La legendaria actriz Marlene Dietrich es Lady Maria Barker, con 35 años. Casada con un millonario, un tipo exitoso. Bastante tranquilo y dulce con ella, pero que anda muy ocupado, para viajando sólo o pegado al teléfono, es diplomático y justo para 1937 (año del filme) hay muchas tensiones entre distintos países europeos -a puertas de la segunda guerra mundial-, cosa que canalizaba el director, Ernst Lubitsch, con un uso sutil de la política en varias de sus bromas suaves, que acompañaban sus propuestas. Lubitsch fue un elegante trasgresor, dentro del cine clásico, en particular de lo moral, optando montón de veces por una mirada feminista o donde la mujer es el ser más importante y trascendente. Muchas de sus películas van contra las convenciones sociales o las estudia de manera que su mirada se muestra audaz y libre, sin cruzar tampoco hacia lo reprobable, pero que se permitía poner en tela de juicio muchos parámetros sociales. Quizá por ello tuvo mucho respaldo de las casas productoras, de los jefes millonarios y de hasta de la crítica de su tiempo. También es curioso ver que el público común y corriente se divertía con sus comedias refinadas, que enaltecían o exhibían a millonarios o gente de poder adquisitivo, discutían sus situaciones y aventuras, que no pasaban por engreídos o banales como muchas veces se les ilustra hoy en día. Con Lubitsch no les eran indiferentes o enojosos al público. Logra complicidad con éste público masivo, aun cuando no estaba retratando a su condición social, sino apuntaba a quienes lo contrataban o a su entorno social o de donde provenía, la intelectualidad europea, que logró cimentar en Hollywood. Maria viaja a Paris y surge un affaire con Anthony Halton (Melvyn Douglas). Más tarde Lubitsch hará que Sir Frederick Barker (Herbert Marshall), el esposo de Maria, se muestre como amigo cercano de Halton y compartan una cena intima entre ellos y la mujer en disputa, sólo que Frederick no lo sabe. Así habrá un juego de guardar las apariencias, el decoro, por los amantes, el anonimato de la aventura y las identidades, el secreto. Halton hablara de Angel, el sobrenombre que le puso a Maria, la mujer que lo trae loco. Lubitsch sin embargo hace más racional a Maria que demasiado asustada de separarse o que tema por alguna reputación perdida, con la muy segura de sí y de aspecto firme e imponente Marlene, por algo fue tremenda actriz, aun cuando físicamente en realidad no era tan descomunal. Era delgada, de baja estatura, menudita. Pero muy elegante dentro de sus caracterizaciones. Ese es otro punto que debe lidiar el personaje de Dietrich, la vulgaridad de la infidelidad, que es como se presenta en la película con gente culta y sofisticada -manejada con mucha naturalidad y hasta sorpresiva tranquilidad-, de ir a Paris a una reunión de alta sociedad donde la gente busca emparentarse con alguien bello, nuevo o rico, hacer fiestas en honor y presentaciones. El mismo sobrenombre de Angel suena vulgar, y Lubitsch llega a hablar de ésta vulgaridad abiertamente. Pero así mismo se discute que Frederick prefiera la política a su mujer, o ponga los conflictos internacionales como prioridad, que a esa vera el director intrépidamente coloca otros parámetros, donde el amor (en el matrimonio) y la atención de éste es lo principal y hasta el arte y el entretenimiento, el arte o la ciencia del cine, desde su manera de verlo y concebirlo, que yace en lo más alto. Lubitsch no teme confrontar las convenciones sociales de los años 30s. Ataca el machismo y hasta la dignidad masculina. No todo lo veremos como él, pero nunca deja de argumentar su parecer de manera consistente. En ese sentido no es ligero, aun cuando es trasgresor. Es un tema que puede herir susceptibilidades o no ser del todo empático en lo que propone, pero he ahí la grandeza de éste director y su cine, porque el respaldo histórico ha sido unánime diríamos. El encuentro entre Maria, Halton y Frederick dura buen tiempo y es algo muy rico en sutilezas, pretensiones afectivas (aceptaciones) e ironías. Lubitsch luce todo su ingenio en esa reunión, como hacer uso de lo indirecto para hablar de la infidelidad, como con las conversaciones y apuntes de los sirvientes -mayordomos y ayudantes de cámara- que manifiestan alto nivel de educación y refinamiento, relacionado con la diaria interacción con sus patrones que se dice literalmente, dentro de una comedia sofisticada. Marlene tiene una voz muy encantadora mientras Melvyn se brinda galante, seductor, sin caer en gestos abruptos o enojos abiertos, como se puede llegar a entender producto de su lugar en la historia. Maria/Dietrich tiene que manejar la situación como el personaje más importante de la trama y su lugar respecta mayores dificultades en escena, con un Halton que como señala el mayordomo, puede ser un tipo bastante pesado, aun cuando Frederick tiene más que perder. Sin embargo por el final lo ponen a dirimir frontalmente el conflicto. Lubitsch no teme tocarlo desde lo álgido o picante y es una muestra de su enorme inteligencia al hacerlo con grave elegancia, con toda la magia del mejor cine clásico.
jueves, 13 de agosto de 2026
martes, 28 de julio de 2026
Obsession
Hay tipos de espectadores o visionadores de películas. Por un lado el grueso está formado por aquellos que reciben lo popular con los brazos abiertos. Prácticamente les gusta todo lo celebrado de antemano. Éste grupo es bastante franco e igualmente ligero. Por ahí surgen algunos que quieren dar la contra sin verdadero motivo, pero no suelen contar. En otro lado están los que se auto-perciben de entendidos y desprecian por lo general lo celebrado desde lo común, atribuyéndose como una minoría. Lo popular o el hit comercial tiene vida propia, pero también puede contener prestigio y éste prestigio surge inicialmente en EEUU y se solidifica con el mundo. Así mismo están los que juzgan desde lo políticamente correcto de hoy en día, los que ven primero a través de las tendencias sociales. No obstante la calle puede ser muy distinta. Yo como no sigo ninguna tendencia ni a nadie mi mirada surge desde lo muy personal. Si un filme me parece de verdad bueno venga de donde venga será esa mi apreciación. Me considero clásico, pero tengo la mente siempre abierta para las películas. No suelo escribir negativamente, sino de lo que quiero destacar y me provoca pensar, de lo que me parece relevante de alguna forma, en su propio tipo. Sobre lo que considero lo mejor de todo lo que sea séptimo arte. Con esto llegamos a la presente película, que tiene a su director, Curry Barker, de 26 años de edad, en la apoteosis de la popularidad con prestigio, quien empezó subiendo cortometrajes cómicos y de terror a youtube, y después su primer largometraje que lo catapultó a ser respaldado económicamente en ésta oportunidad por productoras y distribuidores reconocidos. Barker ha hecho una muy buena película. Obsession (2026) es un clásico instantáneo. Se trata de un chico apodado Bear, El Oso (Michael Johnston), que está enamorado de su mejor amiga, de Nikki (Inde Navarrette), pero teme decírselo. Tiene algo de loser y ella alguna vez fue conocida como Nikki la friki y por ahí irá la película, con su comportamiento en una lectura realista, pero el filme recorrerá el terror en el deseo mágico del Oso que ante su temor a declararse pedirá que ella se enamore de él y de esa manera se volverá loca a esa vera, mostrándose como indica el título, con toda esa contemporaneidad de la psicología en boga. La película tiene mucho de humor negro, es como si Barker se burlara de las mujeres obsesivas, controladoras, demasiado románticas. No obstante hace ver por ratos al Oso como un tipo pusilánime y tonto, donde la cara de éste actor a menudo es lastimera, cuando Nikki por el hechizo se desvive por su persona. La propuesta salta entre lo cómico y lo terrorífico, pendula en ambos lados e incluso lo hace al mismo tiempo. Existen varios momentos incómodos pero cantidad de ellos son reconocibles. No faltara quien por esto piense que se trata de un filme contra el feminismo, tan actual. Es una película que retrata lo popular, lo clásico, la calle, desde el presente, es en mayor parte una mirada masculina, si bien Bear puede ser ridiculizado o verse un poco cruel o frío o aprovechado si lo leemos desde una mirada realista, que está debajo del exceso o lo extremo gore y repulsivo y el susto propio del terror. Nikki parece una loca, pero se deja ver que todo es producto del deseo macabro de Bear. Nikki cuando vuelve en consciencia se muestra atrapada mentalmente y hasta pide que la maten. Éste ya se dio cuenta que la ha fregado totalmente, habiendo inicialmente ironía en lo que los de la tienda veían venir como quien dice que a veces es mejor no forzar ciertas cosas o a veces como quien dice que la vida tome las riendas. Bear quiere romper el vinculo de amistad cuando lo ven como a un hermano menor. Nikki es una chica bastante común y corriente como con sus relaciones casuales y con el embrujo se tornará en varios sentidos en otro nivel de ser, aunque encaminado para mal. Inde Navarrette está muy bien como el personaje y se le ve guapa. Michael Johnston es percibido como un buen alterego de Barker, un director de cine a quien no hay que perderle la pista ni tampoco desperdiciarlo. Se puede ver a Nikki como una manipuladora, una persona que con su devoción hace pasar vergüenza a su novio, alguien que no lo deja ni ir al baño sólo. Hay muchos momentos que dan risa. Con Sarah dan a entender que existe otro tipo de mujer en general, más dócil, más llevadera, aunque más desleal como amiga. Es una película que por ahí puede ser muy condescendiente con uno mismo y como que falta en sí un panorama mayor o equitativo, pero no deja de ser un filme notable que se hace extrañar como contrapeso contemporáneo.
