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viernes, 11 de abril de 2025

Mickey 17


Ésta es una película de entretenimiento y yo diría de cine puro y duro. Uno puede hallar correspondencias políticas, pero esto es como pensar más en el deja vu y no en lo random. No faltará pensar que habla del fascismo y de Elon Musk como el próximo creador de Skynet. Pero el filme no necesita de esto, es entretenido tal cual, aun cuando por ratos puede pasar por un poco anodino. Hay momentos donde falta más originalidad y más espectáculo, uno que te saque del lugar común, pero habiendo tanta agua bajo el río es complicado tenerlas todas con uno en cuanto a sorpresa, novedad y creatividad. Pero el filme cumple su función, tiene su cuota decente de originalidad y espectáculo. Al director cool Bong Joon-ho, creador hábil de un propio cine social, actual, moderno, se le nota cierta madurez, parece estar más realizado consigo mismo en cuanto a querer impresionarnos, pero se le nota aun, como es lógico, pasión por el séptimo arte, pero va de la mano de su experiencia y del personal cine que ha hecho. Se le nota más cerca del triunfo de The host (2006) que de la caída de Snowpiercer (2013), pero tiene de ambos, mejorando donde falló en ésta última. Mickey 17 (2025) es una película más intrigante que Snowpiercer la cual en el papel prometía mucho, se oía muy cool. El filme tiene una historia de un muchacho (Robert Pattinson, si bien tiene 38 años) que ha hallado un trabajo peculiar, se ha vuelto un prescindible, alguien a quien se le desecha sin problemas, que se usa para experimentación científica, producto de que puede ser clonado con facilidad, devolverle la vida y sus memorias, aun cuando se percibe un claro menosprecio con quien es como persona y, sí, se puede entender de cierta sociedad, sea ser juzgado por parámetros intelectuales o económicos o ambos. Mickey (un muy talentoso Robert Pattinson) es un muchacho sin rumbo, que se deja llevar por el entorno, en particular por un amigo más astuto que él (Steven Yeun, quien también está en estado de gracia), y así termina metiéndose en un embrollo criminal que lo lleva a ir inconsciente a convertirse en un prescindible. Aquí se podría pensar que algo superior, el destino podría ser, junto con las oportunidades, medio que lo han empujado hasta ahí o le ha terminado encasillando. Pero en realidad nunca se deja de leer que Mickey siempre ha tenido y tiene opciones, si bien tiene que crearlas o creer en sí mismo. La trama, una circunstancia en especial, que consideren que ha muerto nuevamente y le den vida al siguiente clon suyo, Mickey 18 (que lleva un toque personal de perversidad y picardía; cada uno tiene algo diferente), hará que mejore su intelecto, y que sea menos pusilánime con existir, que se valore más y a la vida misma que se adjudica. Es querer vivir (amar la existencia) y no solo eso, vivir bien. Todo esto está metido en un especie de gobierno menor o sucursal dentro del mandato oficial de la humanidad, como señalando que el ideal se mantiene intacto, perdura, aunque haya que hacer arreglos más abajo. Éste pequeño reino está dirigido por un personaje ridículo, digámosle farandulero, un amante de la celebridad, del autobombo. Muchos dirán que esto es propio de la época en que vivimos, un representante acorde con el presente, pero también es una fuente para fabricar bastante humor negro que incluye algo de quehacer grotesco (como Pattinson, muy en estado físico natural y potente visualidad, cayéndose desnudo de la máquina que una vez muerto, muchas veces salvajemente, lo clona). De paso para generar la autocrítica de nuestros tiempos (como le pasa a todo cambio de la sociedad). Mark Ruffalo hace de éste personaje notoriamente caricaturesco el cual debe ser juzgado en esa medida, al ser su performance abiertamente exagerada, por tanto eficiente al humor y parodia que practica. Aparte hay una historia complementaria, de descubrimiento científico (si bien es comprendernos a nosotros mismos), con una invasión de Aliens, que habla de humanizarnos frente a los animales en general, que recuerda a (la buena película que fue) Okja (2017), partiendo de mayor extravagancia, a través de los insectos (lo feo o desagradable), y a esa vera esperar lo inesperado, la bondad donde no la solemos pensar. Esto puede leerse como una lectura antibélica, frente a pequeñas guerras donde un poder mayor o que se siente así enfrenta a un poder muchísimo más humilde (aun cuando se está descubriendo otro mundo). Puede que sea como decir que en ello la tara principal es otra a lo que se suele estimar. Manifiesta un diálogo que estos Aliens blufean. No tienen el poder que hacen creer. Es más querer (ser valiente y, si se quiere, justo) que tener (recursos). Éste es un llamado al planeta (medioambientalista, animalista, de multiculturalidad, de convivencia). No obstante es normal que uno mire con recelo lo desconocido. Tampoco se trata de subestimar -que es el elemento principal del relato en varios sentidos-, de no reflexionar, de no tomar precauciones. Es un llamado de mejorar la sociedad, de pensar qué hacer, tal como se discute tanto la ciencia que plantea el futuro, que controla el personaje de Ruffalo y la que hace de su mujer (la simpática Toni Collete, aunque tiene un papel opuesto). Ellos proporcionan humor ligero, humor esperpéntico a un punto. Invocan banalidad. En cuanto a lo romántico, la actriz Naomi Ackie implica liberalidad, feminismo y ciudadanía del mundo. 

jueves, 9 de mayo de 2024

Harvey


Ésta película suena bastante peculiar, es una película friki con todo el formato del mejor cine clásico, con el protagonismo de uno de los actores más renombrados y talentosos -y más queridos- de la época sino el más representativo, James Stewart. Pero no es cualquier película friki en una época donde de su categoría no abundaban sino adapta una obra de teatro ganadora del prestigioso premio Pulitzer (entregado en 1945), perteneciente a la americana Mary Chase. Harvey (1950) si bien friki es como Que bello es vivir (1946). Un hombre llamado Elwood P. Dowd (James Stewart), un hombre soltero de más de 40 años, se comporta como un loco. Le habla a un amigo imaginario todo el tiempo y la gente queda descolocada o se asusta al ver la normalidad con la que habla de -y le habla en público a- Harvey, un ser invisible, que él mismo describe como un conejo gigante. Y más tarde sabremos que proviene de la mitología y fantasía celta, que es un Pooka. Algo parecido en otro universo se podría entender que es el legendario y popular Totoro (1988). Elwood es un hombre con dinero y es super amable y comprensivo con todos, busca hacerse amigo hasta de la persona más humilde, a todos trata con mucha bondad e invita a su opulenta casa. Elwood, aunque muy educado y afable y muy solvente económicamente pero un hombre de a pie, es muy aficionado a la bebida y puede entendérsele como un borrachín con alucinaciones, alguien que ha caído en desgracia y se ha vuelto loco. Es así que su hermana, Veta Louise (Josephine Hull, ganadora del Oscar por ésta actuación, una muy histriónica y con grandes momentos cómicos), y la hija de ella, con quienes vive no aguantan vivir en ese estado que les provoca Elwood, que siempre mencione y presente a Harvey y los haga ver como una familia de freaks. Ellas son de sociedad y la hija no puede conseguir novio, fácilmente son marginados al conocer al tío loco. Éste filme es una comedia además y uno se ríe mucho de varias ocurrencias, como cuando confunden como una loca a la hermana por Elwood. Hay momentos cómicos que se perciben originalmente difíciles o habitualmente incómodos y pueden ser asumidos de humor negro, aunque en general éste es un filme accesible y amable. El tratamiento que vemos en ésta película, por una parte (porque también hay un lado más sofisticado), de las personas con problemas mentales es muy tosco, muy acelerado, hasta pasa por violento, poco empático, incluso arcaico, sobre todo con respecto al enfermero Martin Wilson (con un tremendo Jesse White), que cree peligrosos a todos los que sufren de desequilibrios. Esto puede ser porque se trata de crear humor (un humor más cerca del slapstick), pero también puede ser una radiografía de la ciencia de la época. Incluso un actor del prestigio de James Stewart (quien demuestra que es un actor grande pero todoterreno o justamente por eso, sentando bases para el resto) es maltratado en pantalla por Wilson (que será parte del desparpajo cómico de un romance improbable). No obstante Elwood es la tolerancia absoluta, invoca la comprensión de un santo y se deja llevar por todos, si bien tiene momentos donde se expresa verbalmente muy ecuánime y hasta de manera sabia y excepcional, como un particular monje budista. Igualmente la normalidad con la que habla de Harvey, tan abiertamente, lo hacen pasar por un demente, pero en el mirar de toda la película y es parte de la personalidad y originalidad general de la propuesta se llega a imprimir una extraordinaria coherencia que versa sobre ideas mayores de justamente un comportamiento friki, marginal o habitualmente ferozmente descalificador. Justifica lo injustificable y le da trascendencia y humanismo y maneja genialidad con su argumentación y aceptación, y sin que sea arduo de comprender. No obstante apuntando que es algo que como se dice en pantalla de la propia arte de la pintura, no solo es realismo (cine clásico) sino tienen injerencia nuestros sueños, nuestras fantasías, nuestra creatividad, nuestra imaginación, nuestra libertad, nuestra autoafirmación y nuestra capacidad de búsqueda y autoconocimiento y con el universo, yendo más lejos de lo ordinario. Es así que Elwood existirá dentro de un especie de universo paralelo pero anclado a un pueblito americano común y corriente desde quien tiene el aura de un ángel que es influenciada o irradiada por la existencia de un conejo gigante y ciertamente suena absurdo pero de eso trata soñar y de eso trata el arte, a razón de la mitología celta, de un misticismo especial, de cierta filosofía. En un momento -donde la palabra trasciende- Elwood describe de manera interesante muchas cosas, con respecto a la humanidad, al prójimo, y a la mirada de verse uno en el planeta, que choca contra muchos, como señala esa breve pero contundente participación del taxista. Implica apostar por un mundo mejor, optar por hallarse feliz y trasmitirlo e intentar ver cada día perfecto, estar un poco loco. 

