viernes, 11 de abril de 2025
Mickey 17
Ésta es una película de entretenimiento y yo diría de cine puro y duro. Uno puede hallar correspondencias políticas, pero esto es como pensar más en el deja vu y no en lo random. No faltará pensar que habla del fascismo y de Elon Musk como el próximo creador de Skynet. Pero el filme no necesita de esto, es entretenido tal cual, aun cuando por ratos puede pasar por un poco anodino. Hay momentos donde falta más originalidad y más espectáculo, uno que te saque del lugar común, pero habiendo tanta agua bajo el río es complicado tenerlas todas con uno en cuanto a sorpresa, novedad y creatividad. Pero el filme cumple su función, tiene su cuota decente de originalidad y espectáculo. Al director cool Bong Joon-ho, creador hábil de un propio cine social, actual, moderno, se le nota cierta madurez, parece estar más realizado consigo mismo en cuanto a querer impresionarnos, pero se le nota aun, como es lógico, pasión por el séptimo arte, pero va de la mano de su experiencia y del personal cine que ha hecho. Se le nota más cerca del triunfo de The host (2006) que de la caída de Snowpiercer (2013), pero tiene de ambos, mejorando donde falló en ésta última. Mickey 17 (2025) es una película más intrigante que Snowpiercer la cual en el papel prometía mucho, se oía muy cool. El filme tiene una historia de un muchacho (Robert Pattinson, si bien tiene 38 años) que ha hallado un trabajo peculiar, se ha vuelto un prescindible, alguien a quien se le desecha sin problemas, que se usa para experimentación científica, producto de que puede ser clonado con facilidad, devolverle la vida y sus memorias, aun cuando se percibe un claro menosprecio con quien es como persona y, sí, se puede entender de cierta sociedad, sea ser juzgado por parámetros intelectuales o económicos o ambos. Mickey (un muy talentoso Robert Pattinson) es un muchacho sin rumbo, que se deja llevar por el entorno, en particular por un amigo más astuto que él (Steven Yeun, quien también está en estado de gracia), y así termina metiéndose en un embrollo criminal que lo lleva a ir inconsciente a convertirse en un prescindible. Aquí se podría pensar que algo superior, el destino podría ser, junto con las oportunidades, medio que lo han empujado hasta ahí o le ha terminado encasillando. Pero en realidad nunca se deja de leer que Mickey siempre ha tenido y tiene opciones, si bien tiene que crearlas o creer en sí mismo. La trama, una circunstancia en especial, que consideren que ha muerto nuevamente y le den vida al siguiente clon suyo, Mickey 18 (que lleva un toque personal de perversidad y picardía; cada uno tiene algo diferente), hará que mejore su intelecto, y que sea menos pusilánime con existir, que se valore más y a la vida misma que se adjudica. Es querer vivir (amar la existencia) y no solo eso, vivir bien. Todo esto está metido en un especie de gobierno menor o sucursal dentro del mandato oficial de la humanidad, como señalando que el ideal se mantiene intacto, perdura, aunque haya que hacer arreglos más abajo. Éste pequeño reino está dirigido por un personaje ridículo, digámosle farandulero, un amante de la celebridad, del autobombo. Muchos dirán que esto es propio de la época en que vivimos, un representante acorde con el presente, pero también es una fuente para fabricar bastante humor negro que incluye algo de quehacer grotesco (como Pattinson, muy en estado físico natural y potente visualidad, cayéndose desnudo de la máquina que una vez muerto, muchas veces salvajemente, lo clona). De paso para generar la autocrítica de nuestros tiempos (como le pasa a todo cambio de la sociedad). Mark Ruffalo hace de éste personaje notoriamente caricaturesco el cual debe ser juzgado en esa medida, al ser su performance abiertamente exagerada, por tanto eficiente al humor y parodia que practica. Aparte hay una historia complementaria, de descubrimiento científico (si bien es comprendernos a nosotros mismos), con una invasión de Aliens, que habla de humanizarnos frente a los animales en general, que recuerda a (la buena película que fue) Okja (2017), partiendo de mayor extravagancia, a través de los insectos (lo feo o desagradable), y a esa vera esperar lo inesperado, la bondad donde no la solemos pensar. Esto puede leerse como una lectura antibélica, frente a pequeñas guerras donde un poder mayor o que se siente así enfrenta a un poder muchísimo más humilde (aun cuando se está descubriendo otro mundo). Puede que sea como decir que en ello la tara principal es otra a lo que se suele