sábado, 23 de mayo de 2026
Apocalypto
Contra lo que muchos pueden creer Mel Gibson es un buen cineasta. Su cine no es muy intelectual pero lleva sustancia. Sabe hacer películas realmente entretenidas, como las de nuestra infancia-juventud (los 80s, los 90s), y al mismo tiempo no es vacío, te da cosas para pensar y lo hace de manera fácil. Uno puede criticarle el exceso de sangre en La Pasión de Cristo (2004), pero quien podría decir que es una mala película. Además, Gibson con ella hace una obra para un gran público y logra convencer, atraer, cuando por la temática religiosa conseguirlo puede ser un poco arduo, pero Gibson hace algo notable y con miras a ser rentable a su vez, a entusiasmar a mucha gente. Braveheart (1995), su mejor carta de presentación es tremenda maravilla. Otra de su filmografía, Hacksaw Ridge (2016), es un ejemplar decente, tiene de interesante. Apocalypto (2006) es la segunda mejor película de la filmografía de Mel Gibson, que hasta la fecha consta de 6 obras para cine. Es un excelente filme, en sus mismos términos, una propuesta entretenida. Tiene mucho de cine de acción, que ostenta su sustancia. En mucho puede leerse como una película a lo la magnifica Depredador (1987). Una tribu pequeña que vive libre en medio de la selva es atacada por la gran civilización maya, por el imperio maya, por sus guerreros, cazadores de otros indígenas de pequeñas comunidades, para venderlos y hacer sacrificios humanos. El filme empieza mostrando a un grupo de ésta pequeña tribu, también de cazadores, pero de animales, riendo como cualquier gente de hoy en día, haciéndose bromas, muy masculinos todos, con las típicas burlas. Bromean a uno porque no puede hacer que su mujer tenga un hijo varón, algo muy apreciado en las tribus, porque son los cazadores, pieza principal de su mundo. Garra de Jaguar (Rudy Youngblood, americano de ascendencia india, que ha tenido una escueta carrera como actor, pero que aquí luce sensacional) es el hijo del jefe de la tribu y él es Apocalypto, la señal del apocalipsis. Su tribu será atacada por los cazadores/guerreros mayas liderados por Lobo Cero, interpretado por Raoul Trujillo, americano de larga carrera como actor, quien yace acompañado de Ojo Medio (Gerardo Taracena), quien hace de un tipo sádico y que le tendrá especial ojeriza a Garra de Jaguar. Tanto Trujillo como Taracena serán bastante histriónicos en sus expresiones. Lobo Cero es corajudo, además es corpulento. Alguien que se toma especialmente en serio su liderazgo probando todo el tiempo que de verdad lo merece o es el más rudo/duro. Ojo Medio es más ladino, más frágil, pero malicioso, perverso e igualmente un guerrero difícil de vencer. El filme abre mencionando que las grandes civilizaciones, los grandes imperios, se destruyen no por fuerzas externas, sino por su consistencia interna, por las resquebrajaduras que vienen de adentro, es decir, que uno se autodestruye en realidad. Esto alude a la humanidad en general, a todos los imperios y civilizaciones, desde la puesta en escena de los mayas. El imperio maya gobernó durante cerca de 3500 años, un tiempo impresionante, y aquí el contexto se encuentra entre el siglo XVI y el XVII, en su decadencia/descenso, a poco tiempo de que llegue a dominarlo otro imperio, el español. Ésta es la sustancia del relato, en un filme que en mucho es de acción, porque Garra de Jaguar será cazado junto a sus amigos y su entorno social, luego escapará y enfrentará en solitario a los feroces guerreros mayas. Ésta propuesta tiene una visualidad y una producción de arte de máximo nivel, cuando la tribu capturada es transportada donde los mayas, por mercados y piedra gigante, pirámides. Es como ver la Babilonia de las sagradas escrituras. El conjunto tiene su toque bíblico. Vemos prostitutas indígenas, exuberantes, exóticas, llamativas, vulgares. Así mismo especies de monjes corruptos, totalmente fríos, centrados en ellos mismos. Lleva un aire al imperio romano desde lo autóctono mesoamericano, junto a circos para el pueblo, fiestas paganas, máscaras, pintura, humillaciones, mezclado con lo familiar, como niños cerca de los sacrificios. Es una propuesta que es super entretenida, tiene un aire harto casual en el inicio, marca de Mel Gibson, que recuerda al cine de Clint Eastwood de cierta manera. Gibson tiene tremenda habilidad para generar emoción, fuerza, vitalidad, a lo Braveheart, cuando Garra de Jaguar debe hacerle cara al miedo, un miedo natural a la muerte, o a la vida misma se podría decir. Debe emprender, confiar en sí mismo, salir a flote, triunfar, si bien aquí literalmente, físicamente, debe vencer a una gran mayoría de predadores. Pero Garra de Jaguar no solo es valiente y un guerrero, otro cazador, sino sabe ser muy inteligente. Así lo vemos como salva a su propia familia, a la que debe volver para completar el círculo. La trama es un llamado al heroísmo debido a las circunstancias, a nuestra fuerza interna, a salvar nuestros ideales, ideales que nos preceden. Es como decir que es una lucha por no dejarse vencer por la corrupción, aun enfrentando a un poder mayor, cuando recordamos qué clase de líderes o personas queremos ser y a qué nos debemos, a otros. Mel Gibson sabe ser muy dinámico y adrenalínico desde el ataque a la comunidad y ese correr para salvar la vida frente al pastizal y nunca rendirse. Le pasa a montón de películas que se les critica fuertemente por llevar muchos errores históricos, cambios, tergiversaciones o simplificar demasiado el pasado pero una película de ficción y encima de entretenimiento nunca va a ser rigurosa. Se tomará lógicamente muchas licencias para hacer el filme accesible a un gran público y generar entusiasmos básicos. Tratamos notoriamente con una cultura de otro tiempo aun cuando en muchas cosas fueron vastamente inteligentes y efectivos como en la agricultura o la infraestructura e incluso la astronomía y la matemática, pero son tiempos mucho más salvajes, mucho más agrestes, ásperos, fueron participes de otro tipo de naturalezas y otras prácticas religiosas (politeístas) y de combate. Ciertamente el filme al ser predominante de acción simplifica bastante lo histórico, aun cuando uno puede rescatar cierta esencia o materia de estudio, pero no es un filme intelectual, una fuente totalmente veraz, pero en su recreación resulta fascinante, en su producción de arte o en su puesta en escena como con los mercados barrocos. Entender plenamente cómo o porqué específicamente declinó la cultura maya -una cultura demasiado rica y que se debe a muchos factores- no se va a palpar/juzgar en toda magnitud en éste tipo de película con un Mel Gibson que apunta a emular un blockbuster de Hollywood, producir un hit comercial, de lo que decididamente hace una película valiosa, con su pequeño pozo, pero la idea es otra, entretener, subyugarnos de hedonismo con la magia del cine en su capacidad de traer a la vida universos sumamente interesantes y de paso proporcionar un acercamiento. La meta de Garra de Jaguar es simplemente que no lo maten, cuando es visto como una simple presa, la nada prácticamente, dentro de un mundo en parte opresivo y, aunque en la ley del más fuerte que ha gobernado a todo imperio, abusivo. Garra de Jaguar debe recordar una enorme y sencilla lección, trasmitida por su padre, vencer el miedo, un miedo que ramifica en muchas situaciones y paralizan/destruyen todo tipo de gloria, cuando se le exige excepcionalidad, derrotar a poderosos rivales. Y no sólo es sobrevivir o un triunfo para sí mismo, sino salvar a su familia y restituir su pequeña comunidad, su modo de vida, sus principios, su estado feliz y en paz con la naturaleza.