lunes, 13 de julio de 2026
A Slight Case of Murder
Ésta es otra de las películas del americano Lloyd Bacon que se destacan de su filmografía y es otra comedia del noir o de gángsters, donde mostró habilidad, llena de humor negro. Es una screwball comedy. Lleva un tono en varios ratos seco, inmerso en una propuesta de notable ritmo, muy dinámica. Su humor tiene momentos afilados como cuando bromean con los cadáveres de los rivales del protagonista, el capo mafioso Remi Marco, interpretado por el mítico Edward G. Robinson quien hace de un tipo que tras llegar la legalidad del comercio de cerveza plantea volverse un empresario honrado, sin embargo ahí vemos que los prestamistas pretenden jugarretas. Hay varias bromas entre ser alguien vulgar y querer ser personas más refinadas, como con la manera de hablar o dirigirse a la gente, que está bastante trabajado con la esposa de Marco, con Nora (Ruth Donnelly). Se oye una broma como que ella viene de abajo en sentido de ordinariez. La parafernalia de ser legal es ser al mismo tiempo rico y elegante, ver ahí también oportunidades. Marco tiene tres hampones que hacen de sus sirvientes en la transición a la legalidad. Sobresale Allen Jenkins entre estos secuaces quien parece salido de una película de gángsters de Martin Scorsese o, mejor dicho, parece un típico italoamericano. Edward Brophy es otro secuaz, pero más abiertamente cómico, torpe. El entendimiento de qué ha sucedido en la casa con un robo se mueve dentro de lo rápidamente práctico, funcional, porque el filme tiene mas que ofrecer o derivar e interrelacionar. En una fiesta a lo Bachelor party (1984), estilo cine clásico, donde el suegro millonario hipocondriaco dice que la casa está llena de idiotas y lunáticos, tenemos a un policía -habiendo hilaridad con reconocer quien es y a que viene- y a un asesino en pleno plan criminal pululando en una mansión llena de mafiosos, ex-contrabandistas y apostadores, junto con una esquiva alta suma de dinero que podría resolverle la vida a Marco. Es una película que opta por soluciones básicas, pero que generan mucho movimiento. Maneja muy bien el caos, sin perder elegancia clásica. No obstante tiene un humor que a veces se pasa de fino/sutil, pero con mucho uso de la jerga más inocencia para sacar risas atentas. También hay bromas que identifican perfectamente el mundo de los matones, con lo pedestre. Como elemento extra está el niño huérfano Douglas Fairbanks (Bobby Jordan con 15 años) con un lado humanitario y social de Marco. Es una película que se le puede sentir con altibajos -donde asoma sequedad para bien y para mal o cierto silencio negativo- o de camino sinuoso o como que aguantas el aliento para soltar finalmente el aplauso, pero el conjunto es memorable, si bien rompe un poco el molde en distintos (ambos) sentidos, con cierta humildad pero con personalidad que puede ser imperfecta, incluso con un talentoso y maestro en el género noir como Edward G. Robinson. Es notable (sólida) la representación del matrimonio que hacen Robinson con 45 años de edad y Donelly con 42. Su interacción se percibe como un plus, que vuela más allá de la popularidad. Llevan todos los valores clásicos imperecederos, tal quien dice: en las buenas y en las malas; o en lo ilegal y lo legal para más humor negro.
sábado, 4 de julio de 2026
Larceny, Inc
No sé que me apasiona más, si escribir de cine o ver películas, aunque en el fondo en mi caso es indisoluble. Ver películas es para todos, para cualquiera, a todos nos gusta el cine en distinta medida. Está instalado en toda vida. No implica ninguna intelectualidad necesariamente y así pasa en la mayoría de los casos. A ese respecto funciona para esto lo de sólo dejarse llevar por la película, que está bien, lógicamente. Para eso cada quien se especializa en algo o debe hallar su real virtud. Como planteaba Truffaut, dirigiéndose al público que lo llenaba y el cine o el quehacer que lo identificaba, para él se trata de coger -ver a través de- la empatía básica o lo emocional (que así mismo está bien, pero es parte de algo más grande), como bien lo define su obra más icónica, los 400 Golpes (1959), con su aspecto sentimental y autobiográfico, que hay que decir que ciertamente es una buena película. Leer películas es en realidad un don, una habilidad especial, aun cuando muchos no lo entienden así. Me refiero a pensar por uno mismo y profundizar en lo que vemos. Ofrecer creación. No simplemente copiar o citar, refiriéndome de paso a lo académico. Mayormente se ofrecen datos, info, incluyendo así los libros de cine, pero pensar el cine es justamente algo particular. No porque cualquiera no pueda pensar, todos poseemos un cierto grado de reflexión, pero profundizar -leer realmente el cine- es precisamente lo que hace que el séptimo arte me genere a mí tanta pasión. Hablo en primera persona: No puedo sentarme a sólo ver. Yo veo el cine como un acto muy personal, autodidacta, auténtico, especial, de descubrimiento intelectual y creación (que incluye la propia teoría). Larceny Inc (1942), del americano Lloyd Bacon, es todo un descubrimiento. A éste director no suele mencionársele mucho, si bien está de cierta manera canonizado dentro del cine clásico, aun cuando tiene cierto perfil bajo. Es una comedia del noir, como quienes hacen comedias del terror, aunque éstas últimas son más habituales. Se podría decir que Bacon se especializó en ello dentro de un paquete más grande donde también tuvo tradicionales noir y hasta alguno célebre. El protagonista es un ícono del cine de gángsters, de los más grandes del género, Edward G. Robinson, como "Pressure" Maxwell, quien yace acompañado todo el tiempo de 2 compinches, Jug Martin, interpretado por Broderick Crawford con 31 años -que se le ve joven y fornido, no gordo- que hace de un tipo un poco tonto, y Weepy Davis (Edward Brophy), quien, cuando Pressure intenta que sea maltratado para sacar algún provecho, contesta: "Esas no son mis líneas", mi párrafo, mi performance diríamos, ese no soy yo, que es una buena respuesta, con lo que Jug termina haciéndolo siempre. El filme abre con un partido de béisbol que es algo engañoso porque después se muestra que es dentro de una célebre cárcel americana y así se mueve la trama, entre lo criminal y lo familiar. Cuando salen de prisión, Pressure y Jug piensan en volver a los negocios ilícitos. Así se presenta el robo de un banco, pero terminan comprando una tienda de venta de maletas. El plan sigue en ejecución. Jug no puede dejar de delinquir, está como acto reflejo en muchos de su gags. Es una película screwball comedy también y no falta el caos, los golpes, lo abrupto, los movimientos toscos, la intensidad, la palabra rápida de vez en cuando. Pressure tiene la habilidad de convencer a la gente y así se gana, medio sin querer, a sus vecinos, a los negociantes de la misma calle de su tienda. Toda ésta interacción lleva inocencia e ironía. Curioso es ver que su hija adoptiva, interpretada por Jane Wyman con 25 años, es enamorada por un vendedor/manufactor de maletas que trata de convencerla, como si ella fuera una clienta, de venderle un matrimonio inmediato. También aparece el gran Anthony Quinn con 27 años como un criminal de temer, que atemoriza incluso a Pressure. El filme inicialmente se toma su tiempo, pero se vuelve luego dinámico como buena screwball comedy. Pressure llega a hablar bastante y a esa vera se arma, aunque con un poco de lentitud, de manera notable el inicio del filme. Es una película memorable, pero tiene un poco de perfil bajo, si bien hay espectáculo. Tiene sus escenas de extrema comedia, como las tantas que provoca el hueco para entrar al banco que es donde gira el filme junto a caerle paradójicamente bien a todo el mundo, no enterados de sus verdaderas intenciones que es donde se produce mucha comedia. Es una propuesta que parece inspirar una película más popular, más celebrada, The ladykillers (1955). Incluso hay una línea que dice que estos tres chiflados más parecen asaltantes de viejitas que criminales de peso. La popularidad es más fácil de sobrellevar, genera entusiasmo inmediato en general, pero yo siempre me pregunto: ¿me gusta lo que escribo?, ¿me gusta leerme?, y sigo escribiendo.
domingo, 28 de junio de 2026
White Heat
El americano Raoul Walsh es uno de los grandes nombres en dirección del cine clásico. Los entendidos saben de su grandeza como cineasta, pero yo diría que no es todo lo conocido que debería ser. Walsh hizo películas durante 6 décadas, lo cual es impresionante. Ha dejado algunas máximas propuestas en el séptimo arte y no en cualquier lugar, sino en uno de los más grandes, el cine clásico americano. El presente es uno de los mejores noir de la historia. El final hace recordar la muerte de Tony Montana, con el fuego, lo radical y desenfrenado, un estado de estar fuera de sí y creerse en la cima del mundo. James Cagney es el protagonista, experto en hacer de gángster. Ha dado muchas memorables actuaciones a ese respecto. Cagney es de baja estatura, cuerpo fuerte, sonrisa ladina, ojos y mirada fulminante, como si estuviera siempre a punto de estallar. Hace genialmente de loco, como Cody Jarrett, que tiene unos dolores de cabeza que lo tumban al suelo y que sólo adora a su madre, a más nadie, interpretada por Margaret Wycherly con 68 años. Cagney tenía 50 años en su rol y en éste tiene un gran apego materno, la que lo consciente en todo y lo empuja al crimen, a ser como es. Muchos lo ven como un superhombre del hampa, como si fuera a prueba de balas, dicho abiertamente. En la trama, Cody y su banda asaltan inicialmente un tren en un despliegue visual bellamente coreografiado. Saltan de un puente a un vagón en movimiento. Cody no duda en matar, llega a matar a muchos, incluso a traidores. La película aunque es clásica se ve universal, uno puede admirarla actualmente con mucha facilidad porque le habla a lo atemporal. Hoy en día se puede ver que dialoga con el presente. Cody tiene una novia, que es la típica mujer interesada, que no lo quiere en realidad y lo hace notar. Él lo sabe, pero la tiene al lado por su notoria belleza y su sexualidad. Está con cualquiera por dinero, por lujo. Lo interpreta la bella Virginia Mayo. En un lapso de arrebato, clásico del gángster que suele interpretar Cagney, patea la silla donde está sentada Verna (Mayo), botándola hacia atrás. Surgen también jugueteos entre ellos, como cuando ella trepa en su espalda con una botella de alcohol en la mano. Parrandean, celebran la vida criminal, si bien viven con mucha tensión. El héroe es un policía infiltrado en la banda, Hank Fallon como Vic Pardo (Edmond O'Brien), a las ordenes de John Archer (Philip Evans). Fallon es muy inteligente, deduce bastante y se gana notablemente a Cody. Piensa por sí mismo. Por el final hay otro robo y se producen escenas magistrales. También hay un ajuste de cuentas y varios escapes. Fallon antes de infiltrarse hace que los criminales que lo conocen salgan de la cárcel a otro lugar, pero hay varias escenas donde peligra ser reconocido. En un instante que quiere dar un aviso es interceptado por un matón y pelea con él. Discute con Cody quien le señala su sofisticación en el modo de pelear que le hace dudar de su identidad. Al hacer proyecciones. El filme argumenta en varios momentos de manera clara y potente en la interrelación, lo cual es propio de la sabiduría del cine clásico. Se ven cosas atractivas aunque algo rudimentarias que actualmente se ven muy naturales, pero para le época eran avances tecnológicos, novedades, que son explicadas, como poner un radar por vibraciones para seguir el recorrido y ubicación de un auto, e igualmente así se ven los teléfonos grandes y antiguos en los vehículos policiales como radios entre ellos. El filme está plagado de audacia, y es una obra que es muy entretenida, con el usual ritmo perfecto del cine clásico. No falta que Cody empiece a disparar con una escopeta, lo cual le da gloria a sus enfrentamientos. Tener secuencias en la cárcel es otro punto atractivo de la película. Se ven escenas con muchos extras, tomas panorámicas con mucha gente que aportan gran realismo, como cuando los presos se ordenan para comer. Ahí Cody es atacado por las emociones y Cagney luce todo su tremendo histrionismo y corporalidad. Cody es un tipo con una vida penosa, destruida por sus elecciones, nadie lo quiere, todos lo quieren muerto. Se llega a manifestar su decepción -algo que lo persigue- aunque la pega de irónico, de tipo que no se amilana por nada, pero por el final se percibe que su locura es también un deseo de ya no querer continuar, pero en su ley. Los policías son ilustrados muy decentes, tratamos con el idealismo, porque también tienen emociones, miedo a perecer en acción y la violencia engendra violencia cuando Cody es un enemigo absoluto. Cagney brilla bastante en medio de un reparto excelente, incluso lo es toda su banda pero de perfil bajo, donde sobresale el viejo sordo.
