el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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martes, 19 de mayo de 2015

18/ 05: DAREDEVIL: ULTIMATE COLLECTION Vol.3

Ahora sí, terminé el Daredevil de Brian Michael Bendis. Y está muy bien. Vende un poco de humo, estira todo groseramente, cumple a rajatabla la consigna post-Preacher de “una idea por TPB”, pero a la larga las cosas pasan, los sacudones al status quo se suceden unos a otros y nadie lo puede acusar de dejar todo más o menos como lo encontró.
Bendis encaró una refundación de esta serie, hizo lo imposible para que la historia de Daredevil (y el Kingpin) se divida en antes y después de Bendis. Y lo hizo con una fórmula tan fácil, tan obvia, que parece mentira que nadie la hubiera intentado antes: el pelado de Cleveland tomó el tono de la etapa de Frank Miller, le limpió uno poquito los elementos sobrenaturales y lo aggiornó con elementos de la pulp fiction moderna que –como su nombre lo indica- tiene bastante que ver con aquellos films noventosos de Quentin Tarantino. Con eso solo, y con el cuidado necesario para escaparle a los tentadores crossovers con otras series de Marvel, Bendis bancó durante varios años los trapos del “comic de autor adentro del mainstream” y nos dejó un Daredevil que sin ser 100% revolucionario, tiene fuertemente marcada la impronta del autor.
Este hiper-TPB arranca con un arco donde el protagonismo se lo lleva Alexander Bont, un injerto de continuidad de Bendis que vendría a ser el capo del crimen de Hell´s Kitchen anterior a Wilson Fisk, a quien Daredevil mandó en cana en sus primeros meses como justiciero enmascarado. Esto está obscenamente estirado, pero es entretenido. Me gustó también el tiempo que se toma Bendis para desarrollar a otra creación suya, Angela Del Toro, la agente del FBI que se va a convertir en la nueva White Tiger.
El siguiente arco se compone de varias historias aparentemente inconexas, a las que Bendis termina por hilvanar con mucha jerarquía. Acá le da mucha bola a la gente común, a los hombres y mujeres de Nueva York a los que de algún modo afectaron los brutales sacudones que le pegó Daredevil a Hell´s Kitchen. Los que habitualmente son testigos, o a lo sumo víctimas, siempre en tercer plano, acá de pronto tienen voz y personalidad. Es un truco vil de Bendis para estirar aún más el relato, pero le sale muy bien, es un truco convincente.