viernes, 13 de marzo de 2026
Training Day
Día de entrenamiento (2001), de Antoine Fuqua, con guion de David Ayer, se puede decir que es un clásico moderno, una película que pertenece a muchas cinefilias, además es una película que fue un hit comercial, y le dio un Oscar a Denzel Washington por actor protagonista, antes lo había ganado por actor secundario. Es una película cool. Es cierto que todos quieren serlo, pero la cuestión es conseguirlo. Es una película de entretenimiento, pero vaya que tiene mucha habilidad retratando la calle. Mucha gente se siente que es como la vemos en ésta película. El retrato es de los barrios bravos/peligrosos de Los Angeles. En el relato vemos que un policía corrupto, un verdadero demonio, Alonzo Harris (Denzel con 46 años) inicia en la policía anti-narcoticos, en su quehacer práctico, al novato Jake Hoyt (Ethan Hawke, con 31 años, y su primera nominación al Oscar como actor). Alonzo habla bastante, es bastante manipulador con la palabra. Es astuto, falso, perverso. En varias oportunidades se lo gana al novato, pero la recurrente corrupción que genera y el otro demora en procesar, hace que Hoyt llegue a un momento capital donde está apunto de ser asesinado por 3 pandilleros méxico-americanos, donde se luce muy bien Cliff Curtis, como el líder. Incluso uno de sus secuaces (Raymond Cruz) se muestra muy intenso y primitivo y es de tremendo realismo. Esa escena capital contiene mucho suspenso. Tiene que ser una de las grandes escenas del séptimo arte. Ahí lo vemos a Hoyt/Hawke metido en una bañera, doblado, esposado y con una escopeta en la mejilla, rodeado de malas palabras y sus ruegos, violencia/potencia en toda esencia y sin embargo cuidada, dentro de una puesta en escena muy verídica. Éste filme tiene momentos notorios de exageración pero es cine comercial, cine popular, busca despertar emociones. Llega de manera frontal, primaria, lo cual se perdona cuando no todo es perfecto porque es un filme de verdad entretenido, de esos que te sacan sonrisas auténticas y fáciles, que entusiasman, que te dan hedonismo puro y duro, claro. Alonzo es un protagonista que todo el tiempo está hablando y haciendo maldades, es complicado mantener el estándar de perfección, pero en mayoría lo consigue. Él se impone en un barrio bravo, a él lo detestan. Tiene una personalidad avasalladora, que no le importa más que hacer lo que le da la gana, algo imposible de sostener, una personalidad kamikaze, es como se dice en el hip hop, a real dog. Su carro es cool y la cámara ayuda abiertamente a hacerlo notar en varias oportunidades. Así mismo cuando entra a su barrio y sueltan palomas en aviso de que llega. Toda la parafernalia de las miradas de tensión y amenaza que los rodean es sustancial como retrato artístico dentro del entretenimiento, cuando ingresan a esos barrios donde hay mucha droga, repletos de pandillas, y sin embargo entre ellos tenemos familias y niños jugando. Todo el movimiento por esos espacios es notable y se dejará en claro al final que no todos son iguales. Se oye preciso -nunca mejor- de fondo Cypress Hill como banda sonora, así como se luce Snoop Dogg de invalido vendedor de crack y encima le dan una escena donde se ve toda la calle y perversidad de Alonzo. La cara cuando a Hoyt le dicen que acabe con el amigo ex dealer (Scott Glenn) es impagable, y en esa misma línea se percibe toda su recurrente perplejidad. Cada explicación del momento de su sentencia de muerte, cómo pierde su arma, cómo se halla solo, es un despertar argumental muy astuto. Lo mismo toda la preparación con la mafia rusa y tener que juntar mucho dinero. Alonzo dice tener todo planeado y así se va mostrando toda su perversidad, que busca sostener su terrible corrupción. Toda la historia del lobo entrenado para deshacerse de los otros lobos y proteger a las ovejas es de un cinismo mágico como cine. Eso empieza a engordarse desde el arranque. Ver a Eva Mendes desnuda, con 27 años, también es un plus. La cara de Hoyt lo dice todo, no puede creer a ratos qué está sucediendo. Alonzo es sin duda todo un personaje, todo un logro. La escena del policía arreglando la llanta funciona para embaucar, porque en el fondo Hoyt quiere ser un héroe, una estrella del departamento de narcóticos, aunque tiene material para serlo. Es interesante verlo desde la perspectiva de Hoyt, un buen complemento, un novato que resuelve, que se enfrenta a cosas complejas donde anida el miedo, un temor lógico porque remite a sobrevivencia, real, práctica. Cuando Hoyt dice estar incomodo por recibir dinero corrupto, y habla en serio de llevarlo al cuartel, tras lo que está en curso, una intervención policial, donde antes ironizan que está lejos de Starbucks, es de antología. Toda la sorna que se imprime. No queda ahí, le piden ya lo inaudito. Imaginemos ponernos en su lugar. Después está escrito, como dice el policía que hace Dr. Dre. Hay que matarlo. Hoyt sin embargo es el novato idealista, medio inocentón, pero con recursos físicos. Se deja llevar de cierta manera, como cuando queda drogado. Como que no se convence de lo que sucede, si bien todo pasa en corto tiempo y eso hay que tomar en cuenta. Igualmente la perversidad y el cinismo de Alonzo es de no creerse. También es un tipo lleno de abundante atrevimiento. Como se oirá, un oficial muy conocedor, con muchos años de servicio. Por su parte, Hoyt muestra excepcional valentía. Llegará a responder, prefiero ciertamente ir a poner multas a los estacionamientos.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
Reflet dans un diamant mort
El cine tiene que seguir inventando para seguir existiendo. La literatura existe antes de Cristo y sigue vigente, está viva. El cine es un arte joven en comparación a la literatura. Tiene apenas 130 años de existencia. Pero en poco tiempo se ha hecho muchísimo cine y se sigue haciendo a ese ritmo. Es un arte efervescente. Reflect dans un diamant mort (2025), de los directores franceses radicados en Bélgica y esposos, Helene Cattet y Bruno Forzani, es una típica representante del cine que se hace hoy en día, el cine del presente y del futuro próximo, si bien uno prefiere por mucho lo clásico donde hay montón de obras maestras que cuesta superarlas. Tener una buena historia entre manos siempre es atractivo (más que la nada haciendo malabares para impresionarte), pero la cuestión del séptimo arte siempre ha sido como contarla. No es que abunden éste tipo de películas extrañas pero se distinguen del pasado, con sus múltiples lecturas, con su cierto estado de locura, con su uso de la fragmentación como no historia lineal, con su psicodelia, con el juego constante de las formas, con su extravagante pirotecnia, con su misterio imposible, con su elegancia formal pero con cierto cine B impreso, con ser una obra que busca tener estilo, con su explotación variopinta estética, con sus inagotables fusiones, aun cuando en realidad es la copia de la copia, llena de homenajes se diría y mucho reciclaje a lo Tarantino. Recurre a ser imitación mezclada, del giallo al poliziotteschi, del cine de género de culto italiano. Hay escenas que huelen a Hitchcock, aunque a ratos parece histérico el protagonista. Esa escena de homicidio y venganza tras la muerte de una ilusión crepuscular es Hitchcock a la vena. Igual toda la idea del asesino recluido en un hotel cinco estrellas de la Costa Azul, en medio de cierta decadencia económica, notoria inquietud, muchas culpas que lo persiguen, va por ese mismo camino del maestro del suspenso, del thriller. Serpentik es la versión feminista del Diabolik (1968) de Mario Bava, de donde hay mucha presencia, homenaje a éste célebre director. El relato nos muestra a un escritor de novelas thrillers de espías, John D., que parece seudónimo, interpretado por el gran Fabio Testi, con 84 años de edad, un actor que trabajó en todo tipo de películas, hasta de cine B. La versión "joven" la hace el belga Yannick Renier con 50 años que hace de un especie de James Bond. El escritor protagonista parece inmerso en el delirio del asomo de la demencia senil. Sus memorias, los personajes de sus libros, lo persiguen. Sus libros parecen beber de su vida cotidiana, convertido esto en historias fantásticas donde hay un aire a cómic, enemigos como salidos de la serie B o de una película de James Bond, con armas extravagantes, como uñas postizas o un vestido como cuchillas o incluso el propio cine como arma literal. En un momento se dice que uno de los enemigos del agente espía John D. lo tiene atrapado como en el libro de La invención de Morel (1940), donde el escritor se percibe como un personaje de ficción de algún sci-fi. Lo que vemos a la vera de la idea de Muerte en Venecia, un viejo escritor en sus últimos años descansando en un balneario con la fijación de una jovencita, cuando en efecto John D. es un mujeriego consumado, son pasajes de los libros que ha escrito, mucho neo noir como con esa muerte en aceite negro, mucho suspenso, mucho thriller, mucho cine de culto italiano, mucho agente secreto, némesis y femme fatales. Por ello seguir una sola historia o una historia lineal o convencional, la resolución de un misterio, no va por ahí ver así la película, sino son varios fragmentos de una saga policial, cantidad de relatos entremezclados, como con la artista afrodescendiente y agente asesinada inmersa como vecina de habitación, y a continuación el mismo político homicida y gángster muerto por un sicario nipón con una máscara a lo Onibaba (1964). La misma Serpentik de ésta manera tiene miles de rostros, representando enigma, anarquía y tensión. Pasa de rubia a caucásica de cabello azabache a mujer de piel morena. Ella parece representar un punto de ebullición para el escritor y el agente secreto, en su aspecto de mujeriego y no querer doblegarse a una relación formal, luego surgiendo una doble traición, quedándose sólo en ambas vidas, así mismo hacia una especie de agencia secreta gubernamental, lo clásico, tras el robo de unos diamantes en la aventura de la imaginación, en el que es un filme que parece homenajear a la propia arte de crear en sí misma. El escritor descansa, en su último acto, en una playa perdido en sus textos, imaginando compartir vidas fantásticas, historias increíbles. Por un lado la calma en la orilla de una playa y por el otro un auto volando por los aires para explotar al chocar.