sábado, 23 de mayo de 2026
Apocalypto
Contra lo que muchos pueden creer Mel Gibson es un buen cineasta. Su cine no es muy intelectual pero lleva sustancia. Sabe hacer películas realmente entretenidas, como las de nuestra infancia-juventud (los 80s, los 90s), y al mismo tiempo no es vacío, te da cosas para pensar y lo hace de manera fácil. Uno puede criticarle el exceso de sangre en La Pasión de Cristo (2004), pero quien podría decir que es una mala película. Además, Gibson con ella hace una obra para un gran público y logra convencer, atraer, cuando por la temática religiosa conseguirlo puede ser un poco arduo, pero Gibson hace algo notable y con miras a ser rentable a su vez, a entusiasmar a mucha gente. Braveheart (1995), su mejor carta de presentación es tremenda maravilla. Otra de su filmografía, Hacksaw Ridge (2016), es un ejemplar decente, tiene de interesante. Apocalypto (2006) es la segunda mejor película de la filmografía de Mel Gibson, que hasta la fecha consta de 6 obras para cine. Es un excelente filme, en sus mismos términos, una propuesta entretenida. Tiene mucho de cine de acción, que ostenta su sustancia. En mucho puede leerse como una película a lo la magnifica Depredador (1987). Una tribu pequeña que vive libre en medio de la selva es atacada por la gran civilización maya, por el imperio maya, por sus guerreros, cazadores de otros indígenas de pequeñas comunidades, para venderlos y hacer sacrificios humanos. El filme empieza mostrando a un grupo de ésta pequeña tribu, también de cazadores, pero de animales, riendo como cualquier gente de hoy en día, haciéndose bromas, muy masculinos todos, con las típicas burlas. Bromean a uno porque no puede hacer que su mujer tenga un hijo varón, algo muy apreciado en las tribus, porque son los cazadores, pieza principal de su mundo. Garra de Jaguar (Rudy Youngblood, americano de ascendencia india, que ha tenido una escueta carrera como actor, pero que aquí luce sensacional) es el hijo del jefe de la tribu y él es Apocalypto, la señal del apocalipsis. Su tribu será atacada por los cazadores/guerreros mayas liderados por Lobo Cero, interpretado por Raoul Trujillo, americano de larga carrera como actor, quien yace acompañado de Ojo Medio (Gerardo Taracena), quien hace de un tipo sádico y que le tendrá especial ojeriza a Garra de Jaguar. Tanto Trujillo como Taracena serán bastante histriónicos en sus expresiones. Lobo Cero es corajudo, además es corpulento. Alguien que se toma especialmente en serio su liderazgo probando todo el tiempo que de verdad lo merece o es el más rudo/duro. Ojo Medio es más ladino, más frágil, pero malicioso, perverso e igualmente un guerrero difícil de vencer. El filme abre mencionando que las grandes civilizaciones, los grandes imperios, se destruyen no por fuerzas externas, sino por su consistencia interna, por las resquebrajaduras que vienen de adentro, es decir, que uno se autodestruye en realidad. Esto alude a la humanidad en general, a todos los imperios y civilizaciones, desde la puesta en escena de los mayas. El imperio maya gobernó durante cerca de 3500 años, un tiempo impresionante, y aquí el contexto se encuentra entre el siglo XVI y el XVII, en su decadencia/descenso, a poco tiempo de que llegue a dominarlo otro imperio, el español. Ésta es la sustancia del relato, en un filme que en mucho es de acción, porque Garra de Jaguar será cazado junto a sus amigos y su entorno social, luego escapará y enfrentará en solitario a los feroces guerreros mayas. Ésta propuesta tiene una visualidad y una producción de arte de máximo nivel, cuando la tribu capturada es transportada donde los mayas, por mercados y piedra gigante, pirámides. Es como ver la Babilonia de las sagradas escrituras. El conjunto tiene su toque bíblico. Vemos prostitutas indígenas, exuberantes, exóticas, llamativas, vulgares. Así mismo especies de monjes corruptos, totalmente fríos, centrados en ellos mismos. Lleva un aire al imperio romano desde lo autóctono mesoamericano, junto a circos para el pueblo, fiestas paganas, máscaras, pintura, humillaciones, mezclado con lo familiar, como niños cerca de los sacrificios. Es una propuesta que es super entretenida, tiene un aire harto casual en el inicio, marca de Mel Gibson, que recuerda al cine de Clint Eastwood de cierta manera. Gibson tiene tremenda habilidad para generar emoción, fuerza, vitalidad, a lo Braveheart, cuando Garra de Jaguar debe hacerle cara al miedo, un miedo natural a la muerte, o a la vida misma se podría decir. Debe emprender, confiar en sí mismo, salir a flote, triunfar, si bien aquí literalmente, físicamente, debe vencer a una gran mayoría de predadores. Pero Garra de Jaguar no solo es valiente y un guerrero, otro cazador, sino sabe ser muy inteligente. Así lo vemos como salva a su propia familia, a la que debe volver para completar el círculo. La trama es un llamado al heroísmo debido a las circunstancias, a nuestra fuerza interna, a salvar nuestros ideales, ideales que nos preceden. Es como decir que es una lucha por no dejarse vencer por la corrupción, aun enfrentando a un poder mayor, cuando recordamos qué clase de líderes o personas queremos ser y a qué nos debemos, a otros. Mel Gibson sabe ser muy dinámico y adrenalínico desde el ataque a la comunidad y ese correr para salvar la vida frente al pastizal y nunca rendirse. Le pasa a montón de películas que se les critica fuertemente por llevar muchos errores históricos, cambios, tergiversaciones o simplificar demasiado el pasado pero una película de ficción y encima de entretenimiento nunca va a ser rigurosa. Se tomará lógicamente muchas licencias para hacer el filme accesible a un gran público y generar entusiasmos básicos. Tratamos notoriamente con una cultura de otro tiempo aun cuando en muchas cosas fueron vastamente inteligentes y efectivos como en la agricultura o la infraestructura e incluso la astronomía y la matemática, pero son tiempos mucho más salvajes, mucho más agrestes, ásperos, fueron participes de otro tipo de naturalezas y otras prácticas religiosas (politeístas) y de combate. Ciertamente el filme al ser predominante de acción simplifica bastante lo histórico, aun cuando uno puede rescatar cierta esencia o materia de estudio, pero no es un filme intelectual, una fuente totalmente veraz, pero en su recreación resulta fascinante, en su producción de arte o en su puesta en escena como con los mercados barrocos. Entender plenamente cómo o porqué específicamente declinó la cultura maya -una cultura demasiado rica y que se debe a muchos factores- no se va a palpar/juzgar en toda magnitud en éste tipo de película con un Mel Gibson que apunta a emular un blockbuster de Hollywood, producir un hit comercial, de lo que decididamente hace una película valiosa, con su pequeño pozo, pero la idea es otra, entretener, subyugarnos de hedonismo con la magia del cine en su capacidad de traer a la vida universos sumamente interesantes y de paso proporcionar un acercamiento. La meta de Garra de Jaguar es simplemente que no lo maten, cuando es visto como una simple presa, la nada prácticamente, dentro de un mundo en parte opresivo y, aunque en la ley del más fuerte que ha gobernado a todo imperio, abusivo. Garra de Jaguar debe recordar una enorme y sencilla lección, trasmitida por su padre, vencer el miedo, un miedo que ramifica en muchas situaciones y paralizan/destruyen todo tipo de gloria, cuando se le exige excepcionalidad, derrotar a poderosos rivales. Y no sólo es sobrevivir o un triunfo para sí mismo, sino salvar a su familia y restituir su pequeña comunidad, su modo de vida, sus principios, su estado feliz y en paz con la naturaleza.
martes, 5 de mayo de 2026
The Panic in Needle Park
Una
película puede entusiasmarte desde el inicio y eso apuesta a lo más especial,
no obstante su narrativa puede mermar en el trayecto y hasta perder la magia
inicial lo cual puede ser una pena. Que empiece bien te crea cierta
complicidad, cierta fe y hace el viaje ligero. Que una película tarde en
entusiasmarte, que ocurra por el medio, también puede hacerla especial, que la
segunda parte haga que la primera parte cobre sentido particular y todo quede
redondo como Paris Texas (1984). Una película puede no haberte agradado mucho
mientras la mirabas, pero finalizado el visionado empieza a cobrar vida en tu
mente y empiezas a elucubrar y a valorizarla. El entusiasmo llega en el reposo.