Y para el final, la resolución definitiva de los plots que Bendis desarrolló durante toda su etapa: la guerra final contra el Kingpin y el tema de la identidad secreta de Daredevil, revelada por los medios de comunicación. Acá Bendis tira toda la carne al asador: Ben Urich, Elektra, Black Widow, Power Man y Iron Fist, Milla Donovan, Bullseye, Owl, obviamente Foggy Nelson… nadie se quiere quedar afuera de esta última embestida, a todo o nada, en la que Bendis ostenta unos huevos inmensos.
Para rellenar el mega-broli tenemos un What If… Karen Page no hubiese muerto, muy flojo, casi una excusa para recapitular algunos hitos en la historia de Matt previos a la llegada de Bendis. No lo salvan ni los dibujos de Michael Lark, acá bastante por debajo de su gran nivel habitual. Y cierra la trilogía con Punisher y Spider-Man que ya vimos en el hiper-TPB de Ultimate Marvel Team-Up (un lejano 15/12/10), cuyo principal atractivo siguen siendo los gloriosos dibujos de Bill “Dios” Sienkiewicz.
Todo el resto del tomo (es decir, cientos de páginas) está dibujado por Alex Maleev, casi siempre coloreado por Dave Stewart. Y sí, llega un punto en que te asqueás de ver tantas fotos en vez de fondos, tantas caras, autos y armas que son apenas fotos retocadas, tanta técnica y tanta imaginación puesta al servicio de dibujar lo menos posible. Es muy valioso que Maleev no haya faltado nunca a lo largo de 15 entregas, pero dejate de joder y dibujá algo, aunque sea. Lo más interesante a nivel gráfico está en el primer arco: la historia transcurre en tres tiempos distintos (fines de la Golden Age, inicios de la carrera de Daredevil y el presente) y Maleev propone un planteo gráfico para cada tiempo: en el presente retoca fotos, en los flashbacks a los inicios de DD se juega por una línea más típica de comic de superhéroes (con el color retro y los efectos de moré bien de los ´60) y en las escenas de fines de los ´40 sorprende con un blanco y negro alucinante, con poquísima referencia fotográfica y un trazo fuerte, impactante, expresivo, apoyado en composiciones de notable solidez. Quiero una graphic novel de Maleev dibujada toda en este estilo.
Y bueno, ahora voy por el DD de Ed Brubaker. También en algún momento (no muy lejano) tengo para retomar la etapa de Mark Waid y algunas saguitas que todavía no sé bien dónde corno encajan. Lo cierto es que Daredevil (hoy bastante de moda gracias a la potente serie de Netflix) sigue estando entre mis personajes predilectos y en los próximos meses lo vamos a ver bastante seguido acá en el blog.