sábado, 10 de mayo de 2025
L'Istruttoria È Chiusa : Dimentichi
Lo que sorprende inicialmente es que Franco Nero aunque hizo una carrera con varias producciones de bajo nivel es de reconocerle que es tremendo actor. Aquí realmente lo hace muy bien, es muy expresivo, sabe contener el miedo y el dolor de su personaje, sabe ser frágil y también valiente, todo de manera convincente y bajo contundente emocionalidad. El director del filme, Damiano Damiani, también es un gran director de cine, quizá muy poco reconocido para la buena calidad de sus películas, que no se revisten de demasiada materia, recurren bastante a lo esencial sin caer en lo monótono. Igualmente domina el cine de entretenimiento y lo hace con cierto grado de sofisticación en sentido de darle sustancia al cine de género que hace y que puede leerse hasta un poco intelectual, sin dejar las coordenadas de un cine accesible a cualquier espectador, hasta el más afín al de la acción pura y dura. El cine de Damiani es realmente seductor. Mantiene un alto nivel de atractivo como narrador. Su arte es interesante y al mismo tiempo se ve con mucho agrado hedonista básico. Nero interpreta a un arquitecto que cae en una terrible cárcel llena de mafiosos y asesinos producto de un choque accidental y su fuga. Es un hombre de bien, un hombre de dinero, un hombre incluso idealista a cierto punto, pero esto se pondrá a prueba producto de la ley de lo criminal, la ley de la sobrevivencia. En la cárcel conoce a un hombre realmente probo e intachable que es capaz de sacrificar su vida por sus principios. Vanzi (Nero) intenta hacer lo correcto, pero al tratar con un importante mafioso de la prisión, Salvatore Rosa (Claudio Nicastro), que uno puede confundir con el director de la penitenciaria y quien necesita deshacerse de Pesenti (Riccardo Cucciolla), el sujeto idealista que quiere señalar la culpa de cierta mafia empresarial, entra en una vorágine de miedo frente a la criminalidad de la prisión. Damiani maneja éste miedo como pocos, como se puede ver en el esquema y ejercicio dotado que coloca en su magistral película –valga la obviedad del título- I Am Afraid (1977), con los grandes Gian Maria Volontè y Erland Josephson. Hay un buen plan –que lleva cierta originalidad como película en toda su estructura hasta el final devastador y traumático- para sacar de en medio a Pesenti que lo involucra a Vanzi como fintiando su participación casualmente y en ese trayecto se ve como puede uno quedar fuera de circulación si chocas con los poderosos amos de la prisión. Es un filme que muestra muy bien la fragilidad de vivir o morir si te ponen en la lista de los enemigos oficiales o cuando estás como anillo para el dedo como prueba de legitimidad. Es de esa manera que muchos capos de la mafia se ganan el miedo y el respeto, por su cualidad de miserabilidad. Vanzi hace lo que puede para adaptarse, pero el lugar lo sobrepasa, como a cualquier persona de bien. El realismo del filme es potente, no cae en la caricatura, ni tampoco en la sobredimensión. Así el sistema para tener sexo (con la impresionante Patrizia Adiutori) en prisión es audaz y coherente. El dinero en la cárcel te puede ayudar, pero el poder (la pirámide) está primero. En ese ámbito Pesenti es un kamikaze, pero Vanzi es alguien mucho más pedestre y la pieza clave para el jaque mate en varios sentidos. Temer morir está en todos, pocos hombres pueden ser realmente heróicos, Pesenti es uno de ellos. Pero Salvatore es un demonio en toda la palabra. Igualmente, el cinismo y la frialdad del guardia al mando del centro (Turi Ferro). Hay diversos vínculos de amistad en prisión. Asistimos a muchos tipos de presos, como Biro (John Steiner), el eterno delincuente juvenil. También se apela a la dignidad del preso, como con Campoloni. Muchos estan expuestos a la fragilidad de la existencia, en un lugar donde es un pequeño reino donde favores esenciales valen más que la propia vida. Es el opuesto de la civilización idealista donde cada ser humano es importante. También hay una señalización de clases bajas empujadas a corromperse, como arguye el jefe de policía. Es una película pesimista, pero también la cárcel representa un submundo infernal.
lunes, 24 de febrero de 2025
The Getaway
Ésta es
una película de acción muy buena. Pero hubiera sido perfecta sino fuera por la
introducción que se hace del amor de pareja que se exhibe muy propia de
telenovela, pretendiéndose poética, y hasta en la laguna parece comercial de
tv., si bien es importante porque el filme se solventa de ésta relación. Ésta
parte inicial notoriamente romántica luce muy endeble y no es tan breve, parece
de otra película. Incluso el protagonista peca mucho de híper sensible en esa
consonancia, no como un convicto, alguien que ha pasado las de Caín en la
cárcel. Sobre todo cuando su salida implica que seguirá por el camino criminal.
Pero después el filme otorga intrepidez en su acción, se pone realmente
memorable, sin exagerar la grandilocuencia. También con los pergaminos y
maestros que tiene, una novela de Jim Thompson, Walter hill como guionista y
Sam Peckinpah en la dirección, no había pierde. Ali MacGraw en sus 33 años se
luce muy bella, se diría que es irresistible para cualquiera, pero se le
percibe en buena parte frágil para el personaje que tiene y que se necesita
como soporte. De todas formas cumple, no malogra el filme. No es la elección
más idónea, pero da personalidad al conjunto, aun así. Ella no tiene una
carrera con muchas actuaciones; ésta debe ser la mejor que ha dado. La parte
del basurero es bastante emocionante, claro reel del mejor cine de acción. Muy
detallada. Cine puro y duro. Las tomas del recojo hasta el terral te ponen a
sentir un paso a paso de mucha potente tensión. Igualmente el desenlace a lo Unforgiven
(1992), con los 6 hombres contra uno es súper atractivo. Full adrenalina.
Produce escenas gloriosas. Doc McCoy (Steve McQueen) con su escopeta y su
revólver, dando la cara, en desventaja, a lo Django (1966), es oro puro.