En procesarla. The panic in needle park (1971) tiene varias cosas interesantes.
Es la segunda película de la carrera de Al Pacino y su primer protagónico. Al
año siguiente sería Michael Corleone y desde ahí quedaría inmortalizado en el
séptimo arte. En la película de Jerry Schatzberg sobre adictos a la heroína en
un lugar particular de New York apodado el Parque de la aguja se ve todo el
potencial/talento de Al Pacino. Exhibe tremenda actuación. Puede ser
antipático, puede ser malvado, puede ser dulce, puede ser infantil, puede ser
peligroso, autodestructivo, jalar como todo adicto hacia el abismo a todos con
él, hacer de criminal y al mismo tiempo sostener un romance aunque corrupto,
sucio, en buena parte desagradable. Al Pacino es Bobby, un joven adicto de 31
años, vendedor de droga de baja monta, quien vive de lo más tranquilo mientras
su novia, Helen, Kitty Winn con 28 años de edad quien solo tiene en su haber 6
películas de cine, y ganó por éste filme el premio de mejor actriz en el
festival de Cannes de 1971, se prostituye constantemente, para sostener su
adicción y la de Bobby. Es una película que molesta a cierto punto, pero se
siente auténtica, realista. El guion es de la americana Joan Didion, pionera
del nuevo periodismo, y su marido, John Gregory Dunne. Adaptan la novela de su
compatriota James Mills, quien también fue periodista. El filme tiene mucho de
periodismo, es decir trata de plasmar mucho realismo, y en ello llega hasta
tener de documental con las tantas veces que vemos adictos drogándose y hasta
con los movimientos de la cámara y como plantear el encuadre que lleva a su vez
de cine indie. Lo curioso es ver la interpretación de los efectos de la
heroína, percibir como lo asumen Al Pacino y Kitty Winn como guías de la
propuesta y lo hacen decentemente, se ven creíbles, si bien ellos ostentan
cierto halo más estético, más llevadero de realismo sucio, corrupto. Bobby no
quiere irse en realidad de Needle park, lo llama su hogar, y eso implica seguir
siendo el mismo, lo cual es la crítica notoria de todo el filme, y como más que
felicidad le hace daño a su pareja, la convierte alevosamente en una peor persona, fijándonos que ella por su culpa entra en el mundo de las drogas, aun
cuando ya estar con esa gente y en ese ambiente es tentar al demonio (ella
lleva pinta de artista maldita y ha huido de su cercanía familiar). Es una
película de la que se pueden sacar lecciones, como ver con quien nos metemos,
de quienes nos rodeamos, aun cuando el filme de alguna forma quiere sostener un
romance, y por el guion quiere ser condescendiente. El personaje de Al Pacino a pesar de que es una mala persona, una persona reprobable, lleva su encanto como actor. Kitty
Winn puede ser sórdida, pero tiene un aire propio que la aleja un poco de quien
representa. La corrupción termina cambiándote hasta físicamente, uno se vuelve
en ese ser donde más se halla metido. En la película vemos montón de adictos,
junto a proxenetas, dealers y prostitutas dentro de barrios marginales.
Curiosamente no les falta el techo. Es una película que retrata a cierta
juventud perdida pero hay de toda edad, cayendo en el pánico a la abstinencia,
pero enseguida haciendo todo para tener dinero -que llegan a ser sumas fuertes
como menciona alguna conversación- y drogarse. Así surgen robos y arrestos,
pero son liberados en poco tiempo y se vuelve a lo mismo. Hay actores creíbles
como adictos y gente de baja calaña. Sobresale Hank, el actor quien sí sostuvo
una carrera cinematográfica, Richard Bright, a quien notoriamente le faltan
algunos dientes y habla como gangoso, adormecido. Es penoso oír como se
banaliza la sexualidad en el rol de Helen, pero esto también implica realismo,
como cuando le roban a un chiquillo tras un encuentro sexual. Es en mucho un
drama, una tragedia, pero el tono del filme no busca crear lastima, sino ser un
golpe en el rostro, y eso hace a la propuesta algo peculiar, no apuesta a
ganarse fácilmente al público, no a la gente decente. No es un filme como para
ponerlo en lo más alto, porque incluso es redundante y adolece de un poco de
juicio crítico, pero es interesante como rostro de como la drogadicción te
convierte en un ser miserable, como te lleva a lo peor, y eso que más es
mostrar como si fuera la gente que observamos un grupo de "amigos", a
lo My own private Idaho (1991), si bien todo el mundo se delata para salvar el
pellejo -y Bobby llega a decir que en realidad nadie es amigo de nadie en las
calles o el barrio- y no donde radica gente que no dudaría en hacerte daño, en
tratarte menos que un ser humano, en donde tu vida puede llegar a no valer
nada. Se llega a decir que la cárcel es como un zoológico para alguien aun de
aspecto lindo como Helen, donde la harían pedazos. El policía que hace Alan
Vint como Hotch más parece salido de la serie 21 jump street, aun cuando esa
serie en su tipo y aventuras era notable. Parece un jovencito adormecido/lento
más. Hay momentos donde Bobby/Pacino es un muchacho carismático, bromista,
mataperrero, hasta dice cosas honestas (pero miente mucho también), y eso da
vida al personaje, porque el ojo avisado ya sabe que en conjunto es un terrible
elemento, como lo que ocasiona con el perro. El final no busca sentenciar a
nadie, pero, como cuando Bobby se jacta -aunque bromeando- de haber estado
muchas veces en la cárcel, suena muy ligero, inconsciente, en realidad
estúpido, quizá por caer en esa corrección política de tener esquina y ser
liberal, moderno, más vivo que la vida misma y los otros comunes mortales,
cuando es todo lo contrario.
domingo, 26 de abril de 2026
The Lady Eve
Preston Sturges es uno de los grandes nombres del cine clásico americano. En otra película de él del mismo año, Sullivan´s Travels (1941) se menciona a Ernst Lubitsch y Frank Capra que estaban consagrados para 1941. Sturges entre 1940 y 1944 buscaría emularlos, haría sus mejores películas que lo inmortalizarían de golpe en la historia del séptimo arte americano. Fue uno de los guionistas precursores en convertir sus escritos en éxitos dentro de su propia dirección de cine. Tuvo mucho respaldo durante estos 5 años de gloria y popularidad porque venía de haberse labrado un nombre sólido en el teatro. La presente película es una comedia romántica, de verdad cómica y de verdad romántica, y también una screwball comedy donde hay golpes, caídas, torpezas, y mucho movimiento, mucha intensidad, en la palabra, en las acciones, presentando un dotado ritmo y una economía para narrar muchas cosas en un espacio de hora y media que es lo que los más grandes poseen. Es una película bastante sencilla, pero sumamente efectiva. Jean Harrington, Barbara Stanwyck con 34 años de edad y cerca de 15 años de experiencia como actriz, es una muchacha avispada, muy astuta y pícara, que viene de una familia de estafadores. Sabe que el hijo de un millonario de la cerveza, Charles Pike, Henry Fonda con 36 años de edad y 6 años de carrera como actor pero que ya había trabajado con Fritz Lang, William Wyler y John Ford, va a ir en el mismo crucero suyo. Junto con su padre planean sacar una buena cantidad de dinero de él. No obstante Jean se enamorará realmente de Charles, quien es un hombre de ciencia pero bastante inocente como persona. En el inicio dicen que no sabe tratar con las mujeres, que desconoce su proceder. Cuando recién está en el barco, todas las mujeres de alrededor lo ven como el mejor partido, guapo, muy educado y millonario. Charles no sabe como ignorarlas a todas, que no le quitan la mirada. Es así que Jean le pone literalmente cabe, así de lo más ordinaria, y le achaca haberle roto un taco, y que debe ayudarle llevándola a su recámara. En dicho lugar surge un coqueteo que maneja la muy "moderna" -éste cine maneja tremenda elegancia como buen cine clásico-, feminista en toda ley, Jean. Para esto Sturges muestra que estaba adelantado a su época, proponiendo una fémina muy independiente y muy segura de sí misma, por encima de los hombres, sin que sea difícil de tratar o caiga antipática. A pesar de ser muy aprovechada y tomarle el pelo a Charles, exhibe un halo de mujer simpática, carismática, cosa que es pura Barbara Stanwyck, donde no cabe duda que tenía una notoria personalidad avasalladora, por encima de su real belleza, pero se las ingeniaba con su cuerpo muy delgado y de pocas curvas para pasar por incluso sensual. En ésta película la que manda, la que hace prácticamente todo, es ella, la que genera las situaciones. Charles es un monigote en sus manos. Henry Fonda lo hace muy bien, como éste hombre ingenuo y que se deja llevar por Jean. En una cena se cae mil veces, se ensucia de manera atroz en múltiples oportunidades, como un gag. La esencia de la screwball comedy en ese sentido no se denota forzada, sino muy natural, además Sturges era terrible haciendo que sus protagonistas hagan el tonto. Fonda le da mucha dignidad a su personaje, aun cuando tiene mucho de bobo. Ante la trampa de la doble no llega a entender en pantalla de que va la burla del segundo encuentro. Jean para sus deseos enamora dos veces -hasta tres veces- a Charles que cae fácil redondito en sus encantos. Lo bueno que es cine amable y Jean finalmente no es una mala persona, más allá de sus antecedentes criminales, familiares y sus allegados. Hace ver que el dinero puede ser secundario para ella, mostrando que está en sí ser otro tipo de persona. Es una comedia en toda la palabra, es una propuesta que va de ligera, de alegre, que gusta a muchos y es una muy buena película. Tiene escenas dulces, románticas, muy conseguidas. El rato en el tren enumerando a los incontables amantes bromea con las convenciones de manera limpia y audaz. Jean no puede ser cruel porque está en realidad enamorada y eso cambia hasta al más reticente. Le duele mofarse de Charles, pero éste en mucho tradicional ni se da cuenta. Es una película feminista, pero de las que hace al público cómplice sin distinción de género. Sturges igualmente muestra que se adelanta un poco al futuro cuando en Sullivan´s Travels menciona que los afroamericanos merecen mayor igualdad que la que poseen para la época, enfocándolo desde una visión religiosa, si bien los emparenta con el trato a los presos. La aparición de Lady Eve Sidwich es una audacia formal de Sturges, porque como le responde Charles a su desconfiado guardaespaldas (William Demarest, cómico en sus refunfuños) sería un descaro venir así sin más, pero sólo basta engolar la voz. Esto habla de que la clase alta no parece marcar grandes diferencias. Esa parte agrega un chisme y sostiene el suceso muy bien. Pensaba previo a ello: ¿Cómo hará para no ser rechazada en la cena?, que se repite sin caer en la telenovela o la corrección política de hoy en día, aun tratando con el arribismo, las diferencias sociales y el background sexual. He ahí la grandeza del cine clásico y el dotado guion, la portentosa claridad y la inteligencia del director. La propuesta lleva mucha mención del relato bíblico de Adán y Eva, pero sin mucha parafernalia o trascendencia argumental, sino como sencilla comedia, alusiones ligeras. Jean le suelta una manzana en la cabeza al distraído Charles, cuando recién llega al barco, lo que parece un acto absurdo, pero que da a entender que ella hará lo que quiera con él. Sin embargo el amor lo salvará de ésta truhan. Igualmente Charles es un estudioso de la serpientes y hasta tiene una como mascota. El sobrenombre de Eva es otra mención, como quien dice, un dolor de cabeza. Así mismo representa seducción. Todo lo que invoca comer de la manzana.