lunes, 25 de agosto de 2014

25/08: DAREDEVIL: ULTIMATE COLLECTION Vol.2

Tenía abandonado al Daredevil de Brian Michael Bendis desde un ya lejano 13/05/11. Pero aquella vez prometí comprarme los libros que me faltaban para completarlo y esa promesa ya la cumplí. Ahora, ya sólo me falta leer el tercer tomo. Y reseñar el segundo, claro.
Lo primero que me generó este hiper-TPB fue un susto: ¡512 páginas! 20 episodios, casi dos años enteros de publicación, en un solo libro. Por supuesto que me tomé varios días para leerlo, mientras me bajaba –en paralelo- los libros más cortos que fui reseñando en estos días. 512 páginas es una animalada incluso en un título como este en el que pasa muy poco en cada página. Acá vemos a Bendis narrar con una decompresión absoluta, como si le sobrara espacio para todo, como si estuviera al frente de un manga de 38 tomos. Las escenas duran páginas y páginas y muchas veces no contribuyen en lo más mínimo a que avance la trama. Me imagino a la gente que leía esto de a 22 páginas por mes y me quiero matar, debe haber sido un suplicio interminable como el Racing-Tigre del otro día.
Por otro lado, como siempre digo, Bendis no es boludo y sabe con qué estirar: los diálogos, una especialidad del pelado de Cleveland, acá brillan como en Alias o como en los mejores proyectos creator-owned del guionista. Y quizás lo más interesante sea cómo Bendis te engaña, cómo te hace comer los amagues. En el tomo anterior, el Kingpin estaba en la lona: ciego, agonizante, con todo su imperio en manos de gente que lo traicionó y lo descartó. En menos de 15 episodios, el Kingpin está de vuelta y empieza a reconstruir, a recuperar el territorio perdido. Y cuando empieza a asomar la cabeza, otro sacudón: Daredevil lo caga a palos y se erige como el nuevo capo del crimen de Hell´s Kitchen! En una cruzada demencial, erradica a todos los malvivientes de su barrio, a cientos de yakuzas… y así, de un sacudón pasamos a otro, en un tomo con mucha más acción que el anterior.
Lo único realmente flojo es el arco de cuatro episodios con Black Widow, casi al final del tomo. No aporta nada, humilla gratis a un villano (Jigsaw) que alguna vez fue una amenaza viable, no avanza casi nada la trama principal… No encuentro por dónde rescatarla. Creo que sólo sirve para mostrarnos que Matt sigue enganchado con Milla. Lo de Matt y Milla también es loco, porque en menos de 15 episodios, se conocen, se enamoran, se casan y se divorcian. Pero bueno, es un personaje muy interesante, al que Bendis se preocupa por laburar muy bien, para que muchos nos convenzamos de que es LA mina que le va a sacudir la estantería a nuestro abogado ciego favorito. Y además, tanto Matt como otros personajes reflexionan bastante sobre esta relación, sobre lo rápido que sucede todo, y hasta hay un bache de casi un año que Bendis no nos muestra, y en el que se termina de afianzar esa pareja.
O sea que tenemos un poco de todo: sacudones para los personajes de siempre, personajes nuevos, volantazos que nunca te ves venir, una buena dosis de machaca, escenas más intimistas y ese clima sórdido, de cosa mafiosa, gangsteril, a años luz de la onda luminosa y optimista que uno asocia (o asociaba hasta hace unos años) con el comic de superhéroes. Esta versión de Daredevil la verdad que de superhéroe tiene muy poco. Y es parte de lo que la hace atractiva.
En el dibujo lo tenemos al búlgaro Alex Maleev, abanderado del estilo Juan Carlos Flicker, a quien vemos dibujar –con suerte- los cuerpos en esas poses locas que adoptan los héroes en las peleas. Todo el resto son fotos retocadas y por momentos uno cree estar leyendo una fotonovela. Por supuesto, esta estética combina bien con el estilo narrativo de Bendis y con la onda que el guionista le da a la serie. Además hay un muy buen criterio para elegir los ángulos, lindas onomatopeyas y –una vez más- un trabajo maravilloso del colorista Matt Hollingsworth, sin el cual me parece que se caería todo a pedazos.
Mugre urbana, mentes alteradas, diálogos afiladísimos, un ritmo pachorro y una serie que lograba serle increíblemente fiel a la etapa de Frank Miller, y aún así sintonizar a la perfección los cambios de época para convertirse en referente del grim´n gritty del Siglo XXI.