domingo, 3 de marzo de 2024

Poor things

Poor things (2023), del griego Yorgos Lanthimos, ganó el león de oro, máximo premio del festival de Venecia 2023. Adapta la novela de 1992 de mismo título del escocés Alasdair Gray. El guion es del australiano Tony McNamara, con quien Lanthimos ya trabajó en su anterior película, La favorita (2018), la que estuvo nominada a 10 Oscars, incluido mejor película, guion y director, y ganó uno para la actriz Olivia Colman. Lanthimos ya es bien conocido internacionalmente y es uno de los más llamativos directores de cine popular que tienen prestigio artístico. Ésta vez ha hecho un filme bastante fácil de entender, hasta se diría que apunta abiertamente a un público masivo, a un público esencial, pero con la salvedad de que hace un cine con bastante sexo, con muchos desnudos de Emma Stone, hasta completos frontalmente y lleva escenas sexuales de soft porn, no explícitas, que trabajan con la prostitución de su protagonista, Bella Baxter (Emma Stone), una mujer que empieza suicidándose rodeada de un pequeño misterio que luego se desentrañara y que es revivida a lo Frankenstein de Mary Shelley de la que bebe bastante, por el científico y médico Godwin (Willem Dafoe), quien está desfigurado y lleno de cirugías en el rostro. Esto remite a la crueldad de su padre, y con él, Yorgos, declara que lo no convencional no siempre es positivo, sino a veces tal cual lo dice, hay mejores cosas, más fáciles de identificar y de paso agradecer, como con el amor, así lo representa el lado paternal de Godwin con Bella, llamado con obviedad God (Dios). Y ésta es una película que en muchos ratos lo es, ser bastante obvia, como con su feminismo y su progresismo abierto y altisonante que de eso va el viaje de autodescubrimiento y autodefinición de Bella, de un feminismo muchas veces subrayado, muy liberal, hasta defender la prostitución de cualquier mujer, habiendo lesbianismo incluido dentro de la normalidad de la amistad femenina y una relación abierta donde la mujer tiene permitido engañar sexualmente al marido, al ayudante de Godwin, Max Candles (Ramy Youssef) que pone cierta comicidad ligera en su figura de nerd aunque atento a su entorno -como salido de la mente de Mel Brooks-. Y de la misma manera tenemos una extravagancia light -tal es así lo del inicio en blanco y negro, la presentación naif y de cierto retardo de Bella, que luego se explica bien-, pero acompañada de mucha sexualidad, que pone la nota clásica del modernismo último. Hasta se puede ver algún momento de incomodidad en Emma Stone, ese del sadomasoquismo con desnudo frontal. No obstante Stone se entrega por completo a su papel, a una película en parte como salida de la Europa menos turística, si bien el filme hace uso de Portugal, Grecia y París de escenario, como parte del autodescubrimiento de Bella, que a ratos filosofa sobre la vida, incluso sobre la corrupción, en varias formas, de los ricos y poderosos, pero proclamando un socialismo medio chistoso o sin profundidad. No pretende nada como ideología política, pero con el feminismo lo hace con furia, con alevosía. De ésta manera se hace uso del personaje de Duncan Wedderburn (un estupendo Mark Ruffalo), punching bag que invoca al machismo o patriarcado. Ya con el personaje del General (Christopher Abbott) es la cereza del pastel en cuanto a dibujar enemigos del feminismo, pero lo hace con subrayado, con obviedad y con una comedia en esa línea. Es un filme que denota exageración en sus defensas y visto de lo que va entretiene. La sexualidad se amolda al uso, a estos postulados exagerados. Se puede leer que la propuesta quiere a ratos ser políticamente incorrecta, pero todo ya es super conocido en la actualidad, incluso apunta a un público masivo que es fácil de enamorar con éste producto. Así mismo Lanthimos ha expresado que ha logrado que Hollywood nuevamente muestre sexualidad en la gran pantalla. Un pequeño personaje bastante atractivo a mencionar es el de Madame Swiney (Kathryn Hunter) que es una persona perversa y corrupta, hasta le gusta morder por placer, pero Bella no la lapida ni la juzga, sino parece aceptar prácticamente a todo el mundo (y ya se ve que puede discernir), mientras no limiten nunca su libertad, su liberalidad y su búsqueda open mind, puesto que se manifiesta que gente de todo tipo le sirven para su iluminación, igual que las experiencias negativas, hasta humillantes y de degradación, en ésta historia de desarrollo conceptual con ciertas defensas debatibles, en el interior de una mente abierta al feminismo más radical si bien no todos los feminismos son iguales, mostrándolo de la manera más sencilla, pero con estéticas y momentos con una cuota personal aun así, pretendiendo actualizar si se quiere el trabajo de Mary Shelley o queriendo darle agregados modernos últimos. 

miércoles, 10 de enero de 2024

Culpable

Hugo del Carril dirige Culpable (1960) a los 48 años de edad y es el protagonista por partida doble. Es un ladrón de bancos llamado Leo Expósito que como en un Cuento de navidad de Dickens es analizada la pasión negativa, las malas decisiones tomadas constantemente, la maldad y la perversidad de su existencia, o como en Que bello es vivir (1946) de Frank Capra, pero aquí el ángel no muestra qué importante es uno para los demás o muchos más, sino que no existe destino más importante que nuestras propias acciones o nuestras propias elecciones de vida, aun cuando alguien importante puede faltarnos o sentirse su desafecto o distancia en nuestras existencias, en éste caso el padre de Leo. Éste ángel o fantasma que se le presenta a Leo representa el acto de consciencia o reflexión frente al lecho de muerte o al juicio final de nuestra vida. Pero Hugo del Carril, y el guionista en solitario adaptando su propia obra de teatro Eduardo Borrás, van más allá, presentando una vida alternativa a Leo, después del magnífico cine negro que presenciaremos por casi 1 hora, como si entráramos en una historia de La Dimensión desconocida, donde a Leo se le señala que uno es capitán de su destino y se le demuestra que no puede culpar a nadie de su debacle sino que Leo tiene mala consciencia o le falta en realidad una. Es así que repite patrones, es mujeriego, ocasiona muertes de inocentes y es propenso a lo criminal, como quien debe culpar a su instinto y a su propia personalidad, sea pobre o rico. Leo es un personaje a lo John Dillinger en la parte del noir. Hugo del Carril genera excelentes secuencias, acribillamientos, persecuciones, ajusticiamientos para robar, policías rodeando la casa de Leo disparándole detrás de los árboles. El reloj despertador señala que el tiempo se detiene y Leo pasa a revisar su vida y luego a convertirse en Pablo Morán. La hermosa Elina Colomer hace de una tentadora vedette o mujer del espectáculo para caballeros, quien es sumisa con el gángster -con breve pero sugerente escena relajada entre las sábanas- y en la otra parte repite -más allá de las apariencias- el papel de mujer fogosa aliada de lo delictivo desde algo más sofisticado. Roberto Escalada primero es un amigo, aunque perfil bajo, de aspecto envidioso con el imponente Leo y luego es al revés, un tipo intachable envidiado por el medio hermano resentido. Ésta película salta de un excelente noir lleno de velocidad y adrenalina, a una vida política de extrema ambición y deshumanización -los huelguistas son carne de cañón en los planes generales- ubicada toda en un solo lugar, una mansión, alrededor de la media hora de metraje y todo luce especialmente coherente y al mismo tiempo como si estuviéramos en una dimensión especial donde estamos metidos en el laberinto del Minotauro que es la vida ahora de Pablo Morán. En un momento Pablo cruza la puerta y mira desde las sombras iluminada solo su mirada, expectante detrás de su siniestro plan, y luego en otra escena también en solitario viene la respuesta en el mismo sentido de la expresión facial de Carlos (Roberto Escalada), creándose expectativa narrativa hacia ese juicio del título al que va el protagonista.