domingo, 5 de abril de 2026
Send help
Sam Raimi
vuelve a sus orígenes, a sus mejores películas, a su humor negro. Aunque es en
mucho un thriller (aventura, acción), también una comedia de terror como sus
magníficas Evil Dead I (1981) y II (1987) o la estupenda Drag me to the hell
(2009), mostrando menos notoriedad a ese respecto. La película empieza con una
mujer llamada Linda (Rachel McAdams con 47 años de edad) que es de esas
personas que no son populares, es una solitaria, que tiene digamos poca
presencia física y social, trabajando en ello en el descuido higiénico y en lo
antisensual con la naturalmente bella McAdams, pero sin requerir de ningún
efecto en especial o muy elaborado, y es creíble así, sin forzar demasiado
nada. Ella es empleada de una empresa donde espera ser promovida a un alto
cargo, pero suelen pasar de ella, y así justamente pasa cuando el hijo del
dueño hereda la empresa y Linda le termina desagradando, producto de que él es
el opuesto, un tipo llamémosle popular, agraciado, muy social y además
superficial. Éste jefe, Bradley Preston (Dylan O'Brien con 34 años de edad, que
lo hace muy bien, poniendo muchas caras humorísticas bastante solventes),
humilla abiertamente a Linda. Así queda el panorama, entre el hombre popular y
la mujer marginal dentro del mismo trabajo, jefe y empleado, aun cuando Linda
es muy capaz intelectualmente en lo suyo, merece el ascenso, sin embargo no lo
obtiene. Éste es el arranque del contexto por el que se moverá toda la
película. Surge un viaje en avión y ambos terminan de únicos sobrevivientes del
accidente aéreo, varados en una isla en Tailandia. El filme tiene mucho gore
brutal, como cuando Linda mata un jabalí o cuando mueren los demás pasajeros
del avión. La película se parece un poco a Misery (1990), con la pierna rota y
Linda haciendo de enfermera, o con cierta atracción perdonavidas. Hasta de lo
que parece imposible. Hay un querer enamorarse. El filme coquetea un
poco con ello o con la "improbable" amistad clásica de la buddy
movie. No obstante Raimi resulta más perverso. Linda cuenta una historia
macabra de su pasado y la película recorre un poco ello, salta a poner a la
protagonista en un rol oscuro, si bien Bradley se mantiene dentro del cinismo y
su posición privilegiada, de superioridad, cosa que termina dando nuevas
oportunidades a Linda de quedar mejor, aun cuando llega a mostrar maldad por
querer ser aceptada, como quien a ese respecto puede llegar a ser capaz de
cualquier cosa. La palabra asesinato resonará en el ambiente sintiéndose una
insoldable culpa, algo difícil de manejar, si bien parece ser una lucha por
ganar un extraño respeto/afecto, aunque bastante recriminable, en donde entra a
tallar, más que una mirada social, la libertad de estar dentro de una comedia
de terror y tener a dos perros de pelea enfrentados, con uno aprendiendo a
defenderse, cosa que funciona en ella al conocer profundamente los programas
sobre sobrevivencia física, situación que sucede en la isla, incluso a través
de Bradley que quiere deshacerse de ella hasta físicamente, cuando Linda se
aferra a él, al que parece el amor imposible, donde yace la irreverencia, lo
políticamente incorrecto, del filme. En general luce una película imperfecta,
pero atractiva aun así. El momento de querer amputarle un miembro no queda del
todo bien. Tenemos escenas de humor que resultan simplonas, aunque pretenden
audacia. Se exhibe una burla que a ratos funciona y a otros no, a raíz de
cambiar los papeles, cuando Bradley muestra su inutilidad de niño rico frente a
la chica rústica que plantea manejarlo. Cuando Bradley se lanza al mar con su
bote improvisado se siente como un cartoon y tiene gracia. El filme ostenta sus momentos divertidos, por otra parte. Hay, así mismo, momentos sensibles a lo
comedia romántica, pero dentro de una obra de antihéroes, lo que la hace una propuesta más
curiosa. La música de Blondi, one way or another, sirve para ironizar la
situación, lo macabro, con un toque feminista, como es la idea de la canción en
si misma. Más una cierta perversidad aprendida. Aunque en parte inocente, no obstante hablamos de corrupción. Como quien expresa que para ser cool se necesita de un
poco de maldad que no picardía, aunque todo aguantado por el humor negro.
Good Luck, Have Fun, Don't Die
Ésta película la dirige el americano Gore Verbinski, con guion de su compatriota Matthew Robinson que ha ido engordando su guion con el tiempo, llenándolo de ideas y cómplices. Ya a Verbinski se le veía antecedentes para hacer un filme como éste, con su anterior película, A Cure for Wellness (2016), que era algo extraña y algo intrincada pero también dispersa y un poco vacía dentro de su ambigüedad, pero la de ahora rompe con todo, es un millón de veces más extravagante y bastante mejor, si bien se ampara en la ciencia ficción y la sátira que aguantan mucho. Ésta película recoge montón de tipos de locura, como una de Philip K. Dick de que la gente con la que convivimos cercanamente están en realidad actuando. Recuerda a muchas películas de esa clase, pasando por una reinvención de Terminator (1984). El filme habla del presente -en esa línea hay un panel publicitario que se puede ver de fondo cerca del restaurante de contexto, a lo They live, 1988- con un problema en ciernes o creciente, tanto como del futuro próximo, en base a la tecnología, criticando mucho el uso de celulares haciendo que los adolescentes parezcan literalmente zombies, a lo ataque de una película de George A. Romero. La amenaza del apocalipsis es la inteligencia artificial (sumado el deterioro del clima, el de los recursos naturales y el habitad natural de la tierra), que exhiba pensamiento propio, tome control de la humanidad y cree un mundo virtual a lo Matrix (1999), donde curiosamente el hombre promedio cree va a hallar un lugar de mayor felicidad, que el hombre del futuro (Sam Rockwell, que luce carismático y se presta para hacer buen humor) denuncia de generador de paliativos ficticios y breves para mantenerte en lo mismo (como si consumiéramos una droga), cuando buscar lo real representa sustancialidad, aludiéndose a los verdaderos afectos y disfrutar como antes de salir al aire libre y hacer cosas prácticas. Es una película sobre viajes en el tiempo, pero en realidad sólo llegamos a ver uno desarrollado. El lugar de partida es un restaurante típico de Los Angeles, lo mismo que hacía la curiosa aunque menor Kill me again (2025), que posee una premisa de sci-fi particular en que los criminales pasan por una terapia futura, en una vuelta del tiempo constante a un lugar clásico para aprender a manejarse correctamente, como si fueran ratas de laboratorio, pero que en mucho es un canal de tortura para el preso. La película hace uso de flashbacks donde cuenta la vida de parte de la banda que sigue al hombre del futuro, el que parece un mendigo y ahí entra a tallar otro lugar común, el del loco vagabundo que vive en las calles, con el que lo confunden frecuentemente. En los flashbacks vemos mucha sátira como la de los adolescentes dominados mediante su adicción por el celular, por una entidad (empresarial, gubernamental) oscura, lo que es parte también de las ideas habituales conspiranoides. Así van desapareciendo los profesores de los que se dice que se están tomando un tiempo sabático, bajo la idea de que algo tienen que ver los adolescentes mandones, prepotentes, mimados. Algo parecido sucedía en otra película curiosa, pero de terror, Weapons (2025), aunque con los alumnos, niños, como víctimas, culpando, al revés, a una maestra, de su desaparición. En dicha película no se puede dejar de mencionar que se manipula mucho lo ridículo y el misterio de manera magistral para hacer un filme a destacar como conclusión, con esa gran malvada que es la tía Gladys (Amy Madigan, quien ganó el Oscar por ésta performance), que recuerda un poco a La tía Alejandra (1980). En otro de los flashbacks (historias, viñetas) en que luce una buena actuación Juno Temple se menciona a los clones -satirizándolo dentro de la realidad americana de los tiroteos hechos por adolescentes marginados en las escuelas- y como van a reemplazar a los seres humanos por gente mecánica, alineada a un orden, al gusto del poder se podría decir en otra lectura conspiranoide, teniendo en la anterior historia a Michael Peña como ese tipo de persona y además antisocial, los que curiosamente terminan siendo los héroes del filme, como la princesa (Haley Lu Richardson) que tiene alergia a