Finalmente ahí lo vemos al protagonista en toda hazaña. La llegada de los
mafiosos sureños de aire clásico en el carro musculoso parece salida de una de
las mejores películas mexicanas de ajuste de cuentas. Posee una maravillosa
visualidad. Se ve super into the movie, en el contexto americano folk. Ben
Johnson como el capo y político corrupto, con una mirada filosa y a otros ratos
sutilmente pícara, muy sugerente, es tremendo acierto desde el principio hasta
el final. Es un formidable antagonista. Mención especial además de John Bryson
como el contador. Cuando dice que hay que dejar el cadáver en una zanja,
limpiando su rastro y la escena, suena a noir serio. Las persecuciones y
enfrentamientos con la policía también generan muy buena acción. Se nota una
fuerza policial muy poco inteligente, poco previsora, más funcional, como pasar
cerca de un ómnibus sin notarlo, o no poner barricadas en el pase a la
frontera. Pero puede verse como la película de otra época, más light en todo
sentido, más despreocupada. McQueen es sólido como antihéroe, de ladrón de
bancos. Trasmite mucha naturalidad. Tiene un toque de tipo duro muy conseguido,
sin necesitar de posturas intimidadoras, sino todo muy en su normal
expresividad, normal seriedad. Se le ve un hombre rústico, campechano, sin
llegar a ninguna cuota de vulgaridad. Es como que está en el medio de cierto
refinamiento y cierta llaneza. Se le ve un tipo común pero educado. Lo
interesante de él es que así puede concretar roles bastante verosímiles de tipo
duro. La vulgaridad viene con el compinche, Rudy Butler (Al Lettieri, tremendo
secundario) que tiene una sub-trama que inspira ese porno moderno con el
supuesto marido observando ser engañado en una faena sexual y esto se mantiene
en gran parte del filme con la ligera mujer muy bien interpretada por Sally
Struthers, a la que tratan como adolescente boba. Esto se observa perverso,
pero también irónico, como el sentido del humor de un cierto machismo. Pero el
filme se ubica en Texas y en estos relatos predomina el clásico duro rural. La
escena con el viejo cowboy de clase trabajadora pone el sentimiento en pantalla
y la humanidad existencial y de paso consolida sin disfuerzos al dúo. Hay un
fuera de campo sobre un coito por negocios que escenificarlo hubiera aumentado
el realismo y agregado sordidez al filme, pero ésta película es una obra de
cine cuidada y rehúye ello. El fastidio a esa vera se reduce en su efecto pero
es afín a ser usado repetidas veces para discutirlo, habiendo en el aire un
quehacer emotivo, lo cual es curioso en un filme de vaqueros. El robo del banco
es competente aunque no impresionante, luce un asalto sencillo/fácil, de
pueblito y entidad con mil descuidos de seguridad, pero es capital en la
historia, como implica el título. En adelante la propuesta –éste gran thriller
criminal- paga con creces su precio como una notable película. Se mantiene
hasta el final en gran nivel de acción. Lo que sigue es perfección pura.
McQueen representa al hombre que puede tener a cualquier mujer y al mismo
tiempo un tipo sin musculatura, pero capaz de enfrentar cualquier reto físico.
Cuando pasan por la máquina de basura es una representación inteligente de que
pueden con todo, aunque no es una lucha de aquellas como contra lo imposible
que se ve en la realidad más contemporánea del cine de acción, sino una
historia de pueblitos del sur, una historia campechana, que se palpa
sustancial, notablemente real.
sábado, 10 de agosto de 2024
The italian connection (La mala ordina)
Éste es uno de los mejores poliziotteschis que se han hecho, películas de crimen, policiales de marca italiana, y que llevan mucho de spaghetti western. El director es artífice de varios poliziotteschis míticos. Fernando Di Leo, de quien dicen que inicialmente trabajó con Sergio Leone. Cómo sea, Di Leo logró destacarse en estos policiales, bastante entretenidos, llenos de personalidad, estilo y hasta originalidad. Di Leo a su manera logra ser creativo con el realismo que le impone a sus escenas de acción, unas que llevan algo de las películas de kung fu de su época, con peleas a puño limpio aunque al estilo occidental, dentro de peleas callejeras. Tiene una escena de persecución por auto continuado a pie que es de lo más perfecta y gloriosa, llena de adrenalina, verosimilitud y un infaltable toque de espectáculo y excepcionalidad. El final con la grúa y el depósito de autos abandonados es igualmente una maravilla. Ahí se enfrenta el héroe del filme, un John Wick digámosle más realista o más humano o más vulgar, con dos asesinos gángsters americanos que suponen de élite -como salidos del famoso cuento de Hemingway-, interpretados por Woody Strode y Henry Silva, con 58 y 46 años respectivamente. Nuestro John Wick italiano setentero, Luca Canali (el alemán Mario Adorf), alabado por su cabello aunque bastante menospreciado por vivir de un trabajo ruin como el proxenetismo, se ve culpado por El Padrino de Milán (Adolfo Celi) y ahora todos lo quieren ver muerto, pero Luca que es visto como un perdedor, el tipo más bajo de la cadena criminal, sorprenderá a todo el mundo con su capacidad de sobrevivencia y de combate, un deleite para el amante del cine de acción. El filme es super sencillo pero muy competente en lo suyo. Hay en ésta película una onda musical de liberalidad, barata, con la prostitución por doquier. La propuesta presenta mucho erotismo. La hermosa actriz Femi Benussi hace de una furcia y se le ve discutir con Canali completamente desnuda por buen tiempo. Su escultural figura es exhibida por todas partes y lo hace actuando increíblemente bien, con fuerte dramatismo e intensidad. Canali luce aunque proxeneta, vividor de mujeres aunque se pretende tipo manager, como una figura atípica en el imaginario de Di Leo, se le muestra como un buen tipo, buen padre, con muchos amigos capaces de dar la vida por él. Es algo pendenciero, semejante a un bacán del barrio, pero sólo eso en apariencia. La mafia de Milán lo coloca misma carne para los tiburones -quien empieza de lo más despistado- y termina enfrentando a los tops prácticamente sólo. El Padrino le dice en su cara que es un perdedor y por eso lo escogió y ésta es la gracia de la película. Es una obra sin pretensiones filosóficas de ninguna clase, pero vaya que se disfruta. No se siente simplona o redundante como le pasa a muchas películas de cine puro y duro.
jueves, 27 de junio de 2024
En retirada
Adolfo Aristarain esbozó algo de lo que haría Juan Carlos Desanzo ahora, con Últimos días de la víctima (1982), pero Aristarain recurriría al thriller psicológico y al noir, lográndose más con el noir a donde debió apuntar ya que es donde luce mayores virtudes. Si bien el filme de Aristarain se puede leer como una lectura social de la época, con la dictadura a sus espaldas se pierde en un cine muy poco explícito donde esa lectura puede no tomarse en cuenta o es proclive a pasar desapercibida. Es entonces que Desanzo retoma lo que intenta Aristarain y lo lleva a su terreno, a lo que conoce, a sus propias reglas y a su estilo y logra algo contundente, sólido, versando en una lectura social muy abierta, muy clara, muy potente, haciendo uso del exploitation, del cine de acción, inspirándose nuevamente en el cine de El Vengador anónimo (1974), obra maestra y ejemplo de inspiración de cine de acción. Desanzo es así el primer director de cine en hablar abiertamente de la dictadura, en dedicarle una película, y lo hace a sólo 1 año de que ésta terminase, con lo que muestra bastante osadía, pero en un producto que es redondo, no sólo una lectura social, sino un excelente thriller exploitation. El filme nos remite a un asesino, apodado El Oso (Rodolfo Ranni), que como menciona el título y el propio relato, debe adaptarse a la democracia, al estar todos en retirada, pero él que hizo cada cosa con total convicción (que lo dice a boca de jarro), crueldad y frialdad pasa por dificultades de poder insertarse en una sociedad normal, quizá porque es un ser primitivo y aun así auténtico, aunque deplorable. El oso es un tipo en realidad sin ley y va incluso contra su propio equipo y trata de extorsionar a un empresario coludido con el régimen anterior. Ésta es una propuesta que todo lo lee hacia lo social pero usando el exploitation, es por ello que métodos de tortura o violencia se pueden ver como métodos fácilmente asociados a ese pasado que no sabe éste asesino como quitárselo de la psiquis, que incluso denota problemas mentales, también porque éste tipo es un antisocial por naturaleza, como vemos con la relación con la mujer promiscua (la sex symbol argentina Edda Bustamante). Es un filme que tiene su buena cuota de erotismo, hay hasta un desnudo femenino y exhibición frontal de una modelo, porque el oso se mueve por mundos sórdidos, pornográficos y corruptos como buen exploitation en toda regla. El Oso y la propuesta le pasa revista al pasado reciente argentino y lo hace con mucha adrenalina y entretenimiento puro y duro, es un filme de género de esos que están muy bien hechos, muy bien amalgamados con lo social. La secuencia final con El Oso subido atravesando los techos es de gran suspenso. La participación de Julio De Grazia también es un plus, es un actor que trasmite mucha emotividad y refleja perfectamente su fijación. Los encuentros entre De Grazia y Ranni no tienen nada que envidiar a su inspiración americana. Por ratos parece que no estuviéramos en los metros de Buenos Aires sino en el mismísimo New York. Es un filme muy inspirado como exploitation, está muy bien ensamblado, el Oso es un tipo muy activo, siempre escarbando en el único mundo que conoce y lo define. En un momento juega al pinball y un joven lo llama gordo, no sabe con quien está tratando, el filme en ese sentido concreta un gran asesino en Rodolfo Ranni que cumple con lo que promete. La parte de atravesar los techos hablan de alguien muy particular que rompe con las apariencias, propio de lo que hace, de alguien capaz de lo más radical.