jueves, 14 de diciembre de 2023

Zardoz


Zardoz (1974), del británico John Boorman es una película infravalorada, aunque una obra de culto por un pequeño público, pero es tremenda película, original y plenamente solvente. Es una propuesta que se anticipa de cierta manera a la mega popular Matrix (1999). Estamos en el año 2293, la tierra yace en el caos, en un ambiente salvaje, donde todo ha vuelto a especies de tribus. La elite intelectual vive en un espacio aparte pero ésta élite ha entrado también en cierta decadencia, el aburrimiento los consume y quieren volver a crear la tierra de antes, es decir ni una élite que pasen por dioses ni un mundo de bestias primitivas humanas donde reine la brutalidad, para ello hay un plan secreto con unos cuantos conspiradores contra ésta sociedad futurista directriz, y un clásico destino mesiánico por cumplirse. Ese mesías (manipulado) es Zed (Sean Connery), quien poco a poco irá engrandeciendo su figura, partiendo desde un salvaje hasta transformarse en alguien excepcional, aunque redoblará la apuesta del pasado primitivo del nuevo futuro, un futuro que buscará estar en el intermedio temporal donde mejor se hallan todos los seres humanos y es que el mundo es en mucho una continua repetición. Zardoz es Dios, un Dios nuevo para el mundo postapocalíptico donde nos hallaremos, pero éste Dios un día querrá convertirnos en Nietzsche y "matarlo" y ahí entra a tallar especialmente el célebre libro El mago de Oz. Boorman quien se encarga del guion muestra todo su amor por el arte y hace que esa novela infantil sea un tipo de biblia. El filme explica perfectamente todo, cosas más o cosas menos interesantes es ambientarnos en narrativa futurista de una nueva sociedad, gente que no puede morir y quiere morir y pegan el salto al vacío (que no lo es en realidad) aceptando la contradicción que en el fondo es sólo aceptar la naturaleza del hombre. El filme es descubrir que vivimos engañados, así misma Matrix, pero desde una lucha de clases digamos, que también se puede leer como el reino de los más inteligentes, pero, ¿qué pasa cuando llega el agotamiento?, ese que abre la puerta al deseo de corrupción, pues hay que reformularnos el panorama, buscar soluciones, y es entonces que el filme escoge el reseteo, porque como se dice, no se han hallado las grandes respuestas existenciales, quizá no existen en realidad, pero lo que sí se tiene claro es que ser Dios (o no creer en él) es complicado, y la inmortalidad y el nirvana pueden también cansar, ésta es la historia del hombre que tarde o temprano se agotará y como el cuento del burlador de la muerte castigado a vagar por el universo sin morir, todos finalmente necesitamos descansar, tan simple como eso, así dormimos y morimos cada noche y al día siguiente resucitamos, descubriendo nuestra naturaleza, que somos perecederos. En el trayecto Boorman pone la sensualidad en el deseo de querer poseer a la mujer difícil o inalcanzable, interpretada por la bella y muy europea Charlotte Rampling, muy bien escogida para representar el retorno del hedonismo y la sexualidad, otra naturaleza muy humana, como también la de procrear y formar una familia. Así mismo el empaque de sci-fi es bastante bueno. El filme maneja una impronta de cine independiente americano, de cierta austeridad, pero propio de una labor muy profesional. Ésta obra de Boorman es curiosa como ciencia ficción, de aquellas valiosas más de ideas originales, bien sustentadas, que de grandes presupuestos. Todo esto no requiere de que el futuro se parezca al futuro como dice Elon Musk, solo de razonar -como de pasar de un lado a otro del desierto donde se vive del cereal a una simple habitación clasemediera- y un par de pequeños detalles que juegan con lo medieval que tanto le gusta al director y que mejor arte que ponerle personalidad. Es harto atractivo ver como la lectura de El Mago de Oz se ha convertido en la base para una historia de ciencia ficción postapocalíptica, más la suma de un poco de ideas descabelladas atravesadas por el formalismo bíblico que trabaja de la mano con un quehacer político. Aunque el filme es notable leyéndose seriamente, sin mucho rollo tampoco, ésta obra tiene varios momentos de ironía, como clama el dios circense o anfitrión de ésta obra de teatro, como que Boorman no se toma demasiado en serio tampoco porque se trata igualmente de cine popular americano aun llevando su cuota filosófica. 

miércoles, 23 de agosto de 2023

A strange path (Estranho caminho)

Éste filme brasileño arrasó en el festival de Tribeca 2023, ganó mejor película internacional, mejor guion, mejor fotografía y mejor actor para Carlos Francisco quien hace del padre del protagonista. David (Lucas Limeira) es un joven cineasta que está promocionando una película suya experimental que es una película de terror también, pero lo que a él más le importa es conectar con su padre tras ya muchos años del divorcio de su madre y tiempo de no verlo. David es un joven bastante educado aunque sencillo y va en busca de su padre, una persona solitaria y de carácter fuerte pero no un mal hombre. Como suele pasar los papás suelen distanciarse muchas veces cuando hay rupturas matrimoniales; aquí se da la imagen clásica del hombre duro, pero David quiere recuperar el vinculo e insiste con él y éste finalmente lo recibe en su casa. No es un mal padre pero está acostumbrado a su soledad, con tan solo una vecina -mayor también- que hace de affaire relajado. Vemos la cotidianidad en la ciudad de su infancia. Va a la playa, pasea por la zona. La película de David la llegamos a ver, la coloca para visionarla en busca del entusiasmo del padre para que vea en quien se ha convertido. David no reclama nada, quiere simplemente el amor del padre. Muchos optan por ideas complicadas, pero el director Guto Parente se ha decidido por lo más simple, espolvoreando algunos pequeños detalles cómplices de este filme que también es de cine fantástico y un poquito de terror. En un momento se nota que a Guto no le hubiera sido difícil hacer uno que asuste. Estranho caminho luce como de bajo presupuesto o de cine independiente y éstas obras funcionan sobre todo por el ingenio. Lo tiene en una medida, por optar por una sencillez formal y amabilidad en su lograda empatía del amor de un hijo por su padre distanciado. La trama es un pequeño ajuste de cuentas contra una realidad que debió ser mejor tratada (aunque fue lo que suele ser), así vemos que Gerardo, el padre, ha escrito un libro con lo que David hubiera querido tener en su existencia. Al mismo tiempo es un pequeño llamado a todo papá, a ser mejor persona; a hallar no sacrificio, pero si una más resistente visión en cuanto a la lucha contra las normales desilusiones de la vida, ya que al fin y al cabo todos nos parecemos. El libro que escribe Gerardo es de autoayuda y tiene un cierto toque ñoño, aun cuando Gerardo puede generar momentos de alucinaciones siniestras. La originalidad de éste filme, configurado en la amabilidad, radica en manejar múltiples cosas con suavidad y mucha facilidad de identificación desde una obra de aquellas que tienen una cierta leve aura camuflada a cine de guerrilla y a outsider, como si alguien rudo se esforzara en hablar con mucha cortesía, como quien demuestra con su hacer que el mundo finalmente no lleva etiquetas o tiende a romper las reglas cuando ambiciona el arte. 

sábado, 22 de julio de 2023

Grandeur nature

Éste filme del gran cineasta español Luis García Berlanga es el más raro de su filmografía. El guion lo escribe él y dos guionistas muy celebrados, uno es el francés Jean-Claude Carriere y el otro el español Rafael Azcona. Es una película que se entiende en gran parte pero que desconcierta un poco. Un dentista (Michel Piccoli) se hace de una muñeca de tamaño natural y la trata como a su mujer y amante, dejando de lado a su propia mujer. El filme en un inicio critica la liberalidad sexual francesa, el filme es una coproducción francesa y se ubica en Paris, la promiscuidad y apertura sexual de la mujer del dentista (Rada Rassimov). Pero luego la muñeca que es tal cual, un objeto inanimado, se vuelve hasta peor que su propia mujer o lo que es aun más perturbador, es tratada con tremenda violencia sexual, con una brutalidad que versa sobre la violación y hasta múltiple. El relato hace ver al dentista como una mala persona, habla de amor trágico donde solo hay violencia y abuso. El filme puede leerse como una critica al machismo más salvaje, a la violencia hacia la mujer, producto de una engañosa liberalidad y querer estar siempre dando la hora en lo sexual o estar siempre en pos de la lascivia. El dentista parece querer otro tipo de mujer, pero pronto ella -la muñeca-  termina como el doble y aun más, que la cónyuge que quiere dejar. El dentista luce consciente de que está con un objeto inerte, lo hace notar así en sus diálogos, pero la trata como si fuera de verdad, aunque con tosquedad y sin el debido respeto por lo que significa una mujer y un ser humano. Todo es a ratos como si fuera muy natural, algo medio sutil, pero se puede dilucidar la violencia en el trato del dentista. En un momento la muñeca hace turno con una prostituta, es claro que el dentista no tiene un comportamiento decente con las mujeres, las ve como objetos sexuales, aunque la viste, le da de comer y a ratos disimula con algo de cariño y ternura, pero el comportamiento barbárico asoma en él y es terrible en su entorno. Por el final, el deambular de la muñeca es chocante, aun cuando hay un cierto tono de relajo en el ambiente y en general un extraño sentido del humor, todo lo que hacen de éste filme una propuesta particular aunque no tan notable. La introducción de la muñeca al mundo cotidiano del dentista se puede ver como un noviazgo hacia la formalidad, pero pronto la liberalidad y la violencia masculina no dejará títere con cabeza. 