la tecnología y por ello es fácil que caiga de freak en la sociedad contemporánea. Ella cuenta la tercera historia, donde se habla de Matrix a la inversa, la gente entregándose a la simulación que es de paso asociada a la adicción, el sedentarismo y el videojuego. La propuesta da a entender que todo nos empuja hacia allá, inmersos en los avances tecnológicos, producto de la ambición, la fascinación y la curiosidad humana, junto al deseo de éxito y hasta de espectacularidad, o la falta de sociabilidad y de afectos en otros. Somos empujados hacia el mundo virtual. La película propone una critica en cuanto a alejarse del mundo real, ese mundo anterior a los celulares inteligentes. El relato menciona directamente que la inteligencia artificial es ineludible en todas las alternativas del futuro, por eso el hombre del futuro pretende una salida para que el software no nos controle, sino que sea benigno, manejable, que el ser humano no pierda su independencia, no caiga en el lugar de lo fantástico, donde vemos la capacidad de narrador de cuentos de los hombres que viene desde la mitología griega con el Centauro por decir algo mencionado en el filme, y así vemos un gato gigante con cuerpo de caballo y en lugar de pelos tiene pequeñas cabezas de crías. El filme juega al metacine y el hombre del futuro advierte que cualquier cosa puede aparecer para pelear con ellos, misma Furia de Titanes (1981). Así se bromea con pandilleros -comprados baratos- con máscaras de cerdo aludiendo a policías, de la misma manera como en Matrix aparecían muchos Agentes Smith, otro recurso del cine conspiranoide y las teorías estrafalarias. El hombre del futuro también tiene su flashback/historia y todo queda perfectamente pegado (lección aprendida), habiendo buenas sorpresas como una a lo Sarah Connor. El inventor de la IA es una mezcla entre el niño del fantástico episodio remake It's a good life, dirigido por Joe Dante en Twilight Zone: The Movie (1983), y los psíquicos adolescentes de Minority Report (2002), otra de las joyas del sci-fi inspiradas en Philip K. Dick. Se puede leer que es una película de aventuras igualmente, con una banda de héroes escogidos al azar por el hombre del futuro, con gente que se ve común en el grupo, como ver un guía boy scout nerdy, un taxista de Uber o una mujer gorda que sólo quiere comer pie, enfrentados a llegar hasta el niño sabio, que tiene en sí un añadido audaz e irónico como producto de Amazon, dentro de una puesta en escena acompañada paradójicamente de efectos de computadora como buena parte del filme. Con los robotitos que parecen juguetes, el niño Zen y los alambres vivos de una gran computadora se pinta en escena una imagen de tipo anime sci-fi. La banda de héroes improbables buscan destruir la IA controladora del planeta, mientras como en un videojuego perdemos y volvemos al inicio, volvemos a empezar hasta poder ganar el juego, resetearlo y pasar a otro.
sábado, 28 de marzo de 2026
The Phenix City Story
viernes, 27 de marzo de 2026
Scandal Sheet
viernes, 13 de marzo de 2026
Training Day
Día de entrenamiento (2001), de Antoine Fuqua, con guion de David Ayer, se puede decir que es un clásico moderno, una película que pertenece a muchas cinefilias, además es una película que fue un hit comercial, y le dio un Oscar a Denzel Washington por actor protagonista, antes lo había ganado por actor secundario. Es una película cool. Es cierto que todos quieren serlo, pero la cuestión es conseguirlo. Es una película de entretenimiento, pero vaya que tiene mucha habilidad retratando la calle. Mucha gente se siente que es como la vemos en ésta película. El retrato es de los barrios bravos/peligrosos de Los Angeles. En el relato vemos que un policía corrupto, un verdadero demonio, Alonzo Harris (Denzel con 46 años) inicia en la policía anti-narcoticos, en su quehacer práctico, al novato Jake Hoyt (Ethan Hawke, con 31 años, y su primera nominación al Oscar como actor). Alonzo habla bastante, es bastante manipulador con la palabra. Es astuto, falso, perverso. En varias oportunidades se lo gana al novato, pero la recurrente corrupción que genera y el otro demora en procesar, hace que Hoyt llegue a un momento capital donde está apunto de ser asesinado por 3 pandilleros méxico-americanos, donde se luce muy bien Cliff Curtis, como el líder. Incluso uno de sus secuaces (Raymond Cruz) se muestra muy intenso y primitivo y es de tremendo realismo. Esa escena capital contiene mucho suspenso. Tiene que ser una de las grandes escenas del séptimo arte. Ahí lo vemos a Hoyt/Hawke metido en una bañera, doblado, esposado y con una escopeta en la mejilla, rodeado de malas palabras y sus ruegos, violencia/potencia en toda esencia y sin embargo cuidada, dentro de una puesta en escena muy verídica. Éste filme tiene momentos notorios de exageración pero es cine comercial, cine popular, busca despertar emociones. Llega de manera frontal, primaria, lo cual se perdona cuando no todo es perfecto porque es un filme de verdad entretenido, de esos que te sacan sonrisas auténticas y fáciles, que entusiasman, que te dan hedonismo puro y duro, claro. Alonzo es un protagonista que todo el tiempo está hablando y haciendo maldades, es complicado mantener el estándar de perfección, pero en mayoría lo consigue. Él se impone en un barrio bravo, a él lo detestan. Tiene una personalidad avasalladora, que no le importa más que hacer lo que le da la gana, algo imposible de sostener, una personalidad kamikaze, es como se dice en el hip hop, a real dog. Su carro es cool y la cámara ayuda abiertamente a hacerlo notar en varias oportunidades. Así mismo cuando entra a su barrio y sueltan palomas en aviso de que llega. Toda la parafernalia de las miradas de tensión y amenaza que los rodean es sustancial como retrato artístico dentro del entretenimiento, cuando ingresan a esos barrios donde hay mucha droga, repletos de pandillas, y sin embargo entre ellos tenemos familias y niños jugando. Todo el movimiento por esos espacios es notable y se dejará en claro al final que no todos son iguales. Se oye preciso -nunca mejor- de fondo Cypress Hill como banda sonora, así como se luce Snoop Dogg de invalido vendedor de crack y encima le dan una escena donde se ve toda la calle y perversidad de Alonzo. La cara cuando a Hoyt le dicen que acabe con el amigo ex dealer (Scott Glenn) es impagable, y en esa misma línea se percibe toda su recurrente perplejidad. Cada explicación del momento de su sentencia de muerte, cómo pierde su arma, cómo se halla solo, es un despertar argumental muy astuto. Lo mismo toda la preparación con la mafia rusa y tener que juntar mucho dinero. Alonzo dice tener todo planeado y así se va mostrando toda su perversidad, que busca sostener su terrible corrupción. Toda la historia del lobo entrenado para deshacerse de los otros lobos y proteger a las ovejas es de un cinismo mágico como cine. Eso empieza a engordarse desde el arranque. Ver a Eva Mendes desnuda, con 27 años, también es un plus. La cara de Hoyt lo dice todo, no puede creer a ratos qué está sucediendo. Alonzo es sin duda todo un personaje, todo un logro. La escena del policía arreglando la llanta funciona para embaucar, porque en el fondo Hoyt quiere ser un héroe, una estrella del departamento de narcóticos, aunque tiene material para serlo. Es interesante verlo desde la perspectiva de Hoyt, un buen complemento, un novato que resuelve, que se enfrenta a cosas complejas donde anida el miedo, un temor lógico porque remite a sobrevivencia, real, práctica. Cuando Hoyt dice estar incomodo por recibir dinero corrupto, y habla en serio de llevarlo al cuartel, tras lo que está en curso, una intervención policial, donde antes ironizan que está lejos de Starbucks, es de antología. Toda la sorna que se imprime. No queda ahí, le piden ya lo inaudito. Imaginemos ponernos en su lugar. Después está escrito, como dice el policía que hace Dr. Dre. Hay que matarlo. Hoyt sin embargo es el novato idealista, medio inocentón, pero con recursos físicos. Se deja llevar de cierta manera, como cuando queda drogado. Como que no se convence de lo que sucede, si bien todo pasa en corto tiempo y eso hay que tomar en cuenta. Igualmente la perversidad y el cinismo de Alonzo es de no creerse. También es un tipo lleno de abundante atrevimiento. Como se oirá, un oficial muy conocedor, con muchos años de servicio. Por su parte, Hoyt muestra excepcional valentía. Llegará a responder, prefiero ciertamente ir a poner multas a los estacionamientos.