estimar. Manifiesta un diálogo que estos Aliens blufean. No tienen el poder que hacen creer. Es más querer (ser valiente y, si se quiere, justo) que tener (recursos). Éste es un llamado al planeta (medioambientalista, animalista, de multiculturalidad, de convivencia). No obstante es normal que uno mire con recelo lo desconocido. Tampoco se trata de subestimar -que es el elemento principal del relato en varios sentidos-, de no reflexionar, de no tomar precauciones. Es un llamado de mejorar la sociedad, de pensar qué hacer, tal como se discute tanto la ciencia que plantea el futuro, que controla el personaje de Ruffalo y la que hace de su mujer (la simpática Toni Collete, aunque tiene un papel opuesto). Ellos proporcionan humor ligero, humor esperpéntico a un punto. Invocan banalidad. En cuanto a lo romántico, la actriz Naomi Ackie implica liberalidad, feminismo y ciudadanía del mundo.
jueves, 9 de mayo de 2024
Harvey
Ésta película suena bastante peculiar, es una película friki con todo el formato del mejor cine clásico, con el protagonismo de uno de los actores más renombrados y talentosos -y más queridos- de la época sino el más representativo, James Stewart. Pero no es cualquier película friki en una época donde de su categoría no abundaban sino adapta una obra de teatro ganadora del prestigioso premio Pulitzer (entregado en 1945), perteneciente a la americana Mary Chase. Harvey (1950) si bien friki es como Que bello es vivir (1946). Un hombre llamado Elwood P. Dowd (James Stewart), un hombre soltero de más de 40 años, se comporta como un loco. Le habla a un amigo imaginario todo el tiempo y la gente queda descolocada o se asusta al ver la normalidad con la que habla de -y le habla en público a- Harvey, un ser invisible, que él mismo describe como un conejo gigante. Y más tarde sabremos que proviene de la mitología y fantasía celta, que es un Pooka. Algo parecido en otro universo se podría entender que es el legendario y popular Totoro (1988). Elwood es un hombre con dinero y es super amable y comprensivo con todos, busca hacerse amigo hasta de la persona más humilde, a todos trata con mucha bondad e invita a su opulenta casa. Elwood, aunque muy educado y afable y muy solvente económicamente pero un hombre de a pie, es muy aficionado a la bebida y puede entendérsele como un borrachín con alucinaciones, alguien que ha caído en desgracia y se ha vuelto loco. Es así que su hermana, Veta Louise (Josephine Hull, ganadora del Oscar por ésta actuación, una muy histriónica y con grandes momentos cómicos), y la hija de ella, con quienes vive no aguantan vivir en ese estado que les provoca Elwood, que siempre mencione y presente a Harvey y los haga ver como una familia de freaks. Ellas son de sociedad y la hija no puede conseguir novio, fácilmente son marginados al conocer al tío loco. Éste filme es una comedia además y uno se ríe mucho de varias ocurrencias, como cuando confunden como una loca a la hermana por Elwood. Hay momentos cómicos que se perciben originalmente difíciles o habitualmente incómodos y pueden ser asumidos de humor negro, aunque en general éste es un filme accesible y amable. El tratamiento que vemos en ésta película, por una parte (porque también hay un lado más sofisticado), de las personas con problemas mentales es muy tosco, muy acelerado, hasta pasa por violento, poco empático, incluso arcaico, sobre todo con respecto al enfermero Martin Wilson (con un tremendo Jesse White), que cree peligrosos a todos los que sufren de desequilibrios. Esto puede ser porque se trata de crear humor (un humor más cerca del slapstick), pero también puede ser una radiografía de la ciencia de la época. Incluso un actor del prestigio de James Stewart (quien demuestra que es un actor grande pero todoterreno o justamente por eso, sentando bases para el resto) es maltratado en pantalla por Wilson (que será parte del desparpajo cómico de un romance improbable). No obstante Elwood es la tolerancia absoluta, invoca la comprensión de un santo y se deja llevar por todos, si bien tiene momentos donde se expresa verbalmente muy ecuánime y hasta de manera sabia y excepcional, como un particular monje budista. Igualmente la normalidad con la que habla de Harvey, tan abiertamente, lo hacen pasar por un demente, pero en el mirar de toda la película y es parte de la personalidad y originalidad general de la propuesta se llega a imprimir una extraordinaria coherencia que versa sobre ideas mayores de justamente un comportamiento friki, marginal o habitualmente ferozmente descalificador. Justifica