sábado, 17 de junio de 2023

La bruja

La bruja (1954) del mexicano Chano Urueta se puede decir que pertenece al cine de oro mexicano (donde Urueta fue realmente inicialmente parte con un cine más clásico), pero es también una película de terror de cine B mexicano, pero el pináculo máximo o su obra cumbre dentro de la prolífica obra en el cine de género de éste tipo y el exploitation en que Urueta se enfrascaría hasta los 70s. Urueta se presenta como parte de la transición de un mundo a otro. Éste filme tiene de interesante -más allá de su vocación de entretenimiento primario- aunque no pretende demasiado, en la parte en que la apariencia física pasa de ser totalmente horrible, sin concesiones telenoveleras pero dentro de los efectos y el maquillaje del cine de segundo grado -que está bien-, a la mujer seductora y muy apetecible físicamente, interpretada por Lilia del Valle, actriz que tiene un parecido físico con María Félix. Lilia primero es una mujer horrenda, ignorante y muy pobre que vive como esclava en la recreación mexicana del circo de Freaks (1932) liderado por una versión mexicana de un especie de Orson Welles a medio camino de vida, llamado Paulesco (Luis Aceves Castañeda). Lilia físicamente luce inicialmente como una bruja y aun dentro de un submundo de deformidad y miseria es tratada bruscamente por todos. Un día unos empresarios generan que la hija joven de un científico muera y éste jura vengarse. Éste médico-científico, el Dr. Boerner (Julio Villareal, actor reconocido, en su última etapa) siempre ayuda a la gente humilde y recibe mucho aprecio del mundo que representa Paulesco quien le regala a la bruja. Éste doctor-científico -que tiene de mad doctor- la convierte en una mujer irresistible. Como la obra teatral Pigmalión el doctor la instruye y la reviste de la apariencia de la fortuna. No le pidan mucho al filme, todo es rápido y no da muchas explicaciones, Urueta y el coguionista Alfredo Salazar se ahorran bastante, pero la bruja es ahora la figura de Lilia del Valle como quien representa en su presencia justamente el cine clásico o el cine de oro mexicano. Ella antes ha jurado lealtad y tiene el deber de matar a 3 hombres, a 3 empresarios, solo que uno de ellos es el inocente galán que hace Ramón Gay. La historia de la bruja también es la historia de Cenicienta, o del Jorobado de Notre Dame cumpliendo fantásticamente sus sueños de amor. En un momento el príncipe azul verá tal cual la apariencia de la bruja, de su amada, y su respuesta se ve decente, aunque ya está todo consumado, en todo sentido. Es un filme que tiene material para ser interesante de verdad, pero no aspira a mucho, y cumple en lo muy justito simplemente. Incluso cómo va cumpliéndose con la meta del Dr. no está mal, pero le falta un poco más de originalidad, porque tiene como para hacer algo valioso, y en ello hay que darle mérito a la idea general por la que se mueve la película, sobre la bruja putrefacta sentimental convertida en un suntuoso objeto de seducción agradecida con la vida donde da todo por el amor. No obstante es también aunque no lo vemos directamente, una asesina, aunque de personajes inescrupulosos que han matado a una joven libre de pecado y llena de sueños. También influye la desmedida ambición y aprovecharse de otros en esos empresarios con los que trata el Dr. que se justifica arguyéndose un cambio de liderazgo donde el príncipe azul es en mucho nulo. Las escenas con el desborde de entusiasmo del pueblo y el submundo con los duelos de cuchillos parecen como parte de otra película, pero éste es cine B, donde por lo general se aguanta mucha libertad. Da la impresión que se quiere dar una dimensión social, pero es poco trascendental, más parece que tratamos con gitanos. Así mismo el juicio popular parece una copia de la Inquisición. Aunque hay mejores ideas complementarias, o mejores resoluciones, tiene más que suficiente encanto para atribuirle el lugar de película de culto. 

martes, 9 de mayo de 2023

El escapulario

Éste filme del mexicano Servando González entra en el género del terror y la fantasía. Es la historia de 4 hermanos y su madre en relación a un escapulario particular, éste escapulario hace que uno esté cuidado, protegido de todo mal, hasta lo fantástico, vence cualquier forma de peligro, incluso evita la muerte. Pero estos 4 hermanos siempre están tentando la muerte, yacen en perenne peligro. Es la época de la revolución mexicana y sus reminiscencias. Está contado linealmente, pero mezcla 5 historias de terror y fantasía, incluida la de la madre que es el eje que une como introducción, guía y colofón. Un cura, el Padre Andrés (Enrique Aguilar), va al lecho de muerte de una mujer mayor. Ella le habla de un escapulario mágico, sin decir que es mágico, sino aludiendo a Dios, pero de manera sobrenatural indirectamente. Es entonces que le empieza a contar de su hijos y su relación con el escapulario. Son historias muy interesantes, muy atrapantes, muy entretenidas y muy bien contadas, además maneja mucha arte con el uso del cine y las tomas y secuencias. Ahí tenemos varias escenas y secuencias muy artísticas y magistrales. Empiezo con una. Partimos de la imagen del plano medio de una hermosa mujer deseada por uno de los hijos, por Pedro (Enrique Lizalde). Se ven las delicadas manos femeninas que manipulan un rosario. Camina la chica bella, sonriente, el fondo yace desenfocado. Ella es el centro de toda atención. De repente la cámara se mueve con velocidad hacia un lado, como efecto para meter una nueva imagen (una nueva toma), hacia el organillero que sonríe cómplice (él avisa al galán, a Pedro, de la presencia de la dama deseada). Sube la toma hacia el reloj de la iglesia, aparece un zoom out y entra en la imagen el galán desde la esquina frontal. Mira a la mujer, hay un coqueteo, una mirada romántica. Se ve tras el zoom out a ella entrando a la panorámica, pasando. Él se halla enfrente de la toma mirando, ella se va, él camina y entra al cuadro un tipo al moverse el encuadre hacia la izquierda. Es un chismoso, que se gana con el pase. Se retira el galán, queda el mirón apoyado en el muro. Corte, cambio de toma, entra toma expresiva del mirón quejándose, contando el chisme, con gran expresión de sobreexcitación. Menciono otra gran secuencia artística, puro cine, del mismo relato de terror, el enamoramiento de un hombre humilde, pero valiente y bien parecido, y emprendedor, de una mujer muy bella, sofisticada, elegante y rica, vigilada por un tío buitre. Tenemos la cámara estática, una postura visual de privilegio, enfocada la cámara en mirar el fondo. El paisaje es una iglesia, a lo lejos. Entra “de pronto” –tras el sonido de las ruedas- en la mira de la cámara, desde el lateral, como pegado a la cámara, bastante cerca de la cámara, un carruaje. Queda colocado todo para el detalle de los pies que descienden del carro, es el tío criminal y la doncella deslumbrante. Es la mujer deseada y el que parece su marido, se comporta como tal, aunque el interés es otro, y él también. Empiezan a alejarse hacia el fondo donde está la iglesia, se van haciendo pequeños. La cámara nunca se mueve, todo es una hermosa secuencia especialmente acomodada de la llegada y entrada a la iglesia. Así mismo, de la misma manera, tenemos dos persecuciones maravillosas. Presenciamos el cambio (repetidas veces) del encuadre de un hombre y otro corriendo, uno siguiendo a otro que intenta escapar, asustado, nervioso, siguiendo el mismo fondo, así, uno detrás de otro, por los mismos lugares y prácticamente las mismas tomas de fondo que generan una gran percepción de continuidad, al tiempo que se maneja velocidad visual. Entonces vemos distancia, seguimiento de la misma persecución de atrás hacia adelante y entra un zoom out, salta la sorpresa, aparece -abrazándole- el tipo seguido, detenido con un filoso y gigante cuchillo de cocina en la toma, una toma frontal que ocupa casi todo el encuadre. El escapulario pasará de una mano a la otra como quien pasa la posta de una historia a otra, si bien yacen perfectamente fusionadas en conjunto, dentro de una unificación narrativa ejemplar, como quien puede leer por separado y al mismo tiempo todo en una sola historia. La otra persecución es la mejor (momento top del filme y del cine mexicano en general), la persecución del primer hermano, de Julián (Carlos Cardán), por los soldados con fusiles antiguos. Ésta es una clase maestra de séptimo arte. Los cambios de la toma y el ritmo excepcional que se maneja -en medio de los disparos y el zigzag- generan harto impacto y entusiasmo como relato. Lo que viene después, ese realismo -frialdad- de los fusiladores y ese aspecto mágico del escapulario y el ajusticiamiento extrajudicial es hedonismo al cuadrado. El preámbulo -las palabras del soldado y cuidador- antes de la huida también es magistral, emocionante, proponiendo un toque popular bastante bueno. Es así que surgen contraposiciones, contrastes de discursos. El filme está lleno de ellos, puntos de vista encontrados, y también mucha tensión, propio de la época revolucionaria, tan bien dibujada en aquellos ahorcados que penden de árboles en medio del campo. La historia de fantasmas con el viajero muerto encaminados a la farsa del tío es tremendo folclore mexicano y latino, un clásico. El escapulario le da vida a los muertos, vence las reglas naturales de la muerte. Es un amuleto para la suerte, una suerte real, tangible. Hay muchos momentos sólidos de terror, la historia del propio cura no se queda atrás, plasma muy bien el cuento tradicional y la leyenda.   