miércoles, 4 de marzo de 2026
Marty Supreme
Es una película que se basa libremente en la biografía del jugador de tenis de mesa de origen judío americano Marty Reisman. La dirige Josh Safdie en solitario, sin su hermano Benny, pero lleva toda la impronta del cine que han hecho juntos, y se debe a que Josh trabaja el guion junto a su habitual colaborador Ronald Bronstein, quien además se encarga del montaje. Se podría decir que Josh se repite, pero al mismo tiempo es un filme muy entretenido, dentro del cine comercial americano o más popular, hiperbólico y puro y duro. Es una película que como cine de entretenimiento recurre a mucha ficción más que ser una obra biográfica. Tenemos de protagonista a Marty Mauser, interpretado por un talentoso Timothée Chalamet a quien se le explota bastante hasta producir exageración o mucho histrionismo. Chalamat está nominado al Oscar por éste papel dentro de una abundante cantidad de nominaciones que tiene el filme. Marty llega a ser humillado con un bautizo tipo fraternidad para pagar tanta insolencia suya, tanto ego inflado, como señala el sobrenombre o título que lleva la propuesta. El castigo se lo proporciona su némesis, el millonario vendedor de lapiceros y también judío Milton Rockwell (con un estupendo Kevin O'Leary), quien odia (con justificación) a Marty, pero tiene negocios pensados en conjunto. Marty es un poco insoportable, políticamente incorrecto, tiene de recriminable, es en parte inmaduro, es un joven irreverente, pero a la vez se exhibe muy ambicioso, por encima de su vida promedio de vendedor de zapatos. Marty tiene talento para el ping pong; de paso, por su personalidad farandulera, o su personalidad de showman, para convertirse en alguien popular. Es un buscavidas, un tipo que salta entre clases sociales, aunque es de clase humilde. El filme ansia impresionarte, como buen producto hedonista, como cuando se cae el techo, y en buena cantidad lo consigue, aun cuando hay momentos en que se nota su fijación con ser cool y cae en lo contrario, lo anodino. Tiene al director de cine, Abel Ferrara haciendo de gángster, y éste logra una performance notable, con 74 años de edad. Igualmente hay un reparto muy bueno, como con Fran Drescher, con 68 años muy bien llevados y en rol distinto a su habitual comicidad y popularidad, mostrándose dramática, como la madre de pocas pulgas de Marty. La bella Gwyneth Paltrow con 53 años, como la esposa de Rockwell, también se luce muy bien como una actriz y socialité con quien Marty tiene un affaire, tras una intrépida conquista que es parte del alarde de la personalidad que se quiere proponer de Marty. Menciono en particular a Pico Iyer como el jefe de la asociación de tenis de mesa en la que participa Marty. Se le presenta de manera muy natural, muy normal, muy realista en sus diálogos y así curiosamente destaca. En sí el filme lleva la clásica velocidad, las infaltables carreras a pie y la palabra hablada con intensidad, propia de los Safdie/Bronstein. New York también es protagonista –bastante conocida por la pantalla grande- como ciudad cinematográfica. Extravagante y llena de criminalidad variopinta. Pero como estamos en los 50s así mismo le cae a pelo el sur folk americano y la aventura de recuperar un perro para obtener una recompensa. El filme tiene un sólido aire vintage más que propio de un retrato fiel de los 50s. El viaje de Marty es una muestra de las altas y bajas de toda vida y en ese trayecto la habitual lección de humildad, igualmente para todo ser humano. Cómo es existir. Por ratos la trama parece decir que el talento no es suficiente muchas veces (se necesita inversión ajena se podría decir), si bien el retorno en el avión militar conlleva felicidad, la que es además un reencuentro con lo cotidiano, pero hermoso, o un descubrimiento o un momento de valoración. Trascendencia a su modo. El deporte es secundario en realidad, más parece espectáculo, aun cuando el rival nipón se ve noble, formal y hasta un ejemplo, pero a la vez muy básico, funcional, aun cuando Japón parece algo exótico y encaja con el personaje que es Marty Supreme, que es bastante afín al entretiempo del básquet que ejecuta, pero justamente el origen compartido y la extravagancia del protagonista real es lo que entusiasmó a Safdie y a Bronstein. Es una película en la onda de El lobo de Wall Street (2013), que no es para tomar demasiado en serio, no como para profundizar, sino para divertirse, como comedia dramática, lo que también es valioso.
martes, 17 de febrero de 2026
Hamnet
Ésta propuesta la dirige Chloé Zhao quien ganó el Oscar por mejor película y mejor dirección con Nomadland (2020). En ésta oportunidad vuelve a estar masivamente nominada a estos célebres premios. Es una película que te hace llorar, que es muy sentimental. Está basada en la novela de la irlandesa Maggie O'Farrell quien escribe el guion junto a Zhao. Es una película entre histórica y ficticia. Es interesante ver a un William Shakespeare de carne y hueso y no pensar en una alucinada historia de algún académico de la alta sociedad camuflado detrás de su figura. El magma de éste Shakespeare es su propio intelecto, sus vivencias, sus sensibilidades, sus propias percepciones, no los libros como única forma de sabiduría, como si esos libros origen no los haya inventado alguien bajo la misma modalidad que éste Shakespeare, su creatividad, nuestra esencia. Pero como pensar por uno mismo realmente no es fácil, es mejor ir a un lugar a encontrar lo que no estamos realmente capacitados para producir por nosotros mismos, volverlo accesible, un mecanismo o simplemente repetir. Refiriéndome a crear conocimiento. Es así que la película hace muchas conexiones entre la vida común y corriente con momentos capitales existenciales y la creación de una obra maestra e icónica como Hamlet. Shakespeare desde el inicio se muestra como un intelectual, desde enseñar simplemente latín a los granjeros. No le es fácil adaptarse digamos como obrero o campesino. Su padre se puede decir que tiene una empresa de guantes o manufactura como micro-emprendedor. Shakespeare es un vendedor y eso le permite afincarse con la gente del teatro, formar su compañía, escribir y exhibir obras de teatro públicas. Realiza una labor que tiene una consecuencia práctica. Shakespeare también es actor y en un momento remite a sentir lo que expresamos en una puesta en escena. El filme es muy fuerte emocionalmente. Hay escenas a ese respecto que producen mucha tensión. Agnes (una sustancial Jessie Buckley, una mujer realmente bella y sensual a sus 36 años, cuando se muestra natural, clásica, campechana, en lugar de querer pintar de visualmente rara) pasa por un trance muy violento. Lo llega a culpar a Shakespeare. Puede rozar hasta el histerismo y coquetear con ser insoportable o demasiado difícil. Es interesante hacer notar que aquí no se satanizan las videncias o experimentar con hierbas, sobre todo para la época, fines del siglo XVI, todo lo que fácilmente puede asociarse con ser una bruja que luce una mirada más actual. Tenemos momentos que se plantean dentro del suspenso, con el terror, con el misterio, con lo sobrenatural, lo esotérico y hasta lo oscuro con ese bosque que posee varias interpretaciones, tal cual sus ramificaciones, sus raíces, su longevidad. El avistamiento recurrente de un hueco negro puede verse como no tener respuesta ante semejante tragedia o no saber del todo los sucesos de la biografía del escritor. La propuesta tiene un claro lado místico. Es como si quisiéramos entender el cielo, la vida después de la muerte (¿a dónde van los que mueren?), y el silencio de Dios, sosteniéndose sobre lo terrenal y lo racional, queriendo hallar argumentos para sanar. El final en el célebre teatro de Shakespeare, The Globe Theatre, es muy emocionante, memorable, el cual sirve como una hermosa catarsis llena de análisis minucioso, con ese Hamlet especialmente inspirado interpretado por el británico Noah Jupe. La obra Hamlet se abre como un brote existencial, ya no simplemente un dotado artificio. Cada oración de la obra Hamlet está llena de vida en las últimas escenas de la película, como quien señala el sentimiento del espectador en una sala de cine donde invoca su participación. Indican una profundidad que se va comprendiendo. A través del hallazgo de Agnes rodeada/inmersa de gente. Atravesada por gloriosa emotividad. El final es cine en estado puro, arte con mayúsculas. Se da una fusión de lo práctico, lo vivencial, con lo intelectual. Muy bien Paul Mescal, finalmente me compro el hype, muestra que es un excelente actor.
miércoles, 11 de febrero de 2026
The Return of the Living Dead
El director de ésta película se llama Dan O'Bannon y sólo dirigió 2 largometrajes. Fue el guionista en solitario de Alien (1979), coguionista de Total Recall (1990) y trabajó como guionista junto a John Carpenter en su debut, y con Tobe Hooper. La presente película se autodenomina secuela directa de Night of the Living Dead (1968), aun cuando George A. Romero el mismo año hacia su tercera película del universo de los zombies que él convirtió en legendarios. Y era porque el filme seminal fue escrito por Romero y John Russo y después de finalizarlo habían tomado caminos por separado. Russo sería guionista de la presente película. Éste filme es de culto y a mi ver es la película más entretenida de las que existen de las de zombies, aun cuando la primera de Romero no sólo es justamente popular sino históricamente relevante. La película de O'Bannon es una gran película de terror con sólida comedia. Es una película de entretenimiento puro y duro, aquí no hay filosofía ni nada que pensar demasiado, pero es una película perfecta, que entusiasma, que te saca fácilmente una sonrisa tras otra, que es cool, tiene mucho de punk, hasta con sus protagonistas y en la banda sonora, que está llena de escenas gloriosas, así como posee grandes efectos especiales. Inclusive el final es redondo con su toque irónico. Se oye decir, parece que tenían un plan preparado para esto, y no es algo que le convenga al personaje que habla. Los actores, todo el reparto, son muy carismáticos. Te ganan inmediatamente. Están ilustrados con mucha naturalidad, campechanía y simpatía próxima, aun cuando como Suicide se puede ser muy quejumbroso existencialmente o como Chuck, rogón con las féminas a lo Brian Johnson de The Breakfast Club (1985). En un momento una chica punk, Trash (Linnea Quigley), de cabello rojo corto, delgadita, bastante estética, se excita mencionando la fantasía de querer morir tragada literalmente por muertos. Enseguida su banda de compinches de juerga ponen música y queda completamente desnuda bailando sobre un mausoleo. Tal cual lo que propone la propuesta. Más tarde parece salida de Fright Night (1985). Hay una escena memorable en particular, medio tierna entre cruel, cuando uno de los enfermos por el gas se da cuenta que no tiene salida su destino. El filme empieza con una historia simple y contundente, toda la trama se mueve a esa vera, el devenir errado de unos barriles con pruebas químicas del ejército. Frank (un grandioso James Karen) trata de contarle una gran historia a un nuevo empleado, a Freddy (Thom Mathews), joven punk bastante amable, y en la practicidad, cine puro a la vena, hace un movimiento de jactancia y despierta el apocalipsis zombie acompañado de la música de entrada. Ernie (Don Calfa), el embalsamador, también es otro magnifico personaje. Suelta caras graciosas con sus expresivos ojos. Clu Gulager con 57 años hace del héroe clásico, aunque algo avispado, como buen empresario. Un zombie pensando en la cena pide más paramédicos; otro, más policías. Los zombies de O'Bannon no son lentos en ningún sentido. Incluso llegan a explicar muy inteligentemente porque comen cerebros. Éste filme es un enorme disfrute del cine de entretenimiento, una de las mejores cartas de presentación. Nunca es anodino ni formulaico, sino audaz capturando el hedonismo y al espectador. Es un filme que reboza vida, valga la paradoja, intensidad. Hasta el rigor mortis muestra gracia, originalidad, con sus quejas. El zombie como bañado en petróleo igualmente es un alarde visual.
jueves, 5 de febrero de 2026
Fearless
Ésta es una película interesante. Interesante porque escoge ser muy realista, justificar todo, cuando fácilmente pudo volar como un sci-fi o una película fantástica. El protagonista, Max Klein (Jeff Bridges en una de sus mejores actuaciones y mejores películas), parece que fuera un ángel (o medio que se descubre como uno), pero no lo es. Tuvo una epifanía con la muerte tras vivir un accidente de avión. En pleno vuelo que iba en picada sintió que era su hora de morir y en lugar de temer que pase perdió el miedo a la muerte. En pleno accidente empezó a ayudar a los pasajeros. Desde ahí se volvió un tipo raro, aunque lo miran como un buen samaritano. Se desprende de la existencia que llevaba -donde era feliz- y se pone a vivir hacia/para otros. La epifanía lo hizo sentirse un fantasma y querer buscar empatizar con otros fantasmas, como alguien que tenía/tiene que desaparecer. Esto empieza a quebrar la normalidad de su existencia, a destruir su matrimonio (con una guapa y sofisticada Isabella Rossellini con 41 años), a hacerlo fallar como padre. No obstante ayuda a todas las victimas del accidente. Es de ésta manera que forma un fuerte vínculo con una pasajera que perdió a su hijo de 2 años en el choque. Con Carla (Rosie Perez, en la actuación de su vida). El accidente de avión ha creado muchos traumas, incluso culpas y vergüenza. Max lleva también un trauma, aunque pasa por un ángel. El trauma que lleva se explica muy bien con los veteranos de Vietnam. Simple y al punto. Así es el filme y no deja de ser un filme filosófico, lleno de ideas y al mismo tiempo una obra atrapante y entretenida. El reparto no parece el más impresionante y todos dan la talla y mucho más. Es un filme que escoge ser austero y en ese trayecto es tremenda propuesta. El guionista es el americano Rafael Yglesias que adapta su novela. Es una película que versa sobre el goce de la vida, y enfrentar perdidas demasiado complejas, es un filme que versa sobre la muerte y la vida y sobre el amor. Curiosamente puede verse como una lectura de enamorarse de una mujer fuera del matrimonio, pero inteligentemente el relato logra ser algo más particular. Carla trasciende con éste hombre, siente mucho afecto hacia él, él hace que ella sane espiritual y emocionalmente, justamente cuando llega a manifestar una fuerte crisis. La trama opta en éste momento capital, bastante tenso, por una escena y resolución muy práctica, la cual es cine (puro) a la vena, magnífica, perfecta, y lo hace como con toda la obra, esquivando la grandilocuencia narrativa y sobre todo lo gratuito. Es una película que remite a la percepción, cómo vemos la vida, plasmando positivismo, humanismo. Pero lo curioso es que Max debe también poner los pies sobre la tierra, enfrentar lo convencional, normalizarse, un mensaje a contracorriente de querer siempre llamar la atención o creernos especiales más allá de que cada ser humano es un universo. Es como si dijéramos que la normalidad, desde el panorama de la clase media (habiendo muchos mensajes donde los abogados lucen muy hambrientos), amar y cuidar una familia es muy importante, como también nuestra conversación con Dios. Es recoger de varias partes, está bien ser bueno con el prójimo, es bueno pensar en otros, como humanidad, mientras el pilar deben ser nuestros seres más próximos, a los que nos debemos. Max experimenta el delirio de ir hacia el extremo sin ningún temor (con varias escenas potentes que bien sostienen el título), dentro de un yo hiperbolizado. Pero amar estar en la tierra también es mantener una vida tranquila, ecuánime. Temer es parte de vivir, cosa que hay que aceptar y es más cómo lo manejamos. Es no escoger desaparecer, no huir de las normas o convenciones, sino madurar. Max no obstante no quiere ser famoso. Es como si Max por un tiempo se hubiera transformado en un ángel, como un reverso/relectura de El cielo sobre Berlín (1987). Fácilmente así mismo pudo inspirar al Kiarostami de El sabor de las cerezas (1997). El australiano Peter Weir es un director muy querido con varias obras populares en su filmografía y uno de los máximos artífices de la nueva ola de su país.
lunes, 26 de enero de 2026
As Good as It Gets
Ésta es una de las mejores comedias románticas de la historia del cine y de la comedia en general. La dirige James L. Brooks. Los protagonistas del filme ganaron el Oscar, Jack Nicholson y Helen Hunt. Jack Nicholson es Melvin, un escritor que todo el tiempo dice cosas horribles sin filtro, que es un solitario por normalidad, aunque no es ningún outsider. Está lleno de tocs como no querer pisar las rayas del pavimento. Sigue muchas cábalas para sentirse seguro. Es un tipo difícil de tratar y ahí se inserta la comedia romántica. Un día faltará la mesera que siempre lo atiende y él irá en busca de ella para que simplemente regrese a servirle su comida y en el camino surgirá un romance improbable, de los llamados imposibles. La mesera no es cualquier mesera, sino como dice la madre es una mesera de Manhattan, reinventándose un enamoramiento típico americano. Se crea mucha originalidad con una historia muy próxima al público. Hacer comedias románticas es muy complicado, más allá de las apariencias, sobre todo en los tiempos modernos, muchos no quieren ser tiernos o dulces, no gustan ser románticos fácilmente. También porque muchas cosas han cambiado frente a lo tradicional por una parte en la actualidad. Se ha perdido cierta magia del enamoramiento. En un momento la protagonista, Carol (Hunt), llora frente a sentirse ayudada por un hombre, sin pedirle nada a cambio. Lo cual la tenía ensimismada, y al no tener esa carga, pero que ha sido solucionada más no abandonada, ha podido verse a sí misma y empezar a atenderse, sin que medie el narcisismo, sino todo de forma natural. Melvin no es una mala persona, pero es insoportable. Se enoja rápido, y dice cosas desagradables, pero no es físicamente violento, es más del tipo sarcástico. La violencia física le asusta. En una confrontación verbal, Melvin, quien es rechazado por la gente al no llevar filtro al hablar (se burla de los judíos, de los gays, de los afroamericanos, etc), dice que Carol lo ha hecho un mejor hombre. Le ha producido querer resolver su antisocialidad que lleva de diferentes procedencias. Melvin comete muchos errores donde hay mucho humor. Hunt pone caras muy divertidas además como respuesta a lo que dice, es buen complemento a la grandiosa plasticidad de Nicholson. Igualmente hace de, ésta mesera, alguien sencilla, pero inteligente, sin que se vea forzado. Ella muestra mucha belleza en su humildad. En varias ocasiones Melvin que podría verse de otra condición social (llega a llamar envidiosos a los quejones que tienen vidas arduas), parece un pretendiente con pocas posibilidades frente a lo que consigue crear Hunt y Brooks en pantalla, y es un logro interesante. Melvin a pesar de ser insoportable va haciendo méritos para que lo quieran y esto se consigue sin traicionar la personalidad que tiene, es decir, se siente auténtico. Melvin es una buena persona debajo de toda su superficie. En un momento la gente de su restaurante habitual aplauden/celebran que lo boten. Melvin muestra que está al tanto de todo, lo que implica mucha fortaleza emocional, mucha resiliencia. No es que se regodee en los defectos sino que sabe que le es difícil ser de otra manera. Incluso lo llega a decir, agotado de tratar de ser siempre atinado. La madre defiende al hombre y le dice a Carol que no hay novio perfecto, cuando ella se lo pone arduo a todos. Se oye (y está además argumentado) mejor que en Some like it hot (1959). Tras un estado de meditación Carol expresa que debajo de tanta torpeza ella ve ternura, ve verdadero romance, y esa es otra hazaña del tipo de comedia romántica que tenemos enfrente. Lo que tiene ésta película es que a diferencia de Melvin lo habitual lo dice de manera muy inteligente. No audaz, ni para la foto, sino de manera realmente inteligente y lo hace con una capacidad de claridad que solo los genios poseen. El filme sólo tiene un lapso sórdido cuando unos putos callejeros, que se les recluta como modelos, golpean al vecino gay, pintor, de Melvin, interpretado por Greg Kinnear que lo hace muy bien también. Esto sostiene de que la vida puede ser muy complicada, pero con cierta disposición, como la inspiración de la mente positiva aludiendo el arte como símil, se abren las puertas de la solución. La percepción es todo, aunque muchas veces no nos damos cuenta o nuestras emociones nos obnubilan. Nuevamente el filme exuda magia donde otros pecarían de empalagosos, cursis, de autoayuda básica. De todas maneras hay que hacer notar que el filme no teme ser un poquito cursi, pero no exagera, es lo mínimo si pretendes en realidad ser romántico o te das cuenta que eso quiere decir hacer (o querer ver) una comedia romántica. Melvin empieza a mostrarse bueno, noble, sensible, cuando le dan a cuidar de un perrito que solía odiar, a quien Melvin conquistará con pedazos de tocino (más americano imposible). Entabla un fuerte vínculo que llega a llorar por el perro y no puede creerlo ni él. Melvin le dice a un afroamericano, sé blanco, sé serio, hasta ahí llega su irreverencia, que suena a una critica a esa gente que cree ser auténtica porque dice cualquier cosa que le pasa por la mente. Melvin tiene que aprender a tratar/respetar/amar a la gente, no es fácil, si bien lo suyo no es producto del egocentrismo. Debe salir del yo (donde todos normalmente estamos). Carol también debe aprender a creer en los hombres y lo hace curiosamente con el ser humano más imposible, como indica el título. Es decir, las relaciones no son perfectas, uno construye la felicidad. Así mismo éste filme, de hace casi 30 años atrás, ha pavimentado el camino de la tolerancia a otras sexualidades, proponiendo un personaje gay sólido con Kinnear.