lo injustificable y le da trascendencia y humanismo y maneja genialidad con su argumentación y aceptación, y sin que sea arduo de comprender. No obstante apuntando que es algo que como se dice en pantalla de la propia arte de la pintura, no solo es realismo (cine clásico) sino tienen injerencia nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra libertad, nuestra autoafirmación y nuestra capacidad de búsqueda y autoconocimiento y con el universo, yendo más lejos de lo ordinario. Es así que Elwood existirá dentro de un especie de universo paralelo pero anclado a un pueblito americano común y corriente desde quien tiene el aura de un ángel que es influenciada o irradiada por la existencia de un conejo gigante y ciertamente suena absurdo pero de eso trata soñar y de eso trata el arte, a razón de la mitología celta, de un misticismo especial, de cierta filosofía. En un momento -donde la palabra trasciende- Elwood describe de manera interesante muchas cosas, con respecto a la humanidad, al prójimo, y a la mirada de verse uno en el planeta, que choca contra muchos, como señala esa breve pero contundente participación del taxista. Implica apostar por un mundo mejor, optar por hallarse feliz y trasmitirlo e intentar ver cada día perfecto, estar un poco loco.
domingo, 3 de marzo de 2024
Poor things
miércoles, 10 de enero de 2024
Culpable
Hugo del Carril dirige Culpable (1960) a los 48 años de edad y es el protagonista por partida doble. Es un ladrón de bancos llamado Leo Expósito que como en un Cuento de navidad de Dickens es analizada la pasión negativa, las malas decisiones tomadas constantemente, la maldad y la perversidad de su existencia, o como en Que bello es vivir (1946) de Frank Capra, pero aquí el ángel no muestra qué importante es uno para los demás o muchos más, sino que no existe destino más importante que nuestras propias acciones o nuestras propias elecciones de vida, aun cuando alguien importante puede faltarnos o sentirse su desafecto o distancia en nuestras existencias, en éste caso el padre de Leo. Éste ángel o fantasma que se le presenta a Leo representa el acto de consciencia o reflexión frente al lecho de muerte o al juicio final de nuestra vida. Pero Hugo del Carril, y el guionista en solitario adaptando su propia obra de teatro Eduardo Borrás, van más allá, presentando una vida alternativa a Leo, después del magnífico cine negro que presenciaremos por casi 1 hora, como si entráramos en una historia de La Dimensión desconocida, donde a Leo se le señala que uno es capitán de su destino y se le demuestra que no puede culpar a nadie de su debacle sino que Leo tiene mala consciencia o le falta en realidad una. Es así que repite patrones, es mujeriego, ocasiona muertes de inocentes y es propenso a lo criminal, como quien debe culpar a su instinto y a su propia personalidad, sea pobre o rico. Leo es un personaje a lo John Dillinger en la parte del noir. Hugo del Carril genera excelentes secuencias, acribillamientos, persecuciones, ajusticiamientos para robar, policías rodeando la casa de Leo disparándole detrás de los árboles. El reloj despertador señala que el tiempo se detiene y Leo pasa a revisar su vida y luego a convertirse en Pablo Morán. La hermosa Elina Colomer hace de una tentadora vedette o mujer del espectáculo para caballeros, quien es sumisa con el gángster -con breve pero sugerente escena relajada entre las sábanas- y en la otra parte repite -más allá de las apariencias- el papel de mujer fogosa aliada de lo delictivo desde algo más sofisticado. Roberto Escalada primero es un amigo, aunque perfil bajo, de aspecto envidioso con el imponente Leo y luego es al revés, un tipo intachable envidiado por el medio hermano resentido. Ésta película salta de un excelente noir lleno de velocidad y adrenalina, a una vida política de extrema ambición y deshumanización -los huelguistas son carne de cañón en los planes generales- ubicada toda en un solo lugar, una mansión, alrededor de la media hora de metraje y todo luce especialmente coherente y al mismo tiempo como si estuviéramos en una dimensión especial donde estamos metidos en el laberinto del Minotauro que es la vida ahora de Pablo Morán. En un momento Pablo cruza la puerta y mira desde las sombras iluminada solo su mirada, expectante detrás de su siniestro plan, y luego en otra escena también en solitario viene la respuesta en el mismo sentido de la expresión facial de Carlos (Roberto Escalada), creándose expectativa narrativa hacia ese juicio del título al que va el protagonista.