sábado, 1 de junio de 2024
Get Carter
Get Carter (1971) es una de las mejores películas de gángsters no solo de Inglaterra sino de la historia del séptimo arte en general, es una película un poco intrincada pero compresible y honesta, como las mejores clásicas. Tenemos a un gángster llamado Jack Carter (interpretado por el gran Michael Caine) que es un sicario culto, hasta pasa por amable y educado y a ratos simpático (no teme sonreír), pero que es frío y muy cruel cuando quiere serlo, y él tiene una misión. Su hermano ha muerto y hay indicios de que lo han asesinado y Carter quiere descubrir todo el asunto, aun cuando trabaja en Londres y no quieren que investigue nada en Newcastle, pero Carter ama demasiado a su hermano y no tiene miedo a nada ni a nadie y no hace caso. La propuesta del británico Mike Hodges, en su debut como director de cine, trabaja con un thriller de investigación y al mismo tiempo va poniendo mucha acción en pantalla, pero no propia de hoy en día donde cualquier hijo de vecino con efectos especiales puede convertirse en arma mortal como salido de Matrix sino con sustancia, con inteligencia, con una narrativa notable, donde más que saber agarrarse a golpes de manera vistosa y veloz con un millón de contrincantes violentos, es hacer uso de si se quiere un apego con lo real, no obstante con cierta libertad para que el cine entusiasme, pero en sí es un filme que es progresivo y todo siempre muy justificado, que recurre a poderosas puestas de escena de cierta manera intelectuales, donde el cine se ampara en la creatividad narrativa sin tampoco despegarse de lo cool. El filme también tiene una escenificación muy británica, muy de cine social, muy campechana y nacionalista, que le otorga esa cierta suciedad que pega perfecta con un asesino a sueldo como Carter. Éste Carter es una joyita, se mete con todo el mundo, él mismo incluso se autodefine como una mala persona en una conversación, pero como todo personaje que no es unidimensional tiene sus afectos y muchas veces es difícil de clasificar. Siempre ha creído que su hermano ha sido una buena persona, y así lo dicen igual quienes se lo topan. Carter va sólo contra el mundo, se deshace de todos, no perdona a nadie en pantalla. En ese sentido el filme es muy nutrido, su mundo de la mafia es amplio y de esa manera aparecen muchos personajes muy bien construidos, dándose tiempo para otorgarles personalidad e identidad. Los filmes de acción de nuestra contemporaneidad, de artes marciales o combates a puño limpio, a grosso modo son entretenidos, pero efímeros e intercambiables entre sí, fáciles de olvidar. Siempre tratando de impresionarte con peleas cada vez más grandilocuentes, pero nada como una buena historia, así mismo dentro del género de la acción. Carter se ve real, Michael Caine no parece sobrenatural, no luce como un superhéroe, pero enfrenta a la mafia de Newcastle (y más) con total aplomo y efectividad. Uno contra todos, sí, pero con realidad si se quiere. Carter muestra mucha inteligencia, al mismo tiempo que es implacable, matando. Hay varias muertes que lo muestran tal cual se ha definido, no duda en hacer justicia por su mano. En un momento algo grave le impacta, llora y eso lo vuelve más firme con su misión, vengar a su hermano. Eso muestra una gran historia encima, más complicada de lo que empieza, y eso habla de la calidad de película que tratamos y cómo un filme de gángsters, de venganzas, de ojo por ojo, de acción puede ser grande, tal como un filme arty. No sólo es matar, que desde luego de eso va en cierta manera, sino de preparar el momento, de preámbulos, de cortejos, de engrandecer la situación, sin que sea literalmente acabar con alguien. Ahí yace la maestría del filme, no sólo de adrenalina y velocidad que la tiene, pero es un filme impredecible. Es una película de gángsters, pero se siente como una visita al barrio, que justamente eso hace Carter, ir al lugar donde creció y hacerse cargo de quienes han olvidado quien es o han querido pasar por encima suyo, aun cuando eso es lo que hace él, no respetar a absolutamente nadie, pero ésta gente realmente es peligrosa, pero de aspecto real. El filme trabaja también muy bien la sexualidad y lo sórdido, la mafia de Newcastle está implicada en muchos negocios sucios y uno de ellos que se ve desde el inicio es la prostitución y la pornografía. En cierto momento Get Carter se siente como una película de espías, con una antiheroína jugosa con la apetitosa y ágil Glenda (Geraldine Moffat). Ella misma se autodefine como encubierta bajo la apariencia de una mujer tonta, pero aunque es una fémina adorno de los mafiosos, tiene dimensión, tiene muchas capas, de corrupción. Igualmente la participación de la casera (Rosamarie Dunham) en la trama es otra delicia, con escenas a lo cine social incluidas, a lo romance melodramático indie o low cost británico. Se puede ver algo de inspiración hacia los noir de Adolfo Aristarain.
