible, que él mismo describe como un conejo gigante. Y más tarde sabremos que proviene de la mitología y fantasía celta, que es un Pooka. Algo parecido en otro universo se podría entender que es el legendario y popular Totoro (1988). Elwood es un hombre con dinero y es super amable y comprensivo con todos, busca hacerse amigo hasta de la persona más humilde, a todos trata con mucha bondad e invita a su opulenta casa. Elwood, aunque muy educado y afable y muy solvente económicamente pero un hombre de a pie, es muy aficionado a la bebida y puede entendérsele como un borrachín con alucinaciones, alguien que ha caído en desgracia y se ha vuelto loco. Es así que su hermana, Veta Louise (Josephine Hull, ganadora del Oscar por ésta actuación, una muy histriónica y con grandes momentos cómicos), y la hija de ella, con quienes vive no aguantan vivir en ese estado que les provoca Elwood, que siempre mencione y presente a Harvey y los haga ver como una familia de freaks. Ellas son de sociedad y la hija no puede conseguir novio, fácilmente son marginados al conocer al tío loco. Éste filme es una comedia además y uno se ríe mucho de varias ocurrencias, como cuando confunden como una loca a la hermana por Elwood. Hay momentos cómicos que se perciben originalmente difíciles o habitualmente incómodos y pueden ser asumidos de humor negro, aunque en general éste es un filme accesible y amable. El tratamiento que vemos en ésta película, por una parte (porque también hay un lado más sofisticado), de las personas con problemas mentales es muy tosco, muy acelerado, hasta pasa por violento, poco empático, incluso arcaico, sobre todo con respecto al enfermero Martin Wilson (con un tremendo Jesse White), que cree peligrosos a todos los que sufren de desequilibrios. Esto puede ser porque se trata de crear humor (un humor más cerca del slapstick), pero también puede ser una radiografía de la ciencia de la época. Incluso un actor del prestigio de James Stewart (quien demuestra que es un actor grande pero todoterreno o justamente por eso, sentando bases para el resto) es maltratado en pantalla por Wilson (que será parte del desparpajo cómico de un romance improbable). No obstante Elwood es la tolerancia absoluta, invoca la comprensión de un santo y se deja llevar por todos, si bien tiene momentos donde se expresa verbalmente muy ecuánime y hasta de manera sabia y excepcional, como un particular monje budista. Igualmente la normalidad con la que habla de Harvey, tan abiertamente, lo hacen pasar por un demente, pero en el mirar de toda la película y es parte de la personalidad y originalidad general de la propuesta se llega a imprimir una extraordinaria coherencia que versa sobre ideas mayores de justamente un comportamiento friki, marginal o habitualmente ferozmente descalificador. Justifica lo injustificable y le da trascendencia y humanismo y maneja genialidad con su argumentación y aceptación, y sin que sea arduo de comprender. No obstante apuntando que es algo que como se dice en pantalla de la propia arte de la pintura, no solo es realismo (cine clásico) sino tienen injerencia nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra libertad, nuestra autoafirmación y nuestra capacidad de búsqueda y autoconocimiento y con el universo, yendo más lejos de lo ordinario. Es así que Elwood existirá dentro de un especie de universo paralelo pero anclado a un pueblito americano común y corriente desde quien tiene el aura de un ángel que es influenciada o irradiada por la existencia de un conejo gigante y ciertamente suena absurdo pero de eso trata soñar y de eso trata el arte, a razón de la mitología celta, de un misticismo especial, de cierta filosofía. En un momento -donde la palabra trasciende- Elwood describe de manera interesante muchas cosas, con respecto a la humanidad, al prójimo, y a la mirada de verse uno en el planeta, que choca contra muchos, como señala esa breve pero contundente participación del taxista. Implica apostar por un mundo mejor, optar por hallarse feliz y trasmitirlo e intentar ver cada día perfecto, estar un poco loco.