jueves, 14 de diciembre de 2023
Zardoz
miércoles, 23 de agosto de 2023
A strange path (Estranho caminho)
sábado, 22 de julio de 2023
Grandeur nature
sábado, 17 de junio de 2023
La bruja
martes, 9 de mayo de 2023
El escapulario
martes, 10 de enero de 2023
Earwig
viernes, 19 de agosto de 2022
Hausu
miércoles, 19 de enero de 2022
Giulietta de los espíritus
Ésta película de Federico Fellini, el autor italiano más celebrado de su país, es muy rica en ideas, entretiene, es un poquito complicada, ya se ve a través de ella el cine que tendremos mucho hoy en día, el cine raro, aunque todavía se deja entender, aun mantiene un pie en lo clásico, pero ya la década de los hippies la tiene coqueteando con nuestra última modernidad. La musa de Fellini es Giulietta Masina, su esposa en la vida real y una estupenda actriz. Es curioso pensar cuanto de su vida personal (de su matrimonio) hay en ésta película. En ésta obra Masina se entera que su marido, Giorgio (Mario Pisu, que parece un Marcello Mastroianni de reemplazo, parecido un poco físicamente y en estilo), le engaña. Giulietta, un pequeño guiño quizá, se llaman igual, ama con vehemencia a Giorgio y pasa por un trance terrible al enterarse de su infidelidad y posible adiós. Es una historia donde Giulietta puede también ser infiel, pero un gracioso Fellini la hace ver demonios cuando lo pretende. Es un mundo donde hay mucha prostituta y circo. La prostituta no es una figura para maltratar, más bien se le enaltece, tal cual. Es una mujer fácil, pero también fuente de seducción, de pasión, incluso de enamoramiento. No deja de ser promiscua, ni sexual, pero puede llegar a ser una maestra de la vida en el imaginario de Fellini. Es el culto a los femenino, desde el deseo. La bella y apetecible Sandra Milo hace de prostituta, curiosamente va a instruir y mejorar la vida de la protagonista, una mujer de su casa. Masina más allá de una apariencia de señora elegante y educada, pero amable y simpática, como buena actriz no teme tomar riesgos y romper un poco su imagen preconcebida. No obstante Fellini tampoco la pone mucho en peligro. Giulietta pasará por varias tentaciones mientras trata de lidiar con la decepción. Es un filme un poco extravagante, de colores chillones propios de la época. También la protagonista tiene una fuerte carga psicológica, vemos figuras de represión partiendo de la infancia y también al abuelo como héroe. El filme igualmente plantea fantasía, como cuando Giulietta a través de un gato en lugar de un conejo entra en un especie de mundo de Alicia en el país de las maravillas, que irónicamente se trata del ingreso a un burdel donde Giulietta nunca se siente incomoda, sin ser promiscua. Sin duda hay ideas muy de avanzada, pero también es muy propio de los 60s. A Susy (Milo), que no duda en hacer un trio (Fellini sólo lo sugiere), no le cae mal cuando le dicen puta. Giulietta también tiene su personalidad, como con toda su interacción con esa vecina guapa de vestidos muy llamativos que suele buscarle. Fellini quiere ser raro, se le nota, por ello presenciamos a una anciana vidente que parece sufrir de alguna deficiencia mental (con una ayudante de la India que luce comedia gestual). Es una obra que se atreve a enfrentar el ridículo, no le teme, y finalmente triunfa. También porque siempre es coherente, por más especial que se ponga. Masina nunca deja de generar empatía y se mueve sin dificultad en un ambiente atípico a ella, esto otorga personalidad al producto. Giulietta luce como parte de cierta clase alta, pero se comporta con humildad natural. Puede que Fellini sea un poco ligero tratando la locura, pero parte de la idea de amor familiar tradicional y es interesante ver como sin vender su alma congenia con ideas distintas, el mundo del libertinaje y lo formal.