lunes, 20 de noviembre de 2023
The killer
miércoles, 2 de marzo de 2022
Bullitt
Bullitt (1968), del británico Peter Yates, es una maravilla de película como cine de acción y crimen, una cátedra de hacer una película compleja y totalmente impredecible en el género. El legendario Steve McQueen es Bullitt, un oficial de policía muy inteligente que muestra sensibilidad y es un tipo de a pie, pero también es un hombre duro y de acción. Es el paquete completo. En una escena su novia -interpretada por la hermosa y muy deseable Jacqueline Bisset- tras ver un cadáver, una mujer estrangulada, y a Bullitt tranquilo preguntando por su caso, queda horrorizada con la frialdad con que toma las cosas Bullitt, es decir su profesionalismo, y no sabe si seguir con él, cree que ese horror se va a meter en su casa. Bullitt no la obliga a seguir con él, no le discute, la deja decidir y guarda en buena parte más bien silencio; él sabe que su trabajo tiene cosas desagradables. No obstante brevemente llega a agregar (a argumentar) que la mitad del planeta vive en ese tipo de realidad y algo hay que hacer por ellos. Bullitt es pues un héroe, aunque simplemente hace bien su trabajo (y eso es mucho). Un político de dudosa reputación interpretado por Robert Vaughn pide cuidar a un testigo que declarará contra la mafia; Bullitt es encargado como jefe de los guardaespaldas policiales. Pero las cosas no terminan bien, finalmente Bullitt es de carne y hueso y eso lo hace aun más grande y el retrato policial y de acción de Yates una joya y lección de buen cine, donde sea. Éste filme exhibe un asesino a sueldo muy bueno, de cierta edad y con el cabello blanco. Sin duda, muchos maestros del cine de acción han debido tomar nota de ésta propuesta. Tiene una edición de esas excepcionales, donde hay que tener el ojo rápido y entrenado, y la mente atenta y despierta, a ratos -tampoco todo el tiempo para no agobiar- todo se mueve demasiado veloz y puede haber lugar que completar con la mente. Frank P. Keller ganó el Oscar por su endiablada y efectiva edición. Es un filme de acción con tres escenas de esas intensas y poderosas; una, cuando emboscan al testigo, seca y contundente; otra con una extensa, gloriosa y mítica persecución en auto; y tres en el aeropuerto, con una persecución a pie -que ha debido inspirar a Michael Mann-. No es un filme fácil (pero siempre entretenido); a medio metraje pega un giro y todo puede confundir si no estás atento. La trama criminal cambia notoriamente (sin dejar de ser notable); es explotar dos opciones parecidas como arranque y cerrarla rompiendo el esquema anterior. El enemigo muestra también un alto intelecto, en mucho es como jugar al ajedrez y encima harían sentir orgulloso a Hitchcock. La escena de acción del aeropuerto copia el mismo método que la del auto. Te mete ahí dentro de la escena realmente, como pocos; usa cámara subjetiva entre otros recursos. El auto sigue terco en la pista (cuando ha perdido de vista a su presa); Bullitt siempre es inteligente. Puede sonar repetitivo, pero el cine de acción no suele demostrar de manera tan fehaciente que su héroe lo es. Saben pelear como los más bravos eso sí, pero lo otro no se trabaja mucho y esto es otro punto distintivo y virtuoso (arte) de la presente propuesta. Bullitt luce sugerentes gestos en la cara, es variado y bien expresivo con poco; es efectivo pero siempre humano, se percibe real, como cuando Yates se da el tiempo de que salga a comprar comida congelada o que tome un taxi, con un taxista nada más y nada menos que interpretado por un aun no muy conocido Robert Duvall (talentoso, pero de perfil bajo). Bullitt es un filme icónico, de los más grandes del género. Su Ford Mustang verde oscuro es tal cual Steve McQueen, a quien por algo lo llamaban The king of cool, y ésta es su máxima película, aunque pelea el lugar con esa otra joya llamada Papillon (1973).
domingo, 26 de diciembre de 2021
The Matrix Resurrections
Matrix Resurrections (2021), de Lana Wachowski, es la 4ta de Matrix tras 18 años de las 2 últimas, es sin duda un suceso, y ésta película no está gustando, no ha gustado, pero se nota que será una película de culto a la larga. Ésta no es una película perfecta, pero es más que decente, es una buena secuela. En ella te explican todo lo anterior, se alimenta mucho de su pasado, de su propio pasado, de las tres obras anteriores, pero luego agrega algunas nuevas ideas al concepto ya cimentado de Matrix. No es un aporte grande, pero suficiente como para entender su existencia como película, cosa que se discute en el filme, cuando Neo (el gran Keanu Reeves) se ha vuelto famoso y rico creando un videojuego que es la trilogía de Matrix. Como pertenecen a un estudio o productora de videojuegos analizan en metacine varias cosas con respecto a hacer una película. Debaten la razón de hacer una cuarta propuesta, ironizan mucho, rajan del hambre de dinero y superficialidad del cine más popular. Discuten que el cine es grande y Matrix dentro porque se hace uso de trascendencia, de filosofía, de sustancia y no solo de acción y espectáculo, lo cual ciertamente es discutible, el cine para entretener puro y duro también es noble y valioso, muchas veces necesitas de esa acción sin más, como de esas películas de terror sangrientas, y esa desconexión y super relajo. Pero obviamente el cine e incluimos el más popular, made in Hollywood, también requiere de la magia de la trascendencia, del cine popular con autoría, de riesgo y originalidad. El séptimo arte es un conjunto de muchas partes, buenas desde su lugar, es el canto de la diversidad, del eclecticismo cinéfilo. El filme juega un rato a la ironía, al metacine, a que Matrix es una película, videojuego o programa, es lo mismo, y su razón de ser, su valía. En otro momento se dice que el ser humano es muy loco, muy imaginativo y tiene hambre de ficción, tal cual la vida, la simulación, le aburre. El nuevo tema es hacer de la Matrix un mundo mejor para todos, Matrix 4 habla de convivencia, entre Anderson (lo real, Reeves) y Smith (lo virtual, ahora Jonathan Groff), volviendo al cauce clásico, a controlar la cabeza mecánica o el programa del mundo virtual, representado en el analista (Neil Patrick Harris), el que piensa, y ha aprendido a valorar a Neo, quien -ya más viejo y un hombre un poco cansado, aunque aun sabe kung fu, como él mismo dice- solo quiere rescatar a Trinity (Carrie Anne Moss), algo "pedestre" pero indiscutiblemente necesario como el amor. Neo es una leyenda, y puede que el nombre en la nueva Matrix se base sobre todo en su fama. No obstante Keanu Reeves actúa con semejante entrega, compromiso y nobleza que su personaje sin duda está en lo alto de cualquier cinefilia. Lo demás, la acción es para pasar el rato, aunque lo de los suicidios usando cuerpos como proyectiles tiene su novedad y gracia. Hay nuevos nombres que pueden no ser tan geniales, igual las anteriores Matrix también tenían un poco el mismo defecto, algo de sentir de relleno, pero finalmente cumplen su pequeña función. El nuevo Morpheus, su reconexión, conceptualización y renacimiento, y desvinculación del rostro de Laurence Fishburne, así como de Hugo Weaving (que igual son míticos), también tiene de notable, así como esa figura a través de la desintegración y aparición de átomos. Groff en particular está muy bien en su papel, maneja virtuoso la ironía y cierta vanidad -marcas de la casa, de Smith-. El resto del equipo no será en realidad tremendo aporte, pero hay un sentido, serán superficiales pero igual todo grano de arena contará al final. Las máquinas del mundo real también manejan su atractivo, aunque lo importante en realidad esté en el mundo fantástico de lo virtual, es decir el mundo como lo conocemos. Nota aparte es la pelea entre el nuevo Morpheus y Neo que está muy buena, con su toque a lo Dragon Ball y medio kung fu de los 70s, retro, con un Reeves que como todos manifiestan envejece bien (incluso hay una broma de ello).
domingo, 12 de diciembre de 2021
Las leyes de la frontera
Las leyes de la frontera (2021), del español Daniel Monzón (el director de Celda 211, 2009) nos exhibe a un muchacho de 17 años, apodado El Gafitas (Marcos Ruiz), que entra en una banda de muchachos criminales. Lo hace enamorado, atraído, por Tere (Begoña Vargas). El Gafitas era visto como un bobo, pero es con el acercamiento a ésta banda que el chico se avispa y hasta realiza actos reprobables. El escenario es franco, realista, los muchachos estos hasta roban con navajas y pistolas, ponen en peligro a la gente, venden drogas. Un filme no tiene que ser moral, pero ponerle inocencia o simpatía a un muchacho que se dedica a esto es un poco incongruente. No obstante El Zarco (Chechu Salgado), líder de la banda, y el nuevo inspector de policía dejan ver que El Gafitas en realidad no encaja con esto, no tiene la pasta de tipo duro, pero bien que se deja llevar, justificado por su atracción sexual a Tere -que tiene buenas escenas de éste tipo-. Es un filme que cumple con entretener, aunque no sobresale mucho. El final es soporífero pegándola de sensible, encima extenso. Las persecuciones con disparos se ven simples, pero al menos son decentes. Hay una buena relación cinematográfica entre Tere y Gafitas, mientras Tere es libre como el viento. El Zarco tiene su buena imagen, así mismo Gafitas, cada uno en su rol. Tiene una virtuosa ambientación a 1978 y la música tiene personalidad desde lo nacional que otorga un pequeño plus. Es un filme básico, ya visto, pero lo español le otorga cierta novedad, es hacer la versión patria de algo que le pertenece a todo el mundo, el trance a la adultez, salir de la inocencia, intentar ser "cool" de paso y tener sexo con una chica guapa con personalidad llamativa. Ciertamente le falta más acción; lo de la noche de baile a lo Travolta entre tragos o visitar a las prostitutas tiene su encanto frontal y poco más. No es tan memorable (un mínimo), pero tiene una cuota de entretenimiento.