martes, 10 de enero de 2023

Earwig

Éste filme basado en una novela del británico Brian Catling lo dirige la francesa Lucile Hadzihalilovic. Es una película difícil de entenderla en su totalidad, da pocos indicios, es bastante extraña teniendo pocos elementos. El filme yace sobre todo en una enorme casona europea de algún tiempo pasado (en comienzos del siglo XX), bajo cierto estilo gótico propio de Jack El Destripador. Hay un hombre que es un dentista que cuida de una niña. El hombre se llama Albert Scellinc (Paul Hilton). Éste sujeto se hace ver como un cuidador, un empleado, de una misteriosa empresa. Las llamadas de teléfono que recibe agregan locura. Aunque todo será ambiguo Albert será sindicado como padre de la niña, cosa que negará. A ese respecto existe cierto toque perverso, que siempre ha acompañado a Hadzihalilivic en su filmografía, como que asoma la pederastia, todo simplemente sugerido, como quizá sea una especie de provocación, o tentación del mal o la peor corrupción. Albert parece un poco lento, si bien es un tipo muy metódico, aunque bastante simple. La niña anda sola gran parte del tiempo y se inventa juegos algo extraños o atípicos, pero propios de esa efervescente y libre imaginación de los pequeños. Es un filme sin diálogos en buena parte. Observamos un cuadro representante de la propia casa donde habitan este adulto y la niña que luce como vivo, hay imágenes en el cuadro que parecen moverse y agregarse o desaparecer. En una de éstas imágenes vivas se ve a una niña como presa en una cárcel, y se ve cuando dejan un cesto con un bebé en la puerta. Es un filme que tiene de terror, pero algo mínimo, no es que tenga una atmósfera siniestra, sino más misteriosa, de cierta rareza general, si bien todo luce muy serio y formal, muy británico. A la mitad entra a tallar la camarera de una taberna, que todos parecen querer y señalar ser una buena persona. Ella se llama Celeste (Romola Garai). Ésta mujer es complementaria al pasado y existencia de Albert, pero todo es muy críptico. Albert ha perdido a su esposa en un parto y la percibe a su alrededor. Celeste a ratos es como un espejo de Albert, son como gemelos; ella parece dócil o débil, pero puede llegar a ser igual de violenta. Tenemos un momento de presión y explosión (en la taberna) que se percibe como un WTF y un punto de inflexión en la propuesta. Éste disparador genera una rápida combinación entre Celeste y Albert. En un momento el filme luce como que le hace un homenaje a Don´t look now (1973) o quizá hasta pretende algún diálogo con esa obra, en el lago, desde la unión de dos caminos, quien recoge y quien mira -quien yace pensativo-. La producción de arte es austera, pero llena de estética, es una gran labor visual, te atrapa. Como historia es intrigante. La parte de la casona es rara, de una rareza que genera curiosidad y visualmente es tremendo viaje, las imágenes le sientan bien a uno, al mismo tiempo ese toque gótico que maneja hace que la estética no sea algo superficial, tiene estilo; es como si Tim Burton hiciera una película de terror y le agregáramos el tema de la infancia en peligro, la agresión de la inocencia, tema que caracteriza el cine de Hadzihalilovic. 

viernes, 19 de agosto de 2022

Hausu

Es una película harto curiosa, llena de originalidad, aunque algo fastidiosa de ver con esa marcada distinción visual y expresiva que la define, llena de escenarios de notorio cartón piedra, que se ven falsos de lejos, como si las personas fueran figuritas y estuvieran pegadas encima, como recortadas sobre un fondo barato. También se vale de animación y mucha postproducción para combinar distintas estéticas y hacer algo particular con la imagen y las secuencias y lo visual. Hay una fusión que parece en parte tipo el universo de lo que serán los Looney Tunes. El filme del japonés Nobuhiko Obayashi tiene mucha personalidad, partiendo de la ubicua banda sonora que luce teatral y melodramática, melosa hasta cierto empalago romántico y dulzón, que huele a telenovela, sin tener mucho de ello por la estética combinada general y por hacer cine en su gran originalidad. No cabría esto en ese formato porque la obra de Obayashi es rompedora, hasta conlleva desnudos completos, valiéndose de 7 muchachitas que van a visitar a una tía a una casona en el campo, la que perdió a su prometido en la guerra y quedó estancada en el tiempo en un maleficio y en un estado de bruja que se venga de las chicas solteras que la visitan, para reinar en otra dimensión alterna donde un gato blanco tipo el gato de Cheshire es propulsor de lo macabro. Es un filme que tiene mucho de comedia e irreverencia. A ratos parece una sátira telenovelera con la mujer abandonada por la tragedia, quien vive esperando revitalizarse con jovencitas virginales y rozagantes de vida y alegría, y a quienes robarles el alma asesinándolas de manera extravagante, cogiendo de éstas de cómo fue antes ella, antes de sumirse en la soledad y ver como su hermana lograba lo que a ella le quitaba el destino. Es una historia de romances colegiales y muchas risas en amistad, como contexto. Participamos de aventuras que terminan sumidas en el terror, pero desde la comedia de terror, dentro de un empaque notoriamente fantasioso como con la emulación de cartoons o un universo tipo el de Roger Rabbit, o imitando la música y la estética del filme El submarino amarillo (1968) con The Beatles. Es esa clase de universo rocambolesco, pero más descocado aun de lo habitual. Es una película sin duda curiosa, especial, muy llamativa y atractiva en su originalidad, aunque puede fastidiar con su musicalización y su cierto estado de tontería flagrante o su falta de tomárselo en serio. Tenemos en el filme vampirismo, canibalismo, mutilación, desintegración de cuerpos, brujería, maleficios, casas malditas, leyendas románticas (aunque con su cara estrafalaria yace por una parte en el espíritu gótico). Muestra mucho color con impronta kitsch, donde hay un mal gusto generalizado en lo visual, en lo estético, pero con mucho juego, mucha flexibilidad. Un piano desmiembra a una joven, se la traga prácticamente, y luego los dedos mutilados siguen tocando un estribillo musical que es parte de la identidad romántica y ñoña del filme; al mismo tiempo es como si estuviéramos bajo un festival de luces de discoteque. Es una ocurrencia tras otra, sobre todo con las muertes, como con la cabeza convertida en sandía. De principio a fin es un cúmulo de sorpresas, ingenio y sentido trasgresor en formas poco típicas del cine al que se adscribe, el cine de terror, es toda una revolución, un suceso, mezcla de géneros, melodrama con dibujos animados, terror con romance telenovelero, maldición macabra con sabor a comedia irreverente; poco miedo, pero mucha diversión.

miércoles, 19 de enero de 2022

Giulietta de los espíritus


Ésta película de Federico Fellini, el autor italiano más celebrado de su país, es muy rica en ideas, entretiene, es un poquito complicada, ya se ve a través de ella el cine que tendremos mucho hoy en día, el cine raro, aunque todavía se deja entender, aun mantiene un pie en lo clásico, pero ya la década de los hippies la tiene coqueteando con nuestra última modernidad. La musa de Fellini es Giulietta Masina, su esposa en la vida real y una estupenda actriz. Es curioso pensar cuanto de su vida personal (de su matrimonio) hay en ésta película. En ésta obra Masina se entera que su marido, Giorgio (Mario Pisu, que parece un Marcello Mastroianni de reemplazo, parecido un poco físicamente y en estilo), le engaña. Giulietta, un pequeño guiño quizá, se llaman igual, ama con vehemencia a Giorgio y pasa por un trance terrible al enterarse de su infidelidad y posible adiós. Es una historia donde Giulietta puede también ser infiel, pero un gracioso Fellini la hace ver demonios cuando lo pretende. Es un mundo donde hay mucha prostituta y circo. La prostituta no es una figura para maltratar, más bien se le enaltece, tal cual. Es una mujer fácil, pero también fuente de seducción, de pasión, incluso de enamoramiento. No deja de ser promiscua, ni sexual, pero puede llegar a ser una maestra de la vida en el imaginario de Fellini. Es el culto a los femenino, desde el deseo. La bella y apetecible Sandra Milo hace de prostituta, curiosamente va a instruir y mejorar la vida de la protagonista, una mujer de su casa. Masina más allá de una apariencia de señora elegante y educada, pero amable y simpática, como buena actriz no teme tomar riesgos y romper un poco su imagen preconcebida. No obstante Fellini tampoco la pone mucho en peligro. Giulietta pasará por varias tentaciones mientras trata de lidiar con la decepción. Es un filme un poco extravagante, de colores chillones propios de la época. También la protagonista tiene una fuerte carga psicológica, vemos figuras de represión partiendo de la infancia y también al abuelo como héroe. El filme igualmente plantea fantasía, como cuando Giulietta a través de un gato en lugar de un conejo entra en un especie de mundo de Alicia en el país de las maravillas, que irónicamente se trata del ingreso a un burdel donde Giulietta nunca se siente incomoda, sin ser promiscua. Sin duda hay ideas muy de avanzada, pero también es muy propio de los 60s. A Susy (Milo), que no duda en hacer un trio (Fellini sólo lo sugiere), no le cae mal cuando le dicen puta. Giulietta también tiene su personalidad, como con toda su interacción con esa vecina guapa de vestidos muy llamativos que suele buscarle. Fellini quiere ser raro, se le nota, por ello presenciamos a una anciana vidente que parece sufrir de alguna deficiencia mental (con una ayudante de la India que luce comedia gestual). Es una obra que se atreve a enfrentar el ridículo, no le teme, y finalmente triunfa. También porque siempre es coherente, por más especial que se ponga. Masina nunca deja de generar empatía y se mueve sin dificultad en un ambiente atípico a ella, esto otorga personalidad al producto. Giulietta luce como parte de cierta clase alta, pero se comporta con humildad natural. Puede que Fellini sea un poco ligero tratando la locura, pero parte de la idea de amor familiar tradicional y es interesante ver como sin vender su alma congenia con ideas distintas, el mundo del libertinaje y lo formal. 

