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viernes, 11 de abril de 2025

Mickey 17


Ésta es una película de entretenimiento y yo diría de cine puro y duro. Uno puede hallar correspondencias políticas, pero esto es como pensar más en el deja vu y no en lo random. No faltará pensar que habla del fascismo y de Elon Musk como el próximo creador de Skynet. Pero el filme no necesita de esto, es entretenido tal cual, aun cuando por ratos puede pasar por un poco anodino. Hay momentos donde falta más originalidad y más espectáculo, uno que te saque del lugar común, pero habiendo tanta agua bajo el río es complicado tenerlas todas con uno en cuanto a sorpresa, novedad y creatividad. Pero el filme cumple su función, tiene su cuota decente de originalidad y espectáculo. Al director cool Bong Joon-ho, creador hábil de un propio cine social, actual, moderno, se le nota cierta madurez, parece estar más realizado consigo mismo en cuanto a querer impresionarnos, pero se le nota aun, como es lógico, pasión por el séptimo arte, pero va de la mano de su experiencia y del personal cine que ha hecho. Se le nota más cerca del triunfo de The host (2006) que de la caída de Snowpiercer (2013), pero tiene de ambos, mejorando donde falló en ésta última. Mickey 17 (2025) es una película más intrigante que Snowpiercer la cual en el papel prometía mucho, se oía muy cool. El filme tiene una historia de un muchacho (Robert Pattinson, si bien tiene 38 años) que ha hallado un trabajo peculiar, se ha vuelto un prescindible, alguien a quien se le desecha sin problemas, que se usa para experimentación científica, producto de que puede ser clonado con facilidad, devolverle la vida y sus memorias, aun cuando se percibe un claro menosprecio con quien es como persona y, sí, se puede entender de cierta sociedad, sea ser juzgado por parámetros intelectuales o económicos o ambos. Mickey (un muy talentoso Robert Pattinson) es un muchacho sin rumbo, que se deja llevar por el entorno, en particular por un amigo más astuto que él (Steven Yeun, quien también está en estado de gracia), y así termina metiéndose en un embrollo criminal que lo lleva a ir inconsciente a convertirse en un prescindible. Aquí se podría pensar que algo superior, el destino podría ser, junto con las oportunidades, medio que lo han empujado hasta ahí o le ha terminado encasillando. Pero en realidad nunca se deja de leer que Mickey siempre ha tenido y tiene opciones, si bien tiene que crearlas o creer en sí mismo. La trama, una circunstancia en especial, que consideren que ha muerto nuevamente y le den vida al siguiente clon suyo, Mickey 18 (que lleva un toque personal de perversidad y picardía; cada uno tiene algo diferente), hará que mejore su intelecto, y que sea menos pusilánime con existir, que se valore más y a la vida misma que se adjudica. Es querer vivir (amar la existencia) y no solo eso, vivir bien. Todo esto está metido en un especie de gobierno menor o sucursal dentro del mandato oficial de la humanidad, como señalando que el ideal se mantiene intacto, perdura, aunque haya que hacer arreglos más abajo. Éste pequeño reino está dirigido por un personaje ridículo, digámosle farandulero, un amante de la celebridad, del autobombo. Muchos dirán que esto es propio de la época en que vivimos, un representante acorde con el presente, pero también es una fuente para fabricar bastante humor negro que incluye algo de quehacer grotesco (como Pattinson, muy en estado físico natural y potente visualidad, cayéndose desnudo de la máquina que una vez muerto, muchas veces salvajemente, lo clona). De paso para generar la autocrítica de nuestros tiempos (como le pasa a todo cambio de la sociedad). Mark Ruffalo hace de éste personaje notoriamente caricaturesco el cual debe ser juzgado en esa medida, al ser su performance abiertamente exagerada, por tanto eficiente al humor y parodia que practica. Aparte hay una historia complementaria, de descubrimiento científico (si bien es comprendernos a nosotros mismos), con una invasión de Aliens, que habla de humanizarnos frente a los animales en general, que recuerda a (la buena película que fue) Okja (2017), partiendo de mayor extravagancia, a través de los insectos (lo feo o desagradable), y a esa vera esperar lo inesperado, la bondad donde no la solemos pensar. Esto puede leerse como una lectura antibélica, frente a pequeñas guerras donde un poder mayor o que se siente así enfrenta a un poder muchísimo más humilde (aun cuando se está descubriendo otro mundo). Puede que sea como decir que en ello la tara principal es otra a lo que se suele estimar. Manifiesta un diálogo que estos Aliens blufean. No tienen el poder que hacen creer. Es más querer (ser valiente y, si se quiere, justo) que tener (recursos). Éste es un llamado al planeta (medioambientalista, animalista, de multiculturalidad, de convivencia). No obstante es normal que uno mire con recelo lo desconocido. Tampoco se trata de subestimar -que es el elemento principal del relato en varios sentidos-, de no reflexionar, de no tomar precauciones. Es un llamado de mejorar la sociedad, de pensar qué hacer, tal como se discute tanto la ciencia que plantea el futuro, que controla el personaje de Ruffalo y la que hace de su mujer (la simpática Toni Collete, aunque tiene un papel opuesto). Ellos proporcionan humor ligero, humor esperpéntico a un punto. Invocan banalidad. En cuanto a lo romántico, la actriz Naomi Ackie implica liberalidad, feminismo y ciudadanía del mundo. 