domingo, 20 de febrero de 2022
La soga (Rope)
La soga (1948), de Alfred Hitchcock, es una de sus obras más reconocidas. Se basa en la obra de teatro del mismo título del británico Patrick Hamilton que se inspira en el famoso caso de los estudiantes asesinos Leopold y Loeb escrita a cinco años de cometer su famoso homicidio de un niño de 14. En el filme de Hitchcock dos mejores amigos, Brandon (John Dall) y Phillip (Farley Granger), matan a un compañero de estudios y lo meten en un cajón donde especifica y macabramente van a comer en una pequeña reunión que organizan. Brandon es la mente maestra, un tipo perverso que quiere probar las elucubraciones de su maestro universitario, de Rupert Cadell (James Stewart), que se basa en Nietzsche, sobre la superioridad y el superhombre por sobre la insignificancia de cierta humanidad. Brandon lo hace también por disfrute personal, lo siente como un reto constante, por eso organiza una fiesta y quiere que el mismo maestro Rupert asista, como para jugar con él, vencerlo intelectualmente, de manera secreta. A la reunión poco después de matar al compañero va el padre del muerto, su novia, el ex de la novia, Rupert y la tía de la victima. En plena reunión Brandon saca el tema del profesor y éste empieza inmediatamente a sospechar de ellos. La fama de particular le precede a Brandon. Por dársela de astuto empieza a luchar por no ser atrapado. Luego saltan algunos indicios; también suma que Phillip luce nervioso, alterado, para como apunto de llorar o rendirse, y para peor para él empieza a emborracharse fastidiando a Brandon que yace gozando con todo el asunto organizado. El baúl y el cadáver pueden simbolizar la homosexualidad de la pareja de asesinos; el miedo a que se descubra el cuerpo puede ser el mismo por la propia sexualidad, visto como una trasgresión de la moral de la sociedad. Tanto Phillip como Brandon no dan esa imagen ni se manifiestan nunca así, salvo por algunos engreimientos en su expresividad, pero se decía que los verdaderos asesinos pudieron serlo en secreto. No obstante esto jamás se confirmó. De la misma manera tanto Granger como Dall si lo eran en su vida intima. Como bien dice un débil Phillip está Rupert jugando al juego del gato y el ratón, a investigar que algo extraño está pasando en la reunión y quiere saberlo. Es un filme que recurre sólo a 9 personajes, incluidos unos segundos el cuerpo del asesinado David Kentley. A los invitados se le suma la criada. John Dall actuaría muy poco en el cine, su pasión sería el teatro, aun cuando su debut en el cine le dio una nominación al Oscar y lo puso como prometedor en el medio. No obstante nunca llegó a saborear mucha popularidad en el cine aun así. Farley Granger sí tiene algunas películas muy famosas en su filmografía, aunque su carrera no fue del todo gloriosa, pero sí nutrida, con altibajos. James Stewart fácil puede ser el mejor actor clásico del cine y no es poco decirlo. Como se basa éste filme en una obra de teatro es una propuesta digamos que austera, con pocos recursos, como estar en un único lugar, la casa de los asesinos. Hitchcock lo convirtió un poco en un filme experimental, no por raro, porque es super clásico y muy bueno, sino porque se estructuró bajo unas pocas secuencias de 10 minutos cada una y Hitch trató de esconder los cortes, las uniones, como mediante la repetición de apuntar -salir y entrar-con la cámara a la ropa. La soga es un filme sencillo, pero notable, con muy buenas actuaciones, con conversaciones directas al punto, pero muy ricas, con su sabrosa interacción de misterio e investigación, con su toque de picardía, su pizca de trasgresión y su pequeña cuota de filosofía, con el famoso y poderoso suspenso del director y con sus inteligentes momentos de tensión, sospecha tras sospecha. Se disfruta de manera muy fluida a través de algo interesante. El profesor lanzará un monólogo de subsanación en pos de su cátedra de autosobrevaloración narcisista intelectual, explicación que responde a Nietzsche. También se puede ver ahí a Hitchcock que se divertía con esto -el negocio del crimen- con su cine y lo fantástico, la excepcionalidad que le otorga su profesión, como ese juego intelectual en el aula que profesa Cadell y es malentendido y fríamente puesto en práctica. Como se dice, hay una personalidad dañada que es la culpable, la que convierte fantasía y abstracción en sordidez.
