el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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martes, 5 de agosto de 2014

05/08: JIM, JAM & EL OTRO Vol.3

Uh, bueno… ¿Qué agregar a lo que ya escribí sobre el Vol.2 de esta serie, allá por el 19/09/12? Que el prólogo de Max Aguirre me causó mucha gracia, quizás. El resto, sería simplemente reiterar los conceptos ya vertidos…
Esa es la cagada de tener un blog “viejo”. 55 meses de blog a cuestas significa que uno ya dijo todo lo que tenía para decir sobre un montón de cosas. Y cuando llegan nuevos tomos de las colecciones que uno sigue, a veces no es mucho lo que se puede agregar a las reseñas de los tomos anteriores. Se me dirá “¿y para qué dedicarle otra reseña a Jim, Jam y el Otro, si ya dijiste todo lo que tenías que decir sobre la historieta?”. Responderé que este blog es una bitácora, un espacio en el que dejo constancia por escrito de todo lo que leí de 2010 hasta hoy, y bueno, lo que leí esta mañana es esto, no hay más.
Recomiendo mucho Jim, Jam y el Otro. Es una serie llena de ingenio, desbordante de recursos tanto gráficos como temáticos. No todas las tiras son geniales, obviamente, pero hay muchas en las que Max Aguirre hace mucho, pero mucho más que sacar con fritas la entrega del día. Hay buenas ideas, buenas reflexiones, chistes muy efectivos, inscriptos en vetas muy diversas del humor, con muy buenos trucos narrativos. Y por si faltara algo, todo está dibujado con enorme solvencia, con un trazo muy amigable, que invita e incluye a lectores y lectoras de paladares muy diversos. El color también suma muchísimo y creo que es lo que más mejoró desde que empezó la tira hasta ahora.
Este libro publica material aparecido en el diario La Nación en 2010, así que queda material de sobra para que sigan saliendo nuevos recopilatorios. Los espero ansioso.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

19/ 09: JIM, JAM & EL OTRO Vol.2

Segundo recopilato-
rio para la tira con la que Max Aguirre (uno de los auto-
res más versátiles y completos que tiene la historieta argentina) nos deleita hace casi cinco años en la con-
tratapa de La Nación.
La verdad es que, leída en libro, la tira mejora mucho. La posibilidad de leer de un saque lo que Max publica en el house organ de la oligarquía a lo largo de unos... 250 días es realmente enriquecedora, porque se aprecia mucho más el armado, la estructura, el hecho de que el autor no está viendo cada día con qué zafa ese día, sino que tiene un plan. Un plan que a veces es una pequeña historia a desarrollar en varias tiras y a veces es simplemente la intención de terminar de redondear, o de agregarle una capa más de complejidad, a alguno de los tres personajes protagónicos.
A grandes rasgos, Jim, Jam & el Otro es una tira seinfeldeana: humor costumbrista muy afilado, basado en un gran sentido de la observación y un ingenio inagotable para el juego de palabras, y mucho énfasis en la vida, las fantasías, los cuelgues, los romances y las miserias de tres tipos de treintaipico tan distintos entre sí que no se explica cómo carajo son amigos. A esa “fórmula” (por llamarla de alguna manera), Aguirre le agrega dos bizarreadas extremas, muy personales y totalmente irrepetibles.
Una le sale bárbaro y es la que consiste e intercalar las tiras ambientadas en el presente con tiras en las que los protagonistas no tienen treintaipico sino 10, y tiras en las que tienen 80. Esto abre muchísimo el juego y multiplica exponencialmente las posibilidades cómicas de la serie. La otra no me gusta para nada, me parece un artificio muy forzado, muy incómodo, muy traído de los pelos. Me refiero al hecho de que nunca sepamos quién es Jim, quién es Jam y cómo carajo se llama el Otro. Los personajes, a los que –con dos recopliatorios ya leídos- conocemos en profundidad, no tienen nombre y eso a mí no me cierra para nada. Funcionaba bien en una tira surrealista como Juan y el Preguntón (Bróccoli nunca explicó quién era Juan y quién el Preguntón), pero acá hace demasiado ruido. Ni siquiera los personajes secundarios que se suman en este tomo (el gato, las novias del narigón y el pelado, el sobrino del de los pelos parados) tienen nombre. Supongo que a Max eso le debe parecer muy gracioso. A mí, ni un poquito.
Por suerte, fuera de ese detalle, a la tira le sobran argumentos para hacernos reir, sonreir y pensar. Y como si eso fuera poco, está el valor agregado de un dibujo sólido, sin fisuras, donde se ve el talento de Aguirre para dibujar de todo: calles, subtes, cines, plazas, detalles en la vestimenta, en los muebles, cabecitas que hablan, cuerpos que se mueven, mini-tiras que pasan por abajo de la tira principal, y todo con mucha onda, con mucha imaginación y con un estilo muy reader-friendly, casi “delicado”, muy accesible para el que no sabe nada de historieta y cree que las tiras de los diarios no son historietas, sino “chistes”.
Cuando manejás perfectamente el timing de la comedia, el único impedimento que te podés encontrar para bancar una tira cómica 365 días al año es que no se te ocurran situaciones graciosas. Pero al agregar cada tanto personajes nuevos y al permitirse explorar en paralelo la niñez y la vejez de su “protagonista tripartito” (como define el autor a los personajes centrales de la tira), Max Aguirre cultivó un campo virtualmente inagotable de situaciones ricas y novedosas para jugar, divertirse y hacer que nosotros también nos divirtamos. Ojalá que Pictus -la nueva editorial que acogió a este trío tras aquel ya lejano paso por Sudamericana- le apueste fuerte a los recopilatorios y pronto podamos leer material de los años más recientes.