domingo, 3 de marzo de 2024

Poor things

Poor things (2023), del griego Yorgos Lanthimos, ganó el león de oro, máximo premio del festival de Venecia 2023. Adapta la novela de 1992 de mismo título del escocés Alasdair Gray. El guion es del australiano Tony McNamara, con quien Lanthimos ya trabajó en su anterior película, La favorita (2018), la que estuvo nominada a 10 Oscars, incluido mejor película, guion y director, y ganó uno para la actriz Olivia Colman. Lanthimos ya es bien conocido internacionalmente y es uno de los más llamativos directores de cine popular que tienen prestigio artístico. Ésta vez ha hecho un filme bastante fácil de entender, hasta se diría que apunta abiertamente a un público masivo, a un público esencial, pero con la salvedad de que hace un cine con bastante sexo, con muchos desnudos de Emma Stone, hasta completos frontalmente y lleva escenas sexuales de soft porn, no explícitas, que trabajan con la prostitución de su protagonista, Bella Baxter (Emma Stone), una mujer que empieza suicidándose rodeada de un pequeño misterio que luego se desentrañara y que es revivida a lo Frankenstein de Mary Shelley de la que bebe bastante, por el científico y médico Godwin (Willem Dafoe), quien está desfigurado y lleno de cirugías en el rostro. Esto remite a la crueldad de su padre, y con él, Yorgos, declara que lo no convencional no siempre es positivo, sino a veces tal cual lo dice, hay mejores cosas, más fáciles de identificar y de paso agradecer, como con el amor, así lo representa el lado paternal de Godwin con Bella, llamado con obviedad God (Dios). Y ésta es una película que en muchos ratos lo es, ser bastante obvia, como con su feminismo y su progresismo abierto y altisonante que de eso va el viaje de autodescubrimiento y autodefinición de Bella, de un feminismo muchas veces subrayado, muy liberal, hasta defender la prostitución de cualquier mujer, habiendo lesbianismo incluido dentro de la normalidad de la amistad femenina y una relación abierta donde la mujer tiene permitido engañar sexualmente al marido, al ayudante de Godwin, Max Candles (Ramy Youssef) que pone cierta comicidad ligera en su figura de nerd aunque atento a su entorno -como salido de la mente de Mel Brooks-. Y de la misma manera tenemos una extravagancia light -tal es así lo del inicio en blanco y negro, la presentación naif y de cierto retardo de Bella, que luego se explica bien-, pero acompañada de mucha sexualidad, que pone la nota clásica del modernismo último. Hasta se puede ver algún momento de incomodidad en Emma Stone, ese del sadomasoquismo con desnudo frontal. No obstante Stone se entrega por completo a su papel, a una película en parte como salida de la Europa menos turística, si bien el filme hace uso de Portugal, Grecia y París de escenario, como parte del autodescubrimiento de Bella, que a ratos filosofa sobre la vida, incluso sobre la corrupción, en varias formas, de los ricos y poderosos, pero proclamando un socialismo medio chistoso o sin profundidad. No pretende nada como ideología política, pero con el feminismo lo hace con furia, con alevosía. De ésta manera se hace uso del personaje de Duncan Wedderburn (un estupendo Mark Ruffalo), punching bag que invoca al machismo o patriarcado. Ya con el personaje del General (Christopher Abbott) es la cereza del pastel en cuanto a dibujar enemigos del feminismo, pero lo hace con subrayado, con