sábado, 19 de febrero de 2022
Vértigo
Éste filme es de los más populares y celebrados oficialmente del séptimo arte. Muchos lo consideran, antes más quizá, el filme número 1 de todo el cine. Hitchcock fue un director de muchas obras maestras, pero éste filme suelen destacarlo en particular, adaptación de una novela negra del francés Pierre Boileau. Es una propuesta que puede leerse como relato de terror, pero a media hora de terminar se define como cine negro por la puerta grande o con alevosía, una historia de crimen. Es un thriller psicológico, juega con la locura al tiempo que es una historia de fantasmas, de posesiones e inducción al suicidio. Finalmente todo queda como un plan perfecto, el asesinato perfecto. Es una historia de amor también, muchos la ven como de necrofilia o atraviesa esto sutilmente como perversa fantasía sexual. El protagonista, John Ferguson (el legendario James Stewart), se enamora con pasión, con furia, convencido de haber hallado a su otra mitad. A él no le importa meterse con una mujer casada, ni pareja de alguien de confianza, la necrofilia tampoco parece asustarle, lo suyo es obsesivo. Es un filme que puede leerse un poquitín machista, haciendo de una mujer semejante a otra (copiándola), ideal en la mente de John, pero también es su subconsciente que está buscando respuestas y curas, como a su fobia con la altura que va de la mano con la propia locura tras el sentido de culpa y debilidad de no poder haber salvado al objeto de amor absoluto, se trata entonces de una reconstrucción del alma. Es así que todo conduce a recrear el momento clave de la historia. Puede leerse que esto implica cierta perversidad, pero también es una investigación trunca que un detective por naturaleza -frustrado en ese ámbito también- está administrando cerrar. Todo pasa porque John, alias Scottie, halle la luz, su tranquilidad profesional y su sanación emocional. Aunque se plantea un accidente, y también un final rápido y de efecto a lo Hitch, se entiende tener cerca recurrentemente a una mala mujer, un asunto que va en varias sub-tramas, si bien alguna por meterse con criminales habiendo elipsis al respecto. Así mismo la mujer española parece haber sido infiel, denota otro juego de espejos. Tenemos entre manos una trama que hace uso del doble, del que no puede despegarse de la imagen preconcebida, quiere decir que hay un destino que no suelta a ésta mujer que interpreta Kim Novak, un objeto de adoración, pero también maldito, aun cuando hay belleza y un aura de sofisticación y actos de bondad y sensibilidad de su parte. No obstante no falta cierta vulgaridad, como deja ver el aspecto en cierta manera de Judy, mientras lo español puede que juegue con el cliché de lujuria. Así mismo Scottie es un tipo destinado a sufrir. El crimen parece pagar. Paradójicamente amar se siente como un error que deviene en fatalidad. Es el mal el que hace de las suyas, como buen cuento de terror, aunque no pueden o no suelen faltar las soluciones. La mujer perfecta en el relato es la amiga, Marjorie, pero es Madeleine y la española las escogidas y con ellas la tragedia. Es la eterna elección de las pasiones, por lo que uno cree aburrido o más convencional, también parte clásica del noir y de la novela en general, la atracción por el pecado. Pertenece a la obra romántica, de aire gótico, aunque se ubica en lo urbano, frente al imponente puente Golden Gate. Como crimen perfecto se oye algo fantástico, pero finalmente suena aceptable. Dicho desde una lectura sencilla, hacer películas se puede decir, tomando específicamente de parámetro ésta película, es meterle literalmente rollo, un poquito de poesía -mucha amabilidad- y otro de mítica -trabajar detalles como la forma de llevar el cabello-. Es así que Hitch propone el éxito con un estilo comercial-exagerado (a su manera), con ideas ligeras, cine de masas pues, aunque los académicos fieles al pensamiento de Truffaut lo tomaron más que en serio. Truffaut fue defensor del cine comercial por encima del cine intelectual, de donde se puede entender tanto respaldo por Vértigo (1958), a diferencia de Godard, que después de tocar el éxito éste dominaría su quehacer cinematográfico, sería el sentido de su cine. Godard, incluso, priorizaría la política por encima del cine (como arte) donde rompería con Truffaut y dejaría de hacer obras maestras como Alphaville (1965), donde justamente hace arte con mayúsculas, que contiene política, un logro mayor a todo lo demás suyo. Truffaut, en su visión, llamó a un cine, de qualité (o esnob), que no era tampoco radicalmente distinto al que apoyó, pero suena lógico lo que hizo, porque sus obras en general denotan cierta imperfección, si bien no llegan a casos graves. Lo denominó de qualité por hallarlo más cuadriculado, menos vitalista, quizá más formal, más cuidado, con más recursos. Dicho como un hecho, no le fue difícil imponerse. La reconstrucción física de la obsesión es rauda pero es parte del estilo del director de como cerraba muchas veces sus películas. Vértigo tiene una explicación llamémosle decente, aunque coquetea con lo ridículo, una explicación de esas impresionantes o espectaculares, cosa que ciertamente Hitchcock defendía de su cine, de manera abierta, de donde tuvo detractores inicialmente. Las caídas lucen realmente brutales, son terror del bueno, y curiosamente desde lo clásico, lo cuidado, lo delicado. Ésta propuesta es una buena historia de terror que se convierte en cine negro, psicología que gira hacia la practicidad, entretenimiento de nivel, popularidad a la vena, como era lo que hacia uno de los grandes directores del séptimo arte.