miércoles, 15 de diciembre de 2021
Junior
Justine es una muchachita de 13 años que es como un tipo más de una banda de adolescentes -un calzoncillo más, como se dice en jerga por acá-, no es una chiquilla guapa, tira a masculina, es tosca, algo cochinita, tiene acné y viste muy anti femenina. A Justine su amigos le dicen Junior. Ella entrará en una transformación, que recurre al terror y a la fantasía, un poco a lo desagradable, mientras recuerda levemente a La Mosca (1986), de David Cronenberg. Pero debajo de ésta recreación fantástica se oculta algo muy común y bastante real, el estar bastante consciente de ser mujer, a partir del deseo que éstas producen en los hombres. La dueña de éste corto de 22 minutos, la francesa Julia Ducournau que yace aquí en su debut, y hoy consagrada tiene 3 películas en su filmografía, incluida la presente, señala el machismo y la brutalidad de ver a todas las mujeres atractivas como putas, perras, así de seco. Claro, los que creen esto son niños o pequeños aun y tienden a la simplificación más primaria o poco meditativa, pero también copian a los adultos y cómo estos ven el mundo. Éste corto es también una denuncia, común y no menos importante. Pero al mismo tiempo, y está muy bien, Ducournau no quiere que una mujer evite ser atractiva, de esto el cariño y defensa de la hermana mayor coqueta y sensual, e inclusive de la enemigas de su edad con quien a Junior se le llega a identificar por una parte. Lo de putas sobra, nos dice el filme. Pero Ducournau piensa no solo en la belleza, sino que una mujer atractiva aun puede ser amiga, compañera, una fémina a tratar por igual, con relajo. Puede que el corto falle un poco al diferenciar entre feas y bonitas, ya que la belleza finalmente es subjetiva, sin ser ilusorio, no debería ser tan definitoria, pero su contextualización enfatiza en la figura previa de Junior, deja claro muchos descuidos de ella en su imagen. La figura es efectiva al uso y no insulta a nadie finalmente, aunque puede que le de demasiado valor a la belleza, pero es un tema propio de la edad también y una realidad planetaria, una afirmación de nuestra humanidad. Todo esto no suena especialmente creativo, artísticamente hablando; estar fuera de la crisálida puede ser un poco decepcionante, frente a un mundo mucho más creativo en el terror y la fantasía, pero el filme trata de pensar una temática en particular y le funciona, deja argumentos en el aire. No es un corto maravilloso, pero es decente. También se ve que en la maravillosa Raw (2016) perfeccionaría mucho éste corto, volvería a las mismas ideas de manera notoria e incluiría a la misma actriz, a Garance Marillier, acá debutando también. El rastro del corto llegará hasta Titane (2021), sólo que las ideas volaran tanto que dejará una lectura bastante novedosa, original, ultra moderna y un poco inclasificable. Raw será una consolidación maestra de sus ideas y Titane un juego de plasticidad sublime. Por todo esto hace de éste corto y debut, aunque de arte más pedestre, algo a aplaudir.