obviedad y con una comedia en esa línea. Es un filme que denota exageración en sus defensas y visto de lo que va entretiene. La sexualidad se amolda al uso, a estos postulados exagerados. Se puede leer que la propuesta quiere a ratos ser políticamente incorrecta, pero todo ya es super conocido en la actualidad, incluso apunta a un público masivo que es fácil de enamorar con éste producto. Así mismo Lanthimos ha expresado que ha logrado que Hollywood nuevamente muestre sexualidad en la gran pantalla. Un pequeño personaje bastante atractivo a mencionar es el de Madame Swiney (Kathryn Hunter) que es una persona perversa y corrupta, hasta le gusta morder por placer, pero Bella no la lapida ni la juzga, sino parece aceptar prácticamente a todo el mundo (y ya se ve que puede discernir), mientras no limiten nunca su libertad, su liberalidad y su búsqueda open mind, puesto que se manifiesta que gente de todo tipo le sirven para su iluminación, igual que las experiencias negativas, hasta humillantes y de degradación, en ésta historia de desarrollo conceptual con ciertas defensas debatibles, en el interior de una mente abierta al feminismo más radical si bien no todos los feminismos son iguales, mostrándolo de la manera más sencilla, pero con estéticas y momentos con una cuota personal aun así, pretendiendo actualizar si se quiere el trabajo de Mary Shelley o queriendo darle agregados modernos últimos. 

viernes, 12 de febrero de 2016

Spotlight

Película nominada a 6 premios Oscar que trata la denuncia basada en hechos reales de una gran cantidad de sacerdotes pedófilos en Boston, hablando de un 6% del total, de entre 70 y 90 curas corruptos en un solo estado de EE.UU., desde el ejercicio detallado de una investigación periodística donde se destaca la profesión de periodista en la laboriosidad de sacar a la luz un daño social y humano donde implica desnudar un sistema, el encubrimiento, la impunidad y/o la negociación sin consecuencias con las víctimas, de parte de la iglesia católica y gracias a abogados interesados económicamente y serviles a la institución y a su necesidad en la ciudad, contra niños pequeños o chiquillos, indefensos, engañados por su fe familiar, inocencia, el poder social en la comunidad, y por el respeto a Dios, salidos por lo general de hogares destruidos, con lo que era más fácil ejercer el abuso, aludiendo casi a cualquier niño(a), como indica el caso del cura y entrenador del equipo de Hockey del respetado colegio en el cual estudió uno de los protagonistas de la investigación, como aquella preocupación que dibuja el filme al ver niños cerca de una casa de tratamiento psicológico de curas pedófilos o jugando próximos a la inadvertida vivienda de algún sacerdote pederasta, tal cual la indignación del investigador del caso Mike Rezendes (Mark Ruffalo) que es el que se muestra más intenso y emotivo del grupo de Spotlight, una unidad de investigación formada por cuatro integrantes del diario Boston Globe, completados con Sacha Pfeiffer  (Rachel McAdams), Matt Carroll (Brian d'Arcy James) y el editor del equipo que interpreta Michael Keaton conocido como Robby, quienes le reportan a Ben Bradlee Jr. (John Slattery) y al nuevo editor en jefe del periódico, Marty Baron (Liev Schreiber), que es el "foráneo", no nacido ni criado en Boston como los demás, un famoso periodista que viene a crear una cierta revolución en el diario.