miércoles, 15 de diciembre de 2021

Junior


Justine es una muchachita de 13 años que es como un tipo más de una banda de adolescentes -un calzoncillo más, como se dice en jerga por acá-, no es una chiquilla guapa, tira a masculina, es tosca, algo cochinita, tiene acné y viste muy anti femenina. A Justine su amigos le dicen Junior. Ella entrará en una transformación, que recurre al terror y a la fantasía, un poco a lo desagradable, mientras recuerda levemente a La Mosca (1986), de David Cronenberg. Pero debajo de ésta recreación fantástica se oculta algo muy común y bastante real, el estar bastante consciente de ser mujer, a partir del deseo que éstas producen en los hombres. La dueña de éste corto de 22 minutos, la francesa Julia Ducournau que yace aquí en su debut, y hoy consagrada tiene 3 películas en su filmografía, incluida la presente, señala el machismo y la brutalidad de ver a todas las mujeres atractivas como putas, perras, así de seco. Claro, los que creen esto son niños o pequeños aun y tienden a la simplificación más primaria o poco meditativa, pero también copian a los adultos y cómo estos ven el mundo. Éste corto es también una denuncia, común y no menos importante. Pero al mismo tiempo, y está muy bien, Ducournau no quiere que una mujer evite ser atractiva, de esto el cariño y defensa de la hermana mayor coqueta y sensual, e inclusive de la enemigas de su edad con quien a Junior se le llega a identificar por una parte. Lo de putas sobra, nos dice el filme. Pero Ducournau piensa no solo en la belleza, sino que una mujer atractiva aun puede ser amiga, compañera, una fémina a tratar por igual, con relajo. Puede que el corto falle un poco al diferenciar entre feas y bonitas, ya que la belleza finalmente es subjetiva, sin ser ilusorio, no debería ser tan definitoria, pero su contextualización enfatiza en la figura previa de Junior, deja claro muchos descuidos de ella en su imagen. La figura es efectiva al uso y no insulta a nadie finalmente, aunque puede que le de demasiado valor a la belleza, pero es un tema propio de la edad también y una realidad planetaria, una afirmación de nuestra humanidad. Todo esto no suena especialmente creativo, artísticamente hablando; estar fuera de la crisálida puede ser un poco decepcionante, frente a un mundo mucho más creativo en el terror y la fantasía, pero el filme trata de pensar una temática en particular y le funciona, deja argumentos en el aire. No es un corto maravilloso, pero es decente. También se ve que en la maravillosa Raw (2016) perfeccionaría mucho éste corto, volvería a las mismas ideas de manera notoria e incluiría a la misma actriz, a Garance Marillier, acá debutando también. El rastro del corto llegará hasta Titane (2021), sólo que las ideas volaran tanto que dejará una lectura bastante novedosa, original, ultra moderna y un poco inclasificable. Raw será una consolidación maestra de sus ideas y Titane un juego de plasticidad sublime. Por todo esto hace de éste corto y debut, aunque de arte más pedestre, algo a aplaudir. 

sábado, 13 de noviembre de 2021

The Green Knight


The green knight (2021), de David Lowery, es más una película de cine arte que una de aventuras o de acción, lo que si se apoya es sobre la fantasía, pero le alcanza a pensar cosas comunes, si bien existe cierta sofisticación en las temáticas realistas si se quiere. Pensemos que habla del matrimonio por conveniencia o por fachada, en una relación donde el marido es raro y ella quiere ejercer su sexualidad. En el filme ésta mujer bella y elegante en la piel de Alicia Vikander se tilda a sí misma de bruja y seduce hacia la infidelidad al protagonista, a Gawain (un sólido Dev Patel), a quien ridiculiza cuando vence su reticencia al sexo con ella, por lealtad, que luego se minimiza con el acto del marido que interpreta Joel Edgerton; todo esto es pedestre, algo vulgar, pero es el tipo de filme que opta Lowery, cine de autor hardcore se puede ver. Es un filme que busca destruir la idea del idealismo, de lo "perfecto". En la historia medieval de Gawain nos dicen éste cuento no es El rey Arturo, no es esa clase de historia, y se le prende en fuego de manera impactante y llamativa, el fuego siempre es deslumbrante. Gawain entra a un juego bastante simple, el caballero verde, un caballero de fantasía, reta a todos en una corte de guerreros y Gawain hambriento de popularidad y renombre acepta su reto absurdo (que de paso sirve de divertimento general). En ese momento el protagonista no nota quizá el absurdo de su acción (puede ser vista como una lectura contra el machismo), ciego por la fama, enarbolando el honor que luego se discute de banal. El caballero verde acepta que lo decapiten para que luego de un año pase lo mismo con Gawain; esto ha de suceder de manera pasiva, no mediante ninguna lucha, aunque igual se dice que el tal caballero verde es invencible y ciertamente lo es, porque vuelve a la vida, es como una planta que pierde simplemente algunas partes externas, curiosamente esto es su cabeza. Gawain es humano y sabemos qué pasará con él, pero parece que nadie lo nota (ni él). Gawain se convierte por obra y gracia de su acción (suicida) en una celebridad y encima asume poder (relegado) en la nobleza. No obstante pronto llegará la promesa, la otra parte del juego, y un filme más para pensar que para llenarse de actividad. No obstante la fantasía medieval está muy bien, presenciamos ladrones con cuchillos liderados por el talentoso, y atípico al tipo del actor popular, Barry Keoghan, una historia de fantasmas en una casa al lado de un lago y una auscultación matrimonial como salida de la mente de Ingmar Bergman más nuestra ineludible modernidad en el concepto de relación abierta. El filme de Lowery diserta sobre lo bueno y lo malo o la felicidad y la desgracia, cómo todo se termina pudriendo o mostrando un lado desagradable, que representa el color verde, más que la exuberante y hermosa naturaleza, es decir, todo se corrompe, se descompone finalmente, y nos dice que hay que lidiar con ésta realidad poco aceptada, poco comentada o racionalizada. Éste juego de decapitaciones es justamente esto, como del bien pasamos al sufrimiento y a la decepción. De éste filme se siente un poco como que nos estamos de repente quedando sin ideas o es que la presión de nuevas historias, nuevo cine, y nuestra ineludible modernidad, está provocando que pensemos en cosas que no solemos pensar; quizá surjan nuevos descubrimientos, lo inteligente en todo caso es que no nos arrastremos hacia el síndrome de la perdición, de la resignación, como muestra éste filme, aunque con una cierta ironía final. Puede ser también un llamado de madurez, todo desde una obra de entretenimiento. 

jueves, 14 de octubre de 2021

Momma's Man, La Bestia y Buffalo Juggalos


Momma's Man

El director de éste filme es Azazel Jacobs, hijo del famoso director de cine experimental Ken Jacobs. Su última película es French Exit (2020), pero aunque es curiosa, una comedia absurda y deadpan (de humor seco o, para algunos, inteligente) está plagada de ridículo y tontería, pero aun así se le siente auténtica. En un momento ahí dicen no temer a los clichés y le creo. Ésta película tiene una sólida construcción de la relación madre e hijo, desde la gente pudiente que está por perder todo su dinero. Ese filme aunque es notoriamente imperfecto trasuda alma, además tiene dos actuaciones muy dotadas, entre madre e hijo interpretados por Michelle Pfeiffer y Lucas Hedges. En ese filme el resultado final conlleva buen entendimiento de sus partes, cierra bien, pero antes tiene ocurrencias que buscan el humor deadpan y el absurdo y no logra ser lo que pretende, ser audaz o inteligente. Pero es de una imperfección que vale la pena y presenta un encanto. Momma's man (2008) también es imperfecto, tiene ocurrencias muy indies quizá, pero también tontas. Pero nuevamente lleva harta alma y hasta es mucho mejor que French Exit. Éste es un filme bueno para recomendar. En la trama tenemos a un joven que tras un viaje de negocios se refugia en casa de sus padres, ya que siente la presión del matrimonio y de cuidar a su hija pequeña, de las responsabilidades y agobios cotidianos. También extraña su adolescencia, un estado de relajo y despreocupación. Los padres, interpretados por los verdaderos padres de Azazel, que trabajan con el cine experimental en la trama, son muy cálidos, tolerantes, pacíficos y no juzgan a su hijo, hasta lo engríen. Esto hace ver dos mundos, aun cuando la esposa del protagonista no luce amargada ni fastidiosa, pero es inevitable la diferencia. De todas formas el filme deja en claro que el protagonista, Mikey (Matt Boren), ya no encaja en el pasado, no es un chiquillo, se nota, y el ambiente es silenciosamente tenso por su demora a regresar a su matrimonio, aun cuando tiene de infantil y de loco, de niño jackass, y sus padres son puro amor. Otra belleza del filme es que la casa de sus padres es grande pero no es ningún palacio, tiene mucho de humilde, hasta de viejo. Mikey extraña su barrio, pero éste ya no es el suyo. No puedes ser un chiquillo por siempre, hay que crecer, pasar a la siguiente etapa, asumir tu rol, eso queda muy bien plasmado. Por todo, un filme valioso.