sábado, 2 de noviembre de 2013

02/ 11: MOON KNIGHT Vol.2

Esta reseña complementa la del 7 de Enero de este año, y corresponde al tomo que ofrece el tramito final del Moon Knight de Brian Michael Bendis y Alex Maleev.
Leídos en conjunto, los 12 episodios dejan gusto a poco. Posta, acá pasan las mismas cosas que en los ´80 pasaban en una novela gráfica, o a lo sumo en dos libritos prestige de 48 páginas. El argumento es muy, muy chiquito y se puede resumir así: “Moon Knight, que ahora opera en Los Angeles, descubre un plan del Conde Nefaria para afianzarse como capo del crimen de la Costa Oeste, un plan que involucra a... la cabeza de Ultron!”. Y listo. Para contarte algo más, te tengo que contar cómo le gana, que es lo más entretenido de la serie. Lo más loco, además, porque por nivel de poder, un Count Nefaria vs. Moon Knight es más desparejo que un Barcelona con Messi, Iniesta y Neymar vs. Tristán Suárez con Fede Barrionuevo lesionado.
Bendis se las ingenia para “enchular” a este Batman del Ascenso, y además para que la lectura de tantas páginas no se haga demasiado insostenible. Su principal recurso es el desarrollo de tres secundarios: la ex-Avenger Echo, el ex-agente de SHIELD Buck Lime y el inspector Hall, un cana entre honesto e ingenuo que va a ser importante para romper la red de impunidad que protege a Nefaria. Y por supuesto, profundiza el recurso que le vimos inventar en el Vol.1: la “participación” del Capi América, Wolverine y Spider-Man, que sólo aparecen en la fragmentada y deteriorada mente de Moon Knight, pero cuyos poderes y técnicas de combate resultan fundamentales en esta “tuneada” del “cara de luna”. Al tener toooodas esas páginas para desarrollar a estos personajes y para explorar las consecuencias de cada cosa que dicen, hacen, o que Moon Knight cree que sucede, Bendis logra que uno compre el combo. Se termina por armar una muy buena reversión, un lindo upgrade del personaje creado por Doug Moench en los ´70. Tan efectivo que uno seguiría comprando la serie un par de TPBs más, aunque sea por el elenco de secundarios.
Pero no. Bendis no sólo cierra la trama de Nefaria en su último episodio. También se saca de encima a varios secundarios y pergeña un volantazo medio descontextualizado para sacar a Moon Knight de Los Angeles. La saga termina con la promesa de retomar al personaje (y a la cabeza de Ultron) en Age of Ultron, la saga que marcó la despedida de Bendis de la línea Avengers. Cosa que efectivamente se cumple, porque en la inflada y –a la larga chota- Age of Ultron, nos reencontramos con nuestro héroe en San Francisco. La conexión con AoU es apenas una de las tantas movidas que hizo Bendis por integrar a su versión de Moon Knight al universo troncal de los Avengers.
El dibujo de Alex Maleev es muy bueno, aunque –como siempre- está muy contaminado por las fotos apenas retocadas que reemplazan a fondos, vehículos y objetos, y que muchas veces sirven como base para la figura humana y hasta para los primeros planos de las caras. Maleev es uno de los grandes abanderados del estilo Juan Carlos Flicker, uno de los que más luchó por imponer el derecho a no dibujar para los dibujantes. En las portadas, realizadas a color directo, el búlgaro deja la vida y demuestra a las claras que es mucho más que un gran retocador de fotos. Ahí pela técnica pictórica de alto vuelo e incluso en las viñetas que son fotos choreadas, cuida mucho la composición. Y claro, uno quiere verlo hacer una novela gráfica toda en el estilo de las portadas de Moon Knight, cosa que no creo que suceda jamás. Lo bueno de que Maleev le dé poco al lápiz y mucho al Flickr es que se bancó como un duque los 12 episodios de la saga, sin recurrir nunca al banco de suplentes. 12 números seguidos con el mismo dibujante (y encima uno grosso) en un comic de Marvel, hoy por hoy es algo más raro que un elfo travesti hincha de Banfield con una poronga de 50 centímetros haciéndole el amor a un dirigente del PRO honesto y capacitado. Sólo por eso, se merece mi ovación.
En síntesis, si sos muy fan de Moon Knight, esto te va a cerrar, aunque pase poco en muchas páginas. Si sos fan de Alex Maleev, acá lo vas a encontrar muy comprometido y en un muy buen nivel. Y si sos fan de Brian Michael Bendis esto te va enganchar, ya sea que te guste su vertiente de historias urbanas más realistas (Daredevil, Alias, Powers), o su vertiente “avengeril” con villanos heavy metal y conflictos más grandilocuentes, con medio universo en juego. No es LA gema definitiva de ninguno de los dos autores y pierde por goleada contra el Moon Knight de Moench y Bill Sienkiewicz, pero para pasar el rato no está nada mal.