sábado, 13 de noviembre de 2021
The Green Knight
The green knight (2021), de David Lowery, es más una película de cine arte que una de aventuras o de acción, lo que si se apoya es sobre la fantasía, pero le alcanza a pensar cosas comunes, si bien existe cierta sofisticación en las temáticas realistas si se quiere. Pensemos que habla del matrimonio por conveniencia o por fachada, en una relación donde el marido es raro y ella quiere ejercer su sexualidad. En el filme ésta mujer bella y elegante en la piel de Alicia Vikander se tilda a sí misma de bruja y seduce hacia la infidelidad al protagonista, a Gawain (un sólido Dev Patel), a quien ridiculiza cuando vence su reticencia al sexo con ella, por lealtad, que luego se minimiza con el acto del marido que interpreta Joel Edgerton; todo esto es pedestre, algo vulgar, pero es el tipo de filme que opta Lowery, cine de autor hardcore se puede ver. Es un filme que busca destruir la idea del idealismo, de lo "perfecto". En la historia medieval de Gawain nos dicen éste cuento no es El rey Arturo, no es esa clase de historia, y se le prende en fuego de manera impactante y llamativa, el fuego siempre es deslumbrante. Gawain entra a un juego bastante simple, el caballero verde, un caballero de fantasía, reta a todos en una corte de guerreros y Gawain hambriento de popularidad y renombre acepta su reto absurdo (que de paso sirve de divertimento general). En ese momento el protagonista no nota quizá el absurdo de su acción (puede ser vista como una lectura contra el machismo), ciego por la fama, enarbolando el honor que luego se discute de banal. El caballero verde acepta que lo decapiten para que luego de un año pase lo mismo con Gawain; esto ha de suceder de manera pasiva, no mediante ninguna lucha, aunque igual se dice que el tal caballero verde es invencible y ciertamente lo es, porque vuelve a la vida, es como una planta que pierde simplemente algunas partes externas, curiosamente esto es su cabeza. Gawain es humano y sabemos qué pasará con él, pero parece que nadie lo nota (ni él). Gawain se convierte por obra y gracia de su acción (suicida) en una celebridad y encima asume poder (relegado) en la nobleza. No obstante pronto llegará la promesa, la otra parte del juego, y un filme más para pensar que para llenarse de actividad. No obstante la fantasía medieval está muy bien, presenciamos ladrones con cuchillos liderados por el talentoso, y atípico al tipo del actor popular, Barry Keoghan, una historia de fantasmas en una casa al lado de un lago y una auscultación matrimonial como salida de la mente de Ingmar Bergman más nuestra ineludible modernidad en el concepto de relación abierta. El filme de Lowery diserta sobre lo bueno y lo malo o la felicidad y la desgracia, cómo todo se termina pudriendo o mostrando un lado desagradable, que representa el color verde, más que la exuberante y hermosa naturaleza, es decir, todo se corrompe, se descompone finalmente, y nos dice que hay que lidiar con ésta realidad poco aceptada, poco comentada o racionalizada. Éste juego de decapitaciones es justamente esto, como del bien pasamos al sufrimiento y a la decepción. De éste filme se siente un poco como que nos estamos de repente quedando sin ideas o es que la presión de nuevas historias, nuevo cine, y nuestra ineludible modernidad, está provocando que pensemos en cosas que no solemos pensar; quizá surjan nuevos descubrimientos, lo inteligente en todo caso es que no nos arrastremos hacia el síndrome de la perdición, de la resignación, como muestra éste filme, aunque con una cierta ironía final. Puede ser también un llamado de madurez, todo desde una obra de entretenimiento.