La Bestia

No soy de ver pornografía hace años, pero estos son en realidad efectos especiales, con respecto a la parte donde la protagonista tiene un sueño húmedo y regresión del pasado. Éste sueño estaba incluido en los 5 relatos de la anterior película del director, del polaco Walerian Borowczyk, llamada Cuentos inmorales (1973), de lejos lo mejor de esa propuesta. Los otros 4 relatos eran o anodinos o muy comunes, aun tratando con Elizabeth Bathory y recurriendo al sarcasmo trasgresor señalando la lujuria y carnalidad orgiástica de la iglesia católica. El relato llamado La bestia es una pequeña joya, éste se editó luego en 1975 en la película homónima que tratamos ahora, poniéndolo todo pero por partes durante la segunda y última mitad del filme. No es específicamente pornografía, es finalmente efecto especial, ya que tratamos con un lobo humanoide u hombre lobo transformado, aunque a mil de sexual, cargado de fluido donde Borowczyk es brutal, grotesco, grosero, impenitente y también muy jocoso y audazmente irreverente, pero dueño de cine al fin y al cabo. Es una pequeña obra maestra, pero para gente osada. La demás película se pega al corto, pero en realidad es todo accesorio, por más lógica que le impriman en ella. Lo sabroso de ese filme accesorio es ver la belleza y erotismo de Lisbeth Hummel, donde Boro pone el lente próximo en su sexo y le da tremenda existencia en pantalla. No obstante obviamente la gran hazaña le pertenece a la actriz Sirpa Lane que se ve atacada por el lobo humanoide hambriento de sexo. Ella corre desesperada mientras es desnudada de a pocos pero ferozmente. El animal se masturba siguiéndole y arroja liquido seminal por doquier. Luego captura a su presa, la violenta y ésta total incorreción, de las más bravas, termina en fantasía porno, ella se excita y "seducida" pasa a tener sexo de todo tipo con el animal, con las tetas, con los pies desnudos, con la vagina, con la boca, mientras el animal bota y bota fluidos una y otra vez. Es un alarde salvaje de comedia gracias a una pizca de terror y harto efecto especial, pero pasa la prueba de la recreación contundente y propina efervescencia en estado puro. Donde quiera que se vea, en cualquiera de los dos filmes, es éste corto y sueño húmedo el que ha inmortalizado -y asesinado por igual- a Borowczyk.


Buffalo Juggalos

Éste corto de casi 30 minutos le pertenece a Scott Cummings, editor de las películas de Eliza Hittman. En éste documental conocemos -observamos en realidad en acción- a los Juggalos, fanáticos de un grupo de hip hop que tiene toda una subcultura a cuestas, donde hay afición al terror, el grupo Insane Clown Posse, y como ellos los fans se pintan la cara de payasos y como vemos en viñetas son muchos violentos y propician el miedo y cierta desadaptación, pero también hay otros que profesan el amor libre, el amor igualitario, la sexualidad despierta, algunos son aficionados por lo común al wrestling profesional, el de mentiras, y en general son bien freaks. Es un corto experimental también y van apareciendo los juggalos mostrando cada uno quien es en alguna expresión marcada de su personalidad y así conocemos a todo el grupo y su definición conjunta. Como ésta música ama el terror hay un halo de fantasía e imaginación que los circunda, una cuota de ficción. El filme propone cierto mundo extraño poblado como si estuviéramos en el videojuego Silent Hill. No obstante hay algo de humor. 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Indecent desires y cortos de Bertrand Mandico


Indecent desires

Éste filme es de sexploitation, dirigido por la americana Doris Wishman. Es un filme curioso, porque es muy sensual, hay mucho erotismo, hay hermosos y cuidados desnudos y mucho regodeo con la belleza femenina, pero tiene un 40% de narrativa y es creativa, es buena, aunque no explotada en mayor medida porque el filme es sobre todo de explotación sexual. La historia se cuenta con sencillez, austeridad, un tipo que se enamora en secreto de su bella vecina, una rubia que vive feliz consigo misma, y tiene novio, halla una muñeca que se parece a ésta vecina y en un vudú automático la muñeca representa físicamente al objeto de deseo, y éste hombre, éste "sutil" acosador y abusador, empieza a toquetear a la muñeca y surge la fantasía sexual, la vecina se excita, siente placer, y la vemos ser sexy y generar erotismo, a Ann (Sharon Kent). Pero también se siente una loca, como en una película de terror. Encima el vecino enamorado se enoja cuando Ann anda con su novio, se siente rechazado, aun cuando lo que hace Ann es de lo más normal, amar a su pareja, no conoce al otro. Éste vecino luce menos agraciado, tiene un halo a marginal, y tampoco parece lucir dotes de seductor. Entonces éste se enoja y va y maltrata a la muñeca, y Ann sufre las consecuencias, con lo que tenemos más buen cine de género y curiosamente -aunque en una abierta sexploitation- la defensa de las mujeres y el señalamiento del perjuicio masculino, dentro de un cierto feminismo. Es de hacer notar que éste filme es de 1968, 10 años antes de que el americano Frank De Felitta escribiera su famosa novela The entity (basado en un caso real ocurrido en 1974), y 14 antes del filme homónimo. 


Cortos de Bertrand Mandico

He visto varios cortos suyos y a mi ver destacan 4. El mejor ha sido Souvenirs d'un montreur de seins (2014) y es una oda a los senos, que señalan como la carne, no el vegetal ni la fruta, que le admiten inteligencia y hasta tendencias homicidas. La actriz fetiche del francés Bertrand Mandico, la rumana Elina Lowensohn, va recitando, mientras impone cierto erotismo "frío", si cabe. Elina impone una postura de mujer fuerte, dominante. Juega con sus tetas, las jala, las aprieta. También sensualiza objetos fetiches, como un pie de yeso. La película es ella hablando, moviéndose en un espacio chico, paneando sus piernas en ropa sexy. Simple, pero bueno, efectivo. El segundo que más sobresale es Prehistoric Cabaret (2014). Aquí Elina es una maestra de ceremonias en un cabaret -o un club de desnudistas- donde empresarios y comensales la observan; anuncia algo excepcional y pronto saca un especie de extraño aparato orgánico que parece un consolador gigante o una manguera y se lo introduce en el trasero. Puede verse como una colonoscopia, tiene de ello, pero se percibe como algo erótico en realidad. Elina en su personaje expresa que es algo de otro mundo lo que está haciendo, que va a revolucionar al planeta con su invento. Mandico pone la figura algo extraña; por raro que suene el filme tiene un aire al mundo de Jim Henson. Entremezcla erotismo, ciencia y metacine si se quiere; el viaje erótico de Elina también quiere implicar el hedonismo que busca y siente el cinéfilo por el cine. Mandico pone harto de su personalidad en su corto. Elina luce una mujer ruda, pero también su extrema libertad como actriz y su culto como profesional la hacen ver deseable en el trayecto. El tercero a destacar es Boro in the box (2011). Lo malo de éste mediometraje, que dura 40 min., es que tiene un lado sucio que trata de ser discreto, pero se escurre, se entreluce, y éste da mala sensación, se percibe negativo. Más allá de esto vemos que Mandico como que corrige algunas cosas o es que el corto no es tan logrado, no está del todo cohesionado. Lo elogiable del corto es que es un homenaje honesto, a un punto, no por los sentimientos hacia el homenajeado que es obvio que existen (al haber una identificación notoria), sino porque trata de desnudar el alma de quien es el biopic (hecho cine fantástico), del cineasta polaco Walerian Borowczyk, y esto se logra conseguir en cierta forma, agregando originalidad, una originalidad no del todo bella, como es el estilo del galo. El corto es mucho la fusión de ambos, aunque prima la esencia de Mandico, claro. Por donde se le vea es un corto interesante, está plagado de detalles y simbolismos, aunque no uno destinado a ser popular. El cuarto puesto es para Depressive Cop (2016). Éste es un corto que luce de bajo presupuesto, imperfecto, plagado de fallas, huecos, baja estética o cosas no tan logradas, pero trasuda originalidad y personalidad, y esto lo hace atractivo, salvable de la quema. En Islandia, la ciudad del frio, como podemos llamarla literariamente, se cuece un noir, con la plástica de los dobles, de una madre con su hija, o de unas posibles hermanas gemelas. Una es vista como mala, otra como buena. La mala influencia a la buena, y también la lastima, aunque finge hipócritamente, pero sin tanto sentido, como que la cuida o que aun a pesar de todo le quiere, pero en secreto es su maltratadora. Quizá se trate de un juego de complementos o posturas contrapuestas de uno mismo; lo malo o trasgresor golpeando nuestro lado más digerible. La mala gemela se siente víctima además, porque es libre y lujuriosa. En el trayecto yace la fantasía, adorno o pretexto, un policía monstruoso. Las interpreta Elina Lowensohn. 

miércoles, 12 de mayo de 2021

Oxígeno (Oxygène)

 


Producida por Netflix. Dirige el francés Alexandre Aja. Tiene prácticamente a un solo personaje, un sólo ser humano en movimiento, a la francesa Mélanie Laurent, atrapada en una cámara criogénica, en un suceso claustrofóbico que inmediatamente recuerda a la película española, a la muy buena, Buried (2010). Pero el filme aunque va pasando el tiempo, acabándose el oxigeno, y acercándose la muerte, dentro de un lugar pequeño y cerrado, que nos tiene atrapados, tensos, con su ciencia ficción se desliga de toda comparación y hace algo nuevo, novedoso. Apunta el filme a darle una forma fantástica. El filme empieza con una mujer sorprendida que debe usar toda su inteligencia para entender lo que sucede, e incluso con ausencia de memoria la cosa se pone más difícil y lúdica, no sabe ni quien es. Es un filme futurista, con elementos bien formados en la ciencia ficción. La propuesta presenta ingenio, va soltando ideas, jugando con el misterio y el suspenso. Es un filme que atrapa, te tiene atento y curioso, maneja mucha tensión. La trama pronto pone a una máquina en comunicación, a MILO (la voz de Mathieu Amalric), como HAL 9000, y por el final también recuerda a 2001 Odisea en el espacio (1968). La protagonista debe enfrentar la idea de lo real y el delirio, debe también tratar con MILO con audacia para poder acceder a información y a acciones técnicas dentro de la cámara. MILO no tiene emociones, es una máquina, por eso recibe ordenes y necesita de códigos y método. Ésta interacción, desde luego, da mucho jugo. El filme al manipular lo real y lo alucinatorio, la ambigüedad, la conjetura, lo inaccesible y el descubrimiento perpetra un poco de locura, pero pronto se desliga de esto y perpetra algo más limpio y clásico, recurriendo a lo racional y reduciéndolo a lo práctico. Es un filme que entretiene, que mantiene una media muy solvente en lo novedoso, es una obra atractiva.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Relaxer

