Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Palacios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rodrigo Palacios. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de agosto de 2021

25 Festival de Lima: LXI


LXI (2021), la segunda película del director peruano Rodrigo Moreno del Valle, no es una luminaria de película, pero se ve interesante, luce hasta una estética de Lima -entre gris, azulada, solitaria, noctámbula, sonámbula- y de cine indie. Éste cine indie luce profesional. En realidad lo de indie es más una descripción de formas de un tipo de cine ya que en Perú la mayoría de cineastas se agencia la inversión, los gastos y producción de su película. Éste cine es austero, íntimo, personal, pero está muy bien hecho, denota nivel. Tiene un lado que refleja un cierto estado de eterno adolescente que apunta a lo cool, que suele acompañar cierto criollismo nacional y propio de cierta gente nice, hablando de ya casi cuarentones. No obstante ésta tiene una trama con un lado oscuro y sórdido o que genera culpas o desnudan almas y melancolías, alguna perversa. Se trata del reencuentro de 4 mejores amigos del colegio, pasados 20 años de no verse y compartir un suceso traumático juntos. Poco a poco se irá llenando la info de ese pasado oscuro y sórdido. Formaremos el rompecabezas. Sobre éste pasado gira el filme. Mientras tanto es simplemente la reunión de unos amigos que no se ven de mucho tiempo y se dedican a pasar la tarde y la noche en un apartamento divirtiéndose, tomando alcohol, conversando, fastidiándose o cantando karaoke. Los 4 amigos son interpretados por Sebastián Rubio, Cynthia Moreno, Rodrigo Palacios y Javier Saavedra. El más interesante de todos lo hace Rodrigo Palacios, es el malo de la película, el atorrante, el abusivo, el personaje antipático y molesto, que lo hace de maravillas, tiene harto talento. El personaje principal es hecho por Javier Saavedra. Saavedra pasea en bicicleta muchas veces y esto se ve estupendo, está excelentemente grabado, se ve muy potente y natural, encima propone harta melancolía y pensamiento existencial en su movimiento por la ciudad, por barrios de cierta clase acomodada que es donde se contextualiza la historia y son los protagonistas. El título de la película suena enigmático o extraño, puede creerse que se trata de alguna talla de ropa o algo así, pero Moreno del Valle ha explicado en una entrevista que es la denominación que usan los colegios pitucos para el número de promociones escolares.  

martes, 14 de abril de 2020

La Bronca y Casos complejos

La bronca (2019), de los hermanos Vega; y Casos complejos (2018), de Omar Forero, son 2 buenas películas peruanas. Casos complejos es sobre la lucha contra la corrupción judicial, policial y contra la delincuencia, a manos de un fiscal intachable, que no dispara pero se mueve estratégicamente para llevar a la cárcel a todos los sicarios y extorsionadores de Trujillo, basado en bandas criminales y en un equipo de justicieros reales. En el filme de Forero seguimos a un muchacho delincuente (el prometedor Gonzalo Vargas), luego convertido en el pupilo callejero y asesino de un criminal adulto no tan mayor, ambos personajes muy bien trabajados, así bien criollos y contundentes. El fiscal tiene gracia, lleva ironía cada vez que suelta enojado una fiera lisura en el taxi de regreso a su casa cuando hace poco ha hecho presencia la corrupción y se le desestima por querer vencer a la delincuencia. El filme de Forero es un poco austero pero se pone bueno a medida que avanza el metraje. No hay mucha balacera, pero hay algo de acción decente entre crímenes y criminales. La bronca es sobre la relación de un padre (Rodrigo Palacios, que presenta una muy buena actuación) y su hijo joven a su cuidado de una antigua relación. El problema está en que el muchacho es problemático y no parece querer mucho a su padre, pero luego el padre quien graciosamente dice que su hijo es antipático y hasta quiere que se vaya de donde viven ahora, Cánada, demostrará que si lo quiere, pero a costa de hacer algo bastante extremo, cruel y hasta criminal. Es cuando explota el filme en su cotidianidad. El chiquillo es todo un personaje aunque no muy adaptado socialmente y sin ser extravagante. Esto se ve cada vez que quiere relacionarse con una mujer que le atrae. El padre es medio sabandija, pero no llega a ser completamente despreciable, pero hace de un tipo medio difícil también, aunque se la pega de amigo del pueblo. En la propuesta éste personaje se hace bastante interesante. Queda clarito cuando pierde los papeles ante el desprecio del intelectual amigo del padre de su esposa. En esto suena curioso que quiera poner un negocio de anticuchos. Es un tipo un poco ridículo también. El muchacho es algo violento, pero queda perfecto cuando no sabe manejar una situación clave. Rodrigo Sánchez Patiño como el amigo del padre también está muy bien. Casos complejos tiene una historia de andanzas con el muchacho delincuente, pero es algo raquítica. No obstante los sueños que tiene el chico con su padre alcohólico que hace Fernando Bacilio está bien manejado en pantalla como flaskback y es atractivo. La bronca tiene de cierta intrascendencia por buen tiempo, pero está llena de vitalidad, igualmente Casos complejos tiene vitalidad aun en su austeridad, como con el muerto que no suelta su vasito de raspadilla, y brota simple pero con su encanto humilde la sangre en escena colocada para la fotografía final. Son películas de directores que ya han demostrado talento, Forero con Chicama (2013), Los hermanos Vega con El Mudo (2013), y siguen generando interés y buen nivel.