jueves, 14 de octubre de 2021
Momma's Man, La Bestia y Buffalo Juggalos
Momma's Man
La Bestia
No soy de ver pornografía hace años, pero estos son en realidad efectos especiales, con respecto a la parte donde la protagonista tiene un sueño húmedo y regresión del pasado. Éste sueño estaba incluido en los 5 relatos de la anterior película del director, del polaco Walerian Borowczyk, llamada Cuentos inmorales (1973), de lejos lo mejor de esa propuesta. Los otros 4 relatos eran o anodinos o muy comunes, aun tratando con Elizabeth Bathory y recurriendo al sarcasmo trasgresor señalando la lujuria y carnalidad orgiástica de la iglesia católica. El relato llamado La bestia es una pequeña joya, éste se editó luego en 1975 en la película homónima que tratamos ahora, poniéndolo todo pero por partes durante la segunda y última mitad del filme. No es específicamente pornografía, es finalmente efecto especial, ya que tratamos con un lobo humanoide u hombre lobo transformado, aunque a mil de sexual, cargado de fluido donde Borowczyk es brutal, grotesco, grosero, impenitente y también muy jocoso y audazmente irreverente, pero dueño de cine al fin y al cabo. Es una pequeña obra maestra, pero para gente osada. La demás película se pega al corto, pero en realidad es todo accesorio, por más lógica que le impriman en ella. Lo sabroso de ese filme accesorio es ver la belleza y erotismo de Lisbeth Hummel, donde Boro pone el lente próximo en su sexo y le da tremenda existencia en pantalla. No obstante obviamente la gran hazaña le pertenece a la actriz Sirpa Lane que se ve atacada por el lobo humanoide hambriento de sexo. Ella corre desesperada mientras es desnudada de a pocos pero ferozmente. El animal se masturba siguiéndole y arroja liquido seminal por doquier. Luego captura a su presa, la violenta y ésta total incorreción, de las más bravas, termina en fantasía porno, ella se excita y "seducida" pasa a tener sexo de todo tipo con el animal, con las tetas, con los pies desnudos, con la vagina, con la boca, mientras el animal bota y bota fluidos una y otra vez. Es un alarde salvaje de comedia gracias a una pizca de terror y harto efecto especial, pero pasa la prueba de la recreación contundente y propina efervescencia en estado puro. Donde quiera que se vea, en cualquiera de los dos filmes, es éste corto y sueño húmedo el que ha inmortalizado -y asesinado por igual- a Borowczyk.
Buffalo Juggalos
miércoles, 22 de septiembre de 2021
Indecent desires y cortos de Bertrand Mandico
Indecent desires
Cortos de Bertrand Mandico
miércoles, 12 de mayo de 2021
Oxígeno (Oxygène)
Producida por Netflix. Dirige el francés Alexandre Aja. Tiene prácticamente a un solo personaje, un sólo ser humano en movimiento, a la francesa Mélanie Laurent, atrapada en una cámara criogénica, en un suceso claustrofóbico que inmediatamente recuerda a la película española, a la muy buena, Buried (2010). Pero el filme aunque va pasando el tiempo, acabándose el oxigeno, y acercándose la muerte, dentro de un lugar pequeño y cerrado, que nos tiene atrapados, tensos, con su ciencia ficción se desliga de toda comparación y hace algo nuevo, novedoso. Apunta el filme a darle una forma fantástica. El filme empieza con una mujer sorprendida que debe usar toda su inteligencia para entender lo que sucede, e incluso con ausencia de memoria la cosa se pone más difícil y lúdica, no sabe ni quien es. Es un filme futurista, con elementos bien formados en la ciencia ficción. La propuesta presenta ingenio, va soltando ideas, jugando con el misterio y el suspenso. Es un filme que atrapa, te tiene atento y curioso, maneja mucha tensión. La trama pronto pone a una máquina en comunicación, a MILO (la voz de Mathieu Amalric), como HAL 9000, y por el final también recuerda a 2001 Odisea en el espacio (1968). La protagonista debe enfrentar la idea de lo real y el delirio, debe también tratar con MILO con audacia para poder acceder a información y a acciones técnicas dentro de la cámara. MILO no tiene emociones, es una máquina, por eso recibe ordenes y necesita de códigos y método. Ésta interacción, desde luego, da mucho jugo. El filme al manipular lo real y lo alucinatorio, la ambigüedad, la conjetura, lo inaccesible y el descubrimiento perpetra un poco de locura, pero pronto se desliga de esto y perpetra algo más limpio y clásico, recurriendo a lo racional y reduciéndolo a lo práctico. Es un filme que entretiene, que mantiene una media muy solvente en lo novedoso, es una obra atractiva.
lunes, 16 de noviembre de 2020
Relaxer