miércoles, 5 de enero de 2022
The Shop Around the Corner
El filme se ubica en Hungría, adaptando la obra de teatro Perfumería del húngaro nacionalizado americano Miklós Lászlo, dirigida por el megafamoso nacido alemán nacionalizado americano Ernst Lubitsch. Ésta es la película más famosa de uno de los grandes nombres del cine clásico. La obra se contextualiza a puertas de la navidad y termina en la celebración de éste día. La historia nos presenta el trabajo en una tienda, perteneciente a Hugo Matuschek (Frank Morgan), un jefe serio, justo y noble por igual, hay respeto hacia él y formalismo, pero aprecio hacia su persona y de éste por sus trabajadores a quienes trata de nombre, es el jefe ideal sin rollos de ningún tipo, bueno, decente pero inteligente. Se percibe dificultad por hallar trabajo en la época o el país o respeto por tenerlo o es el reflejo del de Matuschek. El trabajador más destacado del lugar es Alfred Kralik (el sensacional James Stewart), quien es un tipo muy culto, en un trabajo humilde; su inteligencia lo hace algo difícil con algunas personas, lo que hará el drama de la película y generará complejidad en ésta comedia romántica. La que lleva un trato duro de Kralik es la nueva trabajadora, la señorita Klara Novak (Margaret Sullavan), quien es una mujer abiertamente culta, amante de libros, literatura y textos académicos, pero de trato sencillo, es una mujer amable y carismática. Luego sabremos que tanto Kralik como Klara son almas solitarias; ella la lleva peor por la época, es melancólica y algo propensa a la crisis mental. Klara escribe a eso de las citas románticas con extraños y empieza a recibir cartas de un pretendiente. La curiosidad es que el pretendiente es Kralik y ella no lo sabe. Klara producto del trato laboral detesta a Kralik aunque guarda ciertas formas y educación. No obstante lo cree un tipo vulgar. En ello entonces entra a tallar una especie de historia a lo Cyrano de Bergerac. El filme economiza bastante narrativa, recurre a talentosas elipsis, maneja el tiempo como los más grandes; su estructura permite conocer cosas más allá de lo lineal, con ello implica mucha sorpresa y novedad, genera curiosidad siempre, ya que más tarde se conocen las razones de hechos que impactan primero y parecen incoherentes momentáneamente. Aunque hay elipsis y un tratamiento no simple, sabe explicarse muy bien y ser entendible a un público amplio. Con Matuschek hay un coqueteo con Ebenezer Scrooge, de manera distintiva y personal. Estamos ante una de las mejores películas que se han hecho por navidad.
domingo, 23 de septiembre de 2018
Tierras lejanas (The Far Country)
Bend of the River
martes, 17 de julio de 2018
The Naked Spur
The Man from Laramie
domingo, 15 de julio de 2018
Winchester '73
sábado, 24 de diciembre de 2011
¡Qué bello es vivir!