lunes, 7 de enero de 2013

07/ 01: MOON KNIGHT Vol.1

Este comic es el ejemplo perfecto de por qué NO había que darle la serie de los Avengers a Brian Michael Bendis. El fuerte de Bendis (cada vez me queda más claro) no son las aventuras grandilocuentes, de alto impacto y a todo o nada en las que buenos y malos se enfrentan abiertamente con el destino del universo en juego. La pulenta, lo que a Bendis le sale de taquito, donde realmente se luce, seduce y aporta algo distinto es en historias como esta que nos cuenta en Moon Knight. De hecho, esta es una obra en la frontera: si la hacés un toquecito más superheroica, ya la mandás al fondo de la tabla de los promedios, con Independiente y Quilmes.
Sin parecerse a Alias ni a Daredevil (las dos joyas que Bendis le regaló al Universo Marvel), Moon Knight va mucho más para ese lado que lo que vimos en Avengers (y New Avengers y todos los fantastillones de títulos de Avengers): Ante todo tenemos un conflicto chiquito, potencialmente jodido, pero que todavía se puede ocultar. Hay un villano grosso, pero no se manifiesta hasta que el tomo está cerca de terminar. Hay un par de peleas, pero no son demasiado relevantes y no llega a haber una por episodio. Y lo más importante: pasa poco. Hay una trama muy, muy descomprimida (esto mismo se podría haber contado en 64 páginas, tranquilísimo) que avanza lento para darle margen a lo que Bendis mejor hace, que son las largas secuencias de diálogos, que nos meten en la cabeza de los personajes mientras estos están inmóviles, frente a fondos que no cambian para subrayar que nadie se está moviendo de su lugar.
Lo de “meterse en la cabeza del personaje” acá es central. Bendis arranca por blanquear que Moon Knight, después de años de acumular varias identidades paralelas, está medio chapita. Esto le da una excusa muy piola para hacer aparecer en todos los números a tres personajes infinitamente más taquilleros que este Batman de la B Metropolitana: el Capi América, Spider-Man y Wolverine parecen tener roles destacados en la saga, pero en realidad son voces en la cabeza de este tipo que lucha por parecer normal, cuando en realidad está bastante desequilibrado.
Bendis apuesta fuerte al dejar totalmente al margen al elenco de personajes secundarios que Moon Knight había acumulado desde fines de los ´70. Acá lo rodea de un ex-agente de SHIELD con mucha chapa, y de Echo, una minita a la que creó para ser villana de Daredevil y después metió (con un pase de magia aún hoy difícil de explicar) en los Avengers. Ambos están muy bien manejados por el guionista y tienen varias secuencias para lucirse a pleno. Tanto la presencia de Echo como las voces que escucha el héroe en su cabeza son recursos con los que Bendis le saca jugo (mucho, tal vez demasiado) a la vinculación entre Moon Knight y los Avengers, algo que sólo tiene sentido a los efectos de que la serie venda algunos ejemplares más. Por suerte, no es algo que resulte molesto, sino que hasta incluso suele ser fuente de buenos chistes y comentarios afilados.
Como en casi todos sus números de Daredevil, acá Bendis está apoyado por los dibujos del búlgaro Alex Maleev, abanderado y referente principal del estilo Juan Carlos Flicker que consiste en poner en la página más referencia fotográfica que dibujos propios. Maleev sabe retocar las fotos, no es ningún improvisado, y además los coloristas laburan para que la foto no se vea tan obvia. Igual se nota, y mucho. Excepto cuando los personajes entran en acción y pelan esas poses dinámicas, extremas, que forman parte de esas violentas coreografías que despliegan al pelear, el resto es todo foto. Los fondos (que no siempre están), las armas, los vehículos y hasta varios personajes son inequívocamente fotos retocadas. Por momentos, a Maleev le cae la ficha de que en Moon Knight se consagró (hace 30 años) el hoy legendario Bill Sienkiewicz y entonces intenta subir un cachito la apuesta, mandarse alguna pose espectacular, algún efecto con la capa del héroe, algo que nos haga revivir a los fans clásicos del personaje algo de la infinita magia de Sienkiewicz. Cuando arriesga, Maleev gana. El tema es que arriesga muy poco.
Tengo un segundo tomo, un toque más corto, porque este trae siete de los doce episodios que tuvo la serie. Como lo vi a Bendis a sus anchas, con tiempo y espacio para hacer lo que mejor sabe hacer y lo que más le gusta, este Vol.1 me gustó bastante, así que voy por el Vol.2 con buenas expectativas.