El filme tiene una narrativa que no busca el sobresalto ni el drama sentido, escogiendo no ser demasiado visceral o sólo en muy pocos momentos, sobre todo en la breve escena en el balcón en casa de Sacha (en el mayor lucimiento de Mark Ruffalo, aparte de su sostenido cierto cariz juvenil, medio torpe, bastante casual, al que vemos ordinario, igual al correr de George Clooney en Los descendientes, 2011), o en el arrebato de la sala de redacción ante el anhelo de ya ir tras el cardenal Bernard Law, el encubridor, el “descuidado”, que tiene tal tranquilidad que luce inquietante, idóneo en el actor Len Cariou, perfecto en aquel regalo del catecismo (todos los caminos conducen a la iglesia o ésta los guía, nos expresa con una amable sonrisa y mucha paciencia y docilidad), porque la iglesia actúa salvaguardando su imagen, aunque deshonrosamente. Sin embargo no es ninguna extraña conspiración asesina ni por el estilo, simplemente trata de liberarse de cualquier señalamiento negativo, del daño público, y hasta en eso el director Tom McCarthy se permite bromear ya que su filme es muy coherente y realista, de lo que muchos pueden sentir que le falta a la película ese toque fabulador típico, pero prima plasmar una investigación seria, aunque entretenida también, a su elección, y es la treta legal, el amiguismo, la devoción a la institución, el artefacto enemigo a desenmascarar.

Los protagonistas son los periodistas, los que se emocionan y padecen, temen, se enojan, lucen osados, audaces, firmes, laboriosos, apurados, frustrados, sufren el caso, el teatro es todo suyo, aunque también exudan mucha calma, como que están sólo cumpliendo un trabajo (bastante identificable en como actúa y piensa Marty Baron), aun con vínculos en todos los Spotlight, la abuela que va 3 veces a la iglesia o la esperanza de un retorno a la fe.

Los casos específicos no se exhiben brutales, la pedofilia se siente en otro lugar, de otra manera, si se quiere, en el trabajo racional (fuera de enojos, preocupaciones o cierta identificación de los periodistas), en entender la denuncia, la de la gran cantidad y lo sistemático (incluso se le llega a pedir a una víctima que sea precisa, faltando, más allá de lo evidente, una mejor expresividad), donde en ese lugar tiene presencias poco potentes, una artificiosa –ese brazo agujereado- y la otra que adolece de cierta corrección política –una primera mala experiencia sexual-, aludiendo al trauma que desencadena la auto-destrucción de lo que más bien sigue la línea de desmenuzar la investigación, en cómo llegan a empalmarla, resolverla, solventarla, tratarla y llevarla al público el grupo de Spotlight a través de mucho tiempo, habiendo varios mea culpas de por medio, y hasta ambigüedad moral, ratos donde cumplir con tu trabajo y rendirle culto a la iglesia pesó/pesa tanto. En ello el filme es notablemente humano, eludiendo maniqueísmo y figuras fáciles.