Fiat lux se oye implacable silencioso en el rostro jubiloso de esa imagen inmortal de Bailey acaparado por los abrazos de sus cuatro hijos como de su amada esposa, mientras aquella frase dejada de dedicatoria por Clarence cierra el conjunto perfectamente: “ningún hombre es un fracasado si tiene amigos”.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Historias de Filadelfia
Dexter solía no llenar las expectativas de la que considera despectivamente pero no ausente de pasión -en desconocimiento de la línea entre el rechazo y el amor- como una diosa insensible a la debilidad humana, en éste caso el alcohol, sin embargo muy naturalmente tratará de arreglárselas para hacerla cambiar de idea. El robusto y algo rígido actor no carente de innata simpatía tiene un personaje vivaz, travieso y despreocupado entre manos, un típico burlón con carisma y grandes atributos de seducción, que a diferencia del galán común es más de características pedestres aún en su gravedad de élite, con lo que es más fácil que se gane el aprecio del público, solo que no es el único macho disputándose a la agradable doncella, el otro se trata de un periodista sensacionalista disgustado con ese menester que no puede subsistir únicamente con la carrera de escritor, Macaulay Connor, un jovencito y espigado James Stewart, que con su ironía, intelecto y mala actitud se entromete en el futuro de la novia. Los dos serán los postulantes a robarle el lugar al nuevo pretendiente que está a unas cuantas horas de enlazarse matrimonialmente.
El reparto se hace notar muy bien, la niña avispada siempre en pos de la gracia o el tío relajado que suele pellizcarles el trasero a las señoritas, cuanta frescura se respira por parte de la pequeña que muestra atributos para con la música y la danza. El filme está prodigo de una llaneza que sorprende porque supuestamente estamos presenciando las altas esferas del poder económico. Se aprecia que se rompe el molde, no se defiende la cuna sino a los individuos, en tal medida que las ideologías pasan a segundo plano para buscar una proximidad con los personajes y sus dilemas, tampoco se desproporciona a ninguna persona sino se da un cierto equilibrio en la lógica que puede consentir el relato, se hace gala de defectos como de virtudes, porque Dexter llega a ser pedante, Connor prejuicioso y Kittredge inocente.
viernes, 2 de septiembre de 2011
La ventana indiscreta
martes, 14 de junio de 2011
El hombre que mató a Liberty Valance
En el pueblo está naciendo el germen de la civilización, el periodista alcohólico pero de admirable voluntad de ejercer el llamado cuarto poder a favor de los demás, Dutton Peabody (Edmond O´Brien), aspira vencer a Valance que quiere seguir manteniendo al pueblo subyugado y atrasado, para eso se atreve a publicar en su diario contra los intereses del maleante, también arriesgando su propia salud. Doniphon es un héroe sin deseo de serlo y por otro Ransom solo quiere promulgar el desarrollo de normas que generen la evolución del pueblo, uno tiene la fuerza y el segundo la inteligencia, pero Valance juega con sus reglas y tiene todo a su gusto, lo que implica la necesaria participación de Doniphon en dar fin a los problemas. No obstante Ransom querrá valerse por sí mismo aunque al final dependa de su amigo.
Tenemos una trama muy bien desplegada, con una conformación entretenida como a su vez muy valorable artísticamente. También hay que hacer hincapié en las actuaciones, de élite, por las que cualquiera no podría más que gozar, sobre todo cuando el universo completo del filme es fácil de entender y sin pretensiones más que hacer un buen trabajo práctico y a esa vera deja una resonancia cinematográfica. De la mano del director John Ford, maestro del western, éste filme cumple con creces todas sus ambiciones y deja un producto inmortal, el mejor del género.
Wayne se administra perfecto en su elemento, en un género que le viene como anillo al dedo con una naturalidad que raya en la convicción y la seguridad, es decir el western más diáfano posible, con una actitud varonil, valiente, confiada, rural, sencilla y altanera. También Stewart logra la performance encomiable con un abogado débil técnicamente con las armas pero dispuesto a morir por sus convicciones, como en el enfrentamiento final con Valance, el tercer soporte principal dentro de las interpretaciones. Valance respira maldad e infringe abuso por sus poros en una teatralidad y sinvergüencería innata. Lee Marvin yace bendecido por los dioses, logra ganarse el cariño del espectador; cómo no alabar su manufactura histriónica, tan convincente, sin caer en el lugar común de la imposición de la caracterización del rival detestable a fuerza de forcejeo y arbitrariedad. El resto del casting logra cumplir solventemente y cada uno supera la meta logrando armar un pueblo lleno de personalidad. La presente realización es digna de aplausos, la que hay que catalogar de obra maestra, sin las reticencias de quien no está dispuesto a reconocer cuando está frente a lo grande.