 


Relaxer (2018), del americano Joel Potrykus, es una cinta independiente y se nota, pero con su originalidad, distinción y personalidad, no es una película tan notable, pero curiosa, atractiva en cierta manera. El filme trata como un loser y slacker llamado Abbie (Joshua Burge) es retado por su hermano constantemente, por Cam (David Dastmalchian). Cam lo humilla y lo minimiza siempre; Abbie que no quiere dar pena, no ser visto como un inútil y vago, aunque ciertamente lo es, acepta todos los retos absurdos y ridículos, propios de adolescentes, que Cam le pone encima. Para empeorar la imagen que se tiene de sí mismo Abbie no cumple con terminar los retos de Cam por lo que encima se le subraya de fracasado. El filme pone a Abbie a aceptar batir el récord de más triunfos en el Pac Man, pasar el nivel 256, que dicen que no se puede. Abbie acepta el reto de Cam, sin poder moverse de su sillón. Cam promete volver, como que abandona a Abbie. Abbie no quiere rendirse por nada del mundo, siente que es su última oportunidad para no quedar definitivamente relegado al papel de perdedor. Mientras Abbie yace ejecutando el reto recibe visitas, metido en un lugar muy desordenado y sucio, parece un lugar público que él ha invadido. Al lugar llega gente que lo conoce, incluso aparece un conserje extranjero que quiere fumigar el lugar. El conserje trata de hacerse entender, hablando otra lengua; Abbie ruega porque no lo boten. Es una película bastante extravagante, a ratos muy sucia, no es el caso de lo cool, sino de lo marginal, pero con personalidad propia, buscando conquistar uno su pequeño espacio en el mundo. Para ponerle mas potencia al filme, ponerle una nota más rara, más atípica, más swing, Abbie empieza a creer que puede hacer cosas sobrenaturales con el poder de la mente, todo desde lo espontáneo, nacido casi accidentalmente de un momento muy casual y coloquial, una conversación llana, de un poco de tonteo. Intenta mover con la mente un vaso de gaseosa tirado de días en el suelo sucio y se mueve para sorpresa de todos, pero luego se ve que es por una cucaracha que sale debajo. Tiene el filme, sin duda, de humor grueso, burla grande con un infaltable toque chacra, pero son chistes sencillos, sin maltrato. El hermano de Abbie, Cam, curiosamente, se ve de lejos, se nota que es el antagonista, el enemigo de Abbie, aun cuando es su hermano y tiene con él una relación íntima, próxima, de todos los días, crecieron juntos. Abbie cada vez más abandonado en su reto, en su no querer ser un loser eternamente, sigue sin moverse del sillón por más sediento y hambriento que esté, aún no teniendo mucho a la mano; parece que desvaría y sigue creyendo en tener poder mental, persiste en buscarlo, en ello hay escenas algo hilarantes, como lo señala su aspecto físico y su disfraz a días de seguir en el limbo -con tono musical de por medio-, mientras afuera se espera el anunciado apocalipsis del año 2000. Finalmente a lo Scanners (1981) o Los Bastardos (2008) veremos una escena gloriosa de terror, y un reto entre retos finalmente cumplido. El remate no se entiende bien, ¿le habla al demonio, al espectador dejando de ser también un loser o al despertar de una alucinación? Es un filme de aspecto básico y faltoso, pero cargado de imaginación y cierta originalidad. Potrykus se distingue, aunque no sea todo lo elogiable que uno puede esperar, tiene fuerza y se ve que ostenta verdadera cinefilia. 

jueves, 9 de julio de 2020

Macario

Macario (1960), es la obra más popular de Roberto Gavaldón, la primera película mexicana en ser nominada a los Oscars. Es una película de fantasía y una muy buena película. En ella un hombre llamado Macario (un impagable Ignacio López Tarso), un campesino, suele morir de hambre todas las noches, al igual que sus 5 hijos. Ellos pelean por el plato de comida diario. Macario sueña con comerse sólo un guajolote, un pavo. Un día su mujer roba uno y se lo entrega. Macario no puede creer la felicidad que siente y corre al bosque a comérselo. En el bosque se le aparecen tres personajes pidiendo que Macario comparta el pavo. Macario los reconoce instantáneamente a cada uno, les habla de manera normal. Uno es el demonio, vestido de hacendado típico mexicano con espuelas doradas; otro es Dios, como un anciano noble y humilde; y por último la muerte, como un campesino igual que Macario. Ésta película tiene un retrato social, solo que destinada al entretenimiento, que es el que manda. También es una película pro-indígena, como vemos que se trata de reivindicarlos. Macario es la estrella. Pero se halla en la época virreinal, y depende mucho de los españoles y sus costumbres. Macario es un buen hombre, no es egoísta ni envidioso, tiene su pequeña ambición, pero no al nivel de los todopoderosos, aun cuando en el trayecto se le presenta la gran oportunidad de volverse rico. Macario sólo quiere aplacar su hambre acumulado y tener algunos pocos bienes. La influencia española está ahí, pero si bien Macario se ve atraído e introducido a este especie de mundo capitalista, no contamina su alma, mantiene su esencia. Macario ayuda a los españoles y a su gente, a millonarios y a pobres, por igual. No obstante es visto como un outsider en el mundo español, y castigado como brujo. El filme se mantiene fiel al entretenimiento, a la fantasía, todo está ajustado a esto, el resto es secundario. Éste filme trajo a mi mente Madeinusa (2006), el libro Pedro Páramo y la serie de tv. El narrador de cuentos, todas cosas que uno ama instantáneamente. Macario tiene una hermosa relación de pareja, la mujer de Macario (la bella Pina Pellicer) es una mujer muy real. Macario es justificado en el filme, cuando parece un tipo no tan noble por querer quedarse con el guajolote para él sólo, pero en sí es un acto moral, de ánimo, de motivación y realización existencial, y finalmente no puede evitar compartirlo. También, aunque luce humilde, muestra ser inteligente cuando se interrelaciona con los tres personajes sobrenaturales. Éste es un filme muy nacionalista mexicano en forma positiva.

viernes, 10 de abril de 2020

Doctor Sueño (doctor Sleep)

El director de ésta película, Mike Flanagan, es un muy buen director dedicado al cine de terror. De su filmografia destaca a mi ver Oculus (2013), es una película que hasta da miedo. Flanagan aceptó tremendo reto con Doctor Sueño (2019), sabiendo que El Resplandor (1980) es una obra maestra del género. Lo que ha hecho con la secuela es algo bueno, aunque, claro, no al nivel de su predecesora. De todas formas Doctor Sueño es una buena película y una secuela decente. Uno debe pensar que toma algunos elementos de la original y hace su propia historia de cierta manera. Así se percibe mejor éste nuevo filme, un filme que es más Stephen King que cine arte. Es cine comercial, pero del bueno. Flanagan es muy talentoso para éste tipo de cine. En Doctor Sleep hay unos tipos, guiados por Rose the hat (Rebecca Ferguson), que suelen robar el último suspiro o alma de las personas, roban los poderes sobrenaturales de los elegidos y con esto mantienen la eternidad y la juventud. Como se ve suena novedoso para una secuela de El Resplandor y no desentona, su creatividad funciona, aunque, como menciono, pensando que es una historia propia más que todo. Es como si Stephen King hubiera intentado vencer al genio de Stanley Kubrick que antes dominó, y a través del cine se adueñó y reinterpretó la adaptación de su libro. Ahora Stephen King no lo vence, pero no queda mal parado. Vuelve Danny Torrance, interpretado de adulto por Ewan Mcgregor que me ha sorprendido con una actuación muy buena y, honestamente, antes de ver el filme tenia bastantes dudas con su elección. Danny es un hombre que lucha contra los vicios, contra el alcoholismo, igual que su padre, y sufre mucho tener el poder de resplandecer, suele huir de todo, pero, finalmente, con ayuda de un nuevo personaje, una niña afroamericana de mucho carácter, tendrá que hacerse cargo de la situación. Antes fue otro afroamericano quien le enseñó a defenderse de los muertos y la locura de su persecución; ésta vez una niña aventajada (Kyliegh Curran) será su soporte. Todo esto realmente no suena tan ingenioso, pero no es malo tampoco. Entre la historia de Danny y la pandilla de Rose the hat tenemos la acción del filme. Es un filme muy dinámico y entretenido. Aunque suene curioso decirlo ésta película tiene algo que la asemeja con los X-Men y así medio que se siente la propuesta pero sin ser una mala oferta, tiene su pequeño toque de autor. Flanagan ha salido victorioso de una obra que fácilmente pudiera haber sido detestable con semejante peso encima. No obstante, sin ser tan trascendental.