viernes, 13 de mayo de 2011

13/ 05: DAREDEVIL: ULTIMATE COLLECTION Vol.1


Tarde o temprano iba a suceder: me compré un tomo que trae material que ya reseñé en el blog. Este hiper-TPB dedicado al Daredevil de Brian Michael Bendis incluye Underboss, el TPB al que le dedicamos la reseña del 30 de Abril de 2010. O sea que todo lo que dije en ese momento acerca de ese tomo, se aplica también a este.
Pero acá hay bastante más. El libro arranca con una saguita muy rara, prácticamente sin argumento. El protagonismo se lo lleva todo el guión, que se estira, se enrosca, se tensa, para crear clima, para ponernos nerviosos, hasta que finalmente Bendis revela qué fue lo que dejó a ese pobre nene en ese estado. Como no hay acción, Daredevil prácticamente no aparece, y le deja la manija a un gran personaje secundario, el periodista Ben Urich, que pela chapa de protagonista, especialmente en unos diálogos antológicos con el maestro de los maestros, J. Jonah Jameson. El arte (no lo puedo llamar dibujo) está a cargo del inigualable David Mack, el creador de Kabuki, un genio de la ilustración que se la banca decorosamente a la hora de tener que contar historias con sus majestuosos dibujos. Arrancamos muy bien.
Después viene Underboss, que pasamos por alto, y después las secuelas de Underboss: la brutal movida de Vanessa Fisk, la esposa del Kingpin, contra los que complotaron para destronar (y boletear) a su marido. En todo este tramo Daredevil sigue sin aparecer en un rol destacado, pero está bien. Bendis se propone lograr que este deje de ser un comic de superhéroes para enrolarlo en el género “pulp fiction” y barrer al cuernitos abajo de la alfombra lo ayuda bastante a lograr su cometido.
La siguiente saga es la que arranca cuando se derrama la data que sólo el Kingpin manejaba: Matt Murdock es Daredevil. Y acá de nuevo tienen chapa los periodistas, que desplazan por unos números a los gangsters. Matt tendrá que “vérselas” con ellos para gambetear la noche que se le viene si todo el mundo se convence de que él es Daredevil. Acá tampoco hay machaca, sólo reflexión, introspección, replanteos, y más diálogos brillantes como el que tiene Matt con Rosenthal, el dueño del diario que lo escrachó en primera plana. Para no aburrir a los lectores que todavía no entendieron que esto era comic de autor, para adultos, Bendis hace desfilar (sin demasiada explicación, pero con algún aporte coherente) a Spider-Man, Black Widow y Elektra, todos tratando de que DD baje un cambio y piense bien su próxima movida.
Al igual que Underboss, todos estos episodios están dibujados por Alex Maleev, ya muy afianzado en ese dibujo realista, sucio, con algunos estallidos expresionistas, y con un abuso de la referencia fotográfica que lo convierte en pionero, en primer abanderado del estilo Juan Carlos Flicker tan popular hoy en los comics de Marvel. Flaco, todo bien… son muchas páginas por mes, te piden realismo, te tenés que fumar ocho mil viñetas de cabecitas que hablan… pero dibujate UN fondo, UNA vez. Un monitor de computadora, una tele, un auto… algo que no sean los personajes. Igual se ve todo muy lindo, en parte gracias al laburo monumental de Matt Hollingsworth, colorista de la San Puta.
Y queda la saguita final, un arco en el que se interrumpe el plot de la lucha de Matt por proteger el secreto de su doble identidad. Es la hora de que Bendis nos muestre qué tal se la banca en ese otro sub-género que siempre estuvo presente en los comics de Daredevil: el courtroom drama. Pero mientras los otros guionistas se esforzaban por meter el courtroom drama adentro, o en paralelo, con tramas de acción protagonizadas por el cuernitos, Bendis no. Para todo, elimina la acción y durante varios episodios sólo vemos el juicio en el que Matt defiende a un justiciero enmascarado de la C, acusado de un crimen que no cometió. Lo cual está excelente… si te gusta el el courtroom drama. Si no, te querés matar. El pobre pibe que tuvo que dibujar toooodas esas páginas de gente con saco y corbata hablando en un tribunal fue nuestro compatriota Manuel Gutiérrez, también conocido como Waccio Zkater. Pero no se la aguantó hasta el final (es comprensible) y el último episodio le cayó a Terry Dodson.
Con la saguita del juicio al White Tiger, Bendis terminó de dejar en claro que este ya no era ni por casualidad un comic de superhéroes. Era otra cosa, personal, rara. No rara en el sentido de escasa, porque por suerte coincidió con esa maravillosa época en la que la gran mayoría de los títulos de Marvel estaban bárbaros. Rara, porque podía pasar cualquier cosa. Hasta que Matt Murdock perdiera un caso por goleada, sin que el Kingpin ni ningún villano metiera mano en el proceso judicial. Impresionante!