domingo, 15 de agosto de 2021
74 Festival de Locarno: Cop secret
Ésta película sin duda suena curiosa, competidora por el leopardo de oro 2021. Es curiosa porque es el debut en la dirección de cine del arquero de la selección de fútbol de Islandia del último Mundial, de Hannes Thór Halldórsson, que ha hecho una película de acción, una comedia ligerita también. Ésta película es una propuesta sencilla de género, no hay extremismos, es una muy mesurada película diría yo, lo cual se percibe positivamente. Lo especial u original en ella además de quien es el director es que es como ver una película de Starsky y Hutch gays, con la apariencia muy parecida en el dúo protagonista a Bruce Willis y a Dolph Lundgren en versiones jóvenes. El filme muestra a un policía, a Bússi (el comediante Audunn Blondal), como un super policía, el más duro, efectivo y rudo de Islandia, que esconde su verdadera sexualidad, él es gay. Pronto su nuevo compañero, Hordur (el modelo Egill Einarsson), un tipo que no esconde su tendencia sexual con Bússi, lo seducirá y buscará que aflore su esencia. En el trayecto enfrentarán a una banda de asaltantes de banco que finalmente hacen todo y no roban nada. Pero estos asaltantes tienen un plan maestro en realidad, otra rareza, de donde mencionan directamente a Duro de Matar 3 (1995), y tiene que ver con la tecnología e internet. El villano máximo se llama Rikki (Bjorn Hlynur Haraldsson), un ex modelo, convertido en un tipo loco, un cliché. Bússi se mueve entre matar criminales y aceptarse tal cual. Es un filme en realidad básico, pero no menos entretenido. Bússi se nota natural, sencillo, pero creíble, aunque en realidad con los avances tecnológicos de hoy en día ya casi cualquier persona puede convertirse en héroe de temer de una película de acción. Es un debut decente de Halldórsson, que habla de la apertura del cine de género en las competencias mayores, lo cual deja un saldo bueno para el cine en general, aun cuando es sólo un pequeño divertimento.
jueves, 15 de julio de 2021
Hard Boiled
miércoles, 7 de julio de 2021
Wrath of man
Hacer películas de acción con alta dosis de comedia puede pegar de muy cool, pero también no gustar a muchos, en los que me encuentro, mejor es la acción sin tonterías, la que se toma en serio el género; por ahí algo de relajo o ironía cae bien, pero es una ruleta rusa ponerle mucho humor, en el fondo funcionan pocas así. No obstante de todas maneras el cine no posee finalmente reglas. El director de ésta película, el británico Guy Ritchie, suele mezclar comedia con acción y le ha ido tanto bien como mal, hay muchos que lo adoran, otros lo detestan. Por ahí para bien y para mal se le compara con Tarantino, yo creo que no se parecen a fin de cuentas. Tarantino es el amo del hedonismo imperfecto, uno de los más grandes del cine de entretenimiento. Ritchie no es que sea malo, pero Tarantino le saca ventaja. Ritchie ha hecho curiosamente con éste remake, de una película francesa, su mejor película hasta la fecha. Por encima de sus más sonadas. ¿El secreto?, tomarse en serio la acción, cero comedia y muchas buenas escenas de adrenalina. Utiliza a un actor hiper popular del cine de acción puro y duro, ahora metido en algo un poquito más de autor, con aquel juego de encajar como rompecabezas los tiempos y repetir y completar perspectivas de una escena clave, de un robo, de una muerte que dinamita y pone el punto de inflexión al filme. Ésta propuesta tiene su misterio que a media película pone sobre la mesa. El protagonista de acción es Jason Statham, que es un buen actor, aunque propio del cine más comercial. Statham es H, un guardián de camiones blindados, de camiones que transportan dinero. H empieza atacado psicológicamente por los demás guardianes que lo ponen a prueba todo el tiempo. H se mantiene sólido, aun cuando los otros guardias pueden ser bastante molestos. Al final, como suele pasar, perro que ladra no muerde (en general, como con el personaje que hace Josh Harnett y algunos más), y H es el verdadero man de las situaciones. Una vez que H tiene que enfrentar ladrones y asesinos del dinero que transporta los hace papilla de la manera más profesional y fría. Todos quedan helados, lo llaman loco. Hay desconfianza hacia él, pero pronto el filme vuela más alto y se ve que más de un guardia tiene rabo de paja. H es un asesino por naturaleza en busca de venganza, de una venganza justificada, pero brutal. Scott Eastwood hace de ladrón, de los camiones blindados, y lo hace bien, es como un cowboy en busca de diversión -robando, matando-, pero en un tono serio, sin excesos del tipo caricaturescos (sólo lo justo diríamos). El filme tiene muchos buenos robos, uno colocado como rompecabezas, pero el robo a la agencia donde están todos lo camiones blindados es realmente una maravilla, algo épico, un super evento, es acción en la gloria máxima; posee cambios de cámara vertiginosos, vemos mil cosas saltando de un lado a otro, vemos mil escenas de acción perfectamente concatenadas y veloces, en medio de traiciones, ambiciones y metas personales. Es la recreación de un robo de los más grandes que ha dado el cine. Éste es para sacarse el sombrero ante Guy Ritchie. El filme es muy bueno. Tiene actuaciones también interesantes como el planificador que dibuja el actor Jeffrey Donovan, la bella y fuerte guardiana que hace Niamh Algar, el jefe -aunque muy normal- que hace Eddie Marsan, el ladrón colaborador y cool que hace Darrel D´Silva y sobre todo el magnífico personaje de pies a cabeza que interpreta Holt McCallany, aparte de un trabajo bueno de Jason Statham que salta de un tipo apenas pasando los exámenes de ingreso como guardián, menospreciado por el entorno, por los compañeros, a una máquina impresionante de matar, seco como nadie, directo al punto, que es lo que hace de la acción de Ritchie una joya última del género. Tampoco escondo que me fascinan las películas de atraco, y ésta es notable.
