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sábado, 11 de septiembre de 2021

Laguna negra y Down in Shadowland


Laguna negra

Perteneciente al peruano, piurano, Felipe Esparza. En algún lugar de los Andes vemos los ritos de un curandero andino, de habla fluida y sencilla, no luce oscuro ni extraño, se presenta muy humano. El corto de 35 minutos abre con él sin poder verle el rostro, expresado como en el cine experimental. Más tarde -pasando a una hechura tradicional- vemos una casa grande pero antigua y a una niña y a un viejo viviendo en ella, su abuelo seguramente. Ésta niña se ve independiente, aunque pequeña, va haciendo sus cosas, se prepara el desayuno o se lava el pelo en un riachuelo junto a una amiguita. La niña es segura, pero trasmite inocencia, es muy flaquita y se comporta tal cual a su edad. Ella hace de ente observador y curioso, frente al curandero. El mundo del Ande peruano se perpetra místico, con su propio folclore y leyenda. Otro punto es el poder expresivo de la naturaleza y de los animales, todo el tiempo están cerca, son parte de un conjunto indisoluble. Naturaleza, representado en bestias o seres de Dios, y rito yacen juntos siempre. Todos los momentos suelen ser breves, incluso alguno como el de las velas rojas que en su belleza estética pudo durar mucho más al regocijo de la vista. El filme es un montón de escenas de fe y devoción por los orígenes, la cultura andina, y la trascendencia espiritual o el nirvana en la tierra.


Down in Shadowland

Dirige Tom DiCillo, cineasta indie que empezó como director de fotografía de Jim Jarmusch. Amante de 2 cultos, el documental y la comedia. DiCillo grabó durante el 2009 al 2017 el metro de New York y construyó un documental dividido en 8 partes creando una narrativa con personalidad; además le ha otorgado mucha importancia al sonido acústico o banda sonora. El filme pone algunos patrones en los distintos capítulos como el descenso de escaleras para ingresar a los túneles del metro o cuando la gente corre para alcanzar el transporte. Es un filme de emociones, tal cual retrata a gente humilde, mucha incluso poco agraciada, gente de las sombras también, vemos drogadictos, locos, slow people, pero también niños, profesionales, familias cálidas, chicas guapas despreocupadas de su físico, entre muchos otros. Por el documental pasan afroamericanos, asiáticos, latinos (en especial mexicanos) y caucásicos. Es una película que aboga por la no invisibilización, ya que se trata en mucho de un EE.UU. no muy bello ni comercial, aunque ahí abajo (alrededor) está muy presente el cine, el videojuego, el entretenimiento. El filme tiene un capítulo donde con música electrónica y adelanto de velocidad de movimiento parece crear un especie de momento sci-fi. El filme también critica cosas, como la facilidad de la venta de armas a ciudadanos americanos y la influencia en la criminalidad de la violencia audiovisual, incluso algo de política entre los opuestos Trump y Obama. La tesis se da con la gente hipnotizada con los televisores subterráneos. Es un retrato de un EE.UU. cero glamoroso, cero turístico, asoma mucha pobreza, como ver gente tirada en el piso o durmiendo en los asientos del metro, hay un entero capítulo dedicado a dormir dentro del tren. Ésta propuesta trasmite emociones, las construye, como ver como se manifiestan distintas formas de amor en los vagones, para pasar a tener presente que quienes vemos también existen, que el mundo no es siempre bello, que la humanidad tiene distintos rostros y acá también hay sentimientos. Es un filme que expone una cierta horizontalidad, todos, bellos y feos, distintas razas y diversas edades, presentan un mismo peso, son nuestra humanidad. Es un mundo duro, exige resistencia, como reza un capítulo la inocencia tiene un límite. 

martes, 7 de septiembre de 2021

5 Muta: Mutaciones (((Audio))) Visuales


El Festival peruano Muta presenta la curaduría de éste trabajo entre 10 cortometrajistas y 8 especialistas en sonido, con la guía de Tete Leguia que ha proporcionado una lista de reproducción a 7 especialistas en música -más él- para que la manipulen y creen un sonido propio, personal, original. Después se ha juntado uno de estos sonidos con imágenes que han entregado uno o dos cortometrajistas interpretando el sonido, en el que es un trabajo peruano de cine experimental. De los 8 cortos terminados recojo 5 que son los que creo son los más valiosos. Repetición traslucida es el corto de Felipe Esparza, con sonido de Michael Magán. Dura 6 min. 12. Con sonidos que hacen pensar en Terminator (1984) y la Masacre de Texas (1974) y gotas de agua que hacen temblar logran hacer de la película Mary Poppins (1964) un lugar siniestro, con los bailarines llenos de hollín y vestidos de negro bailando sobre azoteas creando otro feeling, algo misterioso. Vemos el sentir del ser humano vuelto un autómata con fábricas e industrias. Una niña tiembla fusionada observando la mítica salida de la fábrica Lumiere, de 1985. Incluso Walt Disney y su laborioso trabajo se prestan para pensar en el libro 1984, que termina con un Mickey Mouse gigante viejo, sucio y abandonado. Enterrar la cara es el corto de Verónica Luyo y Álvaro Icaza, con sonido de Karen Chalco. Dura 7 min. 51. Éste es un poderoso corto de terror. Tiene una gran fusión entre sonido e imagen. Es como si pasáramos de cerca por la piel de un elefante, con la sensación de estar muy cerca de tierra, para hallar descubrimientos extraños en ese recorrido próximo, con sonidos siniestros de fondo. Se percibe, con el sonido, similar al jadeo de un animal salvaje, hambriento, peligroso. Éste acompañamiento nos transporta hacia pinturas viejas, raras, lúgubres. Pasamos la mirada luego por unas brasas que nos llevan a pensar en el infierno. Más tarde vemos destellos de luz en la oscuridad y pensamos en la estética de La bruja de Blair (1999). Los Cazadores es el corto de Paola Vela, con sonido del mismo Tete Leguia. Dura 7 min. Éste es un corto sencillo, pero bastante bueno. Las imágenes pertenecen a un archivo que muestra a la aristocracia alemana cazando faisanes en los 50s. Son imágenes en super 8. La música de Tete hace pensar en insectos y en extraterrestres. Todo lo que por lo general sería muy normal se percibe extraño, misterioso, intimidante, como si algo nos fuera a sorprender en cualquier momento. No obstante ésta normalidad de solo las imágenes es relativa, ver niños muy cerca de la muerte, aunque se trate de aves, resulta un poco particular. La diversión en el fondo versa sobre la muerte, lo cual deja la percepción de estar haciendo algo incorrecto permitido por el poder, aunque sea legal, propio también de un territorio íntimo. El corto de 3 min. 51, sin título, de Cristina Kompanichenko y Rodolfo Rueda no se siente tan fusionado con el sonido, sonido que pasa medio desapercibido. Éste corto en una primera parte alude demencia, con caras deformes, sobrepuestas, mientras en la segunda parte se exhibe criminalidad y sexualidad. Éste corto por momentos parece propio de una instalación de video. Recuerda Asesinos por naturaleza (1994) de Oliver Stone. A Love song es el corto de Maricé Castañeda, con sonido que puede o no estar incluido y no hacer mucha diferencia. Dura 4 min. 7. Éste corto luce interesante y algo trasgresor; recurre a escenas sexuales pero que no se ven con claridad. Tiene también la rareza de hacer pensar en el apocalipsis cuando vemos imágenes de fecundación, de óvulos, células, al estar amalgamado con planetas e imágenes reales de la NASA.