La propuesta parte de un interrogatorio a un reincidente cura pedófilo en un arranque oscuro y burocrático, a un pequeño artículo que pasa en gran parte desapercibido. Parte de una fuente como el abogado que ejerce unas 80 demandas a la iglesia, Mitchell Garabedian (un sobresaliente Stanley Tucci), que tiene un aire extraño, aparentemente discutible, a ese otro punto central de denuncia, Phil Saviano (Neal Huff), activista y sobreviviente de abuso, habiendo sutileza en la idea de la desestimación de sus colaboraciones, viendo que años atrás fue eso lo que justamente ocurrió, hasta el in crescendo con el descubrimiento cada vez mayor del número de curas corruptos, por lo tanto más víctimas, llegando a esos teléfonos repiqueteando incesantes, y a esa lista de estados y países con el mismo problema, el de no solo unas cuantas manzanas podridas.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Zodiaco

Siempre se habla del crimen perfecto, ¿es posible?, y aunque uno cree responderse que no, la historia que tenemos entre manos refiere todo lo contrario. Sin embargo a costa de cambiar el destino de esa realidad la cinta de David Fincher hace una investigación pormenorizada basada en el libro de Robert Graysmith personificado por Jake Gyllenhaal en el que sería el gestor de la ebullición detrás del asesino serial llamado como Zodiaco.

Muy bien articulada la trama acomoda los datos que denuncian el camino que perpetró el criminal hasta concebir una hipótesis sobre quien pudo ser ese anónimo personaje. Se puede ver la recreación de los asesinatos y en general las pesquisas que siguió la policía. Otro de los puntos ejes del relato es el oficial a cargo del caso, David Toschi (Mark Ruffalo), alguien probo de quien se dice se copiaron algunas características para crear el personaje de Steve McQueen en Bullitt (1968). No obstante éste finalmente es casi un ente pasivo en comparación con la energía que desprende el caricaturista Robert Graysmith que obsesionado con los enigmas que envía el petulante e inteligente homicida codicioso de fama decide adjudicarse la misión de descubrir quién es el hombre detrás de la señal del reloj y de los criptogramas astrológicos que mantiene en vilo a San Francisco, escurriéndose de la ley y hasta burlándose de ella con mensajes en los medios de comunicación.

El tercer centro de la película lo forma el periodista Paul Avery (Robert Downey Jr.) que lleva al pie de los hechos el acontecer noticioso provocado por las muertes del serial killer, aunque desprovisto del glamour de su celebridad mediática y más cerca del disfuerzo éste lo hace por puro interés personal. En cambio Toschi y Graysmith esperan atraparlo por altruismo y por una necesidad de justicia; como dice el caricaturista, para ver el rostro que esconde el monstruo que no deja de ser un ser humano sin los engrandecimientos que acostumbran ciertos retratos, y que para sí mismo lo logra en el colofón.

El ritmo del filme es fluido, no se siente el tiempo que trascurre, muy efectivamente repartidos los elementos indagatorios y conclusivos del que dispone el guión tan persuasivo que uno percibe hasta el latir del corazón de Robert que en un momento teme por su vida en uno de los pocos sótanos que sindican de alguna forma al verdugo. Se ha de decir que el filme presenta un marco general muy coherente y completo sobre los sucesos, con la dirección de señalar un culpable en medio de dos razonables propuestas de la que termina desechando una posibilidad para dirigirse hacia un único sujeto. Hay también una expurgación de la amplia gama de información referida a la investigación, se asumen cuales son los acontecimientos superficiales, toda la parafernalia se procesa y se separa de lo que para muchos fue un acontecimiento muy importante, parafraseando a Graysmith, nuestro pequeño héroe que lentamente deja de ser impertinente e impone su motivación y toma predominancia mereciendo el respeto que su dedicación se gana, un ciudadano común tan comprometido que es capaz de sacrificar la paz de su matrimonio por lo que el trascurrir de los años terminó olvidando.

En un momento de inspiración vemos el gran paso de Graysmith, acercarse a Toschi en medio del estreno de Harry el sucio (1971), una trama policial que tenía de enemigo a Escorpio, nada menos que el mismo Zodiaco, y en adelante ambos trabajaran juntos, no sin algo de conflicto en pos de solucionar el misterio.