lunes, 5 de julio de 2021
The Killer
The killer (1989) es una de las obras maestras de John Woo y una de las grandes películas del cine de acción de Hong Kong y del género en general. John Woo escribe el guion (sólo) también. Sin duda, es un filme excesivo, hay un millón de tiroteos y caídos en el trance, sangre por doquier, balas a raudales, hay mil y un secuencias de acción, uno ni se imagina. Pero hay algo de respiro, para hacer humano al protagonista, al asesino Ah Jong (Chow Yun-Fat), para preocuparse y salvar a una niñita, para salvar -en más de una oportunidad- a su futura pareja, y ser leal con compañeros de trabajo, asesinos a sueldo con su propio código de vida (ciertas virtudes, cierta moral), e incluso entablar empatía con policías -sin que medie corrupción-, tan salvajes, tan bravos y diferentes a todo el mundo como el inspector Li Ying (Danny Lee). Li y Ah Jong harán amistad; primero porque deben enfrentar algo mayor que su natural rivalidad legal, deben buscar sobrevivir también; segundo porque Li admira (por lo bajo y no tan discretamente) a Ah Jong y se siente identificado con él, con su proceder de antihéroe con humanidad, lo cree un especie de doble suyo (el ego de Li tampoco es pequeño). Tanto Li como Ah Jong son temerarios. Li luce medio loco; Ah Jong es más campechano, menos preocupado en sí mismo. Chow Yun-Fat interpreta a una máquina de matar -puede acabar con batallones enteros en poco tiempo-, es un tipo bastante efectivo, cruel y frio, con los criminales, pero por otra parte es un hombre curiosamente sensible, muy dócil y amable con gente indefensa o común. Yun-Fat trasmite mucho control, mucha calma, mucho relajo, sin ser cómico, en el trato diario, ordinario; sólo cambia cuando empiezan las balaceras. Ah Jong es tal cual el lema ser y no parecer, aunque trasmite respeto en la calma. John Woo crea un protagonista, un antihéroe, memorable, perfecto, con Yun-Fat. Como nota curiosa está ver que Li parece practicar el confucionismo, mientras Ah Jong parece que es católico, aunque dice no creer en Dios, pero que el catolicismo le trasmite paz. El refugio de Ah Jong es una iglesia católica; en la apertura hay una hermosa fotografía con la iglesia en medio de una fuerte lluvia. Ésta obra tiene 2 subtramas -que producen otras grandes escenas de acción- con el mensajero de la mafia y mejor amigo de Ah Jong, Fung Sei (Chu Kong), y otra con Li y su también mejor amigo, un oficial de policía y compañero valiente y correcto, Tsang Yeh (Kenneth Tsang). El filme tiene sus buenas escenas de lealtad y amistad entrañable. El filme también ofrece escapes vistosos e ingeniosos, como uno "ligero", pero por partida doble, de gángsters y policías, de la casa del (anti)héroe, y otro bastante audaz, práctico (sin muchas vueltas que dar), del aeropuerto. Ah Jong no le teme a nada, que al sentirse víctima, al sentirse traicionado y sentenciado (el juego que juega), temerario como nadie, va en busca de matar al mismísimo nuevo capo de la mafia, a Wong Hoi (Shing Fui-On) que yace rodeado de mucha protección. Así hay montón de escenas grandiosas de acción en ésta propuesta, que no sorprende notar que The Killer, claro está, debió inspirar -como otras joyas de Hong Kong y de John Woo- al maravilloso thriller coreano. También es notable la escena con la chica ciega, entre policía y asesino amenazándose con las pistolas, haciendo mímica, sin que la mujer se de cuenta. En el trayecto se bromean poniéndose sobrenombres de dibujos populares de Disney.
sábado, 3 de julio de 2021
A better tomorrow
A better tomorrow (1986), de John Woo, revolucionó el cine de acción a nivel mundial (incluido Hollywood y marcó un estilo en Hong Kong), es el hito en que la acción se volvió sangrienta, implacable, llena de tiroteos vistosos, impresionantes, y largas secuencias de trepidante acción, exhibiendo duelos maestros, hiper violentos, entre gángsters y policías. La historia que se nos cuenta es sencilla y muy bien distribuida y narrada, donde dos hermanos se hallan enemistados por el currículum criminal del hermano mayor, de Ho (Lung Ti), cuando recién se recibe de policía el hermano menor, Kit (el gran Leslie Cheung). Ho es una persona noble y quiere dejar su vida de capo criminal para no afectar a su familia, especialmente a su adorado hermano, pero antes de claudicar es traicionado y tras un feroz tiroteo enviado a la cárcel por tres años. Durante estos 3 años todo cambia. Ahora el novel criminal Shing (Waise Lee) es el nuevo jefe de la mafia y se enfrenta a su humillante pasado. Ho tiene un mejor amigo y compañero, un antihéroe criminal que es tremendo en acción, Mark (el hoy legendario en el género Chow Yun-Fat). Mark produce vistosas coreografías de adrenalínica acción, lo que no sorprende viendo el ícono en que se convierte Yun-Fat para el cine de acción de Hong Kong. Mark termina de mendigo con una pierna dañada, frustrado espera una segunda oportunidad criminal de la mano del liderazgo de Ho. Pero Ho no quiere volver a su pasado oscuro. Mark parece más hermano de Ho (es más leal) que el propio Kit; Kit yace resentido con su hermano mayor. Kit se comporta como un niño engreído, inclusive sus movimientos parecen guiados por ello, por rabietas. El cine hongkonés tiene ese estilo, se mezcla cierto relajo, una expresividad corporal tirando a la comedia, sin ser demasiado chistoso tampoco, sin perder la seriedad del género de la acción. Leslie Cheung se comporta efusivo, arrebatado todo el tiempo, dentro de su físico pequeño. Kit quiere ser trascedente en la policía, quiere destruir a las mafias, ser un héroe aunque sin ínfulas, es un tipo apasionado, correcto, idealista, pero también inmaduro y muchas veces no tan reflexivo. Ho luce tranquilo; la verdadera fuerza de la naturaleza, un tipo de armas a tomar, un animal salvaje, es Mark, y también, pero menos efectivo, Kit. Ho es como más neuronal, un líder neto, un tipo que da ordenes, aun siendo humilde. John Woo hace de inspector de policía, tiene poca injerencia, pero no lo hace mal. Es un filme simpático, entretenido, con sus relaciones en conflicto, sus dramas familiares y vocacionales, y encima con coreografías magnificas, aunque aun en ciernes, pero pioneras, de lo que haría el género, pensando a la vez que éste es el punto de popularidad, de comienzo, y con propias virtudes es notable.
sábado, 26 de junio de 2021
Shorta
Debut de los daneses Frederick Louis Hviid y Anders Olholm, presentada en la semana de la crítica del festival de Venecia 2020. Es una muy buena película de acción, pero más artística que una de acción pura y dura, con un manejo inteligente de la realidad, con un análisis sólido de la sociedad de Dinamarca y de Europa en general, con respecto a la migración árabe. Nos ubica en un ghetto de árabes en Dinamarca donde acaba de ocurrir el arresto violento de un muchacho por parte de la policía, y esto ha generado que se levante la gente, pandilleros en mucho, y éste ghetto se convierta en especial zona de peligro. Dos policías son enviados a investigar, a palpar la zona, y se hallan en una batalla y sobrevivencia frente a la revuelta del lugar. Los árabes gángsters del guetto suelen reclutar chiquillos, les dan armas. Esto, desde luego, pone las cosas más difíciles, porque los chiquillos se enfrentan a la policía, y la policía termina respondiendo. No es que la policía sea santa, pero aparte de ser gente ruda están como entre la espada y la pared. También el poder corrompe, saber que uno tiene la fuerza de lado hace que uno pueda tender a cruzar la línea. La inmadurez, rebeldía natural y temeridad de los muchachos es otro factor. Tampoco a la policía le tiembla la mano. Todo esto genera odio y mala imagen. De igual forma la pobreza y marginación del ghetto influye en el panorama. Tener otra cultura, o incluso ser muy devoto de la religión, una más de responder que de poner la otra mejilla, puede pesar además. El filme pone a un policía, a Mike (Jacob Lohmann), a parecer racista inicialmente, intratable incluso, un tipo muy rígido con sus convicciones y prejuicios, con su vocación y mirada del otro, pero a medida que pasa el filme y van sucediendo cosas, algunas con demasiada coincidencia, Mike se muestra más humano, más reflexivo y más compasivo con los árabes del ghetto. El otro policía, Jens (Simon Sears), luce como una buena persona, tranquilo, amable, justo, pero su justicia es demasiado idealista quizá, es como que está por encima del mal. Ésta película ciertamente es un poco tramposa, pero se presta para juzgar el bien y el mal más allá de lo perfecto, lo blanco y lo negro, colocar matices y poner en jaque al policía ejemplar, algo que puede fastidiar y no es tan común, sobre todo cuando Mike es percibido como el opuesto y hasta rajan feo de él en el arranque, incluyendo a Jens en dicho raje. No obstante ésta es la audacia del filme, generar algunos cambios o complementos a la personalidad de los protagonistas. Finalmente entendemos un poco a Mike, de quien se argumenta digamos su punto mediante la trama. Pero con el corazón de Jens presente en el tramite, cosa que nunca se pierde de vista, solo que él entra en un halo de desesperación, en un derrumbe, en una crisis que sólo un tipo curtido y algo más perverso puede solucionar, y ahí es tal cual la vida misma (la imperfección general, que tampoco es claudicar en los ideales, sino tenerla presente), con ello también llega la gloria de la propuesta, en una película que recuerda a la magistral Tropa de élite (2007).