viernes, 30 de abril de 2010

30/ 04: DAREDEVIL: UNDERBOSS


Cada tanto pasa (y a Daredevil le pasó varias veces) que aparece un autor que entiende perfectamente a un personaje y que, además de haber leído todas las historias pasadas para no mandarse mocos groseros, se atreve a desafiar ciertas lógicas internas del personaje, o de su funcionamiento.
Brian Michael Bendis quedó como guionista titular de Daredevil en 2001, después de un par de años de rotación de autores y aparición irregular. Y cuando desembarcó (junto al prodigioso búlgaro Alex Maleev) se puso como prioridad deconstruir y hacer más razonable y creíble la relación entre el Cuernitos y el Kingpin. Porque, no jodamos, la situación ya era demasiado bizarra. El Kingpin conocía la identidad de Matt y no lo quería matar por aquella deuda de honor contraída cuando DD salvó a su esposa Vanessa de la muerte, mientras que tanto Matt como su alter ego encapuchado se dedicaban las 24 horas a cagarle los negociados y los chanchullos al gigantesco capo-mafia. ¿Qué clase de villano se auto-condena de esa manera a la derrota eterna?
Bendis se replantea todo esto, y lo hace a través de Mr. Silke, un personaje que funciona más como mecanismo que como personaje, pero cuya irrupción en escena modifica radicalmente el status quo de la serie. De pronto, todo pasa a girar en torno al Kingpin y sus laderos, entre los que cobra especial relevancia Richard Fisk (hijo del capo), y Daredevil pasa a ser una especie de colado en su propia revista. Pero ese retiro involuntario del héroe sirve para que el hampa de New York se reestructure de modo creíble y efectivo, y para poner en marcha mucho de lo que vendrá después. Este es, como tantos, un tomo de pre-temporada, en el que Bendis prepara a personajes (sobre todo a Vanessa y Richard) y temas (la doble identidad de Matt Murdock) para las sacudidas grossas que están por llegar.
Como siempre, el fuerte de Bendis son los diálogos. Pocos autores escriben diálogos a ese nivel. Acá los mafiosos (especialmente Silke) hablan mucho y de modo muy real, como en las películas de Quentin Tarantino. La danza entre los flashbacks y las secuencias del presente es brillante y ajustada. Y cuando le toca el desafío de narrar todo un episodio sin diálogos, Bendis afila la imaginación y la rompe, incluso sin su arma más eficaz. Por supuesto no descuida el aspecto legal de Daredevil (el famoso courtroom drama, que tanto le gusta a los yankis) ni la acción que está, y que se muestra con una sordidez que no tiene nada que envidiarle al DD de Frank Miller, obra seminal del grim´n gritty ochentoso.
Para que todo esto cuaje, resulte interesante y cumpla la premisa de darle un toque más creíble y más heavy al tema de las mafias newyorkinas, necesitamos un dibujante que sepa de climas oscuros, que se banque una narrativa ajustada y que sepa hacer explotar la acción cuando el guión lo requiere. Todo esto lo encontramos en el trabajo de Alex Maleev, que resultó consagratorio para el búlgaro. Hay un cierto exceso de fotos (lo cual lo limita un poco en materia de expresiones faciales y le resta un poco de plasticidad), pero también hay muchas secuencias 100% dibujadas, y en muchas de ellas Maleev pela un estilo más simple, mucho más expresivo, al que el gran Matt Hollingsworth acompaña con una paleta de colores alucinante y versátil. Entre los dos logran un DD oscuro, peligroso, verosímil, impactante y por momentos perturbador.
Underboss marca un nuevo comienzo para Daredevil, de la mano de dos autores que desde el primer día dejan lo mejor de sí mismos y que rápidamente se integran al panteón de los grandes nombres que dejaron su marca en esta longeva serie, junto a pichis como Miller, David Mazzucchelli, Gene Colan, Ann Nocenti, John Romita Jr., Joe Quesada, Kevin Smith… poquita cosa, bah…