Fincher se las arregla para mantener la tensión y el interés del público en dos horas con cerca de cuarenta minutos, en una cinta neuronal de grave y entretenido despliegue que puede integrar los dos sentidos, similar a la muestra de un plano de estrategia bélica en diáfana y fácil trasmisión como ejecución que vemos progresivamente hasta llegar a tener la certeza que adjudica la tesis de nuestro personaje principal. Cada movimiento lleva un respiro, en una articulación que ordena las piezas para que el panorama esté despejado para el entendimiento. Si se presta atención estaremos jugando al detective, en ello hay mucha habilidad para involucrar la curiosidad, anotando señales y rechazando distracciones, y aunque el desenlace no logre quizás el éxito mágico, hemos vivido cada instante de intranquilidad, de pasión, de persecución, de interrogación que se nos ha impartido.

Pocas veces una cinta puede albergar tanta emoción visual con lo que estaría bastante empatado con la escritura periodística de no ficción, fabricando su propio impacto a través de la imaginación y la creatividad que ha sabido llenar vacíos, mantener una credibilidad y materializarse de forma accesible, natural, como para hacernos creer que tenemos potestad omnipotente para estar en todas partes y verlo todo desde el privilegio que otorga las cámaras de Fincher, que ha sabido detener el reloj y meternos en la historia entregándonos minuciosamente información de primer orden en diestra armonía.

Zodiaco se convierte en algo físico partiendo de abstracciones y oscuridades, un logro invalorable que se puede ver como una cacería, como el álbum de memorias de un psicópata o como la radiografía de un sueño.

lunes, 28 de febrero de 2011

Los chicos están bien


Ésta es una historia de apariencia moderna pero tratada convencionalmente, si cambiamos el rasgo diferente que sería una pareja de lesbianas que tienen 2 hijos mediante un donante de esperma por un matrimonio común no nos atraería tanto, en la cinta se trata la infidelidad de una persona que no encuentra más que disgustos en su hogar y busca un consuelo amoroso en otra parte, ese otro lugar es nada más y nada menos que el hombre que brindo la semilla que les dio sus vástagos a ambas lesbianas (uno por cada una).

Paul (Mark Ruffalo) es un tipo maduro que tiene una vida en la que ha hecho lo que ha querido y ha salido victorioso, es un libre pensador de mente abierta, dejó la universidad para llevar a cabo su propia filosofía, tiene una casa grande y cultiva hortalizas, maneja una moto y tiene una pareja casual, pero al recibir una llamada, todo cambia para él, surge una necesidad nueva en su pensamiento, quiere una esposa y lo que conlleva eso o sea una familia, lo que se complica cuando pretende tomarla más no formarla como explícitamente se lo dicen en su cara tras la revelación de sus propósitos medio inconscientes producto del caos que ha traído su intromisión.

Quien llama es Joni (Mia Wasikowska) una chica de 18 años que está a punto de dejar su casa para ir a la universidad, que se ha comunicado con Paul por la curiosidad de su hermano Laser (Josh Hutcherson) dos años menor que ella, que quiere conocer quién es el que les ha dado parte de la existencia, porque quiere conocer al ser humano que identificaría como un padre pero todo es muy raro porque en su lugar siempre han tenido dos madres, sin embargo esa rareza no se toca sino se vive con naturalidad inocente.

Ésta película busca normalizar una situación que no es para nada habitual pero en su reemplazo presenta conflictos propios de un matrimonio ordinario, Nic (Annette Bening) es la parte masculina de la relación, la que lleva la batuta y tiene el carácter más fuerte, ella es doctor de profesión y mantiene a su familia, es la parte dominante, la que se queja de todo, la que cree ser más inteligente que su otra mitad; en cambio Jules (Julianne Moore) es la que no terminó sus estudios, la que quiere ser una especie de arquitecta de jardines y se halla desempleada desde hace tiempo, la suave y dulce, la comprensiva, a quien no satisfacen y menosprecian sin querer.

Todo empieza felizmente, el descubrimiento de Paul resulta fascinante para los chicos, él es un tipo inteligente, audaz, educado, coherente aunque con ideas particulares, tiene una vida relajada y encaja perfectamente en el padre permisivo y juvenil que cualquiera puede desear, pero el problema es que no lo es y por más familiar que parezca no pertenece al mundo que han formado Nic y Jules, que para sorpresa de quienes vemos la película tienen un hogar completo y aunque suene francamente difícil de decir “normal”, pero la pareja de mujeres tan solo están pasando un mal momento como es común en cualquier compromiso de años de unión, entonces Paul ha venido a empeorar la situación como un peligro que se cierne sobre ese hogar en un tiempo en que es posible destruir lo que han construido muy bien las dos damas ahora entradas en años, en ello se puede ver la similitud con el descontento que se halla en hombres mayores cuando revisan su vida y se encuentran distantes de su cónyuge, casi siempre suelen caer en la deslealtad matrimonial producto de un fragilidad emocional con respecto al amor y a la propia realización que es lo que le sucede a Jules que por un rato se convierte en heterosexual despertando el sueño de Paul de poseer lo que aún no ha obtenido.

De eso trata la película, de la familia, visto desde el panorama de dos lesbianas en relación estable que comparten una vivienda, la costumbre de un habitad idéntico a uno cualquiera a pesar de la obvia desemejanza con el modelo que tenemos y en donde han criado a dos niños exitosamente, porque ninguno tiene problemas de adaptación ni de sociabilización ni siquiera personales, la chiquilla es la estudiosa y el chiquillo el deportista, ella es más centrada y un poco tímida con los hombres de su edad como se ve al no saber llegar a su amigo de quien está enamorada, él es un adolescente infantil que está saliendo de ello desarrollándose como se observa en su relación con su amigo, ambos atraviesan una edad de crecimiento interno que no tiene nada de extraordinario.

Las interpretaciones de Bening y Moore son adecuadas en su representación de dos homosexuales enamoradas que pasan dificultades, con una personalidad marcada en cada una pero enriquecidas con la variedad de virtudes y defectos que hacen a una persona lo que es, por ese aspecto cumplen con ser tomadas por verdaderas, hay mucho drama en su participación y las dos pudieron ser nominadas al Óscar y no solo una, sino hasta intercambiarlas en esa elección sin reparos. Ruffalo también es creíble en su papel que no cae en la figura del tipo terrible porque no lo es sino simplemente su participación crea conflictos por inmiscuirse en querer acercarse con firmeza a un hogar constituido cuando está demás, las tres son actuaciones comprometidas y consistentes pero enclavadas en una normalidad que no los despunta demasiado tampoco.

La película no es trasgresora en absoluto aún teniendo todo para serlo sino busca ser entendida con igualdad y verla lejos del prejuicio enfocándose en la problemática de los casados, incluso viendo que un elemento de fuera puede desequilibrar la atmósfera que se ha logrado en una estabilidad que no necesita de un hombre y que está perfecta con dos mujeres de madre, es una visión muy moderna que no quiere caer en lugares comunes aunque irónicamente lo haga desde otro espacio, pero desde una temática gay especial, que busca que se trate con la misma perspectiva que tendríamos con una pareja de heterosexuales, como quien ya olvido la diferencia y se enfoca en los sentimientos, por eso es una película a tomarse en cuenta. Más que problemas quiere comprensión y desde su punto de vista una nueva lectura más cotidiana. Es una película independiente que tiene elementos pertenecientes a un universo lésbico en un contexto tradicional. Su quiebre es ese y para valorarla hay que apreciarla de esa manera, en esto radica su encanto. Si bien en la guerra siempre hay sangre, cadáveres y explosiones, sin embargo el cine no tiene reglas y cada quien expone su formato. Éste es uno de esos. La directora Lisa Cholodenko nos enseña su personal futurista concepción, aunque ya en algunos